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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2005

El motn es la nica salida

Naomi Klein
Znet


Podemos por favor dejar de hablar de un cenagal cuando nos referimos a Irak? En Irak, los Estados Unidos no se estn hundiendo en un pantano, ni en una cinaga: estn en cada libre de un precipicio. Lo nico que cabe preguntarse ahora es: quin seguir a Bush en este precipicio, y quin se negar a saltar?

Afortunadamente, cada vez son ms los que eligen la segunda opcin. El ltimo mes de la agresin estadounidense en Irak -mayo- ha inspirado lo que slo puede ser descrito como un motn: de repente, oleadas de soldados, de trabajadores y de polticos bajo el mando de las autoridades de ocupacin estadounidenses han empezado a negarse a obedecer las rdenes y a abandonar sus puestos. Primero fue Espaa quien anunci que retirara sus tropas, despus Honduras, Repblica Dominicana, Nicaragua y Kazajstn. Las tropas de Corea del Sur y Bulgaria se replegaron en sus bases, y Nueva Zelanda est retirando a sus ingenieros. Es muy probable que El Salvador, Noruega, los Pases Bajos y Tailandia sean los prximos en seguir sus pasos.

Y est tambin el ejrcito iraqu, controlado por EEUU. Desde la ltima oleada de combates, sus soldados estn entregando las armas a los combatientes de la resistencia del sur y se niegan a luchar en Faluya. A fines de abril, el comandante general Martin Dempsey, comandante de la 1 Divisin Acorazada, inform de que cerca de un 40% han abandonado sus puestos de trabajo debido a la intimidacin. Y, de hecho, ms o menos un 10% ha estado trabajando en contra de nosotros.

Y no son slo los soldados iraques lo que han estado abandonando la ocupacin. Cuatro ministros del consejo de gobierno iraqu han dimitido como protesta; y la mitad de los iraques que trabajan en la impenetrable zona verde como traductores, conductores, personal de limpieza no acuden a sus puestos. Pequeos signos de amotinamiento estn apareciendo incluso entre los rangos del ejrcito estadounidense: los soldados Jeremy Hinzman y Brandon Hughey han solicitado asilo en Canad como objetores de conciencia, y el sargento Camilo Meja se enfrenta a un consejo de guerra por negarse a volver a Irak alegando que ya no saba para qu se estaba luchando.

Rebelarse contra la autoridad estadounidense en Irak no es un acto de traicin, ni supone dar un falso consuelo a los terroristas, tal como George Bush advirti recientemente al presidente espaol. Es una respuesta totalmente racional y de principios a las polticas que han puesto a todos los que viven y trabajan bajo el mando estadounidense en una situacin de peligro muy grave e inaceptable. Esta visin la comparten los 52 ex-diplomticos britnicos que, en una carta a Tony Blair, afirmaron que aunque respaldaban sus intentos de influir sobre la poltica estadounidense en Oriente Medio, no hay nada que justifique apoyar polticas que estn condenadas al fracaso.

Y cuando slo ha pasado un ao, la ocupacin estadounidense parece estar condenada en todos los frentes: poltico, econmico y militar. En el frente poltico, la idea de que los EEUU podan llevar la verdadera democracia a Irak est ahora irremediablemente desacreditada: demasiados parientes del consejo de gobierno iraqu han recibido chollos y contratos a dedo, demasiados grupos que exigan elecciones directas han sido suprimidos, demasiados peridicos se han cerrado y demasiados periodistas rabes han sido asesinados. Las bajas ms recientes han sido las de dos empleados de la televisin Al-Iraqiya, asesinados por la balas de soldados americanos mientras grababan un puesto de control en Samarra. Al-Iraqiya es el canal de propaganda controlado por EEUU que tena que debilitar a Al-Jazeera y Al-Arabiya, que tambin han perdido a varios reporteros por la accin de las armas y cohetes estadounidenses durante el ltimo ao.

El plan de la Casa Blanca de convertir Irak en una economa de libre mercado modlica tampoco pasa por su mejor momento, asolado por los escndalos de corrupcin y la rabia de los iraques, que no han visto ningn beneficio -ni en los servicios ni en el empleo- de la reconstruccin. Las exposiciones comerciales se han cancelado en todo el pas, los inversores se estn trasladando a Amman y el ministro de vivienda iraqu calcula que ms de 1.500 contratistas extranjeros han abandonado Irak. Mientras tanto, Bechtel ha admitido que ya no puede operar en los puntos calientes (los fros son pocos), los camioneros tienen miedo de viajar con mercancas valiosas y General Electric ha suspendido el trabajo en centrales elctricas clave. El momento no poda ser peor: se acercan los calores del verano y la demanda de electricidad est a punto de aumentar.

