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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2016

Hait
Rebelin popular en marcha

Ral Zibechi
Semanario Brecha


La crisis haitiana es bastante ms profunda de lo que revela el fraude electoral, y slo puede explicarse desde la ocupacin militar del pas, la profundizacin de la dependencia y la creciente pobreza de las mayoras. La actualizacin del pasado colonial agudiz todos los problemas de la nacin ms golpeada del continente.

La rebelin se sustenta en una nueva conciencia y en nuevas organizaciones nacidas bajo la ocupacin, dice a Brecha Henry Boisrolin, coordinador del Comit Democrtico Haitiano, residente en Argentina. De ese modo el activista explica las multitudinarias movilizaciones que forzaron la suspensin indefinida de una cuestionada segunda vuelta electoral. El problema es que el gobierno de Michel Martelly finaliza su perodo constitucional el domingo 7, dejando un vaco presidencial sin precedentes en la historia de Hait.

La crisis haitiana no se reduce a la crisis electoral sino que es mucho ms profunda. Se relaciona con el fracaso de la ocupacin, que no pudo resolver ningn problema de la gente. El sistema de ocupacin colonial recurri histricamente a dictaduras, golpes de Estado y masacres, pero ahora el sistema no puede reproducirse porque hubo un salto cualitativo de la conciencia y la organizacin en los ltimos 30 aos, luego de derrocado Duvalier, sintetiza Boisrolin.

En su opinin, un sistema anclado en la corrupcin y la violencia est siendo trabado por la sociedad haitiana, que ha comprendido que para resolver sus problemas hay que poner fin a la ocupacin militar que ya lleva 11 aos. En ese perodo se sucedieron elecciones, en las que hubo hasta un 75 por ciento de abstencin, y la reconstruccin posterior al terremoto de 2010, que fue un gran negocio para las multinacionales y las Ong. Sostiene que se lleg a una situacin en la que los de arriba no pueden seguir viviendo como antes y los de abajo no quieren seguir viviendo as.

Un problema llamado Martelly


A partir del derrocamiento de Jean-Claude Duvalier, en 1986, el sistema poltico haitiano ha gravitado entre fuerzas que lo empujan activamente hacia la instauracin de un rgimen democrtico, y otras que incentivan el arraigo de una cultura poltica autocrtica y adversa a un Estado de derecho, puede leerse en un editorial de la prensa dominicana (Diario Libre, 5-IX-15).

Desde el golpe de Estado contra Jean Bertrand Aristide, el primer presidente elegido democrticamente, un golpe promovido por la burguesa, la dispora y los altos mandos militares haitianos y con fuerte apoyo de Estados Unidos, la situacin haitiana se caracteriz por la inestabilidad. Luego de una intervencin militar estadounidense, un segundo golpe contra la segunda presidencia de Aristide y la intervencin de la Misin de Estabilizacin de las Naciones Unidas (Minustah), en 2005, llega al gobierno Martelly, aupado por esas mismas fuerzas.

El presidente, que asumi luego de una una infame segunda vuelta electoral en 2010, nunca neg sus vnculos con el rgimen de Franois Duvalier, as como su incuestionable complicidad con la extorsin y apresamiento a figuras de la oposicin, como Andr Michel, su amistad con Woodley Ethard (alias Sonson la Familia, lder de una notable banda de secuestradores), y el desinters de su gobierno por la realizacin de elecciones legislativas y municipales, pendientes desde hace ms de cuatro aos (Diario Libre, 5-IX-15).

Pero lo ms escandaloso es el silencio de la comunidad internacional. No ya de Estados Unidos y Francia, cmplices del rgimen de Duvalier, los golpes de Estado, la represin y el fraude permanentes, sino sobre todo de los gobiernos progresistas latinoamericanos cuyas fuerzas armadas integran las tropas de ocupacin.

Fue la masiva irrupcin del pueblo haitiano lo que llev a la Oea y a varios gobiernos a interesarse en una realidad que crean bajo control. En esa irrupcin juega un papel importante la crisis econmica, con una fuerte devaluacin en torno al 80 por ciento, con hambrunas severas en cuatro de los diez departamentos, segn Boisrolin, a lo que debe sumarse una epidemia de clera trada por los soldados de la Minustah que se cobr 9 mil muertos y 900 mil infectados, agravada por la expulsin de haitianos de Repblica Dominicana, donde suelen acudir en busca de trabajo. El gobierno no da salida a ningn problema, y adems hay un despilfarro enorme, que bajo Martelly creci de modo exponencial.

Lucha por el poder


Como suele suceder en estos casos, la crisis econmica se convierte en crisis poltica por la emergencia de esa nueva conciencia en la sociedad haitiana, de la que participan incluso sectores medios y hasta parte de la burguesa que comprende la importancia de la soberana nacional. Esto ya no es un planteo slo de la izquierda sino de la inmensa mayora de los haitianos, dice el coordinador del Comit Democrtico.

Todos los organismos de observacin haitianos reconocen que en las elecciones del 9 de agosto hubo fraude, al que algunos asimilan a un golpe de Estado a favor del partido del presidente. Estados Unidos y Brasil quieren que se acepte que hubo irregularidades, pero como son unas elecciones a la haitiana, trmino que revela su racismo, deberan ser vlidas. No pensaban que el pueblo haitiano tendra la capacidad de frenar la segunda vuelta, dispara Boisrolin.

Este fin de semana es el momento clave, ya que se impone un gobierno de transicin cuya correlacin de fuerzas decidir el futuro inmediato del pas. La propuesta de las fuerzas populares que se han venido movilizando consiste en hacer cabildos abiertos para que la poblacin tome la iniciativa y consiga evitar que su futuro se decida, una vez ms, entre cuatro paredes. Si ponen a Martelly o a sus amigos en un gobierno de transicin no va a durar ni un mes, anticipa Boisrolin.

Lo nuevo es que se ha registrado en los ltimos aos un crecimiento exponencial de las fuerzas antimperialistas que reclaman el fin de la ocupacin y la no injerencia, lo que ha llevado a muchos sectores, incluida la Iglesia Catlica, a rechazar reuniones con la Oea. Luego de 11 aos de ocupacin quieren resolver los problemas entre haitianos.

Boisrolin define la nueva coyuntura en una apretada sntesis: Han surgido organizaciones campesinas, barriales y sindicales, ya no son slo los estudiantes los que salen a la calle, sino la gente que en forma masiva ha forzado la suspensin de la segunda vuelta, con lo que se ha frenado el golpe electoral. Pero ahora queda por ver cmo se integra el gobierno de transicin. Martelly y los presidentes de las cmaras quieren estar en ese gobierno. El grupo de ocho partidos de oposicin plantea que el presidente de la Suprema Corte de Justicia asuma la pPresidencia, y la tercera posicin es un gobierno de consenso de todas las fuerzas que se movilizaron contra la ocupacin. La crisis ha entrado en la fase de lucha por el poder.

Fuente: http://brecha.com.uy



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