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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2016

Islamofobia, la cara respetable del neofascismo

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


La islamofobia es esa concepcin del Islam descontextualizada, como si esta religin fuera algo inmutable por los siglos de los siglos, en la cual las acciones de los musulmanes estn nica y exclusivamente gobernadas por su fe. Nada ms cuenta. Como toda fobia, es irracional. Todo cuanto se diga de un musulmn es creble siempre y cuando lo que se diga sea negativo. Desde luego que no todos los musulmanes son santos, pero las acciones de todo musulmn que se desve de lo que consideramos moralmente aceptable, encuentran una meta-explicacin en su religin, aun cuando el musulmn en cuestin ni siquiera sea practicante de la fe. Pero eso no importa. Est en el ADN de ciertos pueblos (cuando no tribus), por lo general ms obscuros de piel que el europeo promedio; por eso es que la islamofobia es eminentemente racista. Es ms: la islamofobia se ha convertido en la cara respetable del neofascismo europeo. De la mano de la islamofobia partidos como el Frente Nacional de Le Pen en Francia ha logrado espectaculares resultados electorales; PEGIDA en Alemania y el UKIP en Inglaterra han crecido de manera dramtica agitando sencillamente las banderas del odio a los musulmanes. Ante el influjo de refugiados sirios a Europa, a causa de una guerra alimentada precisamente por los Estados europeos, pases como Dinamarca y Suiza ya han aprobado la confiscacin de sus bienes a los refugiados, algo que recuerda las confiscaciones a los judos en la dcada de los 30, cuando la moda era el anti-semitismo, o para ser ms precisos, la judeofobia. Ya no me sorprendera que el paso prximo ser arrancarles los dientes de oro. Los musulmanes, en realidad, se han convertido en los judos del siglo XXI. Los paralelos sobran y la discusin ociosa de ciertos liberales y alguno que otro izquierdista bobo-secularista sobre la pertinencia de la comparacin, es insultante cuando miles mueren en el ocano y mientras se desarrolla un clima de odio insoportable en toda Europa que est teniendo estallidos de violencia. Aunque estos liberales e izquierdistas no lo entiendan, la ultraderecha ha entendido muy bien que los musulmanes son los nuevos judos y agitan la islamofobia para adelantar exitosamente su repugnante agenda.

Hubo una poca en que los judos eran acusados de toda clase de atrocidades: secuestraban, supuestamente, nios para utilizar su sangre en ritos secretos. Eran los llamados libelos de sangre. Los judos, con el pasar del tiempo, se convirtieron todos en banqueros avaros que lucraban del sudor del pueblo. Quizs haba algn judo banquero que encajara con la descripcin, pero hoy se acepta que la ecuacin judo=banquero, es inexacta. Ni todos los judos son banqueros, ni todos los banqueros son judos. Pero esta era la extensin de la caricaturizacin del judo, desde la Edad Media tambin representados en el Judensau alemn una representacin caricaturesca de judos en actos obscenos con una marrana. Hoy las caricaturas van en otro sentido: el musulmn terrorista, Al en posiciones pornogrficas, el rabe barbudo besando a otro rabe barbudo. Son slo caricaturas dicen, ignorando el contexto de violencia simblica y fsica en el que las caricaturas son reproducidas. Despus de todo, los Judensau tambin eran caricaturas, una tomadura de pelo. Pero dudo que las vctimas de un pogromo lo hayan visto de esa manera. Las nuevas caricaturas islamfobas circulan hombro a hombro en las listas electrnicas de la ultra-derecha, tanto las caricaturas de racistas neoconservadores con las supuestamente liberales de Charlie Hebdo. Hay islamofobia para todas las clases, tanto para los matonescos cabezas rapadas as como para los socialbacanos liberales clasemedieros.

Con las caricaturas, tambin circulan toda clase de generalizaciones y acusaciones grotescas. Los foros virtuales se llenan de frases como golpean a sus mujeres, cometen crmenes de honor, son misgenos, violadores, son todos terroristas y atacantes suicidas en potencia, quieren acabar con nuestra cultura, mientras aparentemente olvidan que el terrorismo no es patrimonio del Islam como lo demuestran las milicias cristianas en EEUU, El Lbano o la Repblica Centroafricana, el noruego Andr Breivik, o como tambin lo demuestran los ataques de fanticas evanglicos a clnicas abortivas en EEUU. Tambin olvidan que ninguna cultura en el mundo est exenta de maltrato a la mujer y que Espaa, por siglos el autoproclamado guardin de la Fe Catlica en Europa, es lder indiscutido en feminicidios en esta parte del mundo. Su religin es intrnsecamente fantica, chillan los islamfobos como si el cristianismo fuera un ejemplo de tolerancia. Citan selectivamente y sin contexto al Corn para demostrar las tendencias intrnsecamente violentas del Islam pero pasan por alto los numerosos asesinatos, genocidios y hasta infanticidios presentes en el Tor y la Biblia (de igual manera que olvidan que todos estos libros sagrados tienen, junto a estos pasajes macabros, otros pasajes ms benevolentes y compasivos). Obviamente para explicar esto no hay que recurrir a explicaciones polticas o que pongan los hechos en contexto en el Islam reificado, cosificado, est la explicacin ltima de todos los males de la humanidad.

