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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2016

Dos aos despus del aumento a la tarifa del Metro
Nos quedamos esperando las mejoras

FRAGUA


A finales del ao 2013 nos dieron uno de esos anuncios que pusieron a temblar nuestros bolsillos: el precio del boleto del Metro aumentara su precio de 3 a 5 pesos. Los medios de comunicacin y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) dijeron qu tanto es tantito, mientras el pueblo en sus hogares, al sacar las cuentas, deca pos es bastante.

El GDF, tan democrtico como siempre, decidi realizar una consulta (en realidad una encuesta amaada) para conocer la opinin de los usuarios respecto al incremento del precio del boleto aunque, claro, en realidad esto no influira en la decisin porque ya estaba tomada; siempre hay que aparentar que decidimos juntos, como reza el slogan oficial. Al final, la supuesta consulta favoreci el incremento (aunque nadie supo quin vot) y acab aprobndose el aumento en medio del descontento popular.

Hoy, a poco ms de dos aos de que se llevara a cabo el aumento de la tarifa, lo nico que parece mejorar son las condiciones de vida de los funcionarios del Metro porque para los que viajamos a diario casi nada ha cambiado. Seguimos apretujndonos todos los das de Pantitln a Tacubaya y de Indios Verdes a Universidad para ir a la chamba o a la escuela. A los comerciantes formales e informales del Metro tampoco les ha ido muy bien: en muchos casos, detenciones y desalojos se producen de manera cada vez ms frecuente para, dicen, mejorar el aspecto de vagones y estaciones.

Las dichosas mejoras siguen sin llegar, aunque por todos lados mantas y carteles anuncian reparaciones de vas, escaleras elctricas y elevadores. Para los usuarios ya se ha vuelto comn ver esas paredes blancas de madera que cierran determinadas zonas de una estacin porque hay hombres trabajando o las pequeas vallas amarillas frente a las escaleras elctricas que impiden el paso por reparaciones. Entonces, surge la pregunta: y esas reparaciones qu?

Durante varios meses del ao 2015, por ejemplo, estuvo cerrada gran parte de la lnea A que corre desde Pantitln hasta La Paz. El cierre de estas estaciones durante casi 10 semanas es un buen ejemplo de lo que sucede en todo el sistema del Metro. Las reparaciones estuvieron a cargo de la empresa Consultora Mexicana de Ingeniera S.A. de C.V, a la cual le fue concedido un contrato por 101.3 millones de pesos gracias al Fideicomiso para el Mejoramiento del Metro (creado con parte del dinero recaudado con el aumento de tarifa) y tambin se efectu un contrato con la empresa Transporte Escolar y de Personal, S. A. de C. V. (mejor conocida como UTEP) para el transporte de los pasajeros afectados, aunque la mayora de los camiones utilizados para tal efecto sean de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), cuyos choferes denunciaron que no se les pag puntualmente lo correspondiente a las fechas en las que tuvieron que modificar sus rutas, es decir, se le pag a una empresa privada por hacer un trabajo que no realiza en su totalidad y no se le pag puntualmente a quien s lo hizo.

Podramos enumerar todas las pequeas obras de mejoramiento del Metro, como el cierre de la estacin Revolucin durante poco ms de un ao (primero en direccin Cuatro Caminos y luego en direccin Tasquea), la remodelacin del trasbordo de la estacin Hidalgo, el cambio de escaleras elctricas en todas las estaciones de la lnea 2 (que ya ha durado ms de seis meses), etctera. Sin embargo, una cosa es clara, la privatizacin del transporte en la Ciudad de Mxico avanza en contra de los intereses del pueblo y las supuestas mejoras en el Metro no constituyen cambios reales para la vida de la poblacin, sino que slo sirven para taparle el ojo al macho porque el problema del transporte no se soluciona con nuevas escaleras elctricas o con pantallas de televisin en todas las estaciones.

Necesitamos darnos cuenta y organizarnos para ejercer nuestro derecho a llevar a cabo una transformacin total de la manera en que est pensada esta enorme ciudad, ya que en esta metrpoli somos vistos nicamente como fuerza de trabajo, la cual debe ir del punto A al punto B en el menor tiempo posible y no como personas con derecho a tener una vida digna. Los megaproyectos implementados por toda la ciudad estn generando enormes ganancias para los grandes empresarios que obtienen las licitaciones y para nosotros, para el pueblo, el aumento en el costo del boleto del Metro no ha trado mejora alguna.

Es tiempo de cambiar esta situacin, exijamos no slo que el precio del boleto del Metro no vuelva a subir, sino que la calidad y el costo del transporte se correspondan con las necesidades de los trabajadores. Hay que organizarnos para detener estos proyectos de despojo y explotacin que nicamente benefician a los grandes grupos empresariales (quienes, por cierto, jams andan en Metro, combi o chimeco). El problema del transporte nicamente es una ms de las caras del neoliberalismo, necesitamos luchar por una vida ms digna y justa, ya que cada vez va quedando ms claro que en este sistema jams la tendremos.

Nota:

Este artculo fue publicado como parte de la seccin CIUDAD del No. 13 de FRAGUA, rgano de prensa de la Organizacin de Lucha por la Emancipacin Popular (OLEP), en circulacin desde el 5 de enero de 2016.

 


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