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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2016

De cmo Occidente ha socavado los derechos de la mujer en el mundo rabe

Nicola Pratt
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



La madre del mrtir

(Foto de Nicola Pratt)

Este artculo se basa en algunas de las investigaciones que he llevado a cabo durante los dos ltimos aos sobre el activismo de las mujeres en Egipto, Lbano y Jordania, desde la independencia hasta los levantamientos rabes. Recog alrededor de cien relatos personales de mujeres activistas de clase media de diferentes generaciones. Esta investigacin se enmarc inicialmente en referencia a lo que se percibe como una paradoja de gnero: a pesar de ms de un siglo de activismo femenino, por qu las mujeres de los pases rabes continan teniendo que enfrentarse a algunas de las mayores desigualdades de gnero en el mundo?

Descolonizando el gnero en el mundo rabe

Mi investigacin ha intentado comprometerse crticamente con dos supuestos bsicos que sustentan la formulacin de tal paradoja. El primer supuesto es el que reduce el activismo de la mujer al acto de resistir frente al patriarcado. Este supuesto est incrustado dentro del concepto de la divisin pblico/privada por el que las feministas sostienen que las mujeres se ven relegadas a la esfera de lo privado, mientras que los hombres dominan la esfera pblica. Esta divisin resulta problemtica cuando miramos las evidencias del mundo rabe, donde se ha promovido la participacin de la mujer como medio e indicador de modernizacin. Desde finales del siglo XIX, el discurso nacionalista en Oriente Medio construy la figura de una llamada nueva mujer, educada y pblicamente visible [1]. En este contexto, las mujeres de las elites y las clases medias empezaron a entrar en la vida pblica, fundando bsicamente asociaciones de beneficencia para pasar a crear despus uniones de mujeres que exigan mayores derechos para la mujer dentro del matrimonio y que se ampliara el acceso de la mujer a la educacin. Estas mujeres no se limitaban a resistir al patriarcado sino que ms bien se consideraban a s mismas como colaboradoras en la lucha contra el atraso y por la modernizacin de la nacin. La visibilidad de las mujeres se convirti particularmente en un marcador clave de identidad para las clases medias emergentes y la materializacin de la nocin de la modernidad de la clase media [2].

El segundo supuesto sobre el que se sustenta la cuestin de los derechos de la mujer en el mundo rabe aparece incrustado dentro de una epistemologa orientalista que desde hace mucho tiempo ve la condicin de la mujer como uno de los indicadores del atraso del mundo rabe. Sobre esta base, la respuesta popular entre los comentaristas occidentales a por qu el activismo de la mujer no ha conseguido el progreso de sus derechos se debe a la resistencia del patriarcado rabe. Esta respuesta es controvertida por la forma en que reduce las causas de la subordinacin de la mujer a los valores y creencias culturales rabes, lo que implica que es Occidente quien establece el estndar de civilizacin en los derechos de la mujer. Por otra parte, los argumentos acerca de la naturaleza deficiente de la cultura rabe respecto a la mujer olvidan completamente las estructuras de poder basadas especialmente en la clase y nacionalidad e ignoran el papel de la economa poltica global y la geopoltica en la reproduccin de estas jerarquas que se entrecruzan. Por tanto, la formulacin del ttulo de este artculo De cmo Occidente ha socavado los derechos de la mujer en el mundo rabe no promete un expos de operaciones clandestinas de los gobiernos occidentales, sino que ms bien pretende cuestionar desde el comienzo la forma de pensar habitual sobre los derechos de la mujer y el activismo de la mujer en el mundo rabe. Deseo hacer especialmente hincapi en las dimensiones geopolticas de la construccin de normas de gnero ms all de leyes y polticas pblicas para incluir las formas en las que las mujeres subvierten y vuelven a dar significado a las normas de gnero a travs de su participacin pblica.

