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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2016

Los sustitutos del amianto

Paco Bez
Rebelin


Introduccin

Prosiguiendo con nuestra revisin de la problemtica del amianto, abordada en nuestros diversos artculos y libros, tendramos forzosamente que estar prestando la mxima atencin y el mayor rigor, en la ponderacin de los riesgos que conlleva el empleo de algunos sustitutos del amianto.

Determinados sustitutos resultan ser netamente menos nocivos que el crisotilo, por lo que el mantenimiento del uso industrial de este ltimo, desde el punto de vista preventivo, no es defendible: Castleman (2009), Harrison et al. (1999), Virta (2006).

Para asumir esa tarea de revisin, respecto de los sustitutos del amianto, hay que contemplar, sin embargo, la posibilidad, harto probable, de que, al menos algunos de ellos supongan similar comportamiento, por lo que respecta al dilatado desfase temporal entre la exposicin al contaminante, y las primeras manifestaciones de su posible efecto nocivo: Lacourt et al. (2014).

Este desfase temporal, en el caso del amianto, es clave indispensable para poder entender lo que est sucediendo, y lo que ha sucedido en el pasado: cmo es posible, por ejemplo, que la patronal del crisotilo est desarrollando, con relativo xito, su estrategia de supervivencia comercial; cmo es posible, que en Rusia, y tambin en Canad, se est propiciando un turismo del amianto, esto es, la promocin de visitas tursticas a las minas del asbesto, y tanto a las ya clausuradas, como, en el caso de las rusas, a las que todava estn en activo; cmo es posible, que las autoridades canadienses vean con buenos ojos que se destine a Escuela de Minera, la subterrnea mina Bell, una vez cerrada en su actividad de explotacin extractiva; cmo es posible, en fin, que, en unas fechas ya tan avanzadas, como era el ao 1.986, un obispo tuviera a bien adquirir una mina de amianto, a despecho de todas las evidencias, que ya eran de pblico y general conocimiento, de sus letales efectos a largo plazo. Nos referimos, al metropolitano Chrysanthos, y a la mina de Amiandos, en Chipre. Adquirida en 1986 por el obispado de Limassol, ha dejado detrs de ella a 220 hectreas de los montes Troodos, destripadas; un colosal desastre medioambiental, y numerosas vctimas, ya fallecidas o que irn falleciendo a lo largo de la presente y de las prximas dcadas. Es la otra cara de la moneda, de haber estado suministrando todo el amianto consumido en Dinamarca, durante unos cincuenta aos, con procedencia desde la citada mina. La empresa que haba sido la anterior propietaria, la firma FL Smidth & Co Ltd, mantuvo un control total sobre la Dansk ETERNIT, que la sucedi en la titularidad de la explotacin minera. Vnculo financiero que es la clave explicativa de esa exclusividad.

Tampoco cabe explicarse de otra forma, el hecho de que cuando la empresa GAF Corporation, a partir de 1975 toma la decisin de cierre de la mina de asbesto en Vermont, Virginia, sean los propios trabajadores los que, tras protestar por esa decisin, formen el Grupo de amianto Vermont, compren la mina, y procedan a reabrirla, mantenindola operativa durante los siguientes cinco aos. Pan por salud. Vida presente, por prematura y altamente dolorosa muerte futura, con probabilidad nada desdeable.

Sin ese dilatado tiempo de latencia, ninguna de estas situaciones antes descritas, sera imaginable, con verosimilitud. Estamos ante lo que podramos llamar efecto tercer hombre (en alusin a la famosa pelcula, protagonizada por el actor Orson Welles), por el hecho de que la distancia -en nuestro caso, temporal-, propicia la insensibilidad hacia los padecimientos del prjimo, cuando no, incluso, hacia los propios.

Es puro lugar comn, admitir que, emocionalmente, nos afecta ms el fallecimiento de un vecino, aunque nuestro nexo afectivo con l fuera prcticamente nulo, que toda una lejana y extensa catstrofe humanitaria. Decididamente, no somos meras mquinas racionales de enjuiciamiento tico, al estilo del discurso deductivo de Spinoza. Nos remos de algunas cadas poco traumticas, de nuestro prjimo. Nos burlamos de un len calvo, etc., etc. Por eso es tan importante poner rostro humano a las fras estadsticas de tantas muertes, de tantos padecimientos de las vctimas, y de tanto duelo de sus familias. Para que nuestra percepcin sea indisoluble de su correspondiente carga afectiva y emptica.

Aparte de este aspecto tico de la cuestin, hay otra consideracin a tener en cuenta, y es que, evidentemente, tambin la percepcin del riesgo (sobre todo, del ajeno), se ve tambin distorsionada en el mismo sentido minimizador, a causa del susodicho desfase temporal respecto de la percepcin de los efectos, lo cual es de notoria actualidad, porque tambin afecta a la gestin poltica del problema del cambio climtico hacia el creciente calentamiento terrestre, por efecto invernadero, y, similarmente, otro tanto cabe decir, respecto del tabaco y de sus efectos nocivos.

El otro aspecto, que contribuye igualmente al mismo resultado, es el hecho de que la fraccin respirable del polvo de asbesto, que es la verdaderamente nociva, porque es la que queda retenida en el organismo, no pueda ser percibida, sin el auxilio de instrumentos: tales fibras no se ven, no se oyen, no se tocan, no se huelen, no tienen sabor, y, en definitiva, son imperceptibles, aunque puedan estar presentes en aire, en cantidades del orden varios billones de ellas.

