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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2005

Coches: Diecisiete millones de fascistas al volante

Darwin Palermo
www.ladinamo.org


Este 22 de septiembre, Da Europeo Sin Coches, ha vuelto a quedar patente nuestro sometimiento cotidiano a unas mquinas cuya principal funcin parece ser consumir ingentes cantidades de dinero, contaminar y ralentizar los desplazamientos urbanos. LDNM ha querido recordar algunas realidades poco sorprendentes acerca del coche con el improbable objetivo de que el prximo Plan Renove sea recibido con menor alborozo.

Viva la muerte

Imagnese un nuevo fertilizante que permitiera cosechas grandiosas pero causara 40.000 muertos al ao slo en Europa. Piense en un medicamento que curara el catarro pero causara 1.700.000 heridos corporales, muchos de ellos con gravsimas lesiones de por vida. Por qu aceptamos con naturalidad semejante carnicera en el caso de los automviles? Lo cierto es que la carretera es la primera causa de muerte entre los jvenes espaoles de 17 a 24 aos y que uno de cada tres europeos sufrir un accidente de trfico a lo largo de su vida.

Los coches son el ltimo resto de barbarie consentida, el campo de batalla de sociedades que se esfuerzan denodadamente por esconder la muerte. Personas extremadamente serviles en su trabajo realizan peligrossimas maniobras al volante para demostrar su superioridad sobre otros de su misma calaa. El automvil se ha convertido en la versin contempornea del vivir peligrosamente fascista.

Coches en la ciudad?

Aunque generalmente se asocia el imperio del coche al ritmo trepidante de la ciudad, lo cierto es que est acabando con la vida urbana. Los automviles necesitan que las ciudades dediquen gigantescas extensiones de suelo a carreteras y aparcamientos. Se calcula que los coches ya cubren, literalmente, el 2% de la superficie de EE UU y Europa. Slo el parque automovilstico madrileo mide 5.000 hectreas (unos 5.000 campos de ftbol). El espacio ocupado por las vas automovilsticas de Madrid se ha doblado desde los aos ochenta y ya abarca 21.000 hectreas. En la UE cada da se ocupan unas 10 hectreas para la construccin de autopistas y en Espaa, e n los ltimos cinco aos, se han quintuplicado los kilmetros de autopistas.

El coche requiere ocho veces ms espacio por viajero que medios de transporte pblicos como el autobs. Como recuerda el economista Jos Manuel Naredo, experiencias extremas como la de Los ngeles ponen de manifiesto que si se quiere dar prioridad al automvil privado sin colapsar la ciudad, habra que dedicar a la circulacin ms del 60% del terreno. Para hacerse una idea de los problemas de espacio que genera el trfico, basta recordar que se calcula que el 25% de los coches que circulan por el centro de Madrid est buscando aparcamiento.

El uso masivo del automvil ha generado un urbanismo fragmentario, con barrios cada vez ms alejados y con menor densidad de poblacin, que exigen el uso del coche para llegar al trabajo o acceder a servicios bsicos. En una serie de mapas publicados en 2004 por la Agencia Europea de Medio Ambiente se observa en toda Europa un proceso creciente de concentracin de los servicios urbanos que impide hacer una vida de peatn . Esta transformacin urbana tiene efectos muy graves: s egn un estudio de la UITP, si la densidad de poblacin se reduce tres veces, el porcentaje de viajes cotidianos hechos a pi, en bicicleta o en transporte pblico se reduce cuatro veces, el coste total de los desplazamientos para la comunidad se incrementa un 50%, el consumo de energa se multiplica por tres y se doblan las muertes causadas por accidentes de trfico, y el tiempo de acceso a las actividades urbanas para los usuarios que dependen del transporte pblico se incrementa en un 100%.

Los coches han conseguido la difcil hazaa de aunar los inconvenientes de la vida en el campo y en la ciudad sin ninguna de sus ventajas.

Coches en el mundo?

Los automviles estn destruyendo el mundo. Los coches consumen en Espaa ms del 40% de la energa final y generan ms del 22% de las emisiones de gases de efecto invernadero. L os continuos frenazos y acelerones que se producen en la circulacin urbana suponen un aumento en el consumo que puede llegar hasta el 60%. Por otro lado, cada vez se fabrican coches de mayor potencia infrautilizada que provocan consumos energticos excesivos e innecesarios (una razn ms para destruir el Audi del jefe).

