Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2005

La reconstruccin, en manos de las empresas que han fracasado en Irak
Nueva Orlens y la "limpieza tnica"

Naomi Klein
La Jornada

La ayuda de emergencia y la reconstruccin de la zona de desastre que dej Katrina est siendo entregada a las mismas empresas que llevan tres aos cobrando millones de dlares sin conseguir llevar los servicios esenciales de Irak a los niveles que tenan antes de la guerra. "La reconstruccin", sea en Bagdad o en Nueva Orlens, se ha convertido en poco menos que una transferencia continua de riqueza de las arcas pblicas a las privadas. Y esa ruta se aprovecha para impedir el retorno de los pobres


Afuera del refugio temporal con 2 mil camas en el River Center de Baton Rouge, una banda de la Iglesia de la Cienciologa toca una versin del clsico de Bill Withers "Use Me" una eleccin refrescantemente honesta. "Si ser usado se siente as de bien," cantan los ciencilogos, "sgueme usando hasta que acabes conmigo."

Nyler, de 10 aos, yace boca abajo sobre la mesa de masajes con una actitud bastante parecida. No est segura de por qu la alegre seorita con la playera amarilla en la que se lee que es "Ministra Voluntaria de la Cienciologa" quiere darle un masaje, pero "se siente tan bien", me dice, que a quin le importa. Le pregunto a Nyler si ste es su primer masaje. "Asistencia!", corrige la ministra voluntaria, poniendo en orden mi jerga cienciloga. Nyler niega con la cabeza; desde que huy de Nueva Orlens cuando un rbol cay sobre su casa ha visitado muchas veces esta tienda, convirtindose en poco menos que una adicta a la "asistencia". "Tengo nervios", me explica en una voz relajada por el masaje. "Tengo lo que se llama nerviosismo".

Usa una playera rosa con un slogan poco apropiado para su edad ("Es en el lugarcito oculto de Tiki donde los chicos de la isla son guapos, guapos, guapos") que vino de las donaciones, y me explica por qu est nerviosa. "Creo que nunca van a arreglar Nueva Orlens." Por qu?, le pregunto, un poco sorprendida de estar discutiendo la poltica de la reconstruccin con una preadolescente con colitas. "Porque la gente que sabe cmo arreglar las casas cadas se fue".

No tengo corazn para decirle a Nyler que creo que tiene razn; que muchos de los trabajadores afroamericanos de su barrio probablemente no sean nunca bienvenidos en la reconstruccin de la ciudad. Una hora antes haba entrevistado al cabildero ms importante de las corporaciones en Nueva Orlens, Mark Drennen. Como presidente y director ejecutivo de Greater New Orleans Inc. (rea Metropolitana de Nueva Orlens, S.A.), Drennen estaba de un humor expansivo, alimentado por los signos que llegan de Washington de que las corporaciones que representa desde Chevron y el Liberty Bank a Coca Cola estn a punto de recibir un paquete de exenciones fiscales, subsidios y leyes laxas tan generosas que haran prcticamente obsoleto el trabajo de un cabildero.

Escuchando el entusiasmo de Drennen sobre las oportunidades que abri la tormenta, me sorprendi su referencia a los afroamericanos de Nueva Orlens como "la comunidad minoritaria". Con 67% de la poblacin, son claramente la mayora, mientras que los blancos como Drennen constituyen apenas 27%. No hay duda de que se trata de un simple lapsus, pero no pude evitar sentir que era tambin una muestra de la demografa deseable de la ciudad "nueva y mejorada" que imagina esta lite blanca, una que no tendr mucho espacio para Nyler o sus vecinos que saben cmo arreglar casas. "Honestamente, yo no s, y no creo que nadie sepa, dnde van a caber", dice Drennen de los desempleados de la ciudad.