El ascenso de los movimientos radicales a partir de 1967

Este artculo se centra en el perodo que va desde 1967 hasta la dcada de 1980, durante el cual el mundo rabe vivi un ascenso de movimientos radicales y revolucionarios que desafiaban el statu quo geopoltico y la poltica, y su posterior derrota por los aliados occidentales en la regin (en particular, los regmenes egipcio, jordano, saud e israel). Al conmemorar el quinto aniversario de los levantamientos rabes, es importante que reflexionemos sobre la agitacin poltica y las polticas contenciosas desplegadas despus de 1967, que revelan algunos paralelismos interesantes con el perodo 2011-2013.

La derrota masiva de los ejrcitos rabes en la guerra rabo-israel de 1967 puso en tela de juicio la legitimidad del proyecto panrabe y abri una nueva era en la poltica rabe. Se ha escrito mucho sobre las dimensiones polticas y militares de la guerra de 1967 (entre otros, Louis y Shlaim [3]), as como sobre la bsqueda del alma intelectual que sigui a la masiva derrota [4]. Sin embargo, casi no se ha prestado atencin a las implicaciones de gnero de la derrota. Esto es importante no slo porque margina las experiencias particulares de la mujer, y por tanto del hombre, como sujetos y ciudadanos de gnero. Es tambin importante porque la derrota de 1967 cre una nueva oportunidad para que las mujeres transgredieran las normas de gnero feministas del Estado que haban sido parte integral de la construccin de ese Estado tras la independencia.

En Egipto, la profunda conmocin causada por la derrota de 1967 desencaden nuevos movimientos de oposicin, en cuyo centro estaba el movimiento estudiantil. Se desat inicialmente a causa de la indignacin ante las leves penas de prisin impuestas a los generales del ejrcito responsables de la derrota de Egipto en la guerra. Sin embargo, las exigencias de los estudiantes fueron mucho ms lejos, incluyendo demandas de mayores libertades polticas, as como la eliminacin del personal de inteligencia y polica de los campus universitarios [5]. En enero de 1972, miles de estudiantes participaron en las manifestaciones que acabaron con una sentada en la Plaza Tahrir. Al da siguiente, dispersaron a la fuerza a los estudiantes, arrestando a algunos. Sin embargo, los estudiantes radicales continuaron elevando sus demandas polticas y nacionales, adems de protestar contra el arresto de sus colegas.

Dentro de estos movimientos izquierdistas y nacionalistas, las cuestiones de los derechos de la mujer y la liberacin estaban subordinados a los objetivos nacionales y polticos de la resistencia al imperialismo y al autoritarismo, a la lucha por la justicia social y la liberacin de Palestina. Aunque los lderes del movimiento crean que las mujeres deban movilizarse y participar en la esfera pblica como medio de modernizar las sociedades rabes, ignoraron las desigualdades de gnero dentro de la esfera privada [6].

No obstante, estos movimientos movilizaron con xito a las mujeres jvenes en el activismo poltico a un nivel sin precedentes. El torbellino poltico posterior a 1967 proporcion oportunidades para que las jvenes transgredieran las normas de gnero. La activista egipcia de los derechos humanos Aisa Seif al-Dawa recuerda su experiencia en la universidad durante el momento lgido del movimiento estudiantil egipcio.

Recuerdo que hice cosas entonces que ahora no creo que fuera capaz de hacer []. Entrabas en un aula y decas: Qu demonios estis haciendo sentados aqu en el aula? Deberais uniros al movimiento! [] Y despus de decir eso te marchabas, ahora me siento abochornada al pensarlo

Otra de las activista era Hala Shukrallah, nacida en El Cairo en 1954 y que haba pasado gran parte de su juventud en Canad, donde su padre era embajador de la Liga de Estados rabes. Volvi a Egipto en 1971; el arresto de sus hermanos, que eran activistas del movimiento estudiantil, hizo que se incorporara a la lucha. A pesar de su juventud, se convirti en una de las lderes del movimiento de las familias de los arrestados. Recuerda una reunin con el portavoz del parlamento, que conoca a su padre muy bien:

As que empez a hablarme en un tono muy personal: Oh, Hala, te conozco desde que eras una nia. Yo le dije: Por favor, comprtese de forma profesional. Que le dijera eso le sent muy mal. S que fui impertinente. Pero, de todas formas, eso era algo normal en aquella poca.