El dilatado tiempo de latencia de las patologas asociadas al amianto, tiene, adems, otro efecto, incmodo de admitir, pero innegable: son males que afloran, generalmente, cuando el trabajador est ya jubilado, y los pasivos asumen un rol meramente subsidiario entre las inquietudes sindicales, sin que ello signifique que los jubilados estn totalmente hurfanos de atencin, por parte de sus sindicatos, pero no cabe duda de que las asociaciones de vctimas del asbesto han surgido, en buena medida, como una consecuencia derivada de esa situacin de relativo desamparo y comprensin de sus necesidades, inquietudes, proteccin jurdica y demandas de reformas legislativas, creacin de unidades de diagnstico especializadas, provisin de fondos suficientes para promocionar la investigacin mdica, etc., por parte de los afectados por las patologas asbesto-relacionadas. Son verdades dolorosas e incmodas, que no sera honesto ni realista tratar de soslayar o menospreciar.

El caso antes comentado, de la mina Bell, no es el nico, ni el ms escandaloso. En efecto, para evidenciarlo, no hay ms que atender a lo sucedido en Brasil, en una situacin similar. En el municipio de Jaramataia, una mina de amianto ya desactivada, dio lugar a la creacin de una empresa de agua mineral, con supuestos efectos medicinales, y a la apertura de una clnica, llamada Vila Sade una especie de spa-, donde fueron ofrecidos tratamientos de belleza y cremas a base de lodo extrado del lugar. Muestras de los productos fueron enviadas para anlisis a Estados Unidos. De acuerdo con el dictamen de la firma MVA Scientific Consultants, los productos de belleza de la marca Misbet, con la mencionada procedencia, contenan dos tipos de amianto: crisotilo y antofilita, si bien en el agua no se detect la presencia de fibras de mineral alguno. La empresa responsable, Mibasa - Minerao Barreto S/A (propietario, el gelogo Slon Barrozo Barreto), continu divulgando su paraso de salud en Internet, y los productos a l asociados, si bien actualmente ya no lo hace.

Son lecciones, derivadas de la historia del amianto, que conviene tener bien presentes, a la hora de enjuiciar todo lo relativo a sus sustitutos, porque stos, con un desfase temporal similar, podran tambin llegar a exhibir, en el futuro, un comportamiento nocivo similar.

A diferentes usos del amianto, debern corresponder, en trminos generales, sustitutos tambin distintos. Es lo que se desprende ya, del propio ttulo del trabajo de Ewing et al. (1985).

Implcita, o explcitamente, diversos trabajos publicados sobre los sustitutos del asbesto, estn asumiendo que a una fibra el amianto-, han de corresponderle unos sustitutos consistentes tambin en otras tantas fibras, de distinto tipo al asbesto, claro est. Esto no siempre ha de ser as. Por poner un ejemplo, las cubiertas de amianto-cemento, pueden ser sustituidas, por ejemplo, por las de chapa metlica galvanizada. Vase: Castleman (2009). Buena parte de los trabajos que vienen a poner en cuestin la inocuidad de los sustitutos del asbesto, alertando sobre dicha cuestin, o incluso abogando por que no se realice tal sustitucin, parten de la premisa de que el sustituto en cuestin, para cada uno de los usos del amianto, consistir, a su vez, en otra fibra distinta, lo cual, como ya hemos indicado antes, no siempre tiene por qu ser as.

Otra cosa bien distinta, es la conveniencia econmica, tcnica y de familiaridad, que la sustitucin del asbesto pueda suponer segn se trate, o no, de hacerlo por otro tipo de fibra-, para aquellas industrias que, como la del amianto-cemento, presuponen cuantiosas inversiones en unas maquinarias de fabricacin, susceptibles de reutilizacin, con ligeras o nulas modificaciones, en uno de los dos supuestos, o quedando totalmente obsoletas e intiles, en el otro.

Como ejemplo de fibras sustitutivas del asbesto (o de materiales, con la misma finalidad, de morfologa acicular), podemos citar: las fibras de aramida, las de carbono, las de celulosa, las de polietileno, las de polivinilo, las de nylon, las de poliacronitrilo, las de pilitetrafluoroetileno, las de polibencimidazol, las fibras cermicas refractarias, las de vidrio, la lana de roca (tambin llamada lana mineral), las de titanato de potasio, las de acero, la wollastonita, la paligorskita o attapulguita (mineral asbestiforme), etc.

Entre aquellos sustitutos, para ciertos usos, que no presentan estructura fibrosa, podemos citar a la biotita, a la diatomita, a la muscovita, al grafito, a la perlita, a la vermiculita, al talco, al carbonato clcico, al silicato clcico, etc.: Virta (2006).

Sin dejar de tener presente todo lo que llevamos dicho, es procedente, adems, hacer una consideracin, acerca de las fibras artificiales inorgnicas, u orgnicas-, candidatos a sustitutos del asbesto.

La llamada fraccin respirable, de las micro-fibrillas en las que se disgrega ms o menos espontneamente el amianto, es la responsable exclusiva de sus efectos mrbidos. Las micro-fibrillas integrantes de dicha fraccin, lo estn en ella, en virtud de dos factores: sus propias dimensiones naturales de origen, a travs del proceso de exfoliacin espontnea, y tambin como consecuencia de las operaciones extraccin, cardado, clasificacin, ensacado, transporte, etc.-, que conforman su procesado, desde la mina o cantera, hasta su incorporacin en el producto final, pasando por todas las sucesivas etapas intermedias, en las que los operarios que realizan las correspondientes tareas, quedan expuestos a inhalarlas. As tambin, por lo que respecta a su dispersin final en el medio ambiente, al trmino de la vida til de los productos que las incorporaron en su momento. En general, no existe un control previo viable, de las dimensiones de tales micro-fibrillas.

En la fabricacin de las fibras artificiales, por el contrario, el fabricante dispone de medios a su alcance, para ir controlando en todo momento las susodichas dimensiones. Puede, por lo tanto, evitar que sus dimetros y longitudes incidan en el rango correspondiente a la llamada, con propiedad, fraccin respirable. Podemos decir, por ejemplo, que en el caso de las fibras orgnicas, su longitud media llega incluso a ser macroscpica, con lo cual se ha llegado a postular que el trmino fibra no se le llegue a aplicar, por considerarlo inapropiado, o discutible, cuando menos.

De todo ello se infiere, que la autorizacin administrativa para admitir un uso industrial de tales fibras artificiales, puede y debe quedar condicionado a que se evite fabricarlas en dimensiones que en algn momento del proceso de elaboracin de las fibras, incluyendo, por supuesto, a su lanzamiento al mercado, puedan quedar incluidas dentro del citado rango, que sera el que determinara su potencial peligrosidad.

Los sustitutos Non asbestos. El deslizamiento semntico: de la situacin, a la sustancia.

Imaginen que acuden a un restaurante chino, y al consultar la carta de platos disponibles, entre las opciones del apartado de carnes, encuentran la expresin: no conejo, y que esa es toda la informacin que pueden obtener al respecto, porque el camarero oriental que les atiende, se limita a repetir, sonriente, la misma crptica frmula, una y otra vez. Haran peticin de ese apetitoso ofrecimiento de la carta de platos de carnes? Se daran por satisfechos con la ambigua caracterizacin que les han suministrado?

Hemos ofrecido esta hipottica situacin como comienzo argumentativo, para resaltar el absurdo que supone caracterizar una sustancia por lo que no es, en vez de hacerlo, concretando, por lo que realmente s es.

La expresin non asbestos, posiblemente tiene su origen en su empleo en el mbito acadmico, como una manera, cmoda y sinttica, de referirse a todo un variopinto conjunto de sustancias, que pueden no tener en comn ms caracterstica que aquella a la que hace alusin la referida frmula.

Incluso limitndose a resear aquellas referencias bibliogrficas en las que ya en su ttulo se hace uso del non asbestos, cabe obtener fcilmente abundantes ejemplos (vase el Apndice a nuestra bibliografa).

Dentro de ese mbito, su empleo carece de inconvenientes, y, por lo tanto, no es objetable.

El uso abusivo y torticero se presenta cuando, en un empleo comercial de dicha frmula, no se hace aclaracin sobre la sustancia concreta a la que se est aludiendo, cosificando lo que inicialmente era slo la expresin de una circunstancia (la ausencia de amianto), singularizando a veces lo que inicialmente era un significado colectivo, y referido, por lo tanto, a todo un grupo de sustancias, y no a una sola.

Los sustitutos del amianto (pues de eso se trata, en el uso comercial del non asbestos), son as tratados como una especie de pariente poco recomendable, cuya verdadera naturaleza es mejor ocultar.

Normalmente, los fabricantes de los sustitutos del amianto, suelen especificar claramente la especie qumica y caractersticas del producto ofrecido, incluyendo las indicaciones de seguridad, si bien, en muchos casos, banalizando los riesgos, segn veremos. No obstante, al fin y al cabo, al menos s aclaran de qu sustancia se trata.

La opacidad total la tendremos, por el contrario, cuando se trate de productos elaborados con un sustituto del amianto, y, al especificar los diversos componentes que integran la mercanca en cuestin, cada uno de ellos queda perfectamente identificado por su nombre, excepto el aludido sustituto, que, sea cual sea su concreta naturaleza, quedar identificado como non asbestos, sin ms aclaracin.

Un elemento adicional de recelo, lo tenemos en el hecho, que hemos podido comprobar, sobre todo, en el caso de las empresas chinas, en las que es frecuentsimo, y en las que se ofrecen, por parte de la misma compaa, dos lneas de fabricacin del mismo producto, con la nica diferencia de que una de ellas incluye amianto entre sus componentes, mientras que la otra incluye non asbestos.

Tal situacin se presta a toda suerte de juegos malabares, en funcin de disponibilidades de stock, precios respectivos, nivel de exigencias higinicas del cliente y/o del pas receptor, urgencia del pedido, etc.

Que se trata de ofrecer un sustituto, y no la mera aclaracin de ausencia de asbesto, lo podemos confirmar sin lugar a dudas, cuando se trata de un producto conformado por slo dos componentes, y, adems del consabido non asbestos, el otro consiste en un mero aglomerante inerte, que en modo alguno puede aportar las cualidades requeridas por el uso previsto para el producto final.

