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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2016

Los aos de Obama

Higinio Polo
Rebelin


A unos meses de cerrarse los ochos aos de la presidencia de Obama, puede decirse que su etapa no ha sido peor que la de Bush, pero tampoco la ha mejorado. Lleg con la esperanza de que un presidente negro acabara con las viejas heridas de la segregacin y la discriminacin racial: no ha sido as, y muchas organizaciones civiles norteamericanas creen incluso que los problemas se han agravado. La poblacin negra sigue marginada en el pas: es una de las maldiciones del capitalismo estadounidense. Los negros son menos del 15 por ciento de la poblacin, pero suponen el 35 por ciento de los reclusos: casi un milln de afroamericanos se hallan en prisiones, muchos ms que alumnos negros en las universidades. Hay ms negros encerrados en crceles norteamericanas que en todo el resto del mundo. Estados Unidos es ms injusto, ms desigual, que cuando lleg Obama. Su apuesta por los derechos humanos se ha revelado en gran parte intil, y los derechos civiles han visto la guadaa de la polica y el espionaje, que jalonan los casos de Snowden, la NSA, las agencias de seguridad, el control de la vida privada de los ciudadanos, y su gobierno lo ha hecho no slo en Estados Unidos: ha adoptado un monstruoso programa de control policial, con la complicidad de las grandes empresas tecnolgicas, que amenaza a la poblacin del planeta y a la libertad.

Obama ha aprobado una reforma sanitaria para proteger a decenas de millones de personas que no disponan de atencin mdica, aunque los problemas no han terminado, ni mucho menos. Y bajo su gobierno se han creado puestos de trabajo, aunque cada vez peores, en horarios, condiciones y derechos; y con bajos salarios, hasta el punto de que millones de trabajadores norteamericanos ni siquiera pueden alquilar un apartamento aunque trabajen: deben compartir viviendas con otros, alquilar habitaciones en casas extraas: un infierno para las expectativas del viejo sueo americano. Obama ha contenido el dficit, pero Estados Unidos sigue siendo el pas ms endeudado del planeta, aunque no puede achacarse slo a la accin de su gobierno: cuando lleg a la presidencia, la deuda estadounidense ascenda a 115 billones de dlares; ahora es de 19 billones. Y la desigualdad sigue creciendo en todos los rincones.

Cuando lleg, las guerras de Afganistn e Iraq, iniciadas por Bush, no se haban cerrado. Obama pretende que, ahora, han terminado, aunque no sea cierto: en ambos pases siguen permaneciendo soldados norteamericanos, aunque sean menos, adems de los mercenarios de empresas militares que trabajan con el Pentgono, y, sobre todo, tanto Afganistn como Iraq siguen en guerra, agravada hoy por la aparicin del tenebroso Daesh, Estado Islmico, en cuyo nacimiento Estados Unidos tiene una gran responsabilidad.

Es cierto que Obama ha restablecido relaciones con Cuba, y ha puesto en marcha las negociaciones y el mecanismo para controlar el programa nuclear iran, pero su poltica exterior sigue respondiendo a los viejos tics del imperialismo: sus ataques y bombardeos siguen causando vctimas entre la poblacin civil en Oriente Medio, como ocurri con la matanza en el hospital de Mdicos sin Fronteras, en Kunduz, Afganistn, cerrada con un informe hecho por los mismos militares norteamericanos, que se negaron a una investigacin independiente. Las guerras siguen, y los traficantes de armas, las mafias paramilitares, las empresas de mercenarios, los buitres que comercian con la seguridad, han prosperado con Obama.

Su gobierno ha avalado golpes de estado en Ucrania, en Tailandia, en Egipto. Para intervenir en Ucrania, sus servicios secretos entrenaron a grupos fascistas ucranianos en territorio polaco, y Obama no pareci conmoverse por la terrorfica matanza causada por los grupos fascistas en el edificio de los sindicatos de Odessa, donde quemaron vivos a un centenar de opositores al golpe de Estado: ni siquiera la conden.

Tampoco se ha avanzado en el drama palestino, y, ms all de algn gesto de desagrado hacia Netanyahu, ha sido tan cuidadoso con su gobierno que Israel ha continuado impunemente la ampliacin de las colonias israeles en territorios ocupados, sigue disparando a matar contra los palestinos, sigue negndose a negociar con la autoridad palestina. Adems, Siria, Libia, Yemen, se han incorporado a la lista de pases destruidos por la delirante poltica exterior norteamericana. Tiene pendiente el cierre de Guantnamo, la reforma de la justicia, la ratificacin del Tratado Asia-Pacfico, el embargo a Cuba.

Y el reinado del miedo (al terrorismo, a los refugiados, a la inmigracin, al desafo chino y ruso) ha ido de la mano de una poltica de acoso a Rusia, impulsando las sanciones econmicas, atizando los conflictos dentro del pas y en sus fronteras, como en Ucrania, mientras el desarme atmico sigue esperando, y ha impuesto el despliegue del escudo antimisiles en las fronteras rusas para defenderse de Irn, y ha seguido ampliando la OTAN (bajo su presidencia, se han incorporado Croacia y Albania), estableciendo nuevos cuarteles generales en el este de Europa. Ha puesto tambin la atencin en China, el gran rival estratgico, jugando con las disputas en Asia y en el Mar de la China meridional, aceptando la nueva doctrina militar japonesa, como una forma de contener a China

Al mismo tiempo, Obama ha tratado de combatir la cada vez ms extendida nocin de que la decadencia norteamericana es inevitable, mostrando la indudable fuerza del pas, su poder militar, su economa. Prometi que abandonara la poltica unilateral de Bush, y que contara con sus aliados europeos, pero no ha sido as: ha impuesto sus decisiones a la Unin Europea: en Siria y en Ucrania, en Libia, y frente a Rusia. La doctrina fascista de Bush de las guerras preventivas ha dejado paso a la organizacin de golpes de estado y a la financiacin de grupos terroristas, a la benevolencia con peligrosos aliados como Arabia o Turqua.

Malos tiempos. La emocin y las lgrimas con que tantos ciudadanos norteamericanos, sobre todo negros, recibieron al nuevo presidente, la esperanza con que fue acogido por tantos europeos que se agolpaban en las plazas, en 2008, para verle, se han convertido, ocho aos despus, en la decepcin Obama, en la constatacin (aunque a la nueva y vieja izquierda moderada le cueste pronunciar esa palabra) de que el imperialismo sigue descargando su veneno de sufrimiento y muerte, sigue desterrando el futuro, subastando la vida.

 



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