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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2016

Entrevista a Soumia Sahli, militante feminista y sindicalista argelina
Reconstruir la esperanza entre la gente trabajadora, la juventud, las mujeres y todos los oprimidos y oprimidas, entre la gente completamente desorientada

Mina Adel
Viento Sur


El proyecto de revisin constitucional aprobado por el Consejo de Ministros el lunes 11 de enero de 2016 consagra, entre otras cosas, la paridad de los hombres y de las mujeres en el mercado del empleo. Soumia Salhi militante feminista y sindicalista analiza este tema. El diario El Watan, en el que ha sido publicada esta entrevista ha decidido suspender provisionalmente el espacio reservado a las reacciones de los lectores debido a la multiplicacin de comentarios extremistas, racistas e insultantes (Red A lEncontre).

El proyecto sobre la revisin de la Constitucin consagra la paridad hombre/mujer. Como militante por la emancipacin de la mujer, qu opinin tienes al respecto?

Es un paso positivo. Reivindicamos la paridad, trabajamos sobre ello desde siempre. El objetivo central del proyecto de revisin de la Constitucin es, por supuesto, volver a tratar la concentracin de poderes consagrada en 2008 por la precedente revisin. No obstante, en cada revisin de la Constitucin heredamos principios generosos en favor de las mujeres. Tras la promocin de los derechos polticos de la mujer en 2008 y la imposicin que result de ello, de una representacin femenina en las instituciones electas, tenemos en 2016 la afirmacin de un objetivo de paridad en el mundo del trabajo y de una promesa de accin del Estado para el acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad. Hubiera sido juicioso optar por una redaccin ms clara que marcara el objetivo de paridad en todos los mbitos sociales, tanto en el trabajo como a nivel de las responsabilidades profesionales, sindicales y poltica. Es bueno inscribir tambin la obligacin que resulta de la accin del estado para promover este objetivo. Las modalidades son accesorias y debatiremos sobre ellas en la sociedad a lo largo de la necesaria lenta tramitacin.

An cuando esta paridad est consagrada por la Constitucin, la realidad sobre el terreno es muy diferente. Los diferentes organismos y clasificaciones mundiales, como el Foro Econmico Mundial ponen a Argelia a la cola del pelotn

S, ya lo s. Se clasifica a veces a Argelia por detrs de los pases del Golfo que son, como todo el mundo sabe, parasos para las mujeres. Estas clasificaciones son herramientas de propaganda de los poderosos. Si Argelia les vendiera Sonatrach (empresa de explotacin de hidrocarburos, ndr) ganara decenas de puestos. En ninguna parte del mundo se ha realizado la paridad. Ni siquiera en los pases ms avanzados en el terreno de la igualdad hombre-mujer, los pases nrdicos. El ltimo informe mundial estima que tenemos que esperar 81 aos para alcanzar la paridad en el trabajo! Ningn pas ha alcanzado la paridad a todos los niveles.

En nuestro planteamiento, la paridad es un objetivo de nuestra lucha y vamos consiguiendo cosas. Nuestra sociedad est pasando de ser una sociedad rural caracterizada por la gran familia patriarcal en la que la opresin de las mujeres es radical a ser una sociedad urbana basada en la pequea familia mononuclear y con un asalariado femenino que se desarrolla y cambia radicalmente las prcticas sociales.

Las mentalidades han seguido siendo muy similares a las que correspondan al orden social anterior, hoy en gran medida desaparecido. Las prcticas sociales cambian con dolor. Como se sabe, las mentalidades van siempre con retraso en relacin a la evolucin de la sociedad y la ola regresiva de los aos 90 saca tambin sus orgenes de este gigantesco cambio en curso que ve la emergencia de la mujer argelina y su irrupcin en la vida pblica. Cuando comenc a militar por los derechos de las mujeres las estadsticas decan que el 97% de nosotras ramos amas de casa. De tres a cuatro decenios ms tarde trabajamos una de cada seis, somos la mitad de los cuadros de la sanidad y de la educacin, el 40% de los jueces, un tercio de los diputados en algunos aspectos estamos muy por delante, pero globalmente vamos con mucho retraso en comparacin con los pases desarrollados en donde la condicin asalariada socava las bases econmicas del patriarcado desde hace varios siglos aunque no haya acabado, hay que decirlo, con la ideologa patriarcal.

Qu habra que hacer para concretar, sobre el terreno, la igualdad de sexos?

