Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2016

Estados fallidos y el fracaso de Estados Unidos
Destruimos sus ciudades para salvarlos y otros titulares futuros

Tom Engelhardt

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Uno de los atractivos del futuro es su poderoso componente de imprevisibilidad, su capacidad de sorprendernos de maneras encantadoras o de golpearnos inesperadamente en el trasero. La mayor parte de los futuros que imaginaba de nio, por ejemplo, no han llegado a la altura de mis expectativas, por lo que ni me desplazo en mi vehculo volador privado sobre los rascacielos de Nueva York ni voy de vacaciones a la Luna. Por otro lado, quin podra haber imaginado Internet, por no hablar de los medios sociales y el ciberespacio (a menos que hubiera ledo hace 30 aos la novela de William Gibson Neuromante)? Quin podra haber soado que el aparato de inteligencia de una sola nacin pudiera escuchar o interceptar y revisar no solo las conversaciones y los mensajes de sus propios ciudadanos imagnense los regmenes totalitarios del siglo XX- sino los de cualquier habitante del planeta, desde los campesinos de Pakistn hasta los de al menos 35 presidentes de grandes y pequeos pases de todo el mundo? Ese es, por supuesto, nuestro presente distpico, basado en avances tecnolgicos que ni siquiera los escritores de ciencia-ficcin imaginaron.

Y quin iba a prever la irrupcin de la Primavera rabe, del movimiento Occupy Wall Street o, si vamos al caso, un califato del terror en el corazn de Oriente Medio o que un candidato presidencial como Donald Trump cosechara xito tras xito, por no citar ms ejemplos de otras noticias cubiertas por los medios libres de las que apenas nos enteramos? (Un pequeo consejo: no se haga adivino; es un infierno).

Podemos considerar que todo esto son las malas noticias sobre el futuro, pero tambin las buenas. En un mundo cada vez ms desalentador que parece llevar marcado el fracaso en toda su extensin, las sorpresas que pueden acarrear los aos venideros, los cambios de rumbo inesperados, los nuevos inventos, rebeliones e intervenciones permiten tener un resquicio de esperanza, al menos hasta que suceden. Por otra parte, hay un aspecto del futuro de ese mismo mundo desalentador que no puede ser ms deprimente: la repeticin de muchas cosas que podramos pensar que nadie querra que se repitieran. Estoy hablando de toda la gama de titulares del maana que podran escribirse hoy y poseen una dolorosa razonable verisimilitud.

Estoy seguro de que usted podra escribir su propia versin de dichos titulares futuros en diversas reas, pero estos son los que yo imagino en relacin con las guerras, intervenciones y conflictos notoriamente imposibles de ganar en la zona de Oriente Medio y, cada vez ms, en frica.

De qu hablamos cuando hablamos de victoria

Empecemos con un acontecimiento ocurrido en Irak a finales de 2015 y que gener titulares que incluan la palabra victoria, un trmino que los estadounidenses pocas veces han visto utilizar en el siglo XXI, excepto, claro est, en boca de Donal Trump. (Vamos a ganar tantas veces, victoria tras victoria, tras victoria, que vais a empezar a suplicarme: por favor, presidente, perdamos alguna vez. No podemos soportarlo ms. Y yo voy a deciros: De eso nada. Vamos a seguir ganando. No vamos a perder. Nunca, jams, vamos a perder). Me refiero a la victoria conseguida en Ramadi, una ciudad de la provincia de al-Anbar que los militantes del Estado Islmico (EI) arrebataron al ejrcito iraqu en mayo de 2015. Con el respaldo de la Fuerza Area Estadounidense (hubo ms de 600 ataques areos de EE.UU. sobre Ramadi y sus alrededores en los meses anteriores a dicha victoria) y con unidades iraques especiales entrenadas y financiadas por EE.UU., el ejrcito iraqu recuper la ciudad plagada de minas y bombas-trampa, expulsando a los militantes del EI fuertemente atrincherados el pasado mes de diciembre. La noticia supuso un evidente alivio para el gobierno de Obama y fue la que produjo dichos titulares.

