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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2016

Carta abierta al Gobierno nacional
La improcedencia del plebiscito

Estado Mayor Central de las FARC-EP
Rebelin


Nos dirigimos a ustedes de la manera ms comedida con el nimo de hacer algunas precisiones a la iniciativa gubernamental de plebiscito, ya que conjuntamente Gobierno y FARC tenemos la responsabilidad de desarrollar el Acu erdo General para la Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera, suscrito el 26 de agosto de 2012, sirviendo como testigos del hecho delegados de la Repblica de Cuba y del Reino de Noruega.

Desde el momento aludido hemos logrado xitos sin precedentes que hoy nos tienen prximos a alcanzar un Acuerdo Final de Paz. Valga considerar que en el transcurso de los meses de encuentro hemos efectuado 46 ciclos de conversaciones, confrontado y contrastado tesis, resuelto dificultades surgidas en la Mesa, y superado graves crisis. Tres aos de filigrana y de pacientes negociaciones se han traducido en acuerdos relacionados con novedosas polticas de desarrollo agrario integral, iniciativas de trascendencia para el mejoramiento de la participacin poltica de los colombianos, soluciones al problema de las drogas ilcitas, creacin de la Jurisdiccin Especial para la Paz y la conformacin de la Comisin para el Esclarecimiento de la Verdad; el diseo y aprobacin por ambas partes de mecanismos y polticas que buscan resarcir a las vctimas del conflicto, teniendo en cuenta en todo momento sus derechos fundamentales y la importancia de la verdad, sin dejar de lado la toma de medidas de desescalamiento del histrico conflicto, algunas ya en desarrollo, con el nimo de aminorar sufrimientos y fortalecer la confianza, y de enrutar al pas de manera colectiva hacia el no retorno a la guerra y la construccin de una cultura del nunca ms.

Exponemos todo lo anterior, porque ese catlogo de afortunadas decisiones y compromisos que estn para quedarse y cumplirse sin vacilacin alguna, se alcanzaron atendiendo e interpretando con especial acierto cada uno de los contenidos que componen el Acuerdo General ya aludido, y la Agenda recogida en el mismo.

Se pone de presente con firmeza esta circunstancia, porque entendemos que no se puede de manera unilateral actuar en contrava de las formas y del fondo del Acuerdo General sellado con nuestras firmas, que ms que una hoja de ruta, constituye un Acuerdo Especial Humanitario con todo lo que ello implica en lo interno y frente a la comunidad de naciones, dada la circunstancia incontrovertible de estar enmarcado en el espritu y la letra del Derecho Internacional Humanitario.

Concretamente queremos referirnos a los alcances negativos que para el Acuerdo General y su espritu, y para el trnsito hacia la paz, tiene el llamado plebiscito para la refrendacin, recientemente aprobado por el Congreso de la Repblica. Creemos que ste, no es ni la va poltica ni el instrumento jurdico-constitucional adecuado para lograr la refrendacin del acuerdo final para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera (texto tomado para su cita del proyecto conciliado por las cmaras).

Por una parte, la pretensin extra agenda que se advierte, lesiona el Acuerdo General, toda vez que de su punto sexto se desprende que somos las partes en la Mesa de Dialogo, los competentes para definir el sistema de refrendacin que se aplicar a los acuerdos que finalmente se alcancen. De tal manera, que l a iniciativa puesta en marcha inconsultamente, no solo desatiende la palabra empeada en la Agenda, sino que constituye una aplicacin de instituciones constitucionales y legales fuera de lugar, so pretexto de darle al plebiscito condiciones y alcances de los que carece por naturaleza.

Si analizamos sin apasionamiento el mecanismo para refrendar el Acuerdo Final, lo primero que haramos sera desechar la opcin del plebiscito, porque aunque este instrumento est consagrado en la Constitucin Nacional, su impertinencia, en este caso, es evidente a la luz del Artculo 103 de la Carta que seala: Son mecanismos de participacin del pueblo en ejercicio de su soberana: el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato. (),seguidamente la Ley Estatutaria 134/1994 indica que el plebiscito es el pronunciamiento del pueblo mediante el cual se apoya o rechaza una decisin del ejecutivo. Con la iniciativa en comentario, el ejecutivo y el legislador parecen desconocer los alcances que la ley estatutaria que reglamenta los mecanismos de participacin del pueblo, seala inequvocamente, sin permitir esguince alguno a la institucin del plebiscito. La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento que en este caso ha sido posible gracias a este proceso bilateral de conversaciones entre las FARC-EP y el Estado colombiano, no por una decisin individual o dadivosa de una persona.

