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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2016

Las Fuerzas Armadas del siglo XXI

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


Una de las grandes reformas que debemos afrontar con prontitud son las Fuerzas Armadas. Es innegable que requieren un cambio profundo dado que son herederas directas del Franquismo y han constituido una amenaza para la sociedad espaola en los ltimos 200 aos y para la propia democracia con diferentes acciones blicas, conspirativas y mediticas. Es necesaria una gran transicin.

Cambios estructurales

Necesitamos unas Fuerzas Armadas correctamente dimensionadas tanto en el nmero de componentes como en la estructura de los mismos. Existe un excedente (histrico) de oficiales que debera solucionarse y una divisin en tres clases (oficiales, suboficiales y tropa) que sera bueno que desapareciese permitiendo una forma de ascenso ms justa, rpida y objetiva (lo que evitara tambin que hubiese altos mandos tan mayores y que han ascendido por antigedad). Para ello es necesaria la supresin de las calificaciones anuales, los ascensos por antigedad y las condecoraciones (estas ltimas podran ser meramente honorficas).

Un ejemplo del problema estructural es la existencia de 19.000 oficiales para 41.000 soldados, casi un oficial por cada dos soldados. Situaciones de estas caractersticas no pueden volver a producirse.

En la actualidad, (algo ms de) 120.000 militares son demasiados para las necesidades de intervencin en el extranjero (menos de 5.000 al ao), el escenario ms habitual, e insuficientes para defender el territorio de una posible invasin, el escenario ms improbable (la mayora del armamento que hemos adquirido, curiosamente, como carros de combate Leopard o aviones Eurofighter, sera de utilidad en este segundo e improbable escenario e intil por completo en el primero y ms habitual).

Un ejrcito mixto de 50.000 militares, altamente profesionales y bien equipados, junto a un total de 500.000 reservistas sera econmicamente ms sostenible y cubrira ambos escenarios, el probable y el improbable, de forma ms ptima. El reservista, a diferencia de lo que ocurre ahora mismo, sera un militar con empleo de soldado que hara formaciones militares de un mes al ao durante periodos de 10-12 aos. No participaran en misiones en el exterior, cobraran salarios dignos y podran compaginar por ley el mes de prestacin con sus puestos de trabajo (pblicos o privados). A largo plazo (25-30 aos) implicara tener 500.000 reservistas y otros 500.000 exmilitares (casi un milln de personas adiestradas en la defensa).

Este modelo tiene la ventaja de permitir la participacin voluntaria y bien remunerada de la sociedad en las Fuerzas Armadas, lo que pondra fin al aislamiento de las mismas y al desconocimiento social de lo que sucede en el mundo militar. No olvidemos que la publicidad es un elemento generador de buenas prcticas (y que estos militares seran civiles once meses al ao). Unas Fuerzas Armadas ms integradas en la sociedad sera una situacin ms saludable para la democracia.

Los militares profesionales, fuese cual fuese su empleo, seran funcionarios y llegados una determinada edad (45-50 aos) pasaran a trabajar en puestos de la administracin pblica en funcin de su grado y preparacin. Ello evitara tanto el envejecimiento del ejrcito como la existencia de una pirmide invertida en la estructura del mismo (lo que ocurre a da de hoy).

Se equipararan los salarios de los militares a los de otras FCSE y se exigira por ello altos conocimientos a los soldados (y consecuentemente ms a los de empleo superior) en derechos humanos, derecho internacional, geopoltica, geografa, historia, idiomas, culturas de los pases en los que se interviene, etc. Un soldado debe tener todas las herramientas posible para tomar las mejores determinaciones en las situaciones ms complejas y no debemos olvidar que no podemos dar un arma a una persona sin exigir una alta formacin.

Con estas subidas salariales y el paso a diferentes administraciones del estado (desde los 45-50 aos hasta la jubilacin), desapareceran tanto los puestos de trabajo en la reserva como las residencias de verano, campos de golf, campamentos de verano, viviendas y dems privilegios anacrnicos. Hay que pagar bien a los militares (a da de hoy los soldados cobran cantidades mseras en comparacin a otros cuerpos) y que ellos se paguen sus residencias, su ocio y sus vacaciones. Si es necesario que un soldado cobre una indemnizacin por desplazamiento o tenga reducciones en el transporte ello sera lgico, pero hay que terminar con las viviendas militares, los campos de golf, las residencias de veraneo y lo que ha sucedido en ellas.