A medida que este desastre predecible (y predicho) se hace evidente, muchos recurren a las Naciones unidas en busca de ayuda. Ya en enero, el Gran Ayatollah Ali al-Sistani pidi a la ONU que apoyara su demanda de elecciones directas. Ms recientemente, pidi a la ONU que se negara a ratificar la odiada constitucin provisional, que la mayora de iraques ve como un intento estadounidense de seguir controlando el futuro de Irak mucho despus del traspaso del 30 de junio, dando, entre otras medidas, un total poder de veto a los kurdos, el nico aliado que les queda a los estadounidenses. Antes de retirar sus tropas, Jos Luis Rodrguez Zapatero, el presidente espaol, pidi a la ONU que ocupara el lugar de EEUU. Hasta Moqtada al-Sadr, el clrigo chita prfugo, ha pedido a la ONU que evite un bao de sangre en Nayaf.

Y cual ha sido la respuesta de la ONU? Peor que el silencio: se ha alineado con Washington en todas estas cuestiones clave, haciendo aicos cualquier esperanza de que pueda proporcionar una verdadera alternativa a la ilegalidad y brutalidad de la ocupacin estadounidense. Primero se neg a apoyar la exigencia de elecciones directas, alegando motivos de seguridad, una respuesta que debilit al moderado Sistani y reforz a al-Sadr, cuyos partidarios siguieron exigiendo elecciones directas. Esto es lo que provoc la decisin de Paul Bremer de eliminar a al-Sadr, lo que a su vez llev a la provocacin que incit el levantamiento chita.

La ONU ha hecho los mismos odos sordos a las peticiones de sustituir la ocupacin militar estadounidense por una operacin de pacificacin. De hecho, ha dejado claro que slo volver a Irak si los EEUU son los que garantizan la seguridad de su personal, ignorando, aparentemente, que estar rodeado de guardaespaldas americanos es la mejor forma de asegurar que la ONU se convierta en un objetivo.

La mayor traicin de la ONU est en la forma en que est volviendo a entrar en Irak: no como agente independiente, sino como un pretencioso subcontratista de EEUU, el brazo poltico de la ocupacin estadounidense. El gobierno de transicin post-30 de junio que est organizando el enviado de la ONU Lakhdar Brahimi estar sujeto a todas las limitaciones de la soberana de Irak que provocaron la rebelin actual. EEUU mantendr el control total de la seguridad. Controlar los fondos de reconstruccin.

Y lo que es peor, el gobierno de transicin estar sujeto a las leyes establecidas por la constitucin provisional, incluyendo la clusula que dice que debe hacer cumplir las rdenes escritas por los ocupantes estadounidenses. La ONU debera estar defendiendo a Irak de este intento ilegal de socavar su independencia. En cambio, vergonzosamente, lo que est haciendo es ayudar a Washington a convencer al mundo de que un pas bajo una ocupacin militar permanente por parte de una potencia extranjera es en realidad soberano.

Pero la ONU podra redimirse: podra decidir sumarse al motn, aislando an ms a EEUU. Esto ayudara a obligar a Washington a entregar el poder real, en ltima instancia a los iraques, pero en primer lugar a una coalicin multilateral que no hubiera participado en la invasin y ocupacin, y que tuviera la credibilidad suficiente para supervisar unas elecciones directas. Esto podra funcionar, pero slo a travs de un proceso que protegiera encarnizadamente la soberana de Irak. Esto supondra:

- Deshacerse de la constitucin provisional: es tan odiada, que cualquier entidad gobernante que estuviera sujeta a sus disposiciones sera considerada ilegtima. Algunos dicen que Irak necesita esta constitucin provisional para evitar que unas elecciones abiertas entreguen al pas a los extremistas religiosos; sin embargo, segn una encuesta reciente de Oxford Research International, los iraques no tienen ningn deseo de ver como su pas se convierte en otro Irn.

Tambin hay formas de proteger los derechos de las mujeres y de las minoras sin obligar a Irak a aceptar una constitucin escrita bajo una ocupacin extranjera. La solucin ms simple sera recuperar ciertos pasajes de la constitucin provisional iraqu de 1970, que, segn Human Rights Watch, garantizaba formalmente la igualdad de derechos de las mujeres y aseguraba explcitamente su derecho a votar, ir a la escuela, ser candidatas en las elecciones y tener propiedades. Adems, esta constitucin consagraba la libertad religiosa, las libertades civiles y el derecho a organizarse en sindicatos. Estas clusulas pueden rescatarse sin ninguna dificultad, eliminando las partes del documento diseadas para reforzar el dominio del Baaz.

- Poner el dinero en fideicomiso; uno de los puntos clave de la gestin de la transicin de Irak hacia su soberana es la proteccin de sus activos: los ingresos del petrleo, lo que queda del dinero del programa petrleo por alimentos y lo que queda de los 18,4 mil millones de los fondos de reconstruccin. Actualmente, los EEUU planean seguir controlando este dinero hasta mucho despus del 30 de junio. La ONU debera insistir en que se pusiera en fideicomiso, para que lo gastara un gobierno iraqu elegido en las urnas.

