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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2016

Impotencia (sobre un artculo de Enrique Gil Calvo)

Juan Carlos Monedero
Pblico.es


Por si no fuera bastante sorpresa el furibundo ataque directo de los barones a Pedro Snchez parece que toca procesar tambin los ataques indirectos de los columnistas destacados de la democracia del 78. La patria est en peligro y todos escuchan la trompeta de Susana Daz.

Toca considerar a los que con la voluntad de disparar contra Snchez enfilan sus caones contra Pablo Iglesias buscando, parece, alejar la posibilidad de un pacto PSOE-Podemos. Pacto que, por vez primera desde los ayuntamientos democrticos, podra representar en el gobierno esa mayora de poblacin progresista de nuestro pas que por su sempiterna fragmentacin ha permitido locuras como una mayora absoluta de Rajoy con menos del 30% de los votos. Junto a las calumnias contra Podemos financiacin, ilegalidades mil, malas intenciones e, incluso, suciedad- hay una orquestada intencin de descalificar al Secretario General de Podemos, asumindose as que debilitado el referente se debilita el partido. Qu les voy a contar que ustedes no sepan y no tengamos algunos nuestra experiencia.

No siempre es sencillo ver la intencin, porque algunos de esos columnistas han solido guiarse por la sensatez. Pero parece evidente que la situacin actual de la democracia parece haberles torcido el gesto. Recuerda a lo que pas con la memoria histrica. Muchos de esos columnistas estaban dispuestos a asumir una crtica al franquismo siempre y cuando eso no se trasladara al presente. En el momento en el que la memoria histrica pudo traducirse en revisar la justicia franquista o poner al estado al servicio de la verdad, la justicia y la reparacin, viraron asumiendo posiciones que en algunos casos slo se haban atrevido a representar accidentes folclricos de la historiografa neofranquista como Po Moa.

En el momento actual, es la primera vez que el PSOE puede pactar un gobierno con una fuerza poltica que se sita abajo a la izquierda de lo que significa histricamente la socialdemocracia espaola. Felipe Gonzlez pudo hacerlo en 1993 con Izquierda Unida, pero prefiri pactar con Convergencia i Uni, reforzando la idea de que la identidad catalana tena ms de excusa chantajista que de entidad real, al tiempo que dio alas a la corrupcin permanente del pujolismo que terminara estallando. Es la novedad de la situacin eso lo que da miedo al statu quo de la opinin meditica?

Me ha llamado la atencin la virulencia de Enrique Gil Calvo en su artculo Insolencia (El pas, 1 de febrero de 2016), donde llama a Iglesias, abandonando su habitual circunspeccin, bufn, insolente, efectista, vendedor de crecepelo y nihilista. Demasiados adjetivos para expresar lo que quiz simplemente es falta de humildad para asumir la incapacidad de entender que la democracia espaola est cambiando. Aunque es cierto que lo que parece enfadar realmente a Gil Calvo no es la capacidad de Podemos de crear agenda poltica, sino la dependencia del PSOE a la agenda que marca Podemos. No ser entonces el PSOE el adecuado destinatario de la diatriba?

Llama la atencin que al lado de los tabloides, los peridicos de la extrema derecha, los libelos mercenarios y los rganos de partido, la prensa que representa a los medios espaoles en el mundo caiga en un estilo similar de descalificacin y ataque ad hominen.Debiera el PSOE y la prensa afn solventar sus cuitas internas y aclararse al fin, para ahorrarnos al resto este ventilador que enturbia en vez de profundizar. Podramos discutir, evidentemente, el lugar del espectculo en la poltica -la actualidad de Debord es abrumadora- pero no vale repartir interesadamente papeles atribuyendo a unos afinados Shakespeare y a otros histrinica pera bufa cuando lo que en verdad retrata nuestra democracia es el esperpento, incluida la ley de fugas que hoy representa la exclusin social de los ms pobres.

Necesitamos mucho debate, una prensa atenta que seale defectos, derivas, errores, junto a todos los asuntos propios del patriotismo de partido tradicional que enturbian nuestra democracia. Y sera bueno poder leer anlisis que dieran claves de dnde est ahora mismo Cinco Estrellas y Beppe Grillo en la deteriorada democracia italiana, algo que no otorga llamarle sin ms bufn buscandodescalificar a Pablo Iglesias ms que intentando explicar la parlisis poltica italiana. En nada ayuda convertir las columnas de opinin en espacios de impotencia donde el mensaje al final no va ms all de la descalificacin. Y produce tristeza ver que la impotencia de la vieja poltica espaola termina trasladando su debilidad a los anlisis que en otras ocasiones nos han alumbrado.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2016/02/01/impotencia-sobre-un-articulo-de-enrique-gil-calvo/



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