Cambios culturales

Deberamos transformar la cultura belicista existen por otra ms profesionalizada. Me intentar explicar. No puede ser que acudir a un conflicto suponga mejores salarios, mayor prestigio social, mejores calificaciones, condecoraciones y otro tipo de recompensas. En muchas ocasiones sucede que hay militares que acuden a conflictos para pagar un coche o un piso. Situaciones as no son saludables en un ejrcito.

El militar debe estar preparado para participar en un conflicto, muy bien preparado y muy bien equipado, pero hacerlo no debe suponer un aliciente sino una contrariedad. Sera posible que cobrase el bombero en funcin de los incendios en los que trabaja o la duracin de los mismos? Si fuese as, seguramente los bomberos terminaran por provocar incendios o alargar estos. Cobrara el cirujano por las operaciones a corazn abierta que haga? Si as fuera, estas se multiplicaran. Hay que cambiar este concepto belicista. Un militar debe ser una persona preparada para la guerra pero con un sentimiento y una cultura profundamente antibelicista, y dicho sentimiento solo puede nacer del conocimiento y la formacin. Una guerra debe ser una obligacin que cumplir y un sacrificio al que someterse, pero jams un premio.

La educacin militar, otro de los puntos que necesariamente deben reformarse, debera externalizarse y quedar en manos de personal experto ajeno al mundo militar. nicamente, aquellas formaciones que no puedan ser impartidas por personal civil deberan recaer en los militares, a ser posibles de otros pases aliados. Hay que intentar romper la endogamia educativa y cultural existente en la actualidad.

Separacin de poderes

La justicia militar debe eliminarse o restringirse. La mejor opcin de todas es la completa desaparicin de la misma pues no existe delito que no pueda ser juzgado en los tribunales ordinarios. En el caso de optar por un tribunal militar, este debera poseer una capacidad de actuacin muy restringida y estar compuesto por personal civil especialista en derecho militar e independiente al mundo castrense.

La Guardia Civil debe desmilitarizarse para que pueda investigar lo que sucede en las Fuerzas Armadas con total libertad y cualquier tipo de auditora y control debera ser realizada por personal civil ajeno al mundo militar y al ministerio de Defensa.

Es decir, la justicia militar al ministerio de Justicia, la Guardia Civil al ministerio del Interior y las auditorias y los rganos de control econmico al ministerio de Hacienda. En la actualidad, la ausencia de separacin de poderes convierte a las Fuerzas Armadas en un estado dentro del propio estado y ello es por completo inaceptable en una sociedad avanzada.

Cambios constitucionales

Necesitamos dos cambios en la constitucin. El primero de ellos es eliminar el artculo octavo de la constitucin que deja en manos de los militares la integridad territorial, la independencia y la soberana de Espaa. Los militares no son (ni deben ser) garantes de nada, son una herramienta al servicio de los ciudadanos, nada ms. Por ello mismo, no deben tener ningn tipo de atribucin constitucional.

El segundo cambio constitucional que debera implementarse es definir los nuevos escenarios de confrontacin, como las supuestas misiones de paz, y los procedimientos para acudir a los mismos. Ningn militar debera estar en el extranjero sin que se haya producido un referndum. Esta herramienta es la nica que asegura que los partidos polticos se posicionen e informen a los ciudadanos y, sobre todo, que los ciudadanos sean responsables de las decisiones tomadas.

Si Espaa vuelve a realizar intervenciones parecidas a las de Irak o Afganistn y ello genera estados fallidos, dos millones de refugiados, dos millones de muertos, el incremento de la venta de armas y situaciones similares debern responsabilizarse de ello (deberemos responsabilizarnos).

Derechos y libertades

Los militares deben ser considerados ciudadanos a todos los efectos (conciliacin familiar, compatibilidades laborales, etc.) con la nica limitacin de la seguridad nacional o el derecho de huelga. Por lo dems, deben de tener todo tipo de derechos y libertades: expresin, sindicacin, manifestacin y cualquier otro que no afecte a la seguridad nacional. Por supuesto, las privaciones de libertad deben ser restringidas a escenarios muy concretos y siempre con la participacin directa de un juez.

No es cierto que sea necesaria la limitacin de la libertad de expresin, como no son necesarios muchos recortes de derechos y libertades, como lo demuestra que la Polica Nacional o los bomberos, siendo cuerpos jerarquizados y disciplinados, no cuentan con estas limitaciones y su funcionalidad es igual o superior a la de las Fuerzas Armadas.

