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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2016

Uno o treinta, da igual

Sofa Cevallos Vivar
Rebelin


El pasado lunes 25 de enero, el Parque Nacional Yasun fue una vez ms el escenario de la violencia que viene perpetuando la actual poltica extractivista y racista del gobierno ecuatoriano en la regin amaznica.

Un supuesto ataque con lanzas de miembros de un grupo de indgenas aislados, los Tagaeri-Taromenane, habra sido el hecho que dej como resultado la muerte del joven huaorani Caigua Lincaye Baihua y la agresin a su compaera, Luciana Teweeme ama, mientras navegaban por el ro Shiripuno, cerca de la localidad de Boanamo, en la Zona Intangible del Parque Yasun. Luciana se encuentra gravemente herida y recibe atencin mdica en un hospital de la ciudad del Coca, en la provincia de Orellana.

Este hecho tiene lugar luego de las masacres perpetradas en marzo y abril del 2013, dentro del mismo Yasun. En ellas, tras un primer ataque de miembros del grupo de los Tagaeri-Taromenane, fallecieron los ancianos huaorani Ompure y Buganey. Un mes despus la familia de las vctimas habra ido en bsqueda de venganza, dejando como saldo la muerte de un nmero an desconocido de indgenas aislados. Algunas fuentes han informado que sera mas o menos 30, el numero de vctimas de este episodio.

Ante estos acontecimientos, el Estado ecuatoriano, cuya representacin por medio del Ministerio de Defensa, mantiene como argumento un supuesto conflicto histrico entre pueblos ancestrales, ha negado cualquier tipo de responsabilidad y se ha mostrado completamente indiferente a la situacin de vulnerabilidad en la que viven los pueblos indgenas de la Amazona.

Esto, a pesar de las diversas alertas enviadas por los representantes de la misin Capuchina presentes en la zona, especialmente das antes de la segunda masacre del 2013. En ellas, se prevea la posible accin de los Huaorani para vengar la muerte de sus familiares y se haca un llamado al Estado ecuatoriano para que ponga un freno a las actividades extractivas que sobre todo en los ltimos aos, se han intensificado en el Yasun, causando una serie de conflictos sociales y medioambientales que perjudican particularmente a los pueblos indgenas y los pueblos en aislamiento que habitan en ese territorio.

Cultural y lingsticamente relacionados con los Huaorani, los Tagaeri-Taromenane, se rehusaron al contacto con la sociedad ecuatoriana al momento del proceso de pacificacin llevado a cabo por el Instituto Lingstico de Verano (ILV)1. Desde entonces, a decir de los antroplogos Colleoni y Proao (2012), la presencia de estos grupos se ha manifestado en diferentes ocasiones y tipos de enfrentamientos que se han originado conforme avanzaba la frontera extractiva y de colonizacin. Estas confrontaciones han implicado contactos violentos -no solamente con sus vecinos indgenas, sino tambin con colonos, trabajadores petroleros y misioneros-, en razn de la pugna que se mantiene por los recursos, y el territorio.

Es importante mencionar tambin que los pueblos indgenas en aislamiento, -llamados tambin pueblos no-contactados-, mantienen formas de subsistencia basadas en la recoleccin de frutos, la caza y la horticultura itinerante. Estas actividades son realizadas en un amplio territorio por donde se movilizan de manera estacional y cclica, segn su forma de organizacin semi- nmada, sin contar con las fronteras impuestas por el Estado nacional en territorio amaznico.

En este sentido, cabra preguntarse por la pertinencia del trmino no-contactados , que en varias ocasiones, ha servido al Estado para justificar los proyectos de explotacin petrolera, argumentando la inexistencia de dichos pueblos, la improbabilidad de contacto y por ende, la viabilidad para realizar actividades extractivas en un determinado territorio. La decisin de explotar el bloque N 43, dentro del Yasun, es un claro ejemplo de ello. Diversas evidencias han indicado la presencia de pueblos en aislamiento en esa zona; de hecho, esta fue una ms de las razones que sustentaban inicialmente la propuesta para la no-explotacin del crudo, la llamada iniciativa Yasun ITT, oficializada en el 2007, la misma que 7 aos mas tarde fue anulada por el gobierno para dar paso a la explotacin.

En esta ocasin, recurriendo a la tesis del no-contacto, se presentaron estudios en donde se determinaba una nueva localizacin de los pueblos aislados, cuando el objetivo real, era omitir su presencia dentro de la antigua localizacin y despojarlos as de otra parte ms de su territorio para destinarlo a la explotacin.