- Deschalabizar Irak: hasta ahora, los EEUU no han sido capaces de instalar a Ahmed Chalabi como el prximo lder de Irak (su historial de corrupcin y de falta de base poltica son prueba de ello). Y sin embargo, los miembros de la familia Chalabi han recibido, sigilosamente, el control de todas las reas de la vida poltica, econmica y judicial.

Fue un extrao proceso en dos fases. En primer lugar, como jefe de la comisin de desbaazizacin, Chalabi purg a sus rivales. Despus, como director del comit econmico y financiero del consejo gobernante, coloc a sus amigos y aliados en los puestos clave de ministro del petrleo, ministro del comercio, ministro de finanzas, gobernador del banco central, etc. Ahora, el sobrino de Chalabi, Salem Chalabi, ha sido nombrado por EEUU presidente del tribunal encargado de juzgar a Saddam Hussein. Y una empresa muy cercana a Chalabi ha recibido el contrato para custodiar las infraestructuras petrolferas de Irak, lo que esencialmente supone un permiso para crear un ejrcito privado. Dejar a Chalabi fuera del gobierno provisional no es suficiente. La ONU debe desmantelar el estado a la sombra creado por Chalabi iniciando un proceso de deschalabizacin igual al ahora abandonado proceso de desbaazizacin.

- Exigir la retirada de las tropas estadounidenses: al exigir a EEUU que acte como su guardaespaldas como condicin de su reentrada en Irak, la ONU ha hecho lo contrario de lo que debera hacer. Debera entrar slo si EEUU se retira. Las tropas que participaron en la invasin y la ocupacin deberan ser sustituidas por fuerzas de pacificacin de los pases rabes vecinos encargados de crear las condiciones de seguridad necesarias para las elecciones generales.

El 25 de abril, el editorial del New York Times exigi exactamente lo contrario, afirmando que slo una gran inyeccin de tropas estadounidenses y un aumento real y a largo plazo de las fuerzas en Irak poda garantizar la seguridad. Pero estas tropas, si llegan, no proporcionarn seguridad a nadie, ni a los iraques, ni a sus soldados, ni a la ONU. Los soldados americanos se han convertido en una provocacin directa de violencia, no slo por la brutalidad de la ocupacin, sino tambin debido al apoyo estadounidense a la mortfera ocupacin israel del territorio palestino. En las mentes de muchos iraques, las dos ocupaciones se han fusionado para convertirse en una nica atrocidad anti-rabe.

Sin las tropas estadounidenses, desaparecera la mayor incitacin a la violencia, lo que permitira al pas ser estabilizado con muchos menos soldados y una muy menor utilizacin de la fuerza. Irak seguira enfrentndose a desafos a su seguridad, y seguiran habiendo extremistas dispuestos a morir por imponer la ley islmica, e intentos de los leales a Saddam de recuperar el poder. Pero por otra parte, con los sunnitas y los chitas estando ahora tan unidos en contra de la ocupacin, ste es el mejor momento posible para que un agente honesto negocie un acuerdo equitativo de reparto de poderes.

Algunos dirn que los EEUU son demasiado fuertes y que no se les puede forzar a abandonar Irak. Pero Bush ha necesitado desde el principio una cobertura multilateral para esta guerra (esta es la razn por la que form la coalicin de los dispuestos, y por la que acude ahora a la ONU). Imagnense lo que podra ocurrir si ms pases salieran de la coalicin, si Francia y Alemania se negaran a reconocer al Irak ocupado como una nacin soberana. Imagnense que la ONU decidiera no acudir al rescate de Washington. Se convertira en una coalicin de uno.

La invasin de Irak empez con un llamado al amotinamiento -un llamado realizado por EEUU. En las semanas anteriores a la invasin del ao pasado, el Mando Central estadounidense bombarde al ejrcito iraqu y a los polticos con llamadas telefnicas y correos electrnicos, instndoles a que desertaran de los rangos de Saddam. Los aviones lanzaron ocho millones de panfletos instando a los soldados iraques a abandonar sus puestos prometindoles que no se les hara ningn dao.

Evidentemente, estos soldados fueron inmediatamente despedidos cuando Paul Bremer asumi el mando, para ser ahora recontratados frenticamente como parte del cambio en la poltica de desbaazizacin. Este no es ms que otro ejemplo de la incompetencia letal que debera llevar a todas las personas que an apoyan la poltica estadounidense en Irak a una conclusin inevitable: ha llegado el momento de amotinarse.

  • Ttulo original: Mutiny is the only way out
  • Autor: Naomi Klein
  • Origen: ZNet - Activism; Domingo 01 de Mayo, 2005
  • Traducido por Gemma Galdn y revisado por Beatriz Martnez Ruiz



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