Los desplazamientos por carretera absorben el 80% del consumo energtico del sector del transporte, a pesar de ser extraordinariamente ineficientes. En los ltimos veinte aos se ha producido una enorme reduccin del transporte por ferrocarril, muchsimo ms eficiente: si en 1950 en Espaa el 60% de los viajes se realizaban en ferrocarril y slo el 40% por carretera, a finales de la dcada de los noventa, el transporte por ferrocarril se haba reducido a menos del 6% y el de carretera haba pasado al 90%.

El pasado marzo el Ministerio de Fomento present el Plan Estratgico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) que prev la construccin de 6.000 nuevos km de autopistas en los prximos aos (Espaa es ya el primer pas Europeo en km de carretera por vehculo y habitante). Con envidiable optimismo el PEIT prev la reduccin de las emisiones de CO2 a partir de 2012. Es como si alguien anunciara que va a alimentarse los prximos cinco aos exclusivamente a base de bollera industrial para despus convertirse en bailarn profesional.

Un blido para llegar muy rpido al atasco final

La velocidad media en Espaa de los trayectos automovilsticos es de 33 km/h pero en las grandes ciudades muy raramente se superan los 18 km/h (en Madrid, desde 1985, no se superan los 15 km/h y los mnimos anuales estn en 11 km/h), con el agravante de que el 75% de los viajes son de menos de 3 km y el 30 % de menos de 1 km. Si a eso se le suma las horas de trabajo dedicadas a pagar, mantener y reparar el coche, la velocidad media de los automviles se reduce hasta extremos caricaturescos. En cambio, todos hemos nacido peatones, preparados para circular sin llantas de aleacin a unos dignsimos 6 km/h.

An ms ridculo: en buena medida estas velocidades medias se consiguen gracias a los cinturones de circunvalacin que permiten incrementar la velocidad a costa de multiplicar los kilmetros recorridos, por no hablar de las inversiones que requieren o de sus efectos sobre el urbanismo. Todo hace pensar que las cosas slo pueden ir a peor: en los ltimos treinta aos en la UE se ha pasado de 62 millones de vehculos a 175 (Espaa ya se encuentra en el octavo lugar mundial en el ndice de motorizacin con 400 turismos por cada 1.000 habitantes). Pese a que se ha triplicado la extensin de las carreteras y las autopistas, ms de 7.500 km de carreteras europeas estn diariamente atascados: el 10% de la red viaria.

Todos pagamos tu motor de inyeccin

Si alguien sugiriera que el 5% del PIB de la Unin Europea se dedicara a financiar las infraestructuras necesarias para que en todos los barrios de las ciudades del sur de Europa hubiera pistas de patinaje sobre hielo en agosto, probablemente se organizara un motn a escala continental. En cambio, se acepta con notable estoicismo los enormes gastos necesarios para que varios millones de majaderos tengan la oportunidad de estrellarse a no menos de 120 km/h.

Se calcula que slo los atascos de trfico tienen un coste cercano al 0,5% del PIB de la UE. Ms en general, en Espaa, los costes externos del transporte o sea, los gastos que no pagan los consumidores sino que asume la sociedad ascienden al 9% del PIB: e l transporte por carretera es responsable de ms del 95% de estos costes. El coste externo del automvil se sita en torno a los 90 por viajero y km, el del autobs es de 40 y el del ferrocarril es de 23. F rente a lo que se suele creer, el desplazamiento de una persona por carretera sale tres veces ms caro a la sociedad que por ferrocarril.

http://www.worldcarfree.net/

http://www.carbusters.org/

http://www.telefonica.net/web/apiemadrid


Un modesto programa para acabar con la dictadura del coche

Prohibicin de la publicidad automovilstica

Una medida habitual en el caso de otras mercancas peligrosas. Un paso ms ambicioso sera convertir la conduccin en una actividad humillante. Por ejemplo, se podra obligar a los usuarios de coches particulares a ponerse unas orejas de burro mientras van en su vehculo.

Ni un km ms de carreteras

Es imprescindible una moratoria automovilstica que prohba la construccin de ms carreteras. Con el gigantesco presupuesto que se liberara se podra reconstruir la red ferroviaria que el PSOE desmantel y el PP finiquit.

Libertad vecinal para aadir barreras fsicas al trfico

Todo el mundo prefiere que los coches vayan despacio en su calle pero a toda velocidad en las de los dems. Este egosmo tiene enormes potencialidades positivas. Si se diera a los vecinos libertad para colocar barreras al trfico pronto se producira una peatonalizacin espontnea.

Ley europea de carril bici

Se hace necesario imponer un porcentaje mnimo de km de carril bici por barrio estableciendo por ley las caractersticas del carril (separacin fsica de los coches, etc.).

Multas de trfico proporcionales a los ingresos

Hay pases, como Suecia, donde ya se aplican normas similares. La idea es, poco ms o menos, que si un banquero se salta un semforo le cae una multn de un milln de euros.

Limitadores de velocidad en todos los coches

Si las baeras no vienen preparadas de fbrica para fabricar metaanfetamina casera, no se entiende por qu todos los coches estn diseados para delinquir superando los lmites de velocidad. Se debera exigir el pago de indemnizaciones a las compaas automovilsticas cuyos coches permiten infringir la ley.

Peatonalizacin obligatoria de un porcentaje significativo de las ciudades

La catstrofe del trfico es el resultado de buscar soluciones individuales a corto plazo a un problema colectivo y permanente como es el transporte. Establecer ndices mnimos de peatonalizacin introducira un poco de cordura en los planes urbansticos.

Gratuidad del transporte pblico

Para financiarlo bastara con cobrar a los conductores de vehculos privados los costes sociales que genera su infantil capricho de viajar en soledad.

Mucha ms represin

Los mismos que quieren linchar a los carteristas y deportar a Pernambuco a los atracadores, se apresuran a exigir medidas educativas cuando los delincuentes son conductores. En particular, se debera potenciar los sistemas electrnicos de multado automtico y la destruccin de los coches infractores, especialmente si son vehculos de gama alta.

La masa (crtica)

Tommasino Puzzilli

Madrid, 30 de junio. Un centenar de ciclistas se concentran frente a la Cibeles para iniciar el ritual de los ltimos jueves de cada mes: se trata de la Masa Crtica, un paseo colectivo en bicicleta que se celebra en ms de 400 ciudades del mundo, 15 de ellas en Espaa. La primera Masa Crtica se celebr en San Francisco el 25 de septiembre de 1992 cuando un grupo de ciclistas se reuni para protestar por las condiciones del trfico. El nombre proviene de un fenmeno habitual en China: a menudo los ciclistas no pueden atravesar los cruces debido al trfico y a la ausencia de semforos; poco a poco, se van amontonando en el cruce hasta que, reunidos en nmero suficiente, una "masa crtica", proceden a arrancar al unsono para cruzar y marcar su propio ritmo al margen de los coches.

Obviamente, la Masa Crtica no es slo un paseo por la ciudad sino que pretende reivindicar un transporte alternativo. No obstante, a juzgar por los rostros de estupor y congestin que se vislumbran a travs de las ventanillas, no est claro que a los automovilistas que se topan en su camino a casa con un pelotn les de tiempo a reflexionar sobre este asunto. Cabra pensar que el atasco perpetuo en el que vive inmerso Madrid no es precisamente un acicate para que el fatigado conductor realice una reflexin ecolgica en ese preciso instante. Pero es que hay algunos que no se relajan ni cuando se bajan del vehculo. Carta dirigida recientemente al peridico 20 Minutos: Estoy cansada de ciclistas que no utilizan el carril bici, y si les dices algo (...) te saltan diciendo que ellos son un vehculo ms. A ver si alguien pone un poco de cordura en tanto bucolismo. Vayamos por partes: a) la bici, es un vehculo; b) esperemos que lo de "poner un poco de cordura en tanto bucolismo" no signifique que Madrid deba ser tomado por patrullas de conductores en plan Mad Max dedicados a la caza del "jipi"; c) de qu carril bici estamos hablando? Atencin a las estadsticas (2003/2004): el nmero de km de autopistas y autovas (por milln de habitantes) es de 174 en Madrid, 137 en Berln, 71 en Pars y 43 en Londres. Veamos ahora el nmero de km de carril bici (por milln de habitantes): 319 en Berln, 281 en Londres, 87 en Pars, y 21 en Madrid.