Y estos fueron los resultados de esa victoria: segn el ministro de defensa iraqu, al menos el 80% de la ciudad de 400.00 habitantes est destruido. Reducido a escombros. Arrasado. Puede que todava la llamen ciudad, pero difcilmente se la podra catalogar como tal. Segn el periodista del New York Times Ben Hubbard, que visit Ramadi poco despus de la victoria, pocos de sus habitantes permanecan en ella. Le acompaaba un general iraqu destinado a una unidad contraterrorista, de quien Hubbard escribe:

Al llegar a uno de los barrios se encontr con un panorama tan desolador que ni siquiera estaba claro dnde se levantaban los edificios originales. Al preguntarle cundo regresaran los residentes a sus casas, se detuvo y dijo: casas?, no quedan casas.

Hubbard citaba los datos proporcionados por el gobierno provincial de al-Anbar, segn el cual seran necesarios 12.000 millones de dlares para la reconstruccin de la ciudad. (Otros funcionarios iraques sitan la cifra en 10.000 millones). Nadie tiene ese dinero y menos el gobierno iraqu, cada vez ms ahogado por el derrumbe de los precios del petrleo. Y tengamos en cuenta que estamos hablando de una nica comunidad. Las victorias anteriores de los kurdos en Kobane y Sinjar, en Siria, tambin apoyados por la potencia devastadora de la fuerza area de EE.UU., produjeron una destruccin parecida, al igual que las bombas de barril arrojadas por las fuerzas de Bashar al-Assad en zonas de la ciudad de Alepo y en la ciudad actualmente destruida de Homs, en Siria Central, por ejemplo. Los rusos, por supuesto, tambin se han sumado a la pelea al estilo estadounidense, con bombardeos y asesores.

Aadamos algo ms antes de escribir nuestros futuros titulares. El da posterior al ltimo discurso sobre el estado de la nacin del presidente Obama, el secretario de defensa Ashton Carter visit la Divisin Aerotransportada 101 en Fort Campbell, Kentucky. Prximamente, 1.800 miembros de esa divisin sern destinados a Irak para apoyar a unidades del ejrcito iraqu en su intento de recuperar partes del pas ocupadas por el Estado Islmico. Carter se dirigi a esos futuros asesores explicando con cierto detalle los planes del presidente y sus previsiones sobre el avance del conflicto. Incidiendo en la imagen del EI como un cncer que se reproduce, afirm:

El tumor primario del Estado Islmico tiene dos centros: Raqqa en Siria y Mosul en Irak. El EI ha aprovechado su control sobre dichas ciudades y el territorio circundante como base de poder para conseguir considerables recursos financieros, mano de obra e influencia ideolgica. Constituyen su centro de gravedad militar, poltico, econmico e ideolgico.

Ese es el motivo por el que el mapa de nuestros planes de campaa muestra grandes flechas apuntando tanto a Mosul como a Raqqa. Comenzaremos destruyendo el control del EI sobre ambas ciudades para continuar luego con operaciones de eliminacin en otros territorios ocupados por el EI en Irak y en Siria.

La realidad es que dicha campaa otorgara al trmino operaciones de eliminacin un significado nuevo, que supondra prcticamente la eliminacin literal de la infraestructura urbana de una parte significativa de la regin. Tres son las ciudades actualmente consideradas como blanco: Faluya (con una poblacin de unos 300.000 habitantes), la otra ciudad importante controlada por el EI en la provincia de al-Anbar, Mosul (segunda ciudad de Irak, con una poblacin actual estimada entre 1 y 15 millones), y Raqqa, la capital siria del Estado Islmico, que ahora se supone repleta de refugiados (ms de 200.000 habitantes). Si unimos todas ellas tenemos para 2016 una serie de campaas en Irak y Siria (apoyadas por EE.UU.) basadas en la misma frmula que la toma de Ramadi: bombardeos estadounidenses masivos en apoyo de fuerzas operativas especiales iraques bien entrenadas y asesoradas o, en el caso de Siria, de milicias kurdas de peshmerga y de una mezcla de rebeldes sirios y kurdos. Si aadimos a ello las ganas del Estado Islmico de convertir las reas urbanas bajo su control en bombas gigantes, lo que obtenemos es un plan integral para continuar reduciendo a escombros otras ciudades de la regin.