Los recuerdos de muchas de las mujeres que entrevist sugieren un entorno socio-poltico muy cambiante en el perodo posterior a la derrota de 1967. Haban aparecido diversos movimientos sociales y polticos que desafiaban el statu quo poltico, geopoltico y social. Aunque ideolgicamente esos movimientos presentaban actitudes problemticas hacia la igualdad de gneros, sin embargo, proporcionaban un terreno frtil para que las mujeres de clase media pudieran subvertir las jerarquas de gnero y transgredir las normas dominantes de la respetabilidad de gnero al participar en manifestaciones callejeras, incorporarse a grupos polticos, desafiar a las autoridades y desobedecer a los padres. Algunas fueron arrestadas. De esta forma, las mujeres alinearon sus nuevos comportamientos radicales de gnero con la resistencia al statu quo socio-poltico y geopoltico.

La contrarrevolucin

Sin embargo, esta oleada revolucionaria posterior a 1967 en los pases rabes fue finalmente derrotada por los aliados de Occidente en la regin. En particular, el apoyo estadounidense a Egipto subi a miles de millones de dlares de ayuda despus de que el presidente Anwar al-Sada firmara el tratado de paz con Israel en 1979 [7]. La contrarrevolucin no slo acos a las fuerzas polticas radicales sino tambin a las mujeres y las luchas de gnero.

El presidente Sadat intent en un primer momento socavar los movimientos polticos radicales permitiendo que los islamistas actuaran abiertamente en los campus universitarios, en contraste con el gobierno de su predecesor Gamal Abdel-Naser, durante el cual los islamistas haban sido encarcelados e incluso ejecutados [8]. Los cuerpos de las mujeres y las normas de gnero fueron fundamentales en esa contrarrevolucin. Aida Seif al-Dawla recuerda que los islamistas se hicieron con el sindicato de estudiantes en 1975 y empezaron a promocionar la vestimenta islmica a precios reducidos: Y fue durante esa poca [] [cuando] llegu a conocer a una pareja de jvenes, ambas iban veladas y nos llevbamos bien, as que [] empezaron a decirme por qu no te pones el velo?.

Aida recuerda tambin los conflictos entre los islamistas y otros estudiantes:

S, aquellos ltimos aos en la universidad, estaban los islamistas por un lado y los naseristas por otro. Y los enfrentamientos fueron violentos, [] los estudiantes recibieron palizas. Desde luego, a nosotras, al ser mujeres, no nos pegaron. Al menos, a m no. Pero nos trataban muy mal [], nos llamaban zorras y putas y nos decan que bamos all a buscar marido, que por eso nos metamos en la poltica, y cosas as. Estaba deseando acabar y licenciarme.

El apoyo de Sadat a los estudiantes islamistas y su acercamiento ms abierto al islamismo poltico no fue slo una va para contrarrestar la influencia del naserismo y los grupos polticos de izquierda sino tambin una seal de clara ruptura con el rgimen laico modernizante de Naser, fundamental en lo que haba sido un feminismo estatal. Sadat acab con algunos de los avances conseguidos por las mujeres de clase media a travs de la introduccin de las infitah o reformas econmicas que favorecan al sector privado. El descenso relativo en los salarios del sector pblico como consecuencia de las infitah impact de forma desproporcionada en las mujeres, para quienes el sector pblico era el empleador de primera eleccin. Por vez primera, y en una marcada desviacin de la era naserista, hubo debates pblicos que cuestionaban el deseo de las mujeres de trabajar y el gobierno ofreci numerosos incentivos [a las mujeres] para que pidieran excedencias sin salario para criar a sus hijos y/o trabajar a tiempo parcial [9]. Esas actitudes reflejaban un creciente conservadurismo social que estaba siendo fomentado por los islamistas.

La resistencia popular ante las infitah culmin en el levantamiento de 1977, denominado en los medios occidentales los disturbios del pan, o por los egipcios la revuelta del pan. Las protestas fueron provocadas por el anuncio del gobierno de eliminar los subsidios a varios productos bsicos, incluyendo el azcar, el pan y el arroz, as como reducciones en los salarios del Estado, que llev a duplicar los precios de la noche a la maana. El 17 de enero, los obreros salieron de sus fbricas y a ellos se unieron despus miles de estudiantes, funcionarios y otros egipcios, marchando todos hacia el centro de El Cairo. Las protestas se extendieron por todo el pas.

