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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2016

La lgica de las huelgas de hambre de los palestinos
Cuando el hambre se convierte en arma

Ramzy Baroud
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Mohammad Allan: Es una guerra psicolgica entre las autoridades de la prisin, el Estado y los aparatos del sistema jurdico contra un nico individuo (Maan)

El viernes 29 de enero, el periodista palestino Mohammad al-Qiq cumpli 66 das en huelga de hambre en las crceles israeles. El da anterior, justo antes de caer en su tercer coma, envi un mensaje pblico a travs de sus abogados en el que el punto principal era: libertad o muerte.

Al-Qiq tiene 33 aos, est casado y es padre de dos nios. Las fotos que circulan de l por internet y por las calles palestinas muestran el rostro de un hombre bien parecido que lleva gafas. Pero su aspecto real es bien distinto. Est muy mal. Hace poco que ha cado en su tercer coma y slo pesa 30 kilos, declar a Al Jazeera Ashraf Abu Sneina, uno de los abogados de al-Qiq. Al-Qiq fue arrestado en funcin de otra infame ley israel denominada ley de detencin administrativa.

Las ominosas predicciones de la inminente muerte de al-Qiq han estado cernindose sin cesar durante das a la vista de su prolongado calvario. Por desgracia para un hombre que cree que la nica herramienta de defensa y protesta que tiene contra el apartheid de Israel es su cuerpo, el Comit Internacional de la Cruz Roja (CICR) y otros grupos internacionales tardaron muchos das en reconocer el caso de este periodista que desde el 24 de noviembre de 2015, estaba rechazando alimento y tratamiento mdico. Al-Qiq trabajaba para la red Almajd TV de Arabia Saud y fue arrestado en su hogar, en Ramala, el 21 de noviembre pasado. En su comunicado, publicado ms de 60 das despus de que iniciara la huelga de hambre, el CICR describa la situacin como crtica, afirmando inequvocamente la realidad de que la vida de al-Qiq corra peligro. El 27 de enero, la Unin Europea puso tambin de manifiesto su opinin alegando sentirse especialmente preocupada por el deterioro de la salud de al-Qiq.

En seguimiento de la ley de detencin administrativa, Israel ha encarcelado a palestinos y rabes sin tener que ofrecer razn alguna por esos arrestos prcticamente desde que se fund el Estado en 1948. De hecho, se afirma que esta ley se basa principalmente en las pruebas secretas que se remontan a los Reglamentos de Emergencia del gobierno del Mandato britnico.

Despus de ocupar Cisjordania, Gaza y Jerusaln Este en 1967, Israel se agarr a ese clavo ardiendo en sus desesperados esfuerzos por encontrar cualquier justificacin legal para retener a los presos sin enjuiciarlos. Esos esfuerzos se articularon finalmente en la Ley israel sobre Autoridades en Estado de Emergencia de 1979.

Esta ley represent algn tipo de compromiso entre la inteligencia interna (Shin Bet), el Estado y el sistema judicial, con el objetivo ltimo de proporcionar una fachada y el aparente respaldo de una cobertura legal para lo que el derecho internacional y la mayora de las leyes del pas consideran ilegal. El Shin Bet se permiti de esta forma utilizar las medidas coercitivas que le vino en gana incluyendo torturas fsicas y psicolgicas- para extraer confesiones forzadas de los presos palestinos a lo largo de seis meses, renovables por orden de un tribunal sin que medie juicio ni acusacin alguna.

Jader Adnan, de 37 aos, de Yenin, estuvo durante aos bajo detencin administrativa. La inteligencia israel no tena pruebas para culparle de nada en particular, a pesar de que le acusaban de ser un miembro destacado de la organizacin de la Yihad Islmica. Fue liberado el 12 de julio de 2015. Pudo conseguirlo slo despus de llevar a cabo varias huelgas de hambre y dos de ellas especialmente largas: a principios de 2012, su huelga de hambre dur 66 das; otra, llevada a cabo en mayo de 2015, dur 56 das.

En cada una de esas ocasiones, Adnan lleg a una situacin donde la muerte, como en el caso de al-Qiq, se iba convirtiendo en una posibilidad real. Cuando le preguntamos qu fue lo que le impuls a seguir ese peligroso camino dos veces, su respuesta fue inmediata: Los repetidos arrestos, la brutalidad con la que me detenan, la crueldad de los interrogatorios y, finalmente, la prolongada detencin administrativa sin juicio.

Las detenciones administrativas son como agujeros negros legales. No ofrecen escapatoria alguna y los presos no tienen derecho alguno en absoluto, pero los interrogadores van ganando tiempo a fin de destrozar el espritu del prisionero, obligndole, ya sea hombre o mujer, a rendirse o incluso a admitir bajo tortura cosas que para empezar nunca han cometido. Es nuestra ltima y nica opcin, dice Mohammad Allan, de 33 aos, de Nablus, quin llev a cabo una huelga de hambre durante tanto tiempo que sufri daos cerebrales y casi le cost la vida.

