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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2016

Esbozo de reflexin sobre las estrategias del movimiento por la justicia climtica tras la cumbre de Pars

Maxime Combes y Nicolas Haeringer
Mouvements

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Qu hacer para salvar el clima despus de la cumbre del clima de Pars (la COP21)? Maximes Combes (economista y miembro de Attac) y Nicolas Haeringer (encargado de la campaa de 350.org y miembro de Mouvements) esbozan en este artculo unas pistas de reflexin para seguir construyendo el movimiento por la justicia climtica.

2015 fue claramente un ao intenso en lo que concierne al clima. El movimiento por la justicia climtica se extendi y fortaleci, adems de lograr muchos xitos: en el curso de esos ltimos meses hemos multiplicado las acciones, desde unas jornadas mundiales de la desinversin (13 y 14 de febrero), a las acciones organizadas al cierre de la COP 21 en Pars (12 de diciembre), pasando por la paralizacin definitiva del proyecto de oleoducto de Keystone-XL en Estados Unidos (anunciado por B. Obama el 6 de noviembre), el bloqueo de una mina de carbn en Alemania (el 15 de agosto), la dinmica Alternatiba que ha reunido en total a varios cientos de miles de personas o incluso las movilizaciones contra las financiaciones que conceden los bancos a los proyectos climticos.

As pues, 2015 es un ao que nos ha servido para construir unas bases ms slidas de un movimiento capaz de emprender la gran transicin hacia unas sociedades justas y sostenibles. En este sentido fue un ao de esperanza, una esperanza concreta y tangible: a partir de ahora sabemos que podemos luchar eficazmente para evitar el caos climtico.

Esto es tanto ms importante cuanto que 2015 tambin fue un ao extremos: se multiplicaron las catstrofes climticas, se batieron uno tras otro rcords de emisiones de gases de efecto invernadero y de calor

Debemos, pues, continuar con nuestras movilizaciones y compromisos, con la misma determinacin. El acuerdo al que se lleg el pasado mes de diciembre en Pars tras la COP21 no soluciona nada. Muchas de sus disposiciones dejan el campo libre a los proyectos climaticidas, lo cual no es una sorpresa. Pero una vez firmado y ratificado, el acuerdo de Pars est ah para durar: a corto y medio plazo no se emprender ningn proceso de revisin. Por lo tanto, tambin tenemos que utilizarlo por lo que abre como perspectivas y recursos para avanzar hacia la justicia climtica. Al ratificarlo los Estados se van a comprometer, jurdicamente, a mantener el calentamiento climtico bajo el lmite de los 2C (un objetivo que aqu se concibe como un techo, no cmo un mnimo, puesto que menciona la posibilidad de tender hacia el 1,5C).

Ofrecemos a continuacin algunas perspectivas que proponemos debatir para 2016 y que constituyen otras tantas ocasiones para reunirnos y construir juntos este vasto movimiento por la justicia climtica.

1/ El objetivo del 1,5C se debe imponer a todos y todas. Por supuesto, sabemos que un acuerdo no regula nada en s mismo. Hace ms de 20 aos que la comunidad internacional negocia un plan universal de reduccin de las emisiones de gas de efecto invernadero. Sin embargo, en ese mismo periodo de tiempo estas emisiones han aumentado ms de un 60% (esto es, el mayor crecimiento histrico). Salimos, pues, de dos dcadas extremadamente paradjicas: cuanto ms negociaba la comunidad internacional un acuerdo de reduccin de las emisiones de gas de efecto invernadero, ms aumentaban estas emisiones. Evidentemente, no se trata de una relacin de causalidad, sino de un recordatorio extremadamente importante: en poltica, las palabras (incluso cuando tienen un estatuto tericamente obligatorio) tienen dos destinos. Pueden quedarse en letra muerta o volverse performativas. Las profecas nunca se autorrealizan, se construyen paso a paso, y el resultado depende mucho de las movilizaciones, diversas y variadas, de la sociedad civil. El despus de la COP21 y el devenir del acuerdo de Pars dependen en gran parte de lo que hagamos. Sabemos que el reto es demasiado serio como para dejar este devenir en manos nicamente de los Estados.

2/ Hace tiempo que Desmond Tutu estableci el paralelismo entre el apartheid y el cambio climtico. En efecto, el apartheid acab nicamente porque al cabo de 20 aos de negociaciones, una Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre la lucha contra el rgimen de apartheid adopt un texto que reconoca su carcter inaceptable y peda a Sudfrica que le pusiera fin. El rgimen de apartheid ces gracias a las movilizaciones y a las luchas sociales y polticas en Sudfrica, y a la solidaridad internacional de los movimientos sociales, sindicales y asociativos que obligaron a los Estados a actuar. Esto es lo que necesitamos tambin en materia climtica: crear las condiciones polticas y sociales para que los Estados no tengan ms opcin que pasar, por fin, a la accin y emprender la gran transicin hacia unas sociedades justas y sostenibles.

3/ Reivindicamos la idea de una justicia climtica, esto es, de todo un conjunto de leyes, de normas, pero tambin de decisiones judiciales (de la jurisprudencia) que condenen realmente a los responsables del calentamiento climtico. Por lo tanto, el movimiento por la justicia climtica debe proceder sobre todo por medio de anticipaciones normativas, una de cuyas modalidades privilegiadas para los movimientos sociales es la desobediencia civil, en este caso la desobediencia climtica.

4/ Este giro hacia la desobediencia climtica se basa en tres pilares: las resistencias (el bloqueo) la no cooperacin (la desinversin y las diferentes formas de boicot a la industria fsil) la construccin (las alternativas).