Hay que estar alertas porque en cualquier lugar se puede esconder un musulmn. Hasta el mismo Obama ser siempre sospechoso para ciertos sectores de ser un cripto-musulmn porque ha habido musulmanes en su familia, y no importa cunto cerdo coma, nunca puede ser fiable del todo. Pero el islamfobo es ambivalente. Odia al musulmn, particularmente si es refugiado, pero adora sus curris, sus kebabs, los necesitan para limpiar sus calles, para conducir sus buses, para servir de enfermeras o empleadas domsticas. Se les necesita, pero se les teme, porque a lo mejor pueden quererse igualar. Actan como si fueran los dueos de nuestro pas, nos invaden, quieren islamizarnos, estas son algunas de las quejas ms comunes del islamfobo. Un supuesto experto deca en Fox News que ciudades inglesas como Birmingham estaban prcticamente controlados por musulmanes; que semejante estupidez pueda ser dicha en plena televisin demuestra la distorsin de la realidad vista a travs del cristal de esta fobia. El problema, en realidad, no es como deshacerse de todos los musulmanes, sino controlar su nmero y mantenerlos en su lugar. Que sepan quin manda. Que sepan quin es el amo. El espritu colonial ha traspasado barreras de clase: quien no tiene privilegios econmicos, al menos quiere privilegios por raza. Aunque no sea ms que el privilegio de poder poner la bota encima de otro ser humano.

De dnde viene la islamofobia? La islamofobia se presenta naturalizada en el marco de la supuestamente eterna guerra de civilizaciones Jos Mara Aznar, entre las mltiples idioteces que ha dicho, alguna vez mencion que la guerra contra el fundamentalismo islmico, supuestamente vena desde el momento en que Espaa se neg a ser un pen en el tablero del mundo musulmn y declar la guerra al Islam. Como si Espaa hubiera existido cuando el moro Tariq ibn Ziyad que en su ignorancia, Aznar se imaginar como un Osama bin Laden del siglo VIII- cruz el estrecho de Gibraltar en el 711, o como si su odisea se explicase por esa inmutable esencia expansiva del Islam, que sera una peculiaridad de ellos. Da casi la risa, que esta versin de la historia venga de un estadista que se sienta sobre un Estado decadente fundado en la carcasa de un imperio que se extendi por tres continentes durante varios siglos. La islamofobia no puede ser reificada ni cosificada, ni descontextualizada, de la misma manera que tampoco debe hacerse tal cosa con el Islam. Aunque se pueda encontrar la discriminacin hacia otras religiones como una constante histrica, y aunque hace siglos se diga en Francia que todos somos el rabe de alguien, la islamofobia actual no tiene nada que ver con los moros en la Iberia visigtica, ni con la batalla de Lepanto, ni con las Cruzadas. La islamofobia puede utilizar esta historia para invocar miedos ancestrales, pero esta narrativa funciona al nivel de un mito. Un mito tan inexacto como cuando Al-Qaeda llama a las tropas imperialistas cruzados.

El surgimiento de la islamofobia, tal cual se est expandiendo hoy en Europa, est ligado a esa reaccin profunda que se impuso en el marco poltico global desde la cada del Muro de Berln y el establecimiento del Nuevo Orden Mundial, decretndose desde Washington el fin de la historia. El surgimiento de la islamofobia es congruente con una nueva divisin colonial del mundo y con el desplazamiento de las causas polticas-ideolgicas de toda narrativa poltica. Terminamos as con guerras tribales en frica, con crimen organizado en Amrica Latina (las guerrillas se convirtieron en meros carteles y hasta un fenmeno como el chavismo es explicado en lenguaje ms afn a la criminalstica que a la poltica), y por supuesto, en el Medio Oriente, todo vendra a ser explicado en funcin del Islam. Al desplazar la poltica, no debemos entrar a discutir qu est pasando en el Medio Oriente en la ltima dcada, ni mucho menos, el rol de Europa y EEUU en todo ese desastre. En realidad siempre ha sido s. Es un punto negro, sin historia, sin contexto, sin pasado. Lo nico que tienen esos pases son musulmanes, y por ello, siempre estarn en guerra. Y a los que llegan ac, hay que tenerlos a raya. As, la islamofobia cumple el fin de naturalizar el imperialismo, el neocolonialismo y la misin civilizadora de Occidente, a la vez que convierte el racismo, la discriminacin y la violencia anti-inmigrante en algo excusable. Los tiempos actuales son de profunda reaccin en Europa en todo sentido, sea en la cultura, en los derechos sociales y econmicos, en la poltica. La islamofobia no es ms que la banda sonora del ascenso poltico de una siniestra ultra-derecha global que desprecia todo cuanto huela a progresismo y pasa desapercibida, precisamente, porque todo el mundo est demasiado preocupado de los molestos musulmanes. La islamofobia es, de hecho, una pieza clave en el sistema de dominacin. Y a los que denunciamos esto, nos tratan de ser blandos ante la amenaza terrorista, cuando no, cmplices de ella. Mientras tanto, el neofascista solapado es el buen muchacho respetable, ciudadano ejemplar. Vaya infamia!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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