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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2016

La Colombia desolada

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Luego de tantos aos de ausencia, describir el estado anmico generado por la oportunidad del reencuentro, desplaza la placidez del pasar hoja por hoja, cul la imagen del recuerdo embrujado de aoranza; porque en mi caso, transcurri ms de una veintena sin sucesin de transcurso de tiempo; sin presente histrico o ms bien sin un presente activo. Al partir al exilio, qued plasmado un pasado: de imgenes, sucesos, rostros, memorias. Al regresar me he enfrentado al reto que no es cierto que el tiempo pasa y las cosas quedan. Todo ha cambiado y ha dejado de ser, el siendo. El hilo conductor con lo quedado, se redujo a la comunicacin espordica, al reflejo de la imagen transmitida por el avance tecnolgico; a la escucha de una voz distinguida. Pero nada qued. Lo aorado no fue tal. Quiz permaneci el olor a la guayaba. Logr esquivar la nostalgia. Se disip lo construido, lo logrado. Al quedar sin compaera, qued sin alas. Conserv lo de la gacela, libre cual el viento, inmerso en un continente de lo desconocido por venir; pero con la diferencia de lo consiente por lo asumido. As, nunca experiment soledad, que es un estado de nimo mezquino. Jams me he sentido solo, junto a un libro.

El automvil rojo oscuro-manejado por mi cuado - de silencioso motor, desplaz raudo desde Bogot a Barranquilla. Ms de ochocientos cincuenta kilmetros de andar por carretera de ltima generacin o 4G; segn las indicaciones oficiales; pero conforme a la realidad de los desposedos un escaso treinta y cinco por ciento del interminable recorrido, est as acicalado.

Al recorrer la accidentada geografa nacional destaca la importancia de esa modernidad aplicada por las escarpadas carreteras andinas: penetra cadenas cordilleranas, erige viaductos, salvando abismos, acariciando laderas antes congestionadas de trfico pesado, resplandeciendo el paisaje al final de los tneles. Los anillos viales, en puntos de confluencia geogrfica, engalanadas con ramplas de paso, cual vericuetos y sendas de laberinto, sin sealizaciones del destino o paso. Esquivando los poblados, desviando de las calles principales de corregimientos y municipios; dicen ir a una ciudad y la eluden, pasan a un lado. La Locombia de la miseria, de los desplazados, de los olvidados, no merece ser vista. Est concebida para el supervit del trfico pesado en momentos en que la produccin nacional neta ha mermado tanto que vuela en uno la imaginacin que tanto es lo que transportan o el preguntarnos: por qu no se nota el transporte de ganado en pie, comercializado?. Y en la inmensidad de la llanura media del Magdalena, esa connotada recta de asfalto paralela a los ros grandes de la patria y sus afluentes, con infinidad de indicaciones de puertos, que no son vistos, atraviesa a lado y lado de la va un escenario de nicos beneficiarios: la cuenta sin fin de haciendas y fincas ganaderas y de emporios empresariales agrcolas de invasores inversionistas forneos. Pese al fenmeno climtico el inmenso potrero verde con costosos ejemplares pastando. Son los nicos individuos. Los raizales vivientes de Pedro Pueblo, brillan por su ausencia. Cual impactante realidad, la cruenta reforma agraria blanca para-estatal logr su cometido. Son las vas concebidas para el desarrollo de la riqueza; pero de quien y para quienes. La entronizacin del latifundismo terrateniente; del conglomerado industrial-agrcola y bioenergtica, en detrimento de la soberana alimentaria de nuestro pueblo. Ya ni se puede mencionar de Colombia, porque la dictadura meditica tambin se ha apropiado ese gnero. La Colombia de quin o de quines?

El emblema de las vas carretales de cuarta generacin vierte la venta de los activos nacionales y productivos- como Isagen- en la danza fantasiosa del dinero encauzado por la corrupcin y a manos llenas otorgadas a los insaciables contratistas y detentadores privados de la cosa pblica. En cientos de kilmetros de zonas planas no se requiere de tal derroche. Si operara en Colombia una democracia participativa directa, sera el poder de las comunidades locales las que definiran el trazado carretale a imponerse junto con la aplicacin del buen trazado, mantenimiento, obras de arte, que han sido las demandas de paros cvicos populares recurrentes.