En estas condiciones no es de extraar contradicciones como esta: segn estadsticas anteriores a la ampliacin de la UE, Espaa es el sexto pas de Europa en nmero de bicicletas por habitante pero ocupa el ltimo puesto en nmero de km rodados al ao por habitante.

http://www.masacritica.info

http://critical-mass.info

Peatn Bonzo. Desobediencia peatonal

Texto: Isidro Lpez

En una ciudad conquistada por los coches, al peatn que quiera desafiar al vehculo privado no le queda ms remedio que tirar por el camino suicida de la conquista del espacio (peatonal). En Peatn Bonzo, el proyecto de desobediencia civil peatonal de la faccin sevillana de Fiambrera Obrera, son conscientes de la desigualdad de la lucha peatn-coche, pero no por eso dejan de dar ideas para hacer efectivos los pocos derechos del ciudadano de a pie: En los pasos de cebra con o sin semforos, cuando hayas conseguido que paren los coches, tmate tu tiempo para cruzar, queda con un amigo/a en el semforo de alguna gran avenida y daros un abrazo largo, efusivo y caluroso, justo en la mitad del paso de peatones . Para el peatn ms timorato existen otras posibilidades: El amago es otro bonito recurso del Peatn Bonzo. Se trata de, en cualquier lugar y situacin, simular, de repente, que se quiere cruzar. El nico objetivo del amago es provocar el respingo del conductor al que le toque. Es muy divertido y muy educativo, aprenden a no despistarse. Coincidiendo con la invasin de Irak, Peatn Bonzo declar los pasos de cebra zonas de guerra. En ellas, los miembros de un comando bonzo se lanzaron con trajes neumticos contra los coches que no pararon en los pasos de cebra, celebraron las victorias bailando sobre los caps y se tore a los coches por chicuelinas. Todo por una buena causa: No basta con protestar contra la guerra; si el petrleo y la guerra son las dos caras de una misma realidad, tenemos que llevar el conflicto a las races, a todos los espacios de nuestra vida cotidiana. Y aqu nos encontramos con el coche que se ha apropiado de nuestras calles, que intenta ser parte esencial de nuestras ciudades y nuestras vidas. www.peatonbonzo.net

www.sccpp.org

M-30. La mquina del milln (de coches)

Paco Segura

Avanzan a buen ritmo las obras de ampliacin de la M-30. Con ellas se pretende, segn el Ayuntamiento de Madrid, enterrar esta autova urbana en el tramo de unos seis kilmetros que discurre junto al Manzanares. De hecho, gracias a la fuerte campaa de comunicacin municipal, la mayora de los madrileos piensa que esta obra va a enterrar la M-30. La realidad es muy distinta: slo desaparecen de la superficie los coches en la zona del ro, mientras que en el resto de la M-30 se mantiene todo el viario en superficie y se ampla, y mucho, bajo tierra: la totalidad del proyecto supone la realizacin de cuarenta kilmetros de tneles, algunos con seis carriles por sentido. As, se sumarn cada da 250.000 coches a los 700.000 que circulan por esta va cualquier jornada laborable.

Para poder inaugurar la obra antes de las siguientes elecciones mayo de 2007, se ha eximido de evaluacin de impacto ambiental, con el peregrino argumento de que la M-30 es una calle. Sin embargo, los impactos sobre el entorno son descomunales: ya se han talado ms de 7.000 rboles maduros y se superarn los 12.000; el cauce del Manzanares se est rellenando de tierra y piedras para soportar el trfico mientras se excava en los mrgenes Con todo, lo peor ser el resultado final: un cuarto de milln de tubos de escape ms cada da, generando ms congestin, ms ruido y ms contaminacin.

El coste econmico de la ampliacin es descomunal: 4.000 millones de euros la obra ms cara acometida por un ayuntamiento espaol que se pagarn con fondos municipales a lo largo de 35 aos, con los respectivos intereses (el coste final real rondar los 18.000 millones). Se compromete as un alto porcentaje de los presupuestos de futuras corporaciones municipales durante ms de una generacin. Para tener solvencia, el Consistorio ha solicitado un prstamo de 2.500 millones de euros que pretenda imputar a la empresa Calle-30 creada al efecto. Pero Bruselas ha frustrado estos planes y ha obligado al Ayuntamiento a que compute esta deuda como pblica. Ahora los madrileos tenemos el dudoso honor de vivir en el municipio ms endeudado del estado espaol.

www.foromovilidadsostenible.org/m30

www.ecologistasenaccion.org



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