Por supuesto, se ha hablado mucho de una ofensiva para retomar Mosul desde que un grupo relativamente reducido de combatientes del EI arrebataran la ciudad a decenas de miles de tropas iraques que se dieron a la huda en junio de 2014. Hubo, por ejemplo, una ofensiva primaveral de la que se habl mucho a inicios de 2015, pero que nunca lleg a producirse, as que es imposible estar seguro de que el ejrcito iraqu, estresado y poco efectivo por lo general, llegue a recuperar Mosul en 2016, o de que botas no estadounidenses estn dispuestas a tomar Raqqa, especialmente porque dicha ciudad se asienta muy lejos de cualquier imaginable futuro Kurdistn. An as, si asumimos que todo sali bien, podemos suponer lo que nos depara el futuro: victorias al estilo de Ramadi.

Como resultado, los titulares de finales de ao sobre las operaciones conjuntas estadounidenses y de rebeldes iraques/kurdos/sirios (adaptada de la tristemente clebre frase de un oficial del ejrcito estadounidense en Vietnam, despus de que EE.UU. machacara la capital provincial de Ben Tre) seran: Destruimos sus ciudades para salvarlos.

Si nos basamos en Ramadi, podramos calcular una futura estimacin global sobre el coste de la reconstruccin de dichas ciudades: Faluya, 10.000 millones de dlares; Raqqa, 7.000 millones; Mosul, de 20.000 a 25.000 millones. Evidentemente, se trata de cifras imaginarias, pero lo importante es que el triunfo y la victoria sobre el Estado Islmico convertirn sin duda alguna a gran parte de la regin en un moderno Cartago. Y quin pagar los nuevos Ramadi, Mosul, Faluya o Raqqa, por no hablar de todos juntos y de otros ms?

Dicho de otra manera, la victoria supondra que Irak tendra menos ciudades habitables y un nmero todava mucho mayor de desplazados y refugiados cuyo asentamiento indudablemente estara sujeto a las tensiones tnicas que alimentaron el nacimiento del Estado Islmico. Esta situacin representa un futuro razonablemente predecible, que debera resultar suficientemente obvio a ojos de cualquiera que estudie los hechos de manera mnimamente seria. Con toda seguridad, debera resultar obvio para Ashton Carter, as como para los estrategas del Pentgono y del gobierno Obama. Y, sin embargo, los planes continan adelante como si victoria fuera un trmino cargado de significado en las actuales circunstancias.

As son las cosas: podemos colaborar con el Estado Islmico en la destruccin completa de Siria y partes de Irak y luego expulsar de los escombros a sus combatientes, pero estaremos destrozando los medios de subsistencia de una inmensa cantidad de poblacin, que vive una situacin cada vez ms inestable. Pero lo que no conseguiremos hacer en este proceso es destruir a un movimiento iniciado en una prisin estadounidense de Irak y que siempre ha sido un conjunto de ideas. Sencillamente estaremos creando una leyenda.

Rienda suelta a las Operaciones Especiales y a los drones

Ahora, vamos a considerar otra serie potencial de futuros titulares relacionados con los planes actuales y la experiencia del pasado. El secretario de Defensa Carter afirma que la estrategia estadounidense contra el Estado Islmico se basa en la creacin de una inestabilidad poltica en la regin, lo que significa no solo en los campos de batalla de Irak y Siria, sino en todo Oriente Medio en su acepcin ms amplia. Tal y como declar ante los miembros de la Divisin Aerotransportada 101:

Ahora, djenme que les explique la lucha fuera de Irak y de Siria. Mientras trabajamos para destruir el tumor primario en Irak y en Siria, debemos reconocer que el EI est desarrollando metstasis en reas como el norte de frica, Afganistn y Yemen. La amenaza constituida por el EI y grupos similares evoluciona continuamente, cambiando su foco y su ubicacin. Por tanto, exige que nuestra respuesta sea flexible, gil y de amplio alcance.

