Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2016

Cambiamos para peor
Macri y la dominacin de clase

Francisco J Cantamutto
Rebelin


Los casi dos meses de gobierno de Cambiemos-PRO ha sido contundente en su claridad, ejecutando un programa sin fisuras, a una velocidad extrema que trata de sacar el mximo provecho combinado de los primeros 100 das y la temporada estival. Aunque por velocidad no tiene comparacin en la historia nacional, s la tienen los lineamientos de su programa, lo que permite una caracterizacin temprana. Y sta nos habilita a certificar nuestro diagnstico previo: se trata de un gobierno representante de las fracciones desplazadas dentro bloque en el poder durante el kirchnerismo. Concretamente, se trata del capital agropecuario y el extranjero financiero y de servicios. Estas fracciones prefieren una forma de dominacin con menores mediaciones, ms directa, y esto es lo que el gobierno del Gerente de la Nacin representa.

Representacin de clase en el kirchnerismo

Hemos sostenido antes que el kirchnerismo fue la representacin poltica de una fraccin del bloque en el poder, concretamente, la burguesa industrial. Esto significa que esa clase fue la que orient las lneas centrales del proceso poltico con sus ideas, valores y proyectos. Duhalde (2002-2003) haba sido ms explcito en este sentido, al nombrar directamente como funcionarios a dirigentes industriales (De Mendiguren) o cuadros de la UIA (Lavagna), subordinando el empleo a la produccin como valor social, de la mano de la doctrina social de la Iglesia Catlica.

Durante el kirchnerismo, esta representacin se hizo ms esquiva, pero no por eso menos certera. El hecho de que la forma especfica de inclusin social que el gobierno promova fuera el empleo, y especialmente, el empleo industrial, es una pista clara en este sentido. Que simpatizantes kirchneristas defendieran la reindustrializacin del pas es otro indicador. Los representantes del capital industrial, o una parte de ellos, entendieron que para poder llevar adelante sus propuestas necesitaban considerar las de otros, hacer concesiones. Eso los volvi los grandes beneficiarios de las polticas pblicas, desplazando dentro de ese bloque de poder a las fracciones agropecuaria y de servicios. La financiera fue relegada en un primer momento, pero las concesiones fueron creciendo en el tiempo, siendo el sector de mayores ganancias los ltimos aos. Ninguna de estas fracciones perdieron su posicin de poder privilegiado, simplemente, fueron desplazadas de la direccin del proceso.

Esto fue lo que la Mesa de Enlace agropecuaria impugn en 2008: sus ganancias seguan siendo siderales, el malestar era no dirigir el proceso. El problema fue que, en su origen, el proyecto fue excesivamente corporativo, es decir, centrado en intereses particulares (bajar las retenciones), lo que haca difcil que otros se sintieran parte de ese reclamo. Hacer sus propuestas ms generales, presentarlas como de la sociedad, fue el trabajo al que confluyeron los partidos polticos de oposicin.

La crtica liberal (y demaggica) al kirchnerismo

La ciudadana vota partidos polticos, y estos para ganar necesitan presentarse como representando a la sociedad, a pesar de que, en definitiva, como el nombre lo indica, son una parte. Casi todo el pan-radicalismo (UCR, ARI, GEN), el PJ en oposicin (Peronismo Federal) y el recin aparecido PRO contribuyeron en diferentes cuotas a representar ese sector de clase en litigio, como una estrategia para desplazar al gobierno. El discurso que finalmente elaboraron para presentar la parte (fracciones del bloque en el poder) como el todo (la comunidad argentina) fue uno que combin liberalismo y republicanismo en cuotas dispares. Las crticas a una supuesta falta de libertades bajo un Estado leviatnico provena de la primera tradicin poltica, y la falta de divisin de los poderes y tica pblica (corrupcin) de la segunda.