Al final, las fuerzas de seguridad mataron a 160 manifestantes e hirieron a unos 800 [10]. Miles de izquierdistas fueron rodeados y encarcelados, acusados de intentar derrocar al rgimen [11]. Muchos fueron liberados sin cargos pero no antes de pasar hasta seis meses en detencin administrativa [12]. La activista de los derechos humanos Magda Adli, entonces estudiante de medicina en la universidad de Al-Azhar, fue una de las veinte personas arrestadas por su implicacin en el levantamiento y pas ms de un ao en prisin.

Me arrestaron en la universidad y me acusaron de intentar derrocar al rgimen y de pertenecer a una organizacin secreta y todo el resto de la lista de acusaciones que la seguridad del Estado sigue todava hoy utilizando. Pas catorce o quince meses en la crcel. [] Eso me supuso perder un ao de universidad [] Fui sentenciada a tres aos de crcel, junto con otras personas, nos sentenciaron a unas veinte [] pero no cumpl toda la condena Estaba bajo vigilancia de la seguridad estatal todo el tiempo incluso cuando haca mis exmenes y cada nuevo caso que la seguridad estatal tena contra activistas polticas o socialistas o quien fuera, me sometan a interrogatorio [] Todo el tiempo estuve jugando al gato y al ratn con ellos, por eso no pudieron cogerme aunque me acusaron an en tres ocasiones, hasta que me licenci.

La represin a gran escala contra los activistas despus de 1977 marc el fin del movimiento estudiantil de izquierdas como fuerza dentro de la poltica egipcia. Muchas de las organizaciones marxistas clandestinas empezaron a deshacerse. Algo parecido a lo que hemos visto en Egipto desde el verano de 2013, con muchos activistas desilusionados y retirndose del activismo pblico. Muchos se tomaron tiempo para leer, seguir con sus carreras o estudios de doctorado en el extranjero y reflexionar y revisar sus anteriores creencias poltico-ideolgicas. Las mujeres que asistan a la universidad en la dcada de 1980 me comentaron que casi no haba activismo poltico en los campus egipcios ms all de los grupos de estudiantes islamistas.

Desgajando las agendas del activismo y los derechos de la mujer de las luchas populares

Una parte fundamental de la contrarrevolucin fue la restauracin del anterior statu quo de gnero, en el que se esperaba que las mujeres obedecieran las jerarquas de gnero y las nociones de respetabilidad femenina. Sin embargo, esto no puso fin a la participacin poltica de la mujer. Quiz de forma paradjica, las iniciativas y organizaciones independientes de mujeres empezaron a florecer en las secuelas de la contrarrevolucin. El grupo de estudio Nueva Mujer, que se convirti ms tarde en la Fundacin de la Nueva Mujer, se inici con antiguos integrantes del movimiento estudiantil a fin de entender la subordinacin especfica de la mujer. Nawal El-Saadawi estableci la Asociacin de Solidaridad de las Mujeres rabes, planteando la cuestin de la violencia contra las mujeres. En 1985, un grupo de abogadas y activistas cre una coalicin contra la revocacin de las relativamente progresistas enmiendas de 1979 a la ley del estatuto personal, entre otras iniciativas de la dcada de 1980 (vase Al-Ali para ms detalles) [13].

El resurgimiento de las asociaciones independientes de mujeres en Egipto por vez primera desde la dcada de 1950, dio espacio a las mujeres para que pudieran articular un nuevo discurso de gnero que escapaba de la problemtica subordinacin de las cuestiones de la mujer dentro de las ideologas revolucionarias y radicales. Sin embargo, en un contexto en el que las fuerzas populares haban sido derrotadas y los grupos de la oposicin poltica, con excepcin de los islamistas, eran dbiles, tambin llev al aislamiento de las agendas de los derechos de la mujer dentro de la poltica regional e interna. Este aislamiento se exacerb por la creciente ONGeizacin de los movimientos de mujeres despus de 1990 [14], que no apoyaban la movilizacin de electorados ms amplios. Adems, las demandas de los derechos de la mujer quedaron deslegitimados por el hecho de que el rgimen egipcio instrumentalizaba selectivamente esos derechos e intentaba cooptar, por ejemplo, a las organizaciones de mujeres a travs del Consejo Nacional para la Mujer. Esto formaba parte del intento de proyectar una imagen moderna en el extranjero y asegurar los derechos de la mujer dentro de la alianza liderada por EEUU contra el terrorismo [15].

