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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2016

Casa Blanca socialista?

David Brooks
La Jornada

En Wall Street, en los grandes medios y, por supuesto, en la cpula poltica de Estados Unidos, se han encendido las alarmas debido al creciente apoyo a la campaa del senador Bernie Sanders, el socialista democrtico que inesperadamente empat a Hillary Clinton en las primarias de Iowa y claro favorito para llevarse Nueva Hampshire



En Wall Street, en los grandes medios y, por supuesto, en la cpula poltica de Estados Unidos, se han encendido las alarmas debido al creciente apoyo a la campaa del senador Bernie Sanders, el socialista democrtico que inesperadamente empat a Hillary Clinton en las primarias de Iowa y claro favorito para llevarse Nueva Hampshire -Foto Ap

En un hecho inusitado en la historia de este pas y que est provocando alarma en Wall Street, en los grandes medios, y por supuesto entre la cpula poltica, un proclamado socialista goza del apoyo creciente de millones a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Estados Unidos est listo para un presidente socialista? fue la cabeza de la nota principal de la edicin estadunidense de The Guardian este fin de semana. Ataques y gritos de representantes y operativos del orden establecido polticos nacionales de ambos partidos, comentaristas dizque muy sofisticados y de las pginas editoriales del Washington Post y otros medios slo han servido para comprobar que el socialista se est volviendo una amenaza real para ellos. Tal vez lo ms revelador en ese sentido fue que uno de los generales ms poderosos de Wall Street considera el surgimiento de este socialista un momento peligroso en la historia del pas.

Aunque La Jornada ha reportado desde un principio sobre el precandidato presidencial demcrata Bernie Sanders, quien se identifica como socialista democrtico, y su creciente impacto en el proceso electoral estadunidense, y hemos recordado que el socialismo no es un bicho extrao ni forneo en la historia de este pas (http://www.jornada.unam.mx/2016/01/25/opinion/023o1mun), an es difcil digerir que algo as est ocurriendo en el pas ms poderoso y campen histrico, hasta histrico, en la lucha contra el socialismo en el mundo.

No es menos difcil para los proclamados expertos institucionales de la realidad estadunidense aqu. Desde hace meses han insistido en que un aspirante presidencial socialista en Estados Unidos no tiene probabilidades de llegar ni cerca de la Casa Blanca. Pero cada da se siguen sorprendiendo, sobre todo la reina del Partido Demcrata Hillary Clinton, su equipo de profesionales y sus circuitos tan extensos dentro del poder. Nadie de stos lo pronostic y mucho menos se prepar para esta coyuntura, que sencillamente no caba en su marco.

Cada da se asustan ms. Operadores de la campaa de Clinton estn intensificando sus esfuerzos para etiquetar de "radical" y por lo tanto "inelegible" a Sanders, y aliados ya empiezan a tener tintes macartistas, alimentando el debate de que el senador es algo ms parecido a un comunista, y que sus ideas estn fuera de lo aceptable para este pas.

Sanders es lo que en cualquier otro pas sera un social demcrata y no un socialista marxista, aunque disfruta convocar una "revolucin poltica" para que el pueblo recupere la democracia que ahora est en manos de "la clase millonaria y multimillonaria" y de Wall Street que "controla la vida econmica y poltica de este pas". Seala que comparte una ideologa de tipo Franklin D. Roosevelt y su modelo son los pases escandinavos y Canad.

Pero los cada vez ms asustados buscan atacarlo a la antigita, como en tiempos de la guerra fra, al vincularlo, en la imaginacin popular, con el antiguo bloque socialista. Y cada vez que lo hacen, sus simpatizantes se multiplican, sobre todo entre los jvenes que como sector electoral estn abrumadoramente a su favor (gan 84 por ciento del voto joven en Iowa; en las encuestas antes de las primarias en Nueva Hampshire este martes, 87 por ciento de los jvenes dicen que votarn por l, contra slo 13 por ciento para Clinton).

Vale subrayar que este fenmeno no se puede reducir a un individuo como Sanders, sino que es la manifestacin de una corriente poltica potencialmente poderosa dentro de este pas, que primero se expres en luchas recientes, desde Ocupa Wall Street a Black Lives Matter a los Dreamers, y antes en los movimientos altermundistas.

Lloyd Blankfein, el ejecutivo en jefe de Goldman Sachs, en comentarios en un programa de televisin de CNBC, la semana pasada, coment acerca del fenmeno de Sanders que esto tiene el "potencial de ser un momento peligroso". Deplor que aparentemente el precandidato no desea hacer "concesiones" a Wall Street, y l y sus entrevistadores en CNBC se burlaron sobre cmo sus simpatizantes deberan irse a Cuba si tanto les gusta el socialismo. Jams reconoci que la ira de los simpatizantes de Sanders proviene de lo que l y sus compinches hicieron en el fraude financiero ms grande de la historia que destruy millones de empleos, llev a la prdida de ms de 4 millones de hogares y a la intensificacin de la concentracin de la riqueza, y el poder, en este pas.

"Ya basta" (Enough is enough) es la consigna con que culminan los discursos de Sanders al hablar sobre la extrema desigualdad de ingreso y riqueza en este pas, y cmo el 1 por ciento se ha apoderado de todo, incluido el proceso poltico estadunidense.

Es este mensaje que genera un apoyo cada vez ms amplio, por lo menos una nueva encuesta nacional registra que la brecha entre l y Clinton a nivel nacional se ha reducido de ms de 30 puntos hace unos meses, a slo dos hoy da (aunque es slo una, y el promedio de todas las encuestas sigue mostrando a Clinton con ventaja de 14 puntos, aun as mucho ms reducida que al principio, cuando la brecha era de casi 40 puntos). Segn las encuestas, Sanders ganar a Clinton, y por amplio margen, la eleccin primaria en Nueva Hampshire este martes, despus de sorprenderla con un empate tcnico en Iowa la semana pasada.

Y Sanders ha hecho todo esto desde abajo con la maquinaria del partido y la cpula poltica y econmica en su contra con el apoyo de ms de un milln de donantes individuales, ms un creciente ejrcito de jvenes que apoyan al precandidato ms viejo (74 aos).

Ante la gran sorpresa de los guardianes del viejo orden, furiosos ante este desafo, queda claro que, gane o no el socialista, algo est cambiando en la poltica estadunidense.

No se sabe si eso lograr instalar una presidencia socialista en la Casa Blanca, o si es algo tal vez an ms amplio: el inicio de una rebelin popular ante el modelo neoliberal impuesto en Estados Unidos durante los ltimos 30 aos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/08/opinion/027o1mun


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