El discurso de campaa del PRO-Cambiemos se bas en el argumento de que el gobierno de Cristina Fernndez haba acaparado el poder del Estado, constituyendo un rgimen que avasallaba las libertades individuales y la divisin de poderes, utilizando prcticas corruptas, y en ltima instancia, autoritarias. Siempre segn la lectura de Cambiemos, el gobierno kirchnerista se haba erigido en una suerte de un monstruo omnipresente y pedante, que se peleaba con la sociedad argentina, queriendo polemizar sobre todo, alterando la natural paz social. Este discurso sirvi para ordenar disgustos que existan en la sociedad, incluyendo parte de las clases populares, bajo una direccin especfica en oposicin a la fuerza en el gobierno. La alianza Cambiemos fue la forma concreta con la cual enarbolaron este programa, y finalmente, ganaron la eleccin.

Estos argumentos no los invent Macri, sino que fueron largamente construidos, ensayando y tanteando, a travs de los partidos polticos y los grandes medios de comunicacin. En gran medida, responden a los reclamos que la Mesa de Enlace puso sobre la mesa en 2008, aunque con cierta torpeza poltica. En aquel entonces su argumento era que los impuestos distorsivos alteraban el normal funcionamiento del negocio agropecuario, asfixiando la actividad, y que haba que quitarlos para que el pas pueda crecer. Negocio fue reemplazado lentamente por sociedad, e impuestos distorsivos por toda la actividad del gobierno. La resolucin de aquel conflicto pas por el voto en el Congreso, donde las diferentes fracciones del capital tienen representacin, frente a la direccin unificada del gobierno, donde slo una fraccin comanda el proyecto social y econmico. Ah apareci el argumento de la divisin de poderes.

Estas ideas no son nuevas: constituyen la matriz del liberalismo, a la que le agregaron algunas dosis de republicanismo. El liberalismo como ideologa poltica surgi en Europa en la lucha contra los Estados absolutistas, y por eso enfatiza las libertades civiles y econmicas frente a los gobiernos. En cambio, en nuestro pas, el liberalismo casi siempre se combin de una manera extraa con el conservadurismo: nuestras elites abrazaron el liberalismo econmico, pero fueron retrgradas en materia de libertades polticas y civiles. La muestra ms evidente de esto fue la dictadura militar. Incluso el regreso a la democracia estuvo marcado por la lectura liberal: las instituciones defendidas como democrticas en realidad enfatizaron la representacin territorial con el voto espordico, quitando todo resabio de democracia social o econmica (recordemos cmo le fue a Alfonsn cuando habl de que con la democracia se come y se educa). Del republicanismo slo se tom la divisin de poderes, quitando toda idea de bien comn y educacin ciudadana. Es decir, el liberalismo fagocit ideas democrticas y republicanas, y las ajust a su medida.

En cierta forma, parte de esta forma de entender la poltica fue lo que colaps en 2001. El kirchnerismo lo supo leer, al ajustar su discurso a la idea de una democracia con contenido, una democracia con derechos sociales y econmicos, adems de los polticos y civiles. No estamos evaluando sus logros en este sentido, sino remarcando cul fue su propuesta de programa. Los derechos de nueva generacin (ley de medios, de gnero, etc.) y la idea de la inclusin social eran, en el discurso oficial, una democratizacin de la democracia. Para ejecutar esto, el Estado deba crecer, y esto no era un problema para el pensamiento democrtico: lo era para el liberal.

Cambiemos vino a enarbolar de nuevo esa bandera, la del liberalismo. Esta vez con menos contaminaciones: despojado del nfasis en la democracia (que veladamente viene a combatir) pero tambin del componente conservador que tradicionalmente lo acompa en nuestro pas. Aunque persisten conservadores en el equipo de Cambiemos, su impronta general es de liberales de pura cepa. Los elementos ajenos incorporados vienen de esa versin reducida del republicanismo, que seran prontamente desechados.