No es por tanto sorprendente que cuando empezaron a surgir movimientos populares despus del ao 2000, inicialmente auspiciados por la II Intifada palestina, las cuestiones de los derechos de la mujer no estuvieran en la agenda. Las mujeres eran muy visibles en estos movimientos y, sin embargo, a diferencia de los movimientos revolucionarios posteriores a 1967, casi no haba intentos de incluir la cuestin de la mujer dentro de estos movimientos de oposicin al imperialismo, neoliberalismo y autoritarismo estadounidense.

Volviendo a popularizar y a despopularizar los derechos de la mujer despus de 2011

Fue slo entre 2011 y 2013 cuando las mujeres pudieron reinsertar la cuestin de la mujer en los movimientos populares. En respuesta a las amenazas a los derechos de la mujer y al aumento de la violencia contra las mujeres activistas bajo el gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y de la Hermandad Musulmana, las organizaciones masivas de mujeres aparecieron fuera de las ONG establecidas de mujeres. Las activistas egipcias estuvieron a la vanguardia de las luchas por la justicia social y la democracia en el Egipto post-Mubarak, aunque tambin plantearon demandas especficas de gnero con respecto a la participacin de la mujer y a la integridad de sus cuerpos. De hecho, lograron integrar la transformacin de las normas de gnero en demandas de transformaciones sociopolticas ms amplias (vanse varios captulos en El Said, Meari y Pratt) [16].

Sin embargo, los logros del activismo de masas independiente de las mujeres han quedado debilitados a causa de la polarizacin poltica y el creciente autoritarismo que se estn viviendo desde el derrocamiento del presidente de la Hermandad Musulmana, Mohammed Morsi, en julio de 2013. Aunque el rgimen posterior a julio de 2013 ha ampliado los derechos de la mujer a travs de la constitucin y la ley contra el acoso sexual de 2014, ha restringido tambin duramente la libertad de asociacin y de expresin. Para la contrarrevolucin es fundamental que exista un nuevo trato patriarcal, en el cual el rgimen protege los derechos de la mujer y, a cambio, la mujer debe abandonar su libertad para organizar y definir su propia agenda. Como escrib el ao pasado, las activistas se estn enfrentando a un enorme desafo en sus intentos simultneos de mantener su paradigma dinmico por la justicia de gnero, resistir la cooptacin del Estado y las imposiciones de arriba a abajo e integrar las construcciones revolucionarias de gnero desde la base hacia arriba.

Conclusin

En este artculo me propuse cuestionar dos supuestos sobre el activismo de la mujer y sus derechos en el mundo rabe. En primer lugar, he intentado ampliar nuestra concepcin respecto a la capacidad de actuar de la mujer ms all de la resistencia al patriarcado y a demostrar las vas por las que la subversin y los nuevos significados de las normas de gnero eran tambin parte de un movimiento contrahegemnico frente el orden socio-poltico y geopoltico posterior a 1967. En otras palabras, de la participacin de la mujer en movimientos radicales que encarnan transformaciones sociopolticas, incluida la transformacin de las normas de gnero. A este respecto, vemos paralelismos en la aparicin del activismo de masas de la mujer como parte de las luchas revolucionarias posteriores a 2011.