En cualquier caso, y si nadie lo remedia, seguir tratndose de una prctica bien arraigada (428.000 entradas en Google para non asbestos, 865.000 para asbestos free, otra alternativa, y finalmente, 65.200 entradas para la expresin non asbestus, de ms reciente creacin, y de la que tambin nos ocuparemos), que convierten en una burla la declaracin de aduanas, NC8, CPA de la Unin Europea, CPF de Francia, CPC de la O.N.U., o la que quiera que sea en cada caso. Similarmente, la expresin non amianto, con 38.600 entradas, corresponde en su mayor parte a webs redactadas en italiano, y en menor proporcin, en espaol, con diversas finalidades, entre las que se encuentra, por supuesto, la de promocionar productos que incluyen en su fabricacin un sustituto del asbesto, no especificado, o definido slo genricamente, como cuando se utiliza la abreviatura NAO, para designar, sin ms especificacin, a los non amianto orgnicos. Igualmente encontraremos en Internet la expresin: non asbest (13.300 entradas), con contenidos idnticos o similares, en las webs respectivas.

Intil ser buscar non asbestos, asbestos free, non asbestus, non asbest, o NAO en el Anexo XIV del Reglamento REACH, toda vez que, en el caso de todas esas expresiones, no se trata de sustancia concreta alguna.

Que asbestos free y non asbestos responden a una misma realidad subyacente, lo podemos constatar, simplemente navegando por las diversas webs disponibles, y adems lo comprobamos de forma explcita, si atendemos a lo reflejado, por ejemplo, en el catlogo de materiales de la firma mejicana Juntas Ciccarelli S.R.L..

Mencin especial merece la expresin: Asbestos free dust, que encontramos reiteradamente entre las ofertas de diversas empresas chinas, y con la cual, ya no sabemos a qu atenernos, y si lo que nos estn ofreciendo es un producto en el que entre sus componentes no figura amianto, o si lo que nos estn anunciando incluye asbesto, y meramente se nos garantiza que no aportan polvo de amianto suelto, palpable o visible, por estar eliminado el polvo superficial, o por estar aislado por alguna suerte de recubrimiento o aglomerado. Al menos en algunos casos, esta ltima interpretacin parece ser, probablemente, la correcta.

Por consiguiente, y a falta de ms aclaraciones, digamos que esta ltima es una posibilidad que parece compatible con la ndole de algunos de los productos que incluyen la citada expresin, y aqu es donde podemos ir apreciando la confusin que introduce el hecho de que una misma frmula, ya sea Non asbestos, ya sea Asbestos free, pueda ser utilizada, de forma indistinta, para referirse a una sustancia, o a una situacin de ausencia.

La desconfianza est, con carcter general, ms que justificada, cuando podemos comprobar, por ejemplo, que el anlisis practicado a unos frenos comercializados bajo la consabida frmula asbestos free, resultan contener tremolita (no como componente, pero s como contaminante). Ver: Schneider & Smith (2000).

Adems, el precedente sentado por el producto Monokote, de la empresa WR Grace & Co., -del que ya nos hemos ocupado anteriormente en nuestro libro Amianto: un genocidio impune-, aconsejan, en cualquier caso, la inexcusable exigencia de que el fabricante concrete y clarifique la composicin ntegra del producto, incluyendo posibles impurezas, residuos o contaminaciones, y aun as, ser siempre el oportuno anlisis fsico-qumico, el que haya de asumir la ltima palabra sobre la cuestin, como ya qued evidenciado, en el susodicho caso del Monokote.

Para calibrar adecuadamente la posible importancia que puede tener toda esta problemtica, hay que tomar en consideracin varios factores.

En primer lugar, hay que reflexionar si, colectivamente, los comportamientos empresariales realmente constatados, evidencian o no, un respeto hacia las normas, hacia las prohibiciones, emanadas de los textos legales correspondientes, y, ms all de todo ello, considerando el aspecto tico de esas conductas.

En segundo lugar, hay que tomar en consideracin qu sustancias se pueden cobijar bajo la amplia capa, del non asbestos, del non asbestus o del asbestos free.

Como ejemplo arquetpico de lo que nos podemos encontrar bajo la cobertura del non asbestos, podemos citar al TAFMAG, un silicato fibroso natural, extrado en China, y cuya toxicidad ha sido evaluada como similar a la de los asbestos. (Vase, en nuestra bibliografa, las reseas de los trabajos correspondientes: Chang HS et al., 1999, y Hyung Jung Kim et al., 2005). Un tratamiento general de la cuestin aqu suscitada, lo encontraremos en: Guidotti (2013).

Con la misma pertinencia, podemos aludir a las fibras de calcium sodium metaphosphate (metafosfato de sodio y calcio), sustancia patentada por la multinacional Monsanto, la cual la considera segura, pero que es evaluada por la EPA norteamericana como de toxicidad similar a la del amianto, basndose en los propios resultados experimentales obtenidos por la mencionada empresa, con un amplio historial de actividades gravemente contaminantes, de ocultamientos y de tergiversaciones. Ver: Robin (2008).

Como quiera que nos estamos refiriendo de forma exclusiva a aquellos casos, que son legin, en los que no se detalla de qu sustancia se trata lo que nos estn ofreciendo, por todo ello, no se trata de afirmar que nos estn anunciando tal o cual materia, sino de que tal o cual concreta suposicin, por nosotros considerada, entra dentro de las posibilidades: no se trata de lo que es, sino de lo que puede ser.

Esto nos llevara a una revisin de todas esas sustancias que cumplen la funcin de sustitutos, desde el punto de vista de su mayor o menor seguridad de uso.

Con carcter general, podemos decir que, si bien lo que se ha buscado, por parte del legislador, es una menor peligrosidad, una toxicidad atenuada respecto a la atribuible al amianto, no obstante, ello no impide que tal toxicidad est presente, y, ante la generalidad de esa situacin, por nuestra parte, en aras de la brevedad, nos limitaremos a considerar solamente el caso de toxicidad ms agresiva.

Con arreglo a tales propsitos, comenzaremos por tomar en consideracin aquellos casos en los que, sencillamente, el amianto no tendra por qu estar, y, sin embargo, se constata su presencia.

Por otra parte, las expresiones non asbestos y asbestos free, parecen responder, de forma implcita, a una cierta laxitud tica: dan la impresin de limitarse a garantizar que no se va tener problema legal, respetando formalmente la prohibicin del amianto, pero, al propio tiempo, sin importar a qu sustancias, y, por consiguiente, a qu posibles riesgos, se estn sometiendo, en primer lugar, a los trabajadores que han de manejarlas, y, en segundo trmino, a los usuarios que sern los destinatarios finales de las mismas, adems de los posibles afectados por su incorporacin al medio ambiente, despus de su degradacin por el uso. Tales expresiones parecen diseadas, en efecto, al mero efecto de descargar de responsabilidad al importador de turno, de las susodichas substancias de sustitucin al uso del amianto.

Cuando un pas importa un producto, entre cuyos componentes figura el consabido non asbestos, normalmente, no estar exponiendo a sus propios trabajadores al riesgo que tal opacidad pueda estar ocultando, dado que se trata de productos ya terminados de fabricar, pero s lo estar haciendo, respecto de sus consumidores y respecto al medio ambiente del pas importador, en general, al que finalmente tales productos alcanzarn, en forma de residuos, al trmino de la vida til de sus respectivos productos de origen.

En cuanto al surgimiento de la expresin non asbestus, la primera reflexin que cabe hacernos, es la de que tal aparicin, que va generalizndose a toda suerte de productos que la exhiben, no puede ser casual: obedece a un propsito.

Permitir, por lo pronto, que en las bsquedas por Internet, asbestos y non asbestos, no se mezclen en obscena proximidad y poniendo de manifiesto, de camino, que, frecuentemente, los fabricantes de lo uno son, al propio tiempo, tambin de lo otro. Una situacin que no invita a la confianza, y que as podr quedar al descubierto. Una situacin, por ms seas, que no resulta ser precisamente inslita, sino todo lo contrario.

La sustanciacin del non asbestus, la podemos sorprender en plana operatividad, cuando observamos el uso lingstico que se hace en algunas webs, de lo que seguidamente mostramos algn ejemplo.

Encontraremos: emulsin de non asbestus; en las especificaciones tcnicas del coche elctrico, de fabricacin china, modelo E-Car-4 de la marca ASA; simplemente, se hablar del material non asbestus, etc., etc.

Las fibras cermicas refractarias

Segn la Directiva 97/69/CE, las fibras cermicas refractarias, son fibras vtreas de silicatos, de orientacin aleatoria, en las que el porcentaje ponderal de xidos alcalinos y alcalino-terrosos, es inferior o igual al 18%. Dicha Directiva introduce a estas fibras en la lista de sustancias peligrosas.

Estas fibras son vidrios de slico-almina. La ausencia, en su composicin, de determinados elementos, esencialmente, sodio y calcio, confiere a estos materiales su propiedad refractaria, mantenida ms all de los 1000 C, pero, al mismo tiempo, tambin determina su dbil solubilidad en el medio acuoso, y, consecuentemente, eso es un factor muy importante, para condicionar su biopersistencia, y, en definitiva, su nocividad: Utell & Maxim (2010).

Entre las mismas, las fibras de silicatos de aluminio, concebidas para aplicaciones de uso a temperaturas de ms de mil grados centgrados, presentan una composicin de silicio, de 47 a 54%, de aluminio, de 35 a 41%, y de zirconio, de 0 a 17%, pudiendo incluir otros xidos, de boro, de titanio, de cromo, de hierro, etc.

La OMS define como fibra respirable, a aquella que, con una longitud superior a 5 micras, tienen un dimetro inferior a 3, y un coeficiente de elongacin, esto es, una proporcin longitud a dimetro, superior a 3. Si bien es cierto, que el dimetro medio de las fibras cermicas refractarias es de 3 micras, no obstante, la distribucin en torno a ese valor medio es muy amplia, y, por consiguiente, siempre hay una fraccin importante que queda comprendida dentro del rango correspondiente a la definicin de fibra respirable, cuando adems se cumplen los otros dos condicionantes, esto es, un coeficiente de elongacin, superior o igual a 3, y una longitud superior a las 5 micras.

Segn la ya citada directiva europea nmero 97/69, las fibras que tienen un dimetro inferior a 6 micras, son clasificadas como sustancias cancergenas de categora 2, y, por consiguiente, en dicha clasificacin quedan incluidas las fibras cermicas refractarias.

A efectos de carcter preventivo, la composicin qumica de las fibras cermicas refractarias, depende, en primer lugar, de la eventual adsorcin de hidrocarburos policclicos aromticos, cuando stos estn presentes en el medio de trabajo, o bien, por efecto del hbito tabquico. En segundo lugar, depender de la posible presencia de hierro ferroso, que condiciona la aparicin de metabolitos del oxgeno, en la raz, en el origen, de una fuerte agresin oxidante, en el proceso de disolucin de la fibra. A nadie se le oculta el paralelismo con el caso de los amiantos.