Representacin en el Estado

Una vez en el poder, Cambiemos mostr sus sesgos reales. Combin funcionarios que son representantes directos del capital ms concentrado y extranjerizado en algunos ministerios (petroleras en Energa, automotrices en Transporte, servicios tecnolgicos en Cancillera, la banca internacional en Economa) con viejos polticos en otras reas. No son todos gerentes, pero s los suficientes para mostrarle a los capitalistas para quin quieren gobernar. Durante el perodo de elecciones, todas las organizaciones del capital concentrado se haban reunido para discutir sus necesidades, y el acuerdo comn ms amplio fue el de reglas claras. Qu significa esto? Que no existan dudas de cmo se va a resolver cualquier conflicto, como existan con el kirchnerismo, donde la poltica intervena a menudo. Un esquema poltico donde los ganadores estn claros. Esto les otorg vnculos directos que permiti, por ejemplo, la rpida gestin de nueva deuda externa con la banca extranjera y el contacto veloz con las trasnacionales en el Foro de Davos.

Estos primeros casi dos meses de gobierno, nos han mostrado la cara real de su gestin. La eliminacin de los controles de comercio y financieros fueron el primer anuncio, de acuerdo con el viejo reclamo agropecuario y acorde al discurso liberal de dejar hacer al mercado. La devaluacin con aumento de tarifas, que impulsa la inflacin y pulveriza los salarios, fue el mecanismo para explicar cmo se va a repartir el ingreso a partir de ahora. A las paritarias que recin estn por comenzar (con docentes en febrero), el gobierno ya les puso un tope esperado del 20%, inferior a la inflacin estimada en 35%.

Para ejecutar este programa, Cambiemos no ha tenido reparos en echar por la borda su propio discurso. Macri y su equipo han mostrado tres rasgos de totalitarismo que alarman:

  1. Libertad de expresin y de prensa: Macri ha cerrado canales de comunicacin (Radio Nacional Rock o 6,7,8), despedido trabajadores de esta rea (Infojus), se niega a responder preguntas incmodas (episodio en Davos con Bercovich). En un episodio bizarro, se reconoci abiertamente que se espa a los trabajadores revisndoles el Facebook. Se censur al informativo de Radio Nacional, prohibindoles hablar de los despidos que el gobierno est haciendo. Es decir, hay serios problemas de libertad de expresin y de prensa.

  2. Divisin de poderes: Macri se ha olvidado de su propio discurso, vulnerando completamente la divisin de poderes, tanto cuando intent nombrar por decreto los jueces de la Corte Suprema como por el festival de Decretos de Necesidad y Urgencia, que supera a todos los presidentes anteriores. No ha tenido reparos en no respetar la ley, por ejemplo con el caso de la Ley de Medios, donde ya dos jueces y dos camaristas han fallado contra la intervencin. Aqu es donde el atisbo de republicanismo se fue por la alcantarilla.

  3. Persecucin ideolgica: Cambiemos hizo de la militancia comprometida un mal a erradicar de la sociedad, reemplazndolo por su versin gerencial del voluntariado. Los despidos en el Estado estn guiados por esta lgica: se presume que toda persona contratada en los ltimos aos es militante kirchnerista y por lo tanto debe irse. Esto es persecucin poltica por las ideas, lo que es un peligro terrible. Macri ni siquiera investiga si se trata o no de militantes: presume que lo son, y por ese motivo son despedidos. Si quisiera despedir oquis tendra que investigar y hacer sumarios; lo que se est haciendo no es eso. La crcel preventiva a Milagro Sala va en el mismo sentido: presa por pensar distinto.

Macri no vino a representar las expectativas de algunos contra el supuesto autoritarismo de Cristina Fernndez; vino a aplicar un programa de ajuste a favor de una reducida minora. Y esa minora quiere un gobierno de dominacin abierta, sin concesiones. Estos rasgos de totalitarismo en un gobierno elegido son seal de alarma, sabiendo que el liberalismo local no ha tenido problemas en asociarse con dictaduras. El programa de ajuste contrario a las clases populares y trabajadoras no admite el disenso. An no vimos dirigentes agrarios ofuscados por todo esto que tanto les molestaba en el gobierno anterior.

El gobierno de Cambiemos fue votado, pero para hacerlo tuvo que esconder su proyecto. Todo lo que previmos est ocurriendo, pero ms rpido y brutal de lo previsto: no era ninguna campaa de miedo, era una previsin correcta. El gobierno est cerrando todos los canales de expresin de disenso, pero no nos puede quitar la calle.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter