Portada :: Conocimiento Libre
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2016

La liberacin de Julian Assange
Captulo final

John Pilger
johnpilger.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Uno de los abortos picos de la justicia de nuestro tiempo est resolvindose. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas el tribunal internacional que adjudica y decide si los gobiernos cumplen sus obligaciones respecto a los derechos humanos- ha dictaminado que Julian Assange ha sido ilegalmente detenido por Gran Bretaa y Suecia.

Despus de cinco aos luchando para limpiar su nombre calumniado sin descanso aunque sin acusarle de delito alguno-, Assange est ms cerca de la justicia y exculpacin, y quiz de la libertad, que en ningn otro momento desde que fue arrestado y recluido en Londres en virtud de una orden de extradicin europea, ahora desacreditada por el Parlamento.

El grupo de trabajo de la ONU basa su dictamen en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros tres tratados que son vinculantes para todos sus firmantes. Tanto Gran Bretaa como Suecia han participado en la larga investigacin de diecisis meses de la ONU, presentando pruebas y defendiendo su posicin ante el tribunal. Actuaran despectivamente ante el derecho internacional si no cumplieran la sentencia y no permitieran que Assange abandonara el refugio que el gobierno ecuatoriano le ha garantizado en su embajada en Londres.

En celebrados casos anteriores dictaminados por el Grupo de Trabajo Aung Sang Suu Kyi en Birmania, el dirigente de la oposicin encarcelado en Malasia Anwar Ibrahim, el periodista del Washington Post detenido en Irn Jason Rezaian-, tanto Gran Bretaa como Suecia apoyaron al tribunal. La diferencia ahora es que la persecucin y confinamiento de Assange tiene lugar en el corazn de Londres.

El caso Assange no se debe ante todo a las alegaciones de conducta sexual inapropiada en Suecia, donde la fiscal jefe de Estocolmo, Eva Finne, descart el caso diciendo: No creo que haya razn alguna para sospechar que ha cometido una violacin, y una de las mujeres implicadas acus a la polica de fabricar pruebas y de tratar de encajarlas y de protestar porque ella no quisiera acusar de nada a Julian Assange, y una segundo fiscal volvi a abrir misteriosamente el caso despus de una intervencin poltica y luego lo par.

El caso Assange hunde sus races a travs del Atlntico en un Washington dominado por el Pentgono, obsesionado con perseguir y procesar a los denunciantes, especialmente a Assange por haber expuesto en WikiLeaks los gravsimos crmenes de EEUU en Afganistn e Iraq: la matanza indiscriminada de civiles y el desprecio por la soberana y el derecho internacional. Nada de esto, decir la verdad, es ilegal en virtud de la Constitucin estadounidense. Barack Obama, profesor de derecho constitucional, cuando era candidato presidencial en 2008 alab a los denunciantes como parte de una democracia sana y a quienes debe protegerse de represalias.

Obama, el traidor, ha perseguido desde entonces a ms denunciantes que todos los presidentes estadounidenses juntos. La valiente Chelsea Manning cumple una sentencia de 35 aos de crcel tras haber sido torturada durante el largo perodo de detencin anterior al juicio.

La perspectiva de un destino similar ha colgado sobre Assange como una espada de Damocles. Segn documentos publicados por Edward Snowden, Assange est en una lista de caza de hombres. El vicepresidente Joe Biden le ha llamado terrorista ciberntico. En Alexandra, Virginia, un gran jurado secreto ha tratado de inventar un delito por el que Assange pueda ser procesado por un tribunal. Aunque no sea estadounidense, se le est intentando enredar desenterrando una ley de hace un siglo contra el espionaje, utilizada para silenciar a los objetores de conciencia durante la I Guerra Mundial; el Acta de Espionaje tiene disposiciones para castigar tanto con cadena perpetua como con pena de muerte.

La capacidad de defenderse de Assange en este mundo kafkiano se ha visto entorpecida al declarar EEUU que su caso es secreto de Estado. Un tribunal federal ha bloqueado la publicacin de cualquier informacin acerca de lo que se conoce como la investigacin de seguridad nacional de WikiLeaks.

El papel secundario en esta farsa lo ha jugado la segunda fiscal sueca, Marianne Ny. Hasta hacer poco, Ny se haba negado a cumplir un procedimiento europeo de rutina que le exiga viajar a Londres para interrogar a Assange y as hacer avanzar el caso que James Catlin, uno de los abogados de Assange, llam un hazmerreir es como si fueran inventndolo mientras intentan seguir adelante. De hecho, incluso antes de que Assange abandonara Suecia hacia Londres en 2010, Marianne Ny no hizo intento alguno de interrogarle. En los aos siguientes no ha explicado nunca de forma adecuada, incluso ante sus propias autoridades judiciales, por qu no complet el caso que con tanto entusiasmo volvi a abrir, al igual que nunca ha explicado por qu se ha negado a garantizar a Assange que no ser extraditado a EEUU en virtud de un acuerdo secreto entre Estocolmo y Washington. En 2010, el Independent de Londres revel que los dos gobiernos haban discutido de forma anticipada sobre la extradicin de Assange.

Luego tenemos al diminuto y valiente Ecuador. Una de las razones por las que Ecuador concedi asilo poltico a Julian Assange fue porque su propio gobierno, en Australia, no le haba ofrecido la ayuda a la que tiene legalmente derecho y le haba abandonado. La colusin de Australia con EEUU contra un ciudadano propio queda clara en documentos filtrados; no tiene EEUU vasallos ms leales que los obedientes polticos de las Antpodas.

Hace cuatro aos, en Sidney, pas varias horas con Malcolm Turnbull, miembro liberal del parlamento federal. Debatimos sobre las amenazas a Assange y sus amplias implicaciones para la libertad de expresin y la justicia, y por qu Australia estaba obligada a apoyarle. Turnbull es ahora el primer ministro de Australia y, mientras escribo estas lneas, est asistiendo a una conferencia internacional sobre Siria acogida por el gobierno de Cameron, a unos quince minutos en taxi de la habitacin que Julian Assange lleva ocupando desde hace tres aos y medio en la pequea embajada ecuatoriana, justo al lado de Harrods. La conexin siria es importante aunque no se hable de ella; fue WikiLeaks quien revel que EEUU haba planeado haca tiempo derrocar al gobierno de Asad en Siria. Hoy en da, entre encuentros y saludos, el primer ministro Turnbull tiene la oportunidad de contribuir a la conferencia con un propsito y verdad mnimos dejando or su voz en defensa de un compatriota injustamente encarcelado por el que tanta preocupacin mostr cuando nos reunimos. Todo lo que tiene que hacer es citar el dictamen del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitraria. Recuperar as una parte de la reputacin de Australia para el mundo decente?

De lo que no cabe duda es que el mundo decente le debe mucho a Julian Assange. Nos cont cmo se comporta en secreto el poder indecente, cmo miente y manipula y se involucra en actos de enorme violencia, en mantener guerras que matan y mutilan y en convertir a millones de seres en los refugiados que vemos en las noticias. Slo por contarnos esa verdad Assange ya se ha ganado su libertad, aunque tiene derecho a la justicia.


John Pilger es un periodista, cineasta y escritor de origen australiano. Es autor, entre otros, del libro: Freedom Next Time. Sus documentales pueden verse de forma gratuita en su pgina web: http://www.johnpilger.com/

Fuente: http://johnpilger.com/articles/freeing-julian-assange-the-last-chapter

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la misma.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter