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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2016

El mito de que los judos son siempre vctimas de persecucin, sean ocupantes o no

Amira Hass
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por Mara Landi


Debido a que en Israel no existe oficialmente la pena de muerte, 18 familiares de 17 personas israeles que fueron asesinadas por palestinos en 13 ataques separados estn exigiendo que las familias de los agresores sean castigadas con la expulsin permanente. El verdadero castigo que los asesinos se merecen es la muerte, explican los familiares en una carta enviada al Gobierno y publicada en varios portales de noticias. Pero la compasin juda nos impide recurrir a l. La carta tambin est firmada por las familias de cinco judos cuyos cinco agresores fueron asesinados en el acto en el lugar de los hechos.

La carta seala correctamente un hecho clave: todas las medidas de castigo y de disuasin adoptadas por Israel hasta ahora no han detenido la ola de ataques solitarios. Ni la ejecucin de los atacantes o sospechososen el acto, ni la demolicin de las viviendas de sus familias, ni las altas penas de prisin, ni las restricciones a la libertad de movimiento de sus familiares.

La carta no especifica adnde deberan ser expulsadas las familias, pero un informe de la radio ArutzSheva llena los espacios en blanco y explica que la intencin es expulsarlas del pas. Los autores no aclaran si estn exigiendo que se expulse a la familia completa tas y tos, primas y primos o solo al ncleo familiar, es decir, a madres y padres con sus hijas e hijos. Tampoco dan detalles sobre cmo debera llevarse a cabo la expulsin, si en marchas a pie o en minibuses.

Pero los autores s saben que la familia que crio al asesino, que lo educ y le ense a odiar a los judos y a matarlos tiene que pagar el precio, al menos por el efecto de disuasin que tendr dicha expulsin. Uno de los firmantes es un rabino (Yehuda Henkin), y tres son esposas de rabinos que fueron asesinados (Neta Lavi, Noa Litman y Sara Don).

La carta est escrita en el lenguaje engaoso que prevalece en este pas, segn el cual los judos son asesinados por ser judos. No deberamos juzgar a las personas en tiempos de duelo, pero las firmantes que piden la expulsin masiva de familias palestinas adhieren a un mito aceptado no slo por ellas o por las familias judas dolientes: el mito de que, ocupante o no, con poder militar superior o no, el judo es siempre una vctima de la persecucin.

No es debido al dolor personal que la carta se destaca por su total ceguera hacia la realidad de la superioridad militar, econmica y diplomtica de Israel, la cual le ha permitido durante 70 aos expulsar a la poblacin palestina, robarle su tierra, destruir sus hogares y matarla en conformidad con la ley, el orden y la democracia del Estado judo. Los firmantes son deliberadamente ciegos a esta realidad al igual que la gran mayora de los judos israeles, que eligen negarla. Despus de todo, lucran con ella.

Y de hecho Ruthie Hasno, de [la colonia] Kiryat Arba, cuyo esposo Abrahn fue atropellado y muerto, est convencida de que los autores de la carta hablan en nombre de toda la sociedad. As lo dijo a Arutz Sheva: La demanda de expulsar a los terroristas y a sus familias viene no slo de los miembros de las familias dolientes, sino de todo el pueblo judo. Todas las personas judas estn inequvocamente pidiendo que los terroristas y todos los que tocan la sangre juda sean expulsados. No tienen ningn derecho ni lugar en este estado.

Las expulsiones masivas de la poblacin palestina de su tierra y los intentos de expulsarla masivamente han definido a Israel desde su creacin. La poblacin de Jerusaln est siempre en riesgo de expulsin; de su ciudad y de su patria. Al encarcelar a 1,8 millones de personas en una estrecha franja de tierra que no es sostenible, Israel est alimentando el deseo de emigrar en el 40 por ciento de esa poblacin. Eso es tambin un intento indirecto de expulsin. Amontonar a la poblacin palestina en los enclaves A y B de Cisjordania es la transaccin hecha en Oslo entre el viejo deseo de expulsar al pueblo palestino y las circunstancias diplomticas que lo hacen imposible.

El Gobierno actual cruza lneas rojas todo el tiempo, con el apoyo de las bases. Es por eso que la carta no debe ser desestimada como el grito de dolor de algunos individuos. Es una peligrosa directriz proveniente de familias que no estn alejadas de la mayora de la sociedad israel. Dejemos que Benjamn Netanyahu lo haga [la expulsin] sin miedo, dijo Ruthie Hasno. Es para eso que lo votamos.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.701024

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la misma.




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