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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2016

Estados Unidos decide que es el pueblo sirio quien debe irse, no Asad

Abdul Wahab Badrakhan
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Estados Unidos ha desvelado sus opciones y preferencias respecto a Siria diciendo no al pueblo sirio y s a Bashar al-Asad; no a Arabia Saud y a Turqua y s a Rusia e Irn. El juego de naciones y potencias apoya la injusticia en Siria. La prioridad es combatir el terrorismo, segn ellos lo definen, con una solucin poltica como la que est preparndose en los acuerdos Kerry-Lavrov; que nadie se pregunte de dnde surge el extremismo, porque esos acuerdos estn sentando las bases para el nuevo terrorismo del perodo posterior al Daesh.

El 23 de enero, EEUU borr todo lo que sus autoridades haban dicho con anterioridad, incluido Barack Obama, acerca de que el rgimen de Damasco haba perdido su legitimidad y que Asad deba dimitir y que no haba futuro para l como presidente. Incluso tach la declaracin de Ginebra, que ya no existe, como rusos e iranes queran. EEUU se desprendi de los misterios y engaos que rodeaban los comunicados de Viena y sucumbi a las interpretaciones rusas de la resolucin 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. La supuesta solucin poltica, segn los diktats de Kerry a la oposicin, se basa en lo que el rgimen, sus partidarios y la tolerante y domesticada oposicin quieren, y en lo que quieren iranes y rusos. Ese fue el resultado final de la operacin de Viena que coincidi con las declaraciones que sugeran que EEUU todava difera de Rusia en la salida de Asad, pero el encuentro de Kerry con la oposicin en Riad mostr que EEUU y Rusia haban finalmente acordado que es el pueblo sirio quien debe marcharse.

As pues, no hay solucin alguna en absoluto excepto un llamamiento a la rendicin que costar ms vidas y ms destruccin. Lo que Kerry est proponiendo a la oposicin es la amenaza de una toma del poder militar ante la cual EEUU no intervendr ni ayudar a hacer frente. La no implicacin estadounidense ser su aprobacin tcita. No haba diplomacia en su discurso sino ms bien el contundente anuncio de que EEUU se haba decidido por un golpe contra el pueblo sirio sin garantizarle nada. Por tanto, no va a haber una transicin poltica, ni un gobierno de transicin, ni un gobierno con plenos poderes, ni se va a culpar ni pedir responsabilidades al rgimen si las negociaciones fracasan y sin apoyos para la oposicin tanto si est presente en las negociaciones como si no. Todas las notas anteriores no constituyen condiciones previas, segn el secretario de estado estadounidense, que acord con su homlogo ruso negociaciones sin condiciones previas. No poda haber introduccin ms extraa ni ms brutal para unas negociaciones que pretenden poner fin a un conflicto sangriento como la acordada en Ginebra sobre Siria.

Para quienes en la etapa posterior al acuerdo nuclear todava se preguntaban si Irn iba a cambiar, hay una respuesta muy clara: EEUU ha cambiado, ha cambiado hasta el punto de mostrar un rostro mucho ms terrible que el que enseaba durante la era de su guerra de Vietnam. Hizo todo lo que caba esperarse de l, y todas las dudas que sus aliados y amigos tenan sobre sus posiciones se han hecho realidad: EEUU no fue nunca amigo del pueblo sirio, ha estado engandolo todo el tiempo. Les utilizaba como eslogan para negociar con los rusos. Careca de estrategia, por eso adopt la estrategia de Mosc. Lo hizo tras el escndalo de las armas qumicas, y lo repiti y volvi a hacerlo a pesar del boicot. De hecho, viol de repente ese boicot al emplazar el papel ruso hasta el punto de convertirlo en una intervencin directa, como si fuera el adjunto de EEUU en Siria.

En los meses anteriores a las reuniones de Viena, Washington permaneci en silencio y dej que rusos e iranes se enfrentaran a sus crisis por su cuenta. Cuando intervino fue para ayudarles, no para oponerse. Rusos e iranes se centraron en reorientar la misin del enviado de la ONU Staffan de Mistura, con EEUU ignorando el hecho de que Mistura ya a se haba decidido a favor del rgimen, Rusia e Irn; y que no se siente cmodo con lo que escucha en Riad, Ankara o Doha. Cuando Obama expres su opinin, burlndose de la oposicin, era consciente de que Mistura iba a cambiar la composicin de la oposicin, que fue fcilmente aceptada por Rusia e Irn en las negociaciones, dependiendo de las largas conversaciones que mantuvo la primavera pasada en Ginebra con comits y personalidades sirios. Esas conversaciones les hubieran llevado a considerar que la as llamada oposicin era una parte muy pequea del conflicto si no hubiera sido por las facciones combatientes que estaban en aquel momento tomando zonas originalmente bajo control del rgimen, y a que cualquier negociacin deba incluir una gama ms amplia de oposicin a la ofrecida por la coalicin o el comit de coordinacin.

