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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2016

Polonia
El fantasma del mariscal Piłsudski

Higinio Polo
Rebelin


Las manifestaciones que han empezado a recorrer las calles de las ciudades polacas en protesta por la poltica del nuevo gobierno de extrema derecha pueden ser el inicio de una reaccin democrtica en el pas, ante la deriva totalitaria, de peligrosas connotaciones fascistas, del gobierno del PiS (Ley y Justicia). El recurso al espionaje, el control obsesivo de la poblacin, la persecucin de todos aquellos que no comulguen con la visin sectaria y cerrada del partido gobernante Ley y Justicia, ha encendido las alarmas en el pas, temores que se suman a la deriva autoritaria en la Hungra de Orban, en los pases blticos, en Ucrania, y al avance de la extrema derecha en Alemania, Francia, Austria, Finlandia, Suecia, Grecia, y la xenofobia desatada por la crisis de los refugiados de Oriente Medio. La Unin Europea ha mostrado su preocupacin, pero sus movimientos se limitan a meros gestos hipcritas que, adems, se contradicen, por ejemplo, con el apoyo al extremista gobierno ucraniano.

Polonia ha estado gobernada en la ltima dcada por dos partidos derechistas: la Plataforma Cvica de Donald Tusk (actual presidente del Consejo Europeo), y el PiS (Ley y Justicia) de los hermanos Kaczyński: Lech, presidente del pas, muri en un accidente de aviacin en 2010, en Smolenks, Rusia, tragedia que su partido y su hermano llevan utilizando polticamente desde entonces; y Jarosław, actual dirigente. Este ltimo, al frente del PiS, gan las elecciones en octubre de 2015 con el 37% de los sufragios, aunque vot poco ms de la mitad de la poblacin, de manera que representan el 19% del censo polaco. La actual primera ministra (una persona de nombre revelador: Beata Szydło), es una figura de paja tras la que se encuentra Jarosław Kaczyński, un hombre que ya fue primer ministro en 2006. Tanto Kaczyński como Szydło, y el resto de dirigentes del partido, utilizan una demagogia nacionalista y religiosa, a veces incendiaria, donde la madre Polonia siempre es buena y resiste los ataques de los poderes del mal, gracias a la ayuda del dios de los catlicos, en medio de una retrica que inunda la televisin y los peridicos, las iglesias y las oficinas gubernamentales, y que recuerda al dictador de entreguerras, mariscal Piłsudski.

La derecha que ha gobernado en los ltimos aos ha destruido a la izquierda polaca, y ha configurado un pas donde el crecimiento econmico, sustentado en las ayudas europeas, en la liquidacin de los derechos sociales, y en la emigracin de millones de polacos al exterior, no puede esconder las enormes penurias que padece la poblacin, con bajos salarios y pensiones miserables. El actual drama polaco surge de la sociedad construida por las fuerzas conservadoras, siempre profundamente anticomunistas, que se han empeado durante aos en perseguir y borrar cualquier influencia del pasado socialista, llegando a borrar la memoria y los monumentos de los voluntarios polacos de las Brigadas Internacionales en Espaa o los signos y recuerdos del ejrcito sovitico que liber Polonia de los nazis. Para esas fuerzas, hoy hegemnicas, Polonia va de la mano de Dios.

Adems, esa Polonia conservadora, firme aliada de los Estados Unidos y pen de brega de los intereses norteamericanos en el seno de la Unin Europea, es el pas que acept abrir crceles secretas de la CIA (en Szymany, cerca de Varsovia; y en la base militar de Stare Kiejkuty, en el norte del pas; y en otros lugares que todava desconocemos); es el pas que acompa a Bush en la sangrienta intervencin en Iraq, llevando tropas polacas a las puertas de Babilonia; es la que colabor con Estados Unidos en la preparacin del golpe de Estado en Ucrania, preparando y entrenando militarmente a los mercenarios que actuaron en el Maidn; la que se ha destacado por exigir a la Unin Europa la imposicin de duras sanciones contra Rusia, y, en fin, uno de los pases que encabezan la temeraria poltica de acercar el dispositivo militar de la OTAN a las fronteras rusas, con la creacin de nuevos cuarteles permanentes y con la construccin de una base militar de la OTAN en territorio polaco. Una Polonia que rechaza los gestos de distensin en Europa y opta por el enfrentamiento con Mosc y por la agresividad militar de la Alianza atlntica.

La caza de brujas contra comunistas y la izquierda, los despidos arbitrarios de personas sospechosas de simpatizar con ideas progresistas, la obsesiva propaganda gubernamental contra el pasado socialista (que denominan la comuna), que se ha desarrollado durante aos, desembocan ahora en el intento del PiS de dominar todos los resortes del pas, de controlar la informacin en la prensa y la televisin, de marginar a todos aquellos que no acepten su visin de la Polonia catlica y conservadora, y que ha llevado al gobierno a aprobar una ley y un plan de espionaje que permite a la polica controlar todo tipo de comunicaciones privadas, las llamadas telefnicas, correos electrnicos, mensajes, telfonos mviles, redacciones de peridicos, pginas de internet, y todo ello sin autorizacin judicial, en una especie de remedo de la Gestapo alemana.

No podemos saber todava si las manifestaciones que han empezado a surgir en las calles sern el inicio de un tiempo de respuesta a los victimarios de la libertad, pero no hay duda de que, de la mano del PiS, el fantasma del mariscal Piłsudski recorre las ciudades polacas, mientras Jarosław Kaczyński y los suyos se aprestan a configurar una Polonia intolerante, represiva, amenazadora y lgubre, una Polonia de misas y banderas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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