La bio-persistencia depende de la dimensin de las fibras, de su solubilidad en los medios biolgicos, de la capacidad del organismo para transformar la estructura fibrilar de las fibras, as como del potencial de depuracin del organismo hospedador. La toxicidad de las fibras cermicas refractarias, aumenta con la bio-persistencia y con su longitud.

Algunas de sus propiedades destacables, son:

- Dimetro medio, de unas tres micras, como ya hemos indicado.

- A diferencia de los amiantos, no exfolian en sentido longitudinal, esto es, no generan fibrillas, pues se rompen en sentido transversal.

- Resistencia a las altas temperaturas, hasta 1.260 grados centgrados, y en el caso de las que incorporan zirconio, hasta los 1.450.

- Presentan recristalizacin a alta temperatura, formando cristobalita (slice cristalina), altamente txica, segn veremos despus. La condicin necesaria para que dicha recristalizacin parcial se produzca, es la exposicin durante tiempo suficiente, a temperatura de 900 C o superior: Maxim et al. (1999).

- Determinan biopersistencia, siendo tal caracterstica, entre otras, el origen de su nocividad, al igual que ocurre con los amiantos, segn veremos en detalle, posteriormente. Respecto de estos ltimos, las aludidas otras circunstancias, son de extraordinaria relevancia, y de ello no nos vamos a ocupar ahora. Simplemente, nos limitamos a recordarlo y dejar constancia de ello.

Sus principales usos industriales son:

- Aislamiento trmico de hornos industriales, altos hornos, moldes de fundicin.

- Aplicaciones en automviles (forros de frenos), y aeronuticas.

- Proteccin contra incendios (puertas y vlvulas corta-fuegos, proteccin para fontaneros).

Aun cuando, actualmente, estas son las utilizaciones mayoritarias, en el pasado, las fibras cermicas refractarias tambin han sido utilizadas en el mbito domstico, donde su uso ha sido prohibido, o eliminado de hecho, debido a las protestas habidas, segn veremos.

Esto es vlido, en general, para aquellos pases que tambin han prohibido el uso de los amiantos, o bien en la prctica no los utilizan para lo que es el mbito del propio pas, pero esta situacin no excluye, en modo alguno, que tales utilizaciones en productos del equipamiento hogareo, no puedan seguir fabricndose y exportndose, en aquellos pases en los que el uso del amianto no est prohibido, y sta es una suposicin, que es fcil de entender, porque, si no tienen reparos en fabricar con amianto, por qu han de tenerlos con unos sustitutos, que en principio tienen su razn de ser, precisamente, en una supuesta superioridad, desde el punto de vista higinico-prevencionista?

Identificacin de las principales utilizaciones industriales:

- Fundiciones.

- Tratamientos trmicos diversos.

- Hornos industriales (incluidos los crematorios de desechos, de basura), y desde los ms pequeos (por ejemplo, para prtesis dentales), hasta los ms grandes, (por ejemplo, hornos de vidrio), incineradores hospitalarios o funerarios, y, como posibilidad, tambin han sido citados los hornos de pan.

- Industrias del vidrio, la cermica, la qumica, petroqumica, etc.

- Aislamiento industrial.

- Fumistera industrial y edificacin.

Toda deteccin de un proceso industrial a alta temperatura, debe cuestionar la posibilidad de la presencia de fibras cermicas refractarias, al igual que ocurre respecto del amianto, en sus diversas variedades.

La exposicin profesional directa, la tendremos, aparte de en los procesos de fabricacin de las propias fibras, en los constructores de hornos, en las operaciones de demolicin de tales hornos, en los fumistas, y en las operaciones de transformacin de tales fibras, mientras que, como posibilidad, la exposicin indirecta la tendremos en todas tareas de mantenimiento, cuando las altas temperaturas estn en juego.

Las fibras cermicas refractarias, se clasifican en:

- RCF1, manufacturadas con caoln

- RCF2, fabricadas con inclusin del zirconio

- RCF3, fibras de caoln de alta pureza

- RCF4, fibras de caoln, tratadas con calor a altas temperaturas, y, por consiguiente, con recristalizacin parcial a cristobalita.

Por nuestra parte, el dato a retener, es que, en la experimentacin con animales, los cuatro grupos se muestran aproximadamente igual de cancergenos, si bien en algunos estudios in vitro, algn grupo pueda salir algo mejor librado. De todas formas, aun cuando tal clasificacin, como hemos dicho, es de escasa relevancia para los fines de la higiene industrial, no obstante, hemos estimado oportuno incluirla, dada la abundante apelacin a la misma, que se hace en los trabajos tcnico-cientficos que se ocupan de estas cuestiones.

Efectos sobre la salud.

Aun cuando esta cuestin la trataremos posteriormente con ms profundidad, ahora, brevemente, y como introduccin a la misma, cabe resear las siguientes observaciones:

- Dermatitis irritativas (signos irritativos en nariz, piel y ojos).

- Patologas respiratorias no malignas: placas pleurales (exceso estadsticamente significativo, en determinadas cohortes), y tambin alteraciones de la funcin pulmonar: disminucin, significativa, de la capacidad ventilatoria final. (En mujeres no fumadoras, 350 mililitros por cada diez aos de exposicin). Por lo que respecta a las alteraciones detectables por sus evidencias radiolgicas, cabe hacer dos importantes observaciones: la primera, es que en los estudios epidemiolgicos que se han realizado, no se ha recurrido a los medios ms potentes disponibles, esto es, a los que permiten detectar las ms sutiles diferencias en la composicin de los tejidos blandos, o sea, la Tomografa Axial Computarizada o la Resonancia Magntica Nuclear, y menos an por activacin de positrones.