Por tanto, los rusos insistieron en los ataques areos contra los grupos de oposicin, no slo contra Daesh. Se supona que iban a tener en cuenta lo que significaba para los representantes de estas facciones estar presente en la conferencia de Riad, donde expresaron su voluntad de tomar parte en una solucin poltica y tambin expresaron el deseo de los pases que les apoyaban para que el conflicto terminara de forma pacfica. El asesinato de Zahran Alosh, destacado comandante de Jaishul Islam, y otros asesinatos que siguieron a la conferencia y que continuaron incluso cuando se estaba emitiendo la resolucin 2254, demostraron que los rusos queran provocar a la oposicin militar a Asad y empujarla para que se retirara de cualquier negociacin; esto dejara a la oposicin poltica sola y dbil y susceptible de recibir presiones, ya fuera a travs de Mistura o de las condiciones rusas, que Kerry subray contaban con la aprobacin estadounidense.

Desde el principio, Rusia, Irn y el rgimen sirio decidieron que no haba lugar para la lgica en la crisis, y los juegos puestos en marcha justo ahora estn poniendo en peligro las negociaciones; es como si en Viena el conflicto se hubiera internacionalizado an ms y despus el Consejo de Seguridad de la ONU no mostrara inters en hacer avanzar las cosas sino slo en mantener el statu quo bajo la tirana de Asad. De hecho, la oposicin consider las maniobras rusas como una receta clara para una manipulacin anticipada de la cuestin de la transicin poltica con el objetivo de fracturar a los delegados de la oposicin o inventar una oposicin alternativa que llevara a negociaciones tripartitas; o incluso conversaciones bilaterales entre una verdadera oposicin, por un lado, y el rgimen y su moderada oposicin, por el otro. Se cree que la intencin de los rusos era sabotear las negociaciones desde el principio, al saber que EEUU no iba a ejercer presiones en nombre de la oposicin sino que hara cualquier cosa para satisfacer a Mosc, ya sea con el pretexto de combatir a Daesh o cualquier otra cosa que revelara las verdaderas intenciones de Washington.

Ahora est quedando muy claro que el anlisis de la oposicin sobre las posiciones de Rusia era ingenuo y que estaban apostando a que EEUU se mantuviera firme, pero siempre haba alguien que deca: Espera a ver los acuerdos ruso-estadounidenses, una dura advertencia de que haba un cabo suelto que aparecera finalmente en un punto crtico. Ese punto fue la inminente fecha de las negociaciones. A lo largo de las semanas anteriores, posiblemente Mosc no fue capaz de actuar de esa manera, ir contra la resolucin 2254 y perpetrar al mismo tiempo masacres contra los civiles en las zonas controladas por la oposicin en Siria y encargarse completamente de los asedios y bombas de barril sin que mediara objecin alguna por parte de EEUU. Esta falta de intervencin estadounidense se basa en los acuerdos que las dos partes estaban pergeando. Nunca hubo diferencia real alguna en las posiciones de Washington y Mosc hacia las facciones en lucha, ni tampoco diferenciacin alguna entre grupos moderados y terroristas. Sus posiciones eran en ocasiones casi idnticas, porque ambos utilizaban el hambre para presionar al pueblo y obtener concesiones de la oposicin siria incluso antes de que se iniciaran las negociaciones.

En virtud de esos acuerdos, esa fue la misin de Kerry, advertir a la oposicin que su nica oportunidad de jugar y perder en Ginebra podra llevarles a perder an ms si se dejaban llevar por las emociones y desactivaban las negociaciones. A la oposicin se le comunic que incorporarse a las negociaciones era el menor de dos males y as tendran una oportunidad de expresar sus opiniones y hablar acerca de sus visiones y necesidades, y que slo su presencia poda obligar al rgimen a estar presente en unas negociaciones que teme y que ha eludido siempre. Se les dijo que slo en ese caso podra Washington ayudarles, pero que si boicoteaban las negociaciones, estaran hacindole un favor al rgimen y pondran fin a cualquier papel estadounidense que pudiera suavizar la gravedad de las actuales condiciones.

A los palestinos se les dijo exactamente lo mismo para conseguir llevarlos a negociar, y as lo hicieron aunque estaban seguros de que los estadounidenses iban a defraudarles, y eso fue exactamente lo que sucedi. Sin embargo, qu amargo es, aunque cierto, que los pueblos rodeados de injusticia por todas partes no puedan permitirse perder ninguna oportunidad de mejorar las cosas, aunque est obviamente claro que no se trata ms que de una ilusin.


Abdul Wahab Badrakhan es un periodista libanes que escribe cada semana para el peridico londinense Al-Hayat, entre otras publicaciones rabes. Ha trabajado con anterioridad en el peridico Annahar (Beirut) y en la revista Annahar Arabic&International (Pars). Actualmente trabaja en dos libros, el primero es sobre los motivos que han hecho que jvenes rabes vayan a Afganistn. El segundo est dedica a las polticas rabes de contraterrorismo, empezando con los ataques del 11-S 2011 y cubriendo las guerras posteriores.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/articles/americas/23762-america-decides-the-syrian-people-must-leave-not-assad

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la misma.



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