Cuando sientes que todas las puertas estn selladas y tienes que permanecer all humillado y solo sabiendo de antemano que el sistema judicial es una farsa, uno no cuenta con ms opcin que la huelga de hambre, dice.

En primer lugar, les dej claras mis intenciones rechazando continuamente las tres comidas y enviando una nota escrita a travs del Dover (trmino hebreo para designar a un preso que sirve de portavoz en un mdulo de la prisin). Entonces comienza el castigo. Es como una guerra psicolgica entre las autoridades de la prisin, el Estado y los aparatos del sistema jurdico contra un nico individuo que, segn Allan, dura entre 50 y 60 das.

Casi al instante, un huelguista de hambre es puesto en situacin de confinamiento en solitario y se le niega la posibilidad de disponer de un colchn, una manta y otras necesidades bsicas. Slo despus de unas seis semanas, las autoridades de la prisin israel acceden a hablar con los abogados que representan a los huelguistas de hambre para examinar diversas propuestas. Pero durante todo ese perodo, el prisionero no cuenta con ayuda alguna, est separado del resto de los presos y sometido a una campaa ininterrumpida de intimidacin y amenazas. La tortura mental es mucho peor que el hambre, dice Allan.

Y no puedes ir ni siquiera al bao; no puedes sostenerte en pie; ests tan dbil que no aciertas ni a limpiarte el vmito que involuntariamente brota de tu boca y te cae sobre la barba y el pecho.

Allan casi muri en prisin pero, a pesar de una orden judicial que permita que las autoridades de la prisin le alimentaran a la fuerza (una prctica considerada internacionalmente como una forma de tortura), los doctores del hospital Soroka se negaron a actuar siguiendo las instrucciones recibidas. A mediados de agosto de 2015, cuando perdi la conciencia, pasaron a Allan a la unidad de cuidados intensivos. La grave desnutricin que padeca le produjo daos cerebrales.

Un tercer huelguista de hambre liberado, Ayman Sharawneh, originario de Dura, Hebrn, aunque deportado dos veces a Gaza, describe las huelgas de hambre como la ltima bala de una lucha por la libertad que puede posiblemente acabar en muerte. Sharawneh, como Adnan y otros presos con los que hemos hablado, expres con amargura la ausencia del adecuado apoyo cuando agonizaba en la crcel.

Todas las organizaciones, palestinas o internacionales, no estn por lo general a la altura, dice. No entran en accin hasta que el prisionero lleva soportando muchos das de tortura.

Dice que dos aos y ocho meses despus de ser deportado a Gaza, sufre fuertes dolores por todo el cuerpo, sobre todo en los riones.

Mientras se someta a la prolongada huelga de hambre empez a carseme el pelo, sufra nauseas constantes, dolores agudos en el vientre, vomitaba lquidos amarillos, otras veces de color oscuro, despus ya no poda ver nada. Padeca un dolor de cabeza atroz y despus empec a sufrir fisuras por toda la piel y el cuerpo.

Se muestra de acuerdo con Adnan en que las huelgas de hambre individuales no deben entenderse como un acto centrado en uno mismo. Mohammad al-Qiq no est haciendo huelga de hambre por s mismo, dice Adnan. Est luchando en nombre de todos los prisioneros polticos, cuya cifra, segn estimaciones del grupo por los derechos humanos Addameer, es de casi 7.000.

Segn Adnan, el tema de las huelgas de hambre no debe considerarse como una batalla dentro de las crceles israeles, sino como parte integrante de la lucha del pueblo palestino contra la ocupacin militar.

Aunque los tres prisioneros afirmaron su solidaridad con al-Qiq, pidieron mayores apoyos para el periodista en huelga de hambre y los miles de presos que hay en su misma situacin, muchos de ellos retenidos indefinidamente bajo detencin administrativa.

La lista de conocidos presos palestinos en huelga de hambre supera los casos de al-Qiq, Adnan, Allan y Sharawneh e incluye a muchos otros, sin olvidar a Samir Isawi, Hana Shalabi, Thair Halahleh y Bilal Thiab. Pero lo que todos ellos parecen tener en comn es su insistencia en que sus batallas nunca tuvieron que ver slo con la libertad de determinada persona sino con la situacin de todo un pueblo desesperado, oprimido y ultrajado.


(Este artculo ha contado con la colaboracin de Yusef al-Yamal)

El Dr. Ramzy Baroud lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Medio. Es columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Entre sus libros pueden destacarse: Searching Jenin, The Second Palestinian Intifada y el ltimo publicado: My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, London). Su pgina en Internet es: www.ramzybaroud.net.

Fuente: http://www.palestinechronicle.com/the-logic-of-hunger-striking-palestinians-when-starvation-is-a-weapon/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la misma.



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