Nueva Orlens ya muestra signos de un cambio demogrfico tan dramtico que algunos de los evacuados describen el fenmeno como "limpieza tnica". Antes de que el alcalde Ray Nagin llamara a una segunda evacuacin, la gente que volva a las reas secas era mayoritariamente blanca, mientras que los que no tenan casas a las que volver eran abrumadoramente negros. Esto, asegur, no es una conspiracin sino simple geografa un reflejo del hecho de que los ricos de Nueva Orlens compran en las alturas. Eso significa que las reas ms secas son las ms blancas (el barrio francs es blanco en 90%; el Garden District, en 89%; Audubon, en 86%; el cercano barrio de Jefferson Parish, donde tambin se le permiti volver a la gente, en 65%). Algunas reas secas, como Algiers, s tenan una gran poblacin afroamericana y con bajos ingresos antes de la tormenta, pero entre los miles de millones para la reconstruccin no hay presupuesto suficiente para llevarla de vuelta desde los lejanos refugios donde terminaron estos residentes. As que an cuando la repoblacin est permitida, muchos no podrn retornar.

En lo que toca a los cientos de miles de residentes con casas en terrenos bajos que fueron arrasados por la inundacin, Drennen anota que muchos de sus barrios eran disfuncionales de principio. Sostiene que la ciudad tiene una oportunidad para pensar "como se piensa en el siglo XXI": en vez de reconstruir ghettos, Nueva Orlens podra ser repoblada con casas "de ingresos mixtos", donde los ricos y los pobres, los blancos y los negros, vivan pared con pared.


Fotografa: Reuters

Lo que Drennen no dice es que esta clase de integracin urbana podra suceder maana, y en una escala masiva. Unos 70 mil de los evacuados ms pobres y sin hogar en Nueva Orlens podrn volver a la ciudad junto con los blancos que s tienen casas si no se construye una sola vivienda ms.

Veamos el Garden District, donde Drennen vive. Tiene una tasa de viviendas vacantes sorprendentemente alta 17.4%, segn el censo de 2000. En ese tiempo 702 casas estaban desocupadas y, considerando que el mercado no ha mejorado mucho y que el distrito apenas fue inundado, lo ms probable es que sigan vacas. Lo mismo pasa en otras reas secas: con caseros que prefieren sellar los departamentos antes que bajar las rentas, el barrio francs lleva aos medio vaco, con una tasa de desocupacin de 37%.

Los nmeros generales de la ciudad son impresionantes: en reas que sufrieron slo daos menores y estn en la lista de repoblacin del alcalde, hay por lo menos 11 mil 600 departamentos y casas vacos. Si se incluye Jefferson Parish, el nmero sube hasta 23 mil 270. Con tres personas por unidad, eso significa que podra haber casas para unos 70 mil evacuados. Con el nmero de los residentes de la ciudad permanentemente sin hogar, que se estima en unos 200 mil, eso sera un importante avance en la solucin de la crisis de vivienda. Y es posible. La representante demcrata Sheila Jackson Lee, cuyo distrito en Houston incluye a unos 150 mil evacuados, dice que hay formas de convertir los departamentos vacos en casas costeables o gratuitas. Despus de aprobar una ordenanza, las ciudades podran emitir certificados bajo la Seccin 8, que cubriran la renta hasta que los evacuados encuentren empleo. Jackson Lee dice que planea proponer una iniciativa que pedir fondos federales para que sean gastados precisamente en esos pagos de renta. "Si existe la oportunidad de crear opciones viables de vivienda deberan ser exploradas", dice.

Malcolm Suber, un veterano activista comunitario de Nueva Orlens, estaba impresionado cuando se enter de que miles de hogares habitables estaban vacos. "Si hay casas vacas en la ciudad, entonces los trabajadores y la gente pobre debera poder vivir en ellas". Segn Suber, ocupar las unidades vacas hara ms que proveer el tan necesitado refugio inmediato: devolvera a los pobres a la ciudad, previniendo que las decisiones clave sobre su futuro como convertir el sitio del Ninth Ward en un humedal o cmo reconstruir el Hospital de la Caridad las tomen solamente los que pueden pagar terrenos en tierras altas. "Tenemos el derecho de participar plenamente en la reconstruccin de nuestra ciudad", dice Suber. "Y eso slo puede suceder si volvemos a ella". Pero concede que ser una lucha: las familias de abolengo en Audubon o el Garden District pueden aguantar la vivienda de "ingresos mixtos, pero a los Bourbons de la parte alta de la ciudad les va a dar un ataque si un inquilino favorecido por la Seccin 8 se muda al departamento de al lado. Ciertamente va a ser interesante".