Para ello, cuenta con dar rienda suelta a las fuerzas operativas especiales estadounidenses no solo en Siria, sino en cualquier otro lugar, para realizar misiones con el fin de asesinar a las figuras fundamentales del Ejrcito Islmico o a quienes dirigen sus franquicias lejanas. Tambin tiene la intencin de enviar drones por toda la regin en operaciones antiterroristas contra objetivos especialmente valiosos, para actuar con decisin y prevenir que los socios del EI supongan una amenaza tan grande como el propio tumor primario.

Existe un punto de referencia en la regin para la futura toma de ciudades en Siria e Irak. En su libro Kill Chain, Andrew Cockburn denomina la estrategia del cerebro a este acercamiento al enemigo. Se utiliz por primera vez en la guerra contra las drogas en Sudamrica y Amrica Central en la dcada de los noventa y, posteriormente, tras el 11-S, adaptado a los drones armados y las fuerzas de operaciones especiales. La idea consista en desmantelar los crteles de la droga o los grupos terroristas posteriores desde arriba hacia abajo, eliminando a sus cabecillas.

La realidad, segn demuestra Cockburn, es que tanto en la guerra contra las drogas como contra el terrorismo, los resultados de esta estrategia han sido desastrosos una y otra vez. Los drones, por ejemplo, han demostrado tener la capacidad de eliminar tanto a la direccin de los grupos terroristas y sus principales tenientes como a otras figuras influyentes de dichas organizaciones, pero las consecuencias han sido de lo ms desalentadoras, ya que dichas organizaciones (al igual que los crteles del narcotrfico anteriormente), ante la presin de los drones y de los ataques de fuerzas especiales, se han limitado a reemplazar a sus lderes muertos con otros a menudo ms jvenes y agresivos, mientras aumentaban sus ataques y los propios grupos, en lugar de replegarse, se extendan por toda la regin de Oriente Medio y aledaos, llegando hasta frica. El uso de drones implica daos colaterales relativamente generalizados, que incluyen la muerte de un gran nmero de nios, aterrorizando a las sociedades sobre las que actan, por lo que han demostrado ser un cartel de reclutamiento ideal para los mismos grupos terroristas que pretenden combatir.

As pues, primero de forma improvisada en la era Bush y posteriormente de un modo sistemtico en los aos de Obama, las campaas de asesinatos con drones en Pakistn, Afganistn, Yemen, Irak, Siria, Libia y Somalia han acabado con la vida de importantes lderes a la vez que contribuan a extender las organizaciones terroristas contra las que actuaban. Es decir, han formado parte no de la guerra contra el terror sino de la guerra del terror. Si observamos la expansin de esos grupos terroristas, incluyendo el creciente nmero de franquicias del Estado Islmico, es evidente que de las misiones con operaciones especiales a los asesinatos con drones, de las invasiones a gran escala a la destruccin de ciudades, los ms de 14 aos de diversas estrategias y tcticas militares estadounidenses han contribuido repetidamente a crear el terror arrastrando a gran parte de la regin al torbellino.

Lo ms sorprendente al escuchar al secretario de defensa Carter es que, por raro que resulte, nada de esto parece llegar hasta Washington. De otro modo, cmo se explica la ausencia de cualquier seria reconsideracin de las acciones de EE.UU., siendo el nico debate que existe el de los partidarios de continuar con las acciones de un modo ms discreto (entre los que est el propio Obama) y sus crticos republicanos partidarios de aumentar la escala de las operaciones? En otras palabras, en 2016 vamos a contemplar un nuevo pulso entre lo que conocemos y la esperanza de que suceda algo diferente. Como esto ltimo es poco probable, para la siguiente serie de titulares futuros recurra al pasado conocido y substituya, cuando sea necesario, el nombre del futuro dirigente terrorista: al-Qaeda en la Pennsula Arbiga anuncia la muerte de [rellene el nombre] en un ataque con drones de Estados Unidos; EE.UU.: el nmero 2 del Estado Islmico eliminado mediante un ataque con dron en Irak, El cuerpo de lite del ejrcito Delta Force acaba con la vida del dirigente del EI [rellene nombre] mediante un osado ataque con dron en Siria; El Pentgono confirma la muerte de un dirigente de al-Qaeda en una operacin con dron, y as ms o menos ad infinitum.