Cambios geopolticos

Aunque estos ya se tratan de cambios polticos y como tales cada uno tendr su respetable opinin, pienso que deberan debatirse pblicamente las diferentes decisiones geopolticas que se adopten. Entiendo que la participacin en la OTAN es una opcin que los ciudadanos deben de decidir porque tiene un coste a nivel de presupuestos, cesiones, riesgos y confrontaciones.

Por ejemplo, yo soy partidario de la neutralidad de Espaa en el escenario actual. Tal y como ocurre con Suecia (que no pertenece a la OTAN), la pertenencia de Espaa a la UE es un elemento ms que disuasorio para cualquier enemigo y, desde luego, el escenario de una confrontacin en territorio nacional (una invasin) es prcticamente inexistente a da de hoy. Hay que recordar que Europa tiene 1,4 millones de militares, lo que supone algo ms que USA y casi el doble que Rusia. Suficiente para ahuyentar a cualquiera.

En mi opinin, Espaa no tiene necesidad alguna de participar en los diferentes escenarios de confrontacin que en la actualidad se estn desarrollando en el mundo como Siria, Irak, Yemen, etc. Existe una compleja partida de ajedrez blico a diferentes niveles (global: USA, UE y OTAN contra Rusia, China; regional: Turqua, Israel o Arabia Saud contra Irn y Siria; local: chitas contra suntas, Al Qaeda, EI, etc.) de la que poco o nada podemos ganar. No digo ya estar a favor o en contra de la OTAN o los EE UU, o a favor o en contra de Rusia o China, ni del resto de contrincantes, sino sencillamente no estar.

En el caso de permanecer en estos escenarios blicos, es decir, seguir perteneciendo a la OTAN o participando activamente de ella, sera conveniente que se explicase a los ciudadanos qu ganamos con todo ello: petrleo, influencias, negocios Qu? Todo eso repercute en los ciudadanos o en unos pocos poderosos?

Aunque se obtuviesen tales ventajas y ellas repercutiesen en todos y no en unos pocos como ahora mismo, yo seguira estando en contra (es una simple opinin, no una imposicin). Al menos, los ciudadanos deberan saber cules son, a cambio de qu lo hacen y ser partcipes (mediante referndum), y por tanto responsables, de las consecuencias de nuestra participacin en los diferentes escenarios blicos.

Reorientacin de la industria armamentstica

Considero que la industria armamentstica debe de dedicarse a suministrar armamento a nuestro pas en exclusiva y cubrir las carencias con la importacin de armas. En esencia, debe de terminarse con la exportacin de armas, sea cual sea el pas destinatario porque creo que hay formas mejores y ms ticas de ganar dinero.

En el caso de continuar con esta poltica de crecimiento de la industria armamentstica, deberan ser los ciudadanos los que lo aprobasen y debera ser indiscutible que los permisos para la venta de armas fuesen concedidos por una junta completamente independiente del Estado y del Gobierno. Esta junta tendra que estar compuesta por reconocidos expertos en geopoltica y miembros de las asociaciones espaolas e internacionales, independientes por supuesto, de reconocido prestigio en el rea de los derechos humanos y la paz. Con ello, por lo menos, minimizaramos las posibilidades de participar o cooperar con desastres blicos de forma directa o indirecta, como ocurre en la actualidad.

Compras de armamento

El armamento debe ser comprado por una junta independiente de las Fuerzas Armadas, el Estado y el Gobierno formada por personal especialista. Ello asegurara que no se volviese a comprar armamento para escenarios que no se van a producir, que no se necesita y que no se puede pagar ni antes ni ahora (por usar palabras de un secretario de estado de Defensa). Reconocidos expertos, independientes claro est, podran decidir sobre las peticiones realizadas por las Fuerzas Armadas, peticiones realizadas en exclusiva por militares y nunca por polticos.

Puertas giratorias

Por ley, ningn militar ni poltico que haya trabajado en el ministerio de Defensa debera poder trabajar en la industria armamentstica, y trabajar en ella debera imposibilitar acceder al mundo castrense o a la Defensa. En la misma lnea, sera necesario controlar los familiares de estos que trabajan en la misma.

Exigir cambios

Como ciudadanos debemos exigir que todos estos cambios o, al menos, aquellos con los que estemos de acuerdo, se materialicen lo antes posible porque es responsabilidad de todos transformar y modernizar nuestro pas y nuestro mundo. Empecemos por nuestras Fuerzas Armadas y empecemos ya.

Luis Gonzalo Segura, es exteniente del Ejrcito de Tierra y autor de las novelas Cdigo rojo (2015) y Un paso al frente (2014). Miembro del Colectivo Anemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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