Lo acordado en la Mesa de La Habana no puede confundirse con una determinada decisin del Ejecutivo . Qu clase de metamorfosis conceptual, poltica, o jurdica puede ser esa? En dnde est el nigromante que lo pueda explicar? Ya lo dijo la Corte Constitucional en Sentencia C-150 de abril 8 de 2015: En sntesis, el plebiscito tiene como finalidad avalar o rechazar una decisin del ejecutivo con propsitos fundamentalmente polticos y no normativos ().

N o es el plebiscito un mecanismo apto para producir normas, o para modificarlas, refrendarlas o derogarlas. Mucho menos constituye tal instrumento, camino alguno para reformar la Carta. No en vano indica sta en el artculo 374 que: La Constitucin Poltica podr ser reformada por el Congreso, por una Asamblea Constituyente o por el pueblo mediante referendo. Inadecuada entonces, resulta la decisin unilateral del Gobierno y del Congreso de crear la ficcin de un plebiscito refrendatorio.

Adems de la anterior consideracin debemos recordar que el artculo 77 de la ley estatutaria 134 de 1994, afirma con precisin absoluta que el pronunciamiento que el pueblo haga en un plebiscito, sobre polticas del ejecutivo, a efectos de aprobarlas o rechazarlas, debe ser sobre aquellas que no requieran aprobacin del Congreso. Y lo destacamos particularmente, porque la medida unilateral de refrendacin que se le viene exponiendo al pas como plebiscito refrendatorio, implica una sustitucin del artculo 22 de la Constitucin Poltica que define a la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento . Dice el artculo tercero del Proyecto de Ley Estatutaria que convoca el plebiscito: La decisin aprobada a travs del Plebiscito para la Refrendacin del Acuerdo Final para la Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera, tendr un carcter vinculante para efectos del desarrollo constitucional y legal del Acuerdo. En consecuencia, el Congreso, el presidente de la Repblica y los dems rganos, instituciones y funcionarios de Estado, dentro de la rbita de sus respectivas competencias, dictarn las disposiciones que les correspondan para acatar el mandato proveniente del veredicto del pueblo expresado en las urnas.

Basta lo anterior para comprender que estamos frente a un error poltico y jurdico que se pretende presentar como frmula constitucional y legal que lo resuelve todo, que de contera refrendara el Acuerdo Final de Paz an por alcanzar. Agreguemos que la propuesta que hace el Gobierno entraa un serio dficit democrtico al fijar un menguado umbral del 13% del censo electoral, para crear un engaoso mandato: el de trasladar todo lo acordado y lo que resta por acordarse en la Mesa de La Habana a la llamada Comisin Legislativa en va de creacin, al propio Congreso si fuere del caso, al ejecutivo y los dems rganos, instituciones y funcionarios de Estado, a fin de delegarles lo que fuere de la rbita de sus respectivas competencias segn lo dicho en el texto conciliado por las cmaras.

Sirva entonces esta comunicacin para manifestar frente al pas, que no aceptamos la aplicacin del llamado plebiscito para refrendacin del acuerdo final para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera. La paz es un mandato universal y constitucional, un derecho imperativo e inescindible al igual que lo es la dignidad humana. El acuerdo final que traer la paz a Colombia, que se est construyendo con tanto esmero y sacrificio, no puede ser puesto en peligro por ligerezas polticas.

En nuestra opinin el plebiscito refrendatorio desconoce el Acuerdo General, la Constitucin, el Estado de Derecho y las normas de funcionamiento del Estado colombiano. Los invitamos entonces, a que de manera bilateral y reposada continuemos el desarrollo de los puntos de la Agenda que an quedan por resolver, entre ellos el punto 6, que de seguro, es tan claro para ustedes como para nosotros: Implementacin, verificacin y refrendacin. Dejemos de lado lo que no haya surgido de los textos del Acuerdo General y busquemos conjuntamente vas jurdicas que permitan la inmediata implementacin de todo lo acordado en La Habana una vez se firme el Acuerdo Final. Manos a la obra. El pas lo agradecer.

Nos suscribimos con toda consideracin.



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