En la actualidad, seis bloques petroleros situados al interior del Yasun son operados por empresas petroleras estatales y extranjeras, especialmente chinas y espaolas 2. Esto a pesar de las directrices de las Naciones Unidas para proteger los derechos de los pueblos en aislamiento, ratificadas por el Estado ecuatoriano desde el 2012, en donde se seala que: Las tierras delimitadas por los Estados a favor de los pueblos en aislamiento o en contacto inicial, deben ser intangibles (), no se debern establecer asentamientos poblacionales distintos a los de los pueblos indgenas que habitan en su interior; no debern realizarse actividades distintas a las de los usos y costumbres ancestrales de los habitantes indgenas y no debern otorgarse derechos que impliquen el aprovechamiento de recursos naturales, salvo el que con fines de subsistencia realicen los pueblos que las habiten () mediante mtodos que no afecten los derechos de los pueblos (), y siempre que lo permita el correspondiente estudio ambiental.

A esto se suma, el Art. 57 de la Constitucin Poltica ecuatoriana aprobada en el 2008 en el que se menciona: Los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario son de posesin ancestral irreductible e intangible, y en ellos estar vedada todo tipo de actividad extractiva. El Estado adoptar medidas para garantizar sus vidas, hacer respetar su autodeterminacin y voluntad de permanecer en aislamiento, y precautelar la observancia de sus derechos. La violacin de estos derechos constituir delito de etnocidio, que ser tipificado por la ley.  

Al Estado ecuatoriano parece no importarle lo ratificado en la legislacin internacional, as como tampoco parece atender el mandato Constitucional y el conjunto de la normativa relativa a los derechos de los pueblos indgenas, de los pueblos en aislamiento y en contacto inicial.

De igual forma, parece hacer odo sordo a las que durante dcadas, han sido las demandas de los pueblos indgenas vinculadas particularmente a su autonoma, su auto-determinacin, al derecho colectivo a la tierra, al territorio y a los recursos.

Por el contrario, mientras se siguen multiplicando el nmero de muertes en el Yasun, se contina realizando concesiones de territorios para la explotacin minera y petrolera en diversas partes del pas; se siguen construyendo anchas carreteras e instalando maquinarias inmensas en pleno corazn de la selva; se insiste en la utilizacin de mecanismos y tecnologas que causan la contaminacin de ros, lagunas, el empobrecimiento de suelos y que acaban con la diversidad de plantas y especies de animales que habitan en la regin.

De igual manera, se intensifica la poltica represiva para condenar a dirigentes indgenas y campesinos por el solo hecho de haber dado a conocer su opinin opuesta a las polticas extractivistas y etnocidas del rgimen actual.

La prctica del Estado se contradice con el conjunto de reconocimientos realizados en la Constitucin, revelando sus verdaderos intereses. Estos continan estando centrados en una visin utilitarista y mercantilista del territorio y de la vida, en consonancia con los requerimientos que le impone el sistema capitalista neoliberal que, a pesar de los avances a nivel jurdico y constitucional, no ha dejado de predominar en Ecuador. A este afn predador, que aniquila significados materiales, elementos simblicos, sagrados, espirituales de los pueblos indgenas, seguramente no le interesa la muerte de uno o treinta mas, siempre y cuando los territorios vayan quedando libres y se pueda acceder a los recursos con facilidad.

En tanto que jvenes preocupadas y preocupados por esta situacin, sensibles ante la muerte de Caigua, Ompure, Buganey y muchos ms, debemos preguntarnos, hasta cuando vamos a aceptar el avance de la frontera extractiva sabiendo que sta implica la muerte de seres humanos, la desintegracin de pueblos, culturas, la devastacin de la naturaleza y de los territorios? De qu lado de la frontera se coloca a los que quedamos, sabiendo que los intereses de las lites polticas y econmicas as como su idea de bienestar, se basan en el ilimitado despojo de la riqueza material e inmaterial de los pueblos?

Notas:

1. El Instituto Lingstico de Verano (ILV), es una entidad religiosa, evanglica, cuya labor fue apoyada por el Estado ecuatoriano desde mediados de los aos 50 para intervenir en un proceso llamado de "civilizacin" de los pueblos indgenas amaznicos, particularmente del pueblo Huaorani. En realidad, la obra del ILV tuvo como objetivo, reducir a los pueblos indgenas, agruparlos en los denominados "protectorados" y de esta manera, facilitar la entrada y el despojo de los recursos de esa regin.

2. En esta mencin, incluimos al conjunto de empresas multinacionales que han operado y operan actualmente en la Amazonia ecuatoriana. Vale la pena recalcar que la relacin del pais con las multinacionales del petrleo data de los aos 60, cuando las compaas Shell y Texaco realizan las primeras explotaciones. Hoy, son sobre todo empresas de capital proveniente de la China, como por ejemplo la Andes Petroleum, a quienes se ha concedido gran parte del territorio amaznico para su explotacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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