 

La columnista Fanny Kertzman al opinar sobre la privatizacin de los activos de Isagen expresa: Lo que me produce verdadera indignacin con los recursos de la venta de Isagen es que lo que quede se ir a un fondo oficial para prestarles plata a las concesiones 4G. Y agrega: Luis Carlos Sarmiento, el multimillonario #85 en Forbes, ha sido el ms beneficiado hasta el momento con proyectos de infraestructura y vivienda gratis.

Frente a este cuadro calamitoso de promociones, qu diferencia existe entre la conducta del presidente Holgun, quien regal en 1873 el Tesoro Quimbaya precolombino al rey de Espaa y el Decreto 1385 de 2015, otorgado por el neoliberal Juan Manuel Santos e ideado por el Grupo Aval para que los Fondos de Pensiones, que son recursos propios de ahorros de colombianas y colombianos, sean objeto de auto prstamo y crditos encausados para obras 4G? Pues PARO ES PARO y ser la respuesta popular que vendr en este 2016!

Al llegar a San Alberto (Cesar) hemos recorrido cuatrocientos cincuenta kilmetros. La mitad del camino para llegar a las tres perlas que menciona la continental cancin: Barranquilla, Santa Marta, Cartagena. Estamos en la tierra caliente que mencionaban los abuelos. La irreverente recta de la modernidad vial eludi el rosario de pueblos, glosados por lo cantantes y juglares vallenatos. Desde Aguachica, hasta Curumani, no se pasa por ellos. Besote, El Burro, San Roque, La Mata, etc. quedan cual radiografas del recuerdo. Es que los desalmados hasta las radiografas las velan. La verdad es que para el momento del recorrido la ansiada doble va, ya no me motiva. Aqu termina la doble calzada y cien kilmetros despus: Aqu comienza la doble calzada. Ah!, pero lo observado es dantesco. La inclemencia del fenmeno del Nio es trgica. Ya sobre los puentes que pasamos no hay ros, ni quebradas. Es lgubre el letrero del paso sobre el Ro Seco. Si antao le llamaban los campesinos as, como llamarlo hoy si es un rumbn embrujado. Paisaje desolador de vacas flacas buscando sombra, cayendo rendidas por la sed, cual sentir de los pobladores.

Siempre al norte, as se llega a Cinaga. Punto de confluencia: por la costa oriental hacia Santa Marta. Por la costa este hacia Barranquilla y Cartagena. Estamos en el litoral Atlntico y en la Cinaga Grande del Ro Magdalena.

Este no es un relato de protesta. Lo es de padecimiento. Las pasadas e inhumanas viviendas lacustres han sido remplazadas por aisladas casitas de block erigidas sobre los pantanosos terrenos ante el lento y perceptible retiro de las aguas. A lado y lado del moderno terrapln carreteable un paisaje de desolacin. De qu pesca pueden sobrevivir esos habitantes?. De Cinaga a Barranquilla no hay calzada de 4G. Igual de Barranquilla a Cartagena, conforme a los interregnos atrs descritos. Pero acongoja y abruma la suerte de los manglares Quisiramos no dar crdito a lo visto. Los manglares han desparecido. Eran santuarios de diversidad ecolgica. Extensas reas destapadas. Son desrticas. A ras del nivel del mar no existe vida. Al ser paisajes sin la vegetacin de esos humedales el brioso viento caribeo embiste la estructura del automvil, lo tambalea. No hay seales de peligro, ni de auxilio ni de nada. Aqu se me nubla el pensamiento y la mirada. Cierro los ojos ante tanta congoja y me despierta la llegada a Barranquilla. Llamada la Arenosa. All me esperaban los familiares tantas veces ansiados; verificando aquello que los ausentes llegan a ser los ms cercanos. Luego describir para mi numerosa familia- como me tomaron de la mano, al son de guitarras y maracas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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