Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Kurdistn, un pueblo sin derechos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2016

Qu pas con los kurdos en las negociaciones de Ginebra?

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Esta semana iba a darse una reunin Ginebra dentro del marco de las negociaciones indirectas entre el gobierno sirio y las facciones de la oposicin armada agrupadas en el rimbombante Alto Comit para las Negociaciones. No haba que ser un adivino para saber que estas negociaciones fracasaran, pero en esta ocasin, ni siquiera comenzaron. El enviado especial de la ONU para la crisis siria, Staffan de Mistura, decidi postergar la reunin para el 25 de Febrero. Esa notable coleccin de grupos financiados con petrodlares por fundamentalistas saudes y por patrocinadores occidentales, algunos que ni siquiera se molestan en ponerse la careta democrtica, siendo abiertamente islamistas, como Yeish Al Islam, siente que su aventura militar aplaudida por Occidente hasta que los refugiados se convirtieron en un problema- se est hundiendo irremediablemente, dejando detrs de s una estela de muertos, mutilados y muchedumbres desarraigadas. La famlica oposicin siria est negociando para ganar tiempo pues est al borde del colapso, y est claro que no estn en condiciones de pedir la salida inmediata de Assad. El problema es que la nica decisin aceptable para Occidente, as como para las teocracias y Turqua, es que Assad, de alguna manera y en algn momento, se tiene que ir y tienen en Occidente el apoyo del que carecen en Siria para seguir insistiendo en este fin. Lo nico que estn dispuestos a discutir es la manera y los tiempos de la salida de Assad. Ese es el meollo de lo que se discutir el 25 de Febrero.

Curiosamente, de esta reunin se ha excluido al partido kurdo, el PYD, quienes son, entre otras cosas, un actor poltico importantsimo en el futuro de Siria y la nica fuerza que ha combatido en el terreno al Estado Islmico. Es paradjico que se boicotee su participacin, cuando los medios occidentales han frecuentemente vendido la imagen de los kurdos como los amigos de Occidente, cuidndose muy bien de no hablar mucho de los objetivos polticos de este movimiento, y limitando su simpata a una imagen semi-erotizada de muchachas jvenes con fusiles. Esta visin es parte de la manera tpicamente hollywoodense de entender la realidad por parte de los medios dominados ideolgica y econmicamente por EEUU, que ven al mundo como si se tratara de una pelcula donde son fcilmente distinguible los buenos y malos. De la misma manera que uno puede decir que el imperialismo no tiene ni amigos ni enemigos, sino solamente intereses, los kurdos tienen su propia agenda, su propio proyecto poltico y estn trabajando con el fin de hacerlo realidad. Ellos solitos, con muchsima simpata de sectores populares en todo el mundo, con una cosmtica simpata de las potencias que, en realidad, buscan instrumentalizarles. En ese sentido es que se dio, en algn momento, una convergencia pasajera entre EEUU, Europa y los kurdos en funcin de combatir al Estado Islmico; sin embargo, los kurdos sern la primera vctima de los humores cambiantes de la poltica imperial de los EEUU en la tentativa de buscar una solucin a la crisis siria que acomode a sus intereses estratgicos.

Desde la perspectiva de los EEUU, a los kurdos se les requiere como fuerza de choque para enfrentar al Estado Islmico, pero luego no se les toma en cuenta como un actor poltico autnomo y vlido en encontrar una solucin poltica a esta cruenta guerra civil. Por qu? Porque EEUU necesita mantener buenas relaciones con Turqua, miembro clave para la OTAN, en un sentido geoestratgico. El gobierno islamista turco est empecinado en sacar a Assad del poder debido al carcter nacionalista-secular de ste y a sus alianzas con Hizbullah en el Lbano y con Irn, que se han convertido en un bloque contra hegemnico al proyecto de las dictaduras teocrticas del Golfo, aliados naturales del rgimen de Ankara. Pero, junto con su ambicin de consolidarse como un actor regional de peso, tiene un inters estratgico en suprimir al movimiento kurdo a ambos lados de la frontera turco-siria. Erdoğan se sienta sobre el Estado fundado por el secularismo autoritario de Kemal Ataturk, mientras suea con la grandeza del califato Otomano. En cierta medida, Erdoğan se ha convertido en el personaje que ha logrado cerrar la brecha existente entre el secularismo y el islam poltico, entre el Estado moderno y el Califato, manteniendo contentas a todas las facciones de la elite turca.

