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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2016

Estados Unidos padece una epidemia de muertes por sobredosis de drogas recetadas

David Brooks
La Jornada

Entre 2000 y 2014 fallecieron por esta causa cerca de medio milln de personas


Se calcula que hay ms de 2 millones de estadunidenses adictos a opiceos legales, segn sondeo.

Si Sean Penn estaba buscando al malo de la pelcula en el mundo de los narcticos y sus guerras, bien podra haber entrevistado, y ms cmodamente, a un ejecutivo en jefe de una empresa farmacutica en una oficina de lujo en Estados Unidos, en lugar de un capo fugitivo en alguna parte de la sierra mexicana.

Los Centros de Control y Prevencin de Enfermedades (CDC) y la oficina antinarcticos de la Casa Blanca alertaron este mes que Estados Unidos padece una epidemia de muertes por sobredosis de drogas (envenenamiento), y que la mayora de stas son resultado del abuso de opiceos, incluida la herona.

Pero resulta que la gran mayora de estas vctimas primero fueron, o son todava, adictos a opiceos fabricados y recetados legalmente por mdicos en este pas, los cuales en muchos casos llevan al uso de la herona ilcita.

Segn los CDC, la agencia federal encargada de control de enfermedades, entre 2000 y 2014 (las cifras oficiales ms recientes) la tasa de muertes relacionadas con sobredosis de opiceos principalmente analgsicos y herona se ha triplicado. En 2014 los opiceos estaban relacionados con la muerte de 28 mil 647 personas, la gran mayora por analgsicos recetados. Eso es 61 por ciento del total de muertes por sobredosis de todo tipo de drogas ese ao: 47 mil 55, el equivalente de unas 125 personas diarias, que marca un nuevo rcord anual.

Entre 2000 y 2014 casi medio milln de personas han fallecido por sobredosis de drogas en este pas. En 2014 hubo 1.5 veces ms muertes por drogas que por accidentes automovilsticos, de acuerdo con los CDC.

Hoy da se calcula que ms de 2 millones de estadunidenses son adictos a los opiceos recetados, mientras unos 467 mil son adictos a la herona, segn el Sondeo Nacional sobre Uso de Drogas y Salud. Mientras las muertes relacionadas con opiceos recetados son mayora, se registra un incremento dramtico en muertes por herona durante los ltimos cuatro aos.

La relacin entre el abuso de los analgsicos recetados y la herona es directa, sealan los CDC. El abuso de opiceos recetados es el factor de riesgo ms fuerte en el inicio del uso de la herona, en gran medida porque tiene efectos parecidos (algunos de los productos lcitos provienen de la misma planta de la sustancia ilcita), pero la herona es mucho ms barata y a veces ms fcil de conseguir. Segn la Casa Blanca, cuatro de cada cinco adictos de herona primero eran adictos a los opiceos recetados.

Durante los ltimos 25 aos, el nmero de opiceos recetados en Estados Unidos se ha disparado de 76 millones en 1991 a casi 207 millones en 2013 (Vicodin, OxyContin y Percocet, entre otros), report el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas en testimonio ante el Senado en 2014.

Algunos investigadores sealan que el dramtico incremento en el uso y abuso de los opiceos recetados es resultado de una campaa comercial de empresas farmacuticas. Andrew Kolodny, jefe mdico de la cadena nacional de centros de tratamiento Phoenix House, coment al Huffington Post que el esfuerzo de mercadeo de opiceos fue una campaa promocional como nunca hemos visto y agreg que representantes de los fabricantes de OxyContin (Purdue Pharma) visitaban a mdicos generales afirmando que la droga no tena ningn riesgo adverso y lo que estaban vendiendo era la idea de que el dolor era una enfermedad, y no un sntoma.

Como resultado, la venta de OxyContin, con todos los otros analgsicos opiceos, se dispar durante los ltimos 25 aos, de 76 millones de recetas en 1991 a casi 207 millones en 2013, segn el Instituto Nacional de Salud. Mientras tanto, Purdue Pharma, Johnson & Johnson y Endo Pharmaceuticals, entre otras, han generado fortunas con este negocio. Los dueos de Purdue, la familia Sackler, hoy da es la decimasexta ms rica del pas, en gran parte por su negocio con OxyContin.

A la vez, hay un cambio demogrfico en el perfil de un adicto al opiceo/herona. Ya no tiene la imagen anterior de un joven pobre, frecuentemente de una minora en un gueto urbano. Segn investigaciones mdicas publicada por JAMA, la revista de la Asociacin Mdica Estadunidense, el usuario tpico de herona hoy da es un adulto joven (empieza a consumir a los 23 aos), vive en zonas no urbanas, previamente ha abusado de drogas recetadas, y es blanco.

Con ello, de repente ha cambiado el tono de la retrica antinarcticos oficial y la de polticos, incluso los que antes eran grandes campeones de la guerra antinarcticos y sus medidas punitivas. Como ya no es un problema que se puede fingir que slo afecta a afroestadunidenses y latinos pobres, y como es un poco alarmante llenar las prisiones con blancos de clase media o de familias rurales, las propuestas para abordar el fenmeno de pronto ya no son ms crcel y castigo, sino ms atencin mdica y tratamiento.

Ahora dicen que la adiccin no debe ser vista como una actividad criminal, sino como una enfermedad, y polticos de ambos partidos entre ellos los precandidatos presidenciales de repente ofrecen planes para ofrecer tratamiento y medidas contra la adiccin. De hecho, es asombroso cmo ahora algunos polticos y precandidatos hasta comparten historias personales con estos problemas dentro de sus propias familias (como lo la hecho recientemente Jeb Bush, entre otros).

En Estados Unidos, segn clculos del doctor Sanjay Gupta, de CNN, desde hace un par de aos se recetan suficientes pastillas para el dolor como para dar una a cada habitante del pas hombre, mujer, nio cada cuatro horas las 24 horas durante tres semanas. El 80 por ciento de las pastillas para el dolor en el mundo son consumidas en este pas.

Hasta donde se sabe, ninguno de los ejecutivos de estas farmacuticas gozan de un apodo como los jefes de los crteles de droga ilcita. Para los adictos y los que lucran de este mercado, la diferencia entre los dos tipos de traficantes es poco relevante. Sin embargo, hay una gran diferencia: los ejecutivos de estas farmacuticas no son objetivo de una guerra, ni tienen que huir de las autoridades por tneles, y los periodistas no tienen que arriesgar la vida buscando una entrevista con estos traficantes legales.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/27/mundo/019n1mun


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