Igualmente interesante ser la respuesta de la administracin Bush. Hasta ahora, el nico plan para devolver a los residentes sin hogar a Nueva Orlens es la extraa Ley de Terrenos Urbanos. En su discurso en el barrio francs, Bush no mencion los departamentos sin rentar del barrio unos mil 700 y, en vez de ello, propuso hacer una lotera y entregar lotes de tierra federal a las vctimas de la inundacin, que podran construir casas en ellos. Pero llevar meses (por lo menos) construir esas casas, y muchos de los residentes ms pobres no podrn pagar las hipotecas, no importa cun subsidiadas. Adems, apenas cubre las necesidades de vivienda: la administracin Bush estima que en Nueva Orlens hay tierra para apenas unos mil "terratenientes".

La verdad es que la determinacin de la Casa Blanca de convertir a los habitantes que rentan en pagadores de hipotecas viene menos de la preocupacin por resolver la crisis de vivienda en Luisiana que de una obsesin ideolgica con construir una "sociedad de la propiedad" radicalmente privatizada. Es una obsesin que ya empez a envolver la zona de desastre, con la Cruz Roja y Wal-Mart como proveedores de la ayuda de emergencia y contratos de reconstruccin entregados a Bechtel, Fluor, Haliburton y Shaw el mismo crtel que se ha pasado los ltimos tres aos recibiendo miles de millones sin lograr llevar los servicios esenciales de Irak a los niveles que tenan antes de la guerra. "La reconstruccin," sea en Bagdad o en Nueva Orlens, se ha convertido en poco menos que una transferencia continua de riqueza de las arcas pblicas a las privadas, sea en la forma de contratos gubernamentales de costo adicional o de subastas de nuevos sectores del Estado a las corporaciones.

Esta visin fue planteada sin disfraces durante una reunin en las oficinas centrales de la Heritage Foundation, en Washington, el 13 de septiembre. Estuvieron presentes miembros del Comit Republicano de Estudios de la Cmara de Representantes, un grupo de ms de cien legisladores conservadores encabezados por el congresista de Indiana Mick Pence. El grupo compil una lista de 32 "ideas pro-mercado libre para responder al huracn Katrina y a los altos pprecios del gas", incluyendo pagos escolares, eliminar la legislacin ambiental y "buscar petrleo en el Refugio Nacional de la Vida Salvaje del rtico". Claramente, parece aventurado pensar que estas ideas sern adoptadas como ayuda a las vctimas de un sector pblico destripado, hasta que se leen los primeros tres puntos: "Suspender automticamente las leyes salariales producto de la ley Davis-Bacon en las reas de desastre"; "hacer de la totalidad del rea afectada una zona de tasa fiscal pareja y de libre empresa", y "hacer de la totalidad de la regin una zona de competitividad econmica (con incentivos fiscales comprehensivos y regulaciones laxas)". Todas estn posicionadas para convertirse en leyes o han sido ya adoptadas por decreto presidencial.

Con su propio estilo, los creadores de la lista de Heritage no son tan distintos de los 500 ministros voluntarios ciencilogos que estn desplegados en los refugios por toda Luisiana. "Literalmente seguimos el huracn," me dijo David Holt, un supervisor de la iglesia. Cuando le pregunt por qu, seal un letrero amarillo en el que se lea "Algo puede hacerse al respecto". Le pregunt que era "eso" respecto a lo que algo poda hacerse y me dijo que "todo."

As es tambin con los verdaderos creyentes neoconservadores: sus polticas de "ayuda por Katrina" son las mismas propuestas para todos los dems problemas, pero nada les da tanta energa como un buen desastre. Como dice Bush, las tierras destrozadas son "zonas de oportunidad", una ocasin para hacer un poco de reclutamiento, impulsar la fe, inclusive rescribir las reglas desde cero. Pero eso, por supuesto, requiere un poco de masaje... perdn, de asistencia.

(Una versin de este artculo apareci en The Nation (www.thenation.com). Asisti en la investigacin Aarn Mat. Traduccin: Eugenio Fernndez Vzquez).



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