El rea de inestabilidad

Recientemente, cuando an rondaba por mi cabeza la estrategia para la estabilidad de Ashton Carter, capt una frase en un reportaje informativo que no oa desde hace mucho. Un periodista analizaba el reciente ataque terrorista de al-Qaeda en el Magreb Islmico contra un hotel en Burkina Faso, un pas de frica Occidental que hasta ahora haba sido relativamente estable, en el que murieron al menos 30 personas, principalmente extranjeros. El periodista hablaba de extender el rea de inestabilidad en la regin.

En los primeros aos de este nuevo siglo, las autoridades del gobierno Bush y los neocons que le apoyaban solan usar esa frase para describir el Gran Oriente Medio, desde Pakistn hasta el norte de frica. Por extrao que parezca, la frase desapareci en los aos posteriores a la invasin de Irak y se mantuvo ausente los aos de Obama, mientras la desastrosa intervencin en Libia, la campaa de asesinatos con drones orquestada por la presidencia y otras acciones contribuyeron a transformar aun ms el Gran Oriente Medio en una autntica rea de inestabilidad.

En la actualidad, la regin est repleta de Estados fallidos o en camino de serlo (algo que hubiera resultado inimaginable en 2002-2003), de Afganistn y Siria a Yemen, Libia y Mali. Aunque tal vez Irak no llegue a ser un Estado fallido, ya tampoco es exactamente un pas como tal, sino una especie de entidad tripartita. As son las cosas y as seguirn siendo, por supuesto, si Estados Unidos arroja (como hizo en 2015) otras 23.000 bombas y miles de otras municiones en la regin, o muchas ms, como parece indicar la presin para aumentar la guerra contra el Estado Islmico.

Como es lgico, no podemos saber qu pases sern los prximos en fracasar. No obstante, bien podemos suponer que mientras la estrategia de Obama (o la de Hillary Clinton, Ted Cruz, Donald Trump, Marco Rubio o quienquiera que le suceda) suponga ms o mucho ms- de lo mismo, seguir ocurriendo lo mismo o mucho peor. Como resultado, similares titulares ocuparn las cabeceras de los diarios, mientras los pases se disuelven de distintas maneras y el Estado Islmico, grupos como al-Qaeda en el Magreb Islmico o nuevos grupos terroristas cobran fuerza en medio del caos. En ese caso, solo hace falta indagar en el pasado reciente para encontrar los titulares futuros y adaptarlos ligeramente: El Ejrcito Islmico construye guaridas en [nombre del pas], advierte el secretario de defensa Warns; El EI gana terreno en [nombre del pas] en competencia con al-Qaeda; El EI cobra fuerza [nombre del pas] incorporando a los yihadistas locales, y as sucesivamente.

Junto a lo tristemente predecible coexisten, claro est, muchas incgnitas. La principal es que, en este momento de la historia, no tenemos ni la menor idea de las consecuencias que tendr convertir una regin, ciudad por ciudad, pas por pas, en algo as como un inmenso Estado fallido y continuar bombardeando los escombros. Cmo empezar a imaginar lo que puede surgir en un mundo as de las ruinas de esa regin fallida, de un rea de inestabilidad mucho mayor que cualquier cosa que hayamos contemplado desde la Segunda Guerra Mundial? No me gustara tener que pronosticar los titulares que podran darse algn da a partir de esa situacin, pero sean cuales sean las sorpresas que nos aguardan, la mera posibilidad de un futuro tal debera ser suficiente para helarnos la sangre en las venas.

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.

Fuente del original en ingls: http://www.tomdispatch.com/blog/176094/

  



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter