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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2016

Estrategia electoral de izquierda? Francia y Estados Unidos

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Cuando Bernie Sanders anunci que buscara la nominacin presidencial del Partido Demcrata estadunidense, poca gente lo tom en serio. Hillary Clinton pareca contar con tanto respaldo que su nominacin pareca asegurada, sin dificultades.

Sin embargo, Sanders persisti en su aparente utpica tarea. Para sorpresa de la mayora de los observadores, el tamao de los pblicos en las reuniones comenz a crecer constante por todo el pas. Su tctica esencial fue atacar a las grandes corporaciones. Dijo que usaban su dinero para controlar las decisiones polticas y aplastar el debate sobre la creciente brecha entre los ganadores en la cpula y la vasta mayora del pueblo estadunidense que ha ido perdiendo ingresos reales y empleos. Para enfatizar su postura, Sanders rehus aceptar dinero de los grandes donantes cupulares y busc fondos de individuos que donan cantidades pequeas.

Haciendo esto, Sanders toc una vena profunda de descontento popular no slo entre aquellos situados en la base misma de la escalera del ingreso, sino entre la llamada clase media que teme ser lanzada al estrato del fondo. Hoy, las encuestas muestran que Sanders ha ganado el suficiente respaldo para ser un serio oponente de Clinton.

Sanders tiene limitaciones, especialmente que su encanto con las minoras tnicas y raciales es definido. Pero ha logrado forzar la discusin pblica hacia la brecha del ingreso. Ha logrado correr la retrica de Clinton hacia la izquierda, en el intento de ella por recuperar votantes potenciales para Sanders. Sea cual fuere el resultado final de la convencin del Partido Demcrata, Sanders ha logrado mucho ms de lo que cualquiera habra predicho al inicio de su campaa. Por decir lo menos, ya forz a un debate serio acerca del programa del Partido Demcrata.

En enero de 2016, parece haber comenzado una campaa paralela en Francia. Es semejante en muchas formas a la de Sanders, pero tambin diferente debido a las estructuras de las instituciones electorales de ambos pases.

Tres intelectuales de izquierda decidieron lanzar un llamado pblico a una primaria de izquierda (primaire gauche). Ellos son Yannick Jadot, activista poltico de largo tiempo en los grupos ambientalistas; Daniel Cohn-Bendit, cuya fama proviene de 1968 pero que por mucho tiempo ha intentado unir a ambientalistas, socialistas de izquierda y fuerzas pro europeas, y, por ltimo, Michel Wieviorka, socilogo que ha sido asesor de figuras de izquierda en el Partido Socialista.

Los tres redactaron un llamado pblico a denunciar la pasividad ante las tendencias hacia la derecha en la poltica francesa, incluida, por supuesto, la creciente fuerza electoral del Front National. Llamaron a un debate pblico serio acerca de cmo unir las fuerzas de centroizquierda e izquierda para afectar los comicios presidenciales esperados en 2017. Antes de hacer pblico el llamado, los originadores buscaron respaldos entre conocidos intelectuales de mltiples franjas polticas, incluido Thomas Piketty y Pierre Rosanvallon. Y persuadieron a Libration, el peridico de centroizquierda ms grande de Francia, a dedicar un nmero entero, el 11 de enero de 2016, tanto al llamado como a los mltiples respaldos.

Dos semanas despus, el 26 de enero, Libration dedic otro nmero a ese llamado. Para ese momento 70 mil personas ya haban firmado el llamado. El nmero inclua artculos de diversas figuras pblicas en torno a los puntos primordiales que deberan plantearse y el mejor modo de impulsarlos. Buena parte del debate se centra sobre cul es la funcin de unas elecciones primarias. Todo el concepto de las primarias fue importado de los comicios estadunidenses y es, en s mismo, respuesta a los inesperados resultados de las elecciones presidenciales de Francia en 2002.

Segn las reglas que gobiernan las elecciones presidenciales francesas, a menos que un candidato reciba mayora de votos, habr segunda vuelta, en la que slo participan los dos candidatos con mayores votaciones en la primera vuelta.

El supuesto es que esa primera vuelta es una especie de eleccin primaria, en la cual todas las tendencias polticas podran mostrar su fuerza. Se supone, entonces, que en la segunda ronda los dos partidos principales (centroizquierda y centroderecha) son la opcin para los votantes.

En 2002, sin embargo, el candidato del Front National, de extrema derecha, margin al Partido Socialista. La opcin de los votantes fue entonces entre el Front National y el partido principal de centroderecha. Enfrentados con esa opcin, el Partido Socialista respald al candidato de centroderecha para la segunda ronda, permitindole ganar de modo avasallador. Lo que ocurri fue simple. Los candidatos de izquierda y centroizquierda eran demasiados en la primera ronda, y ello impidi que el Partido Socialista obtuviera los sufragios suficientes para entrar a la segunda ronda.

El impacto de las elecciones de 2002 fue traumtico para la izquierda francesa. El viejo sistema estaba diseado para una situacin donde hay dos partidos principales. No funciona en una situacin tripartita. Para evitar la repeticin de esta derrota, en 2011 el Partido Socialista decidi celebrar una primaria del partido, abierta a quien fuera. Estos comicios fueron exitosos, pues disuadieron a muchos, si no a todos los candidatos de izquierda, de presentarse en estas primarias, dado que ahora podan lanzarse como candidatos en las primarias del Partido Socialista. Lo abierto de esas primarias condujo a muchos votantes centristas a participar en ellas. Esto hizo posible que Franois Hollande saliera victorioso, por encima de candidatos ms de izquierda en las primarias del Partido Socialista. Hollande lleg a la segunda ronda y derrot al candidato de la derecha, el presidente Nicolas Sarkozy.

Ahora, aunque Hollande es presidente, la ltima cosa que desea es una eleccin primaria, en la que pueda salir derrotado. Por otro lado, ha estado perdiendo respaldo en el Partido Socialista, segmento tras segmento, de figuras de la izquierda que han ido renunciando o han sido corridos de sus puestos en el gabinete. El riesgo de permitir ms nombres en la primera ronda es que ello podra conducir a la repeticin de lo ocurrido en 2002. Al mismo tiempo, Sarkozy tambin enfrenta una fuerte exigencia para celebrar primarias en su partido, elecciones en las que no hay modo de garantizar que l gane.

El problema con ambos partidos principales es que cada uno est dividido interiormente en mltiples puntos reales. Para los socialistas y las fuerzas de izquierda hay una divisin entre los programas neoliberales y los del Estado de bienestar. Existe una grieta sobre cmo define uno el trmino lacit (laicismo) en trminos absolutos o permitiendo la identidad cultural. Y existe una grieta en si debe uno fortalecer o debilitar las instituciones europeas. Finalmente, hay ahora un punto candente en la llamada dchance de nationalit (privacin de la nacionalidad), mediante la cual se propone que a las personas que son ciudadanas francesas de nacimiento pueda retirrseles la nacionalidad si se les condena a cualquier cosa definida como ayudar al terrorismo. Esto ha sido una propuesta que antes fue de la derecha y que fue muy confrontada por el Partido Socialista. Hay mucho desasosiego en el partido en torno a revertir esta postura como respuesta a los violentos ataques del Estado Islmico el 13 de noviembre, que transformaron considerablemente los sentimientos del pblico.

Hollande compite ahora como candidato con una postura conservadora en todos estos asuntos. Espera ganar por ser el candidato que est combatiendo el terrorismo y, por tanto, merece el respaldo de los individuos centristas. Es este Hollande el que las fuerzas de izquierda buscan forzar a un debate pblico.

El paralelo con Sanders es que el grupo francs puede estar abrevando del mismo descontento popular que Sanders ha utilizado en esta apuesta. La diferencia es que ellos luchan contra un presidente en funciones dispuesto a utilizar cualquier medida de presin concebible para forzar la disciplina de los miembros de su partido. Sabremos tal vez en seis meses si el grupo francs puede ser tan exitoso como Sanders.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/07/opinion/018a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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