Slo se ha practicado la radiografa convencional, y en la mayor parte de los casos, sin tan siquiera recurrir a las proyecciones oblicuas. Naturalmente, con tales medios limitados, los hallazgos no pueden resultar comparables, pues quedan fuera de toda posibilidad de registro, en una determinada proporcin de casos. Por otra parte, cabe resear, que si se utilizan los escneres apropiados, cual es el caso de los servicios de radiologa que han colaborado en el marco de la deteccin de placas pleurales asociadas a una exposicin al amianto, determinan dosis radiactivas ms bajas, (nulas, en el caso de la resonancia magntica), y, desde luego, en todo caso, muy por debajo de las que pueden dar lugar el recurso a las proyecciones posteroanteriores, de perfil y oblicuas izquierda y derecha. El escner queda como el examen de referencia para detectar las placas pleurales, con una inocuidad superior: Lockey et al. (1996).

Como ejemplo ilustrativo del efecto que tiene el empleo de distintos medios de diagnstico, citaremos los datos numricos extrados de uno de los trabajos censados en nuestras referencias bibliogrficas: la misma cohorte, segn se use la simple radiografa torcica, o la tomografa computarizada de baja dosis de irradiacin, respectivamente, se observa un 4% de ndulos no calcificados, frente a un 44%, un resultado, once veces superior. Para las anormalidades pleurales, en general, los porcentajes son, respectivamente, del 44, y del 70%.

- En segundo lugar, la mayor parte de las plantillas de la industria de las fibras cermicas refractarias, proceden de la reconversin de anteriores colectivos de trabajadores afectados por la prohibicin del amianto, con lo cual se produce un efecto enmascarador, toda vez que siempre est disponible la atribucin del dao a la precedente exposicin al amianto, y en numerosos casos resulta una discusin bizantina el atribuir la lesin a uno u otro contaminante. A pesar de todos estos inconvenientes, ello no es obstculo para que en alguna cohorte se haya podido detectar un importante incremento de las opacidades halladas, respecto de las observadas 16 aos antes, en 1987: Lacourt et al. (2014).

- Cnceres (en experimentacin animal):

  1. Mesotelioma

  1. Cncer bronco-pulmonar (adenomas, carcinomas, histiocitomas fibrosos malignos).

Las fibras cermicas refractarias, estn clasificadas por el CIRC como cancergeno de clase 2B, y como de clase 2, por parte de la Unin Europea (esto es, que se revelan como tales en la experimentacin con animales, y que pueden serlo tambin para el ser humano) y caracterizadas bajo los epgrafes R49 (pueden causar el cncer por inhalacin) y R38 (irritante).

El potencial cancergeno ha sido evidenciado en diversos estudios de experimentacin animal, cualquiera que sea el modo de administracin, incluso la inhalacin, que es la que vendra a mimetizar ms fielmente las condiciones reales de exposicin en humanos, esto es, principalmente, en los trabajadores profesionalmente expuestos a este tipo de contaminante.

La sustitucin de este grupo de sustancias, ya ha sido preconizada, para toda utilizacin que no requiera superar los mil grados centgrados de temperatura, reemplazndolas por otras materias menos nocivas, como son, por ejemplo, las fibras de vidrio, las lanas de roca, de vidrio, de escoria, etc.

Por lo que respecta a la presencia de estas fibras en el medio ambiente, se ha observado que no hay una correspondencia proporcional entre la evolucin de las cifras previas de produccin, y las posteriores, referentes a desechos depositados en los vertederos controlados, o sea, que el input no concuerda con el output, de lo que se deduce que la brecha detectada supone que lo que falta est, incontrolado, en el medio ambiente. Es obvio que, para que tal discordancia en las cifras resulte detectable, la misma no puede ser proporcionalmente pequea.

Si bien es cierto, que a partir de principios de los aos 1.990, su uso en el medio domstico ha sido abandonado, nada garantiza que no pueda estar ocurriendo, que, bajo la cobertura del non asbestos, no se sigan empleando en la fabricacin de tal tipo de productos, fabricacin radicada en los mismos pases que no implantan la prohibicin del amianto.

Entre los aludidos usos domsticos, cabe sealar, por ejemplo, el aislamiento de calderas, los hornos para pirlisis, las placas de cocina en vitrocermica, las cocinas de gas, las mesas de cocina, etc.

La senadora francesa Marie-Claude Beaudeau, en sesin de 19 de noviembre del ao 2003, deca: Y qu decir de las fibras cermicas refractarias? Mientras que el amianto ha matado y que el pico de mortalidad debida a este veneno no est todava atendido, las fibras que han reemplazado al amianto son todas tambin peligrosas y clasificadas como cancergeno de categora dos. Llena de cinismo, la antigua fbrica Ferodo de Cond-sur-Noireau, donde era masivamente producido el amianto, alberga hoy da a la empresa Ferlam, que fabrica las fibras cermicas refractarias sin ms proteccin para sus asalariados, que la que Ferodo daba a los trabajadores del amianto.