En segundo lugar, he tratado de cuestionar la nocin de que Occidente es un agente de progreso de los derechos de la mujer en el mundo rabe porque la realidad es que, como resultado de sus intereses geopolticos, se ha dedicado ms bien a apoyar a regmenes que han reprimido los movimientos populares radicales y revolucionarios y suprimido la encarnacin de la mujer en feminidades radicales. A largo plazo, la desaparicin de los movimientos laicos y radicales ha llevado a la escisin de las agendas laicas de los derechos de la mujer de los proyectos populares locales, allanando el camino para su cooptacin e instrumentalizacin por regmenes autoritarios y actores internacionales, volviendo vulnerables a las activistas por los derechos laicos de la mujer ante las acusaciones de representar agendas extranjeras. Las activistas se enfrentan hoy a peligros muy parecidos en el contexto de la contrarrevolucin en curso por todo el mundo rabe.


Notas:

[1] Abu-Lughod, Lila (1998) Remaking Women: Feminism and Modernity in the Middle East , Princeton: Princeton University Press.

[2] Watenpaugh, Keith David (2006) Being Modern in the Middle East: Revolution, Nationalism, Colonialism and the Arab Middle Class , Princeton: Princeton University Press.

[3] Louis, Wm. Roger and Avi Shlaim, eds. (2012). The 1967 Arab-Israeli War: Origins and Consequences, Cambridge: Cambridge University Press.

[4] Ajami, Fouad (1981) The Arab Predicament: Arab Political Thought and Practice since 1967 , Cambridge: Cambridge University Press.

[5] Abdalla, Ahmed (1985) The Student Movement and National Politics in Egypt 1923-1973 , London: Saqi Books, pp. 151-153.

[6] Hasso, Frances S. (2000) Modernity and Gender in Arab Accounts of the 1948 and 1967 Defeats, International Journal of Middle East Studies , 32: 4, pp. 491-510.

[7] Brownlee, Jason (2012) Democracy Prevention, Cambridge: Cambridge University Press.

[8] Abdalla, Ahmed (1985) The Student Movement and National Politics in Egypt 1923-1973, London: Saqi Books. Ayubi, Nazih (1991) Political Islam: Religion and Politics in the Arab World , London: Routledge. Gerges, Fawaz (2012) The Transformation of Arab Politics: Disentangling Myth from Reality, in Louis, Wm. Roger and Avi Shlaim, eds. The 1967 Arab-Israeli War: Origins and Consequences. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 285-314.

[9] Hatem, Mervat (1992) Economic and Political Liberation in Egypt and the Demise of State Feminism, International Journal of Middle East Studies , 24:2, pp. 231-251.

[10] Kandil, Hazem (2012) Soldiers, Spies, and Statesmen: Egypts Road to Revolt, London: Verso Books, p. 169

[11] Hirst, David (1977) Egyptians Riot over Price Rises, The Guardian, January 19, p. 1. Stevens, Janet (1978) Political Repression in Egypt, Middle East Research and Information Project Report , no. 66, pp. 18-21.

[12] Stevens, Janet (1978) Political Repression in Egypt, Middle East Research and Information Project Report , no. 66, pp. 18-21.

[13] Al-Ali, Nadje Sadig (2000) Secularism, Gender and the State in the Middle East: The Egyptian Womens Movement , Cambridge: Cambridge University Press.

[14] Jad, Islah (2004) The NGO-ization of the Arab Womens Movements, IDS Bulletin, 35:4, pp. 34-42.

[15] Pratt, Nicola (2012) The Gender Logics of Resistance to the War on Terror: constructing sexgender difference through the erasure of patriarchy in the Middle East, Third World Quarterly , 33:10, pp. 1821-1836.

[16] El Said, Maha, Lena Meari and Nicola Pratt, eds. Rethinking Gender in Revolutions and Resistance: Lessons from the Arab World , London: Zed.

Nicola Pratt es profesora adjunta de Poltica Internacional del Oriente Medio en la Universidad de Warwick, Reino Unido. Es coautora, junto con Nadje Al-Ali, de What Kind of Liberation? Women and the Occupation of Iraq (University of California Press, 2009) y coeditora , tambin con Nadje Al-Ali , de Women and War in the Middle East (Zed Press, 2009).


[Este artculo es una versin condensada de una conferencia con el mismo nombre impartida en el LSE Middle East Centre el 20 de enero de 2016.]

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/23693/how-the-west-undermined-women%E2%80%99s-rights-in-the-arab

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin como fuente de la misma.




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