Tanto para su proyecto hegemnico en la regin, como para mantener el Estado autoritario fundado sobre la premisa modernizante de un pueblo, una lengua, una bandera premisa que ha justificado tanto el genocidio de los armenios en 1915 como la actual limpieza tnica que se est viviendo en zonas de Turqua-, los kurdos representan un dolor de cabeza. Su proyecto democrtico-participativo, secular, socialista, su visin confederalista, la defensa de su derecho a existir, se han convertido en piedras en el zapato para Erdoğan, as como para sus aliados teocrticos del Golfo. El movimiento kurdo en Siria persigue mayores niveles de democratizacin y autonoma en medio del conflicto y ha declarado que no tienen como prioridad la salida de Assad sino una nueva relacin entre sociedad civil y Estado sirio. Permitir que la experiencia democrtica kurda se sostenga en el norte de Siria sienta un psimo precedente desde su punto de vista para la poblacin de Bakur, el territorio mayoritariamente kurdo ocupado por el Estado turco, que ha recibido un enorme aliento e inspiracin desde Rojava, el territorio mayoritariamente kurdo en el norte de Siria. Pero tambin representa una enorme inspiracin para el pueblo turco que sufre de un evidente dficit democrtico en su pas y que en 2013 se levant en una oleada de indignacin que recorri al pas desde el Parque de Gezi. Apenas se mantuvo en el poder mediante el recurso al terror y la violencia extrema durante las pasadas elecciones. Por ello es que Erdoğan ha recurrido a hacer la vista gorda ante la colusin evidente del Estado Islmico -organizacin que tambin mantiene vnculos orgnicos con las teocracias del golfo y Arabia Saudita- con los aparatos represivos y el ejrcito turco, pues les son tiles para enfrentar a los kurdos y sus milicias en territorio sirio (YPG); por eso que sectores del establecimiento turco mantienen vnculos econmicos con el Estado Islmico, fundamentalmente a travs de la compra de petrleo; por eso es que Erdoğan muestra una ineptitud abismante para atacar al Estado Islmico, mientras muestra una determinacin inigualable para combatir a los guerrilleros kurdos en territorio sirio, iraqu y turco; por eso es que Erdoğan ha tenido una actitud desafiante ante Rusia, actor que ha inclinado decisivamente la balanza en contra del Estado Islmico. No es casual que sea Rusia el pas que est insistiendo en que, por una parte, el destino de Assad debe quedar en manos del pueblo sirio y no de un grupsculo de milicias financiadas desde el exterior; pero tambin que los kurdos participen como un actor fundamental en cualquier escenario de negociacin a la crisis.

EEUU y Occidente estn en una situacin ambivalente. Desean amortiguar al Estado Islmico, a la vez que mantener contentos a sus socios geoestratgicos. Por eso es que actan de manera aparentemente contradictoria. Detestan la inestabilidad que trae para la regin la presencia del Estado Islmico, pero son incapaces de enfrentarlo con decisin porque eso puede molestar a sus aliados en la regin: las teocracias petroleras y Turqua, miembro de la OTAN. Por eso necesitan a los kurdos como fuerza de choque para enfrentarlos, pero nada ms. Esta es la razn por la cual, esquizofrnicamente, consideran a las guerrillas kurdas en territorio turco (PKK) como terroristas, pero cuando estn en territorio sirio (YPG), se convierten mgicamente en luchadores por la libertad aun cuando compartan ideologa, proyecto poltico, mtodos, armamento, combatientes y mandos en conjunto. Sin embargo, aunque no los consideren terroristas (por ahora), tampoco pueden reconocerlos como actores polticos, mientras miran para otro lado y mientras aumentan las agresiones militares turcas en contra de los kurdos a travs de la frontera y existen evidencias serias de que Turqua podra invadir con todo su podero militar a Rojava, lo que sera una verdadera carnicera de kurdos. Todo con el beneplcito de la comunidad internacional encabezada por Washington y Bruselas.

Desde este punto de vista, no es casual que la "comunidad internacional" encabezada por EEUU ahora den la espalda a sus amigos kurdos, mientras siguen dando legitimidad poltica a una abigarrada coalicin de Islamistas y oportunistas de ltima hora la llamada oposicin democrtica siria- que no existira de no ser por los petrodlares y armas de los jeques autocrticos del Golfo y del pequeo califa de Ankara. A la hora de tomar decisiones de fondo, el futuro de Siria se define en una obscura oficina en Ginebra, fuera del alcance de la voluntad del pueblo kurdo y del pueblo sirio. Los kurdos tendrn, segn ellos, que entender cul es su lugar en el tablero del Medio Oriente: ser carne de can en tiempos de guerra y bajar la cabeza a la hora de decidir los destinos de la regin. En medio de todo esto, la ONU ha probado, una vez ms, su incapacidad de resolver nada, quedando al arbitrio del que grita ms fuerte y perpetuando las crisis en lugar de aportar a su superacin. Qu podemos esperar de las negociaciones de Ginebra cuando se reanuden? Nada, como de costumbre.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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