Aqu se impone una reflexin: una cosa es la ponderacin ms o menos objetiva que proporciona la clasificacin en uno u otro grupo de cancergeno, y otra es la propia percepcin subjetiva de los trabajadores afectados por esa sustitucin del amianto, por otra materia prima, y que, como consecuencia obligada de esa clasificacin, perciben en el puesto de trabajo, que han de manejar un producto ensacado con un envase en el que est estampada una calavera con dos tibias cruzadas, y que, adems, lleva inscrita la frase: Atencin! Producto cancergeno.

Aunque todas estas sustancias con poder cancergeno representan tambin una amenaza para el medio ambiente, y, en definitiva, para todos los seres humanos, no obstante, es evidente que en primera lnea de riesgo estn los trabajadores que han de manejarlas profesionalmente, y aqu nos topamos con cierta actitud implcita por una parte de la sociedad, que parece asumir como normal, mientras que ello no les afecte a s mismos, que los trabajadores, por el mero hecho de serlo, han de asumir riesgos extraordinarios, y as, por expresarlo con trazo grueso y esperpntico, podramos decir, que mientras que aceptamos como natural el que existan robots para desactivacin de explosivos, en cambio estara fuera de cuestin, y de toda posibilidad de xito comercial, si se pretendiera crear un robot torero (se lo pueden imaginar?), y es que el espectculo taurino, por su propia naturaleza, requiere, como ingrediente obligado, de la real presencia de ese riesgo extraordinario, que algunos se empean en hacer extensivo, ms o menos atenuado, al resto de los trabajadores.

Si queremos respaldar esta opinin nuestra, con el apoyo de los hechos, bstenos considerar, como ejemplo palmario, la circunstancia de que la americana agencia OSHA fije lmites de exposicin ocupacional a contaminantes industriales, que en algn caso llegan a ser incluso 45.000 veces superior, al que la EPA establece para la misma sustancia, en lo que se refiere a su difusin hacia el entorno de la instalacin industrial.

Si algn da se quisiera llegar a una convergencia entre ambos tipos de lmites legales, esperemos que no sea en analoga con la historia del tuerto llamado Cndido, protagonista del cuento cuyo patronmico sirve de ttulo a la obra, y escrito por Voltaire, el cual, en el susodicho relato de ficcin literaria, le pide a Dios que le haga el milagro de dejarle los dos ojos iguales, y es formalmente complacido, dejndolo ciego.

Adems de todos los estudios que hacen referencia a la generalidad de las fibras cermicas refractarias, algunos se cien a considerar los efectos nocivos de un determinado tipo concreto de tales fibras, cual es, por ejemplo, el caso de las fibras de octotitanato de potasio, cuya actividad cancergena ha sido cuantificada como intermedia entre la del amianto, y la de la erionita (!).

Las razones que nos inducen a preconizar para las fibras cermicas refractarias una poltica de prohibicin, anloga a la ya existente para los amiantos, se concretan en los siguientes extremos:

  1. Son biopersistentes. Las menos solubles en el medio biolgico

  1. Inducen mutaciones en clulas somticas

  1. Generan mesoteliomas, evidencindose as en la experimentacin animal

d) Sometidas a altas temperaturas, en razn de algunos de los usos previstos para las mismas, generan cristobalita, slice cristalina altamente txica, que puede generar una silicosis en pocas semanas, si la exposicin no es baja. Adems, por parte de alguna legislacin, como es el caso de la francesa, el cncer bronco-pulmonar primario, ha sido reconocido como manifestacin patolgica asociada a los signos radiolgicos o las lesiones de naturaleza silictica. Por otra parte, la slice cristalina ha sido clasificada como cancergeno del grupo 1, por parte del Centro Internacional de Investigacin sobre el cncer (IARC/CIRC).

e) Por la asociacin de la exposicin profesional a las fibras cermicas refractarias, con los cnceres de las vas urinarias, asociacin estadsticamente significativa (SMR = 344.8), y, en palabras de los autores del estudio que respalda esta conclusin, la calidad de los datos para el historial, exposicin e historial de hbitos de fumar, es muy alta. Siguiendo una ya larga tradicin de actuaciones patronales, evidenciada en casos como el del amianto, pero tambin en el de otros contaminantes laborales, como es el caso del cromo hexavalente, en esta ocasin, para la RCFC (Refractory Ceramic Fibers Coalition), todo esto se traduce en: un ligero exceso de los tumores del tracto urinario, cuya importancia an no se ha determinado, lo que nos lleva a conjeturar que, previsiblemente, a una mordedura de serpiente le llamaran un rasguo.

f) Por su paralelismo con el caso del amianto, y que se manifiesta en diversas caractersticas, segn veremos seguidamente: en primer lugar, generan, al igual que los amiantos, los llamados cuerpos asbestsicos o cuerpos ferruginosos, presentes en el esputo, en el exudado obtenido en el lavado bronco-alveolar, en biopsias y necropsias, y es hallazgo no considerado como signo patolgico, pero s indicativo de exposicin, y que, como es sabido, responden a la fijacin a superficie, y, particularmente, a los extremos de las fibras, de material biolgico de carcter fundamentalmente protenico, generado por el organismo polucionado, como reaccin defensiva del mismo, frente a la agresin que genera la presencia y accin fsico-qumica de la fibra: Dumortier (2001).


Bibliografa

Se facilita seguidamente enlace de acceso a fichero Dropbox, con el contenido de la misma:

https://www.dropbox.com/s/q2lg02nz5eoi8kt/Bibliograf%C3%ADa%20substitutos.doc?dl=0


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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