Es un combate complejo, un combate en varios planos. La reivindicacin de la emancipacin de las mujeres y por tanto del fin de la opresin sufrida, no es una abstraccin producida por espritus puros. Nuestra accin se ha hecho posible por una evolucin objetiva de la sociedad. La igualdad prometida por todas las constituciones desde 1962 da fe de un impulso generoso del movimiento de liberacin nacional, pero no poda concretarse para mi madre ni para las mujeres de su generacin, encerradas o marginadas en el espacio femenino de la aldea, a menudo analfabetasLas mudjahidates (las mujeres que combatieron por la independencia de Argelia frente a la Francia colonial), tan importantes por la legitimidad que nos procuran, eran un pequeo grupo marginado. Pero la escolarizacin general desde la independencia ha provocado una presencia masiva de las jvenes en el espacio pblico en contradiccin con la ley no escrita del orden patriarcal.

Es el inicio del movimiento feminista, rechazo del cdigo de la familia no igualitaria pero tambin sobre cuestiones ms inmediatas como la autorizacin de salida para las mujeres. Cuando la urbanizacin revuelve la situacin social, la llegada de las diplomadas al mercado de trabajo rehabilita a todas las trabajadoras, reorganiza el espacio pblico e impone una puesta al da de las prcticas sociales. Este proceso no se ralentiza ni siquiera durante la dcada de los 90. En la sociedad se discuten nuevas cuestiones: acoso sexual, violencia, acceso a los puestos de responsabilidad, aporte econmico de las mujeres en la pareja.

Hay una dialctica entre la lucha ideolgica contra las mentalidades retrgradas, los combates concretos en el terreno socioeconmico y los combates jurdicos para llevar nuestros derechos a las leyes del pas. Nuestro objetivo es cambiar la realidad en la sociedad. Al lado del notable xito obtenido en el plano legislativo contra las violencias contra las mujeres, por ejemplo, nuestra victoria es que nuestra campaa se ha vuelto un hecho social, un asunto de conversacin corriente y que esto favorece el cambio de comportamiento. Y cmo seran iguales las mujeres si no tienen la posibilidad de autonoma econmica, de un salario, de una vivienda? Cmo podran ser ms numerosas en el trabajo si no hay una socializacin de las tareas domsticas mediante las guarderas, comedores y transportes escolares?.

Argelia ha adoptado en 2008 el sistema de cuotas. Adems de asegurar una mejor representatividad de la mujer en las instituciones elegidas, este sistema ha permitido una mejor implicacin de la mujer en la gestin de los asuntos pblicos y en la toma de decisiones?

Estamos, todava, a un nivel simblico, pero el smbolo es ms visible. El 30% de las electas en la Asamblea Popular Nacional es an poco frecuente en el mundo. Pero ninguna senadora designada por los partidos. El poder es an masculino, en los pases como el nuestro lo es un poco ms que en ciertos pases desarrollados. Y la sociedad se resiste an a este reconocimiento. Sin embargo de la crisis de la educacin resulta una amplia mayora femenina en el bachillerato y entre los diplomados. Sin una poltica de cuotas no se puede progresar. Las mujeres son an en gran medida minoritarias a nivel de las responsabilidades pero lo que ha cambiado es que voces femeninas participan en la vida pblica, en los debates de la sociedad. Nos hemos vuelto visibles, insoslayables. Estamos al comienzo de un lento proceso que lleva a la paridad.

Hay quienes hablan de una especie de absentismo de la nueva generacin en todo lo que se refiere al militantismo y la accin ciudadana. Compartes esta constatacin? y, cules seran las razones de ello en tu opinin?

Nuestra generacin viene de una poca de esperanza y hemos pasado a una situacin de hundimiento del movimiento obrero que era quien galvanizaba antes la accin democrtica. Pero seamos serias, en los aos setenta ramos un puado en cuatro grandes ciudades del pas. Ahora hay, a lo largo de todo el pas, centenares de colectivos femeninos de lo ms diverso. Jvenes, muchos jvenes estn activos, pero los colectivos militantes han dejado muy a menudo su lugar a actividades asociativas marcadas por los proyectos de las ONG o del gobierno. Los dems son invisibles. En fin, en todo el mundo se produce esta situacin. Hay que reconstruir la esperanza entre la gente trabajadora, la juventud, las mujeres y todos los oprimidos y oprimidas, entre la gente completamente desorientada.

Entrevista realizada por Mina Adel y publicada en El Watan el 13/01/2016

http://alencontre.org/afrique/afriq...

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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