5/ La desobediencia climtica es ms legtima despus de Pars de lo que lo era antes de Pars. En adelante ya no nos movilizamos basndonos nicamente en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico (IPCC, por sus siglas en ingls) o de la Agencia Internacional de la Energa o de lo que sabemos de las causas y consecuencias del cambio climtico. En adelante lo haremos porque tomamos en serio las declaraciones polticas y los objetivos de calentamiento mximo fijados por medio del acuerdo de Pars y estamos decididos y decididas a actual para que se cumpla su objetivo clave (mantener el calentamiento por debajo del lmite del 1,5C). Ahora bien, este objetivo tiene unas consecuencias claras: la paralizacin de todo proyecto de infraestructura fsil, ya se trate de extraccin o de consumo. A partir de ahora la situacin est clara, ya se trate desde la extensin de las minas de carbn hasta los nuevos sondeos, pasando por Notre Dame des Landes (1): hay que paralizar estos proyectos.

6/ En efecto, el objetivo fijado por el acuerdo de Pars nos permite no quedarnos en estado de urgencia climtica: en adelante podemos reivindicar un estado de necesidad climtica. Este cambio est lejos de ser anodino: la nocin de estado de necesidad es crucial. En efecto, permite a un juez hacer la distincin entre el mvil (aunque sea fraudulento) y el acto: entre dos imperativos contradictorios inscritos en la ley la justicia reconoce as que es legtimo (por lo tanto, aceptable incluso respecto a la ley) elegir la infraccin menor.

7/ Por lo tanto, el movimiento por la justicia climtica se podra estructurar en torno a tres pilares: resistir, negarse a cooperar y construir. resistir: aqu el reto es trazar las lneas rojas ah donde est en juego la destruccin del clima y bloquear, en un primer momento temporalmente, todos los proyectos climaticidas. Pero la resistencia tambin se lleva a cabo en otras partes: las colectividades locales pueden negarse a la explotacin del gas de esquisto (fracking) en su territorio, los Estados pueden oponerse a los tratado tipo TAFTA y TPP. negarse a cooperar: la destruccin del clima ya no puede hacerse en nuestro nombre y con nuestro dinero. Debemos recuperar nuestra capacidad de tener peso en las decisiones importantes afirmando claramente que nos negamos a que nuestro dinero (tanto privado como pblico) sirva para financiar la destruccin del clima y que se debe reorientar a la transicin. Por consiguiente, 2016 debe permitirnos tener un xito an mayor en el frente de la desinversin y de las diferentes formas de boicot al mundo de las energas fsiles. construir: no faltan las iniciativas que prefiguran una sociedad justa y sostenible, desde las ciudades en transicin a la relocalizacin de la actividad econmica, pasando por el permacultivo o el hbitat ligero. Son muchas las formas de establecer una red, desde Alternatiba a las iniciativas vinculadas al decrecimiento. El reto es anclar mejor estas prcticas en el movimiento por la justicia climtica y, por consiguiente, vincularlas a las dinmicas de resistencia y de no cooperacin.

8/ Evidentemente, no se trata de construir una organizacin o una red que haga las tres cosas a la vez, sino de construir un movimiento que ponga en relacin a unos colectivos y a unas organizaciones que acten segn una u otra de estas modalidades, y que permita elaborar unas estrategias que las articule de la mejor manera posible. Para ello no necesitamos tanto construir un movimiento de movimientos (sobre el modelo altermondialista) como construir un movimiento de movilizaciones que articulen campaas, jornadas de accin y de resistencia, y luchas locales, con unos movimientos internacionales de reagrupamiento y de construccin.

9/ La cuestin de la construccin / de las alternativas no es la de las soluciones, sino la de las escalas. Por ejemplo, el paso de un mix energtico esencialmente fsil (o, en el caso de Francia, nuclear) a un mix 100% renovables no es una cuestin tcnica. Es ante todo una cuestin democrtica y social: quin controlar el sistema de produccin y de distribucin, unas multinacionales de las energas renovables o unas cooperativas de productores y consumidores?, etc. Por consiguiente, el primer reto es lograr articular los tres pilares del movimiento por la justicia climtica a unas escalas que tengan sentido y nos permitan tener verdadero peso en el curso de las cosas para bloquear los proyectos climticos, actuando a la vez sobre nuestras formas de consumo y sobre las estructuras en las que se basa el capitalismo fsil.

10/ As pues, el movimiento por la justicia climtica tiene ante s el reto de lograr crear unas formas translocales de solidaridad y de lucha: no se trata, como en el caso del altermundialismo, de convertir la escala transnacional en el lugar privilegiado de movilizacin y de elaboracin estratgica, sino de partir de la experiencia de los territorios en lucha y de las alternativas concretas para construir la transicin hacia unas sociedades justas y sostenibles. En ese sentido la movilizacin Break Free del prximo mes de mayo constituye una etapa importante: en efecto, se trata de construir una jornada mundial de accin a partir de luchas locales, con el objetivo de bloquear unos proyectos climaticidas.

(1) Notre Dame des Landes es una comuna situada en el noroeste de Francia donde desde la dcada de 1970 existe un proyecto de construir un gran aeropuerto internacional que ha suscitado una gran oposicin entre sus habitantes. (N. de la t.)

Fuente: http://mouvements.info/ebauche-de-reflexion-sur-les-strategies-du-mouvement-pour-la-justice-climatique-apres-paris/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la traduccin.



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