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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2016

Con pactos como el TISA algunos servicios agrarios pblicos pueden pasar a manos privadas
El terror de las siglas

Gustavo Duch
El Peridico de Catalunya


Durante aos, buena parte del campesinado de toda Europa ha defendido la necesidad de verdaderas polticas en favor de un sistema agroalimentario europeo basado en modelos sostenibles y a pequea escala. Al contrario, en cada una de las reformas que la Poltica Agraria Comn (PAC) ha ido sufriendo, sta ha avanzado en su propia autodestruccin, es decir, renunciando a regular. Las protestas de estas ltimas semanas del sector lcteo son un ejemplo: la liberalizacin del sector ha llevado en los dos ltimos aos a un aumento del 7% de la leche producida en el Estado espaol, mientras que el nmero de granjas se ha reducido en un 10%. 1554 granjas que han cerrado.

Y aunque la perseverancia de estos movimientos, junto con una parte importante del consumidor europeo y organizaciones ecologistas, ha permitido poner algo de freno a la PAC y asegurar un cierto control sobre el cmo, por quin y cuntos alimentos se producen en Europa, el da que se firme el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (TTIP), todo esto puede ser borrado de un plumazo. Como se viene denunciando, la desaparicin de aranceles y barreras sanitarias entre los dos mercados puede acabar con que los pollos baados en cloro, la carne hormonada, los granos transgnicos o el salmn transgnico que se consumen en los EEUU sean tambin platos de nuestras mesas. Pero con toda seguridad comportara una dursima competencia a la ya escasa poblacin europea que vive del sector primario.

En otros aspectos, las movilizaciones ciudadanas tambin han conseguido avances en favor de una alimentacin sana. Cada vez en ms escuelas, por ejemplo, la comida que se sirve a las nias y nios se elabora con productos ecolgicos, de proximidad y de temporada. Pues, atentas porque llegan otras siglas, el TiSA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios) que en un periquete pueden acabar con este tipo de iniciativas.

La semana pasada el Parlamento Europeo aprob un informe favorable a la implantacin de este tratado multilateral que pretende liberalizar servicios que hoy en muchos pases son pblicos como la educacin, la salud y el transporte, para servirlos en bandeja a las grandes multinacionales que parece necesitan ms carnaza. Entre ellos pueden estar afectados algunos servicios pblicos relacionados con la agricultura y la alimentacin. Efectivamente, los sistemas de compras pblicas que las administraciones centrales, autonmicas o municipales gestionan para proveerse de alimentos para las escuelas, hospitales, centros penitenciarios y geritricos, con el TISA aprobado, pueden ser privatizados. Es decir, gestionados, por qu no, por una o dos de las grandes empresas del sector de catering, acabando con la multiplicidad de actores que necesitamos para descentralizar el sistema alimentario y para hacer posible circuitos cortos y sostenibles.

Puede ocurrir lo mismo con los mercados pblicos municipales? Aunque a veces lo olvidamos, los mercados municipales son un territorio pblico, gestionado por los ayuntamientos, nacidos con la voluntad de asentar paradistas que, con un negocio privado, distribuyen alimentos por todos los barrios de la ciudad. Pero con el TiSA por medio cabe preguntarse si la gestin de los mercados podra pasar a manos de especialistas en este sector, lase, las grandes cadenas de distribucin de alimentos.

Y creo que la lista de advertencias se puede ampliar. Qu pasara con la Agencia de Salud de la Unin Europea? No es una agencia pblica para asegurar que lo que comemos nos siente bien? S, as es, aunque los movimientos de las puertas giratorias permiten que entren unas brisas de intereses privados que nos lo hace cuestionar. Pero en definitiva, deberamos conocer si este tipo de agencias tambin pueden ser privatizadas o se mantienen bajo tutela de nuestros representantes polticos. Y me lo pregunto porque en algunos informes ya he podido leer como entre los servicios que se estn negociando aparecen los servicios pblicos veterinarios encargados de la inspeccin alimentaria. Sugerir que el control alimentario est en manos de una seccin de una empresa del sector crnico puede parecer sensacionalista pero mejor cuestionarlo ahora, no les parece? Como tambin me parece razonable preguntarse por el servicio municipal de parques y jardines. Recientemente en algunas ciudades como Badalona, Barcelona o Tarragona se ha conseguido prohibir el uso del glifosato, el herbicida estrella del mercado declarado como probable cancergeno. Si el TiSA liberaliza este sector, qu ocurrir?

As que personalmente le digo que, alimentariamente hablando, creo que es el momento, cual bandadas o cardmenes, de lanzarnos urgentemente a recrear un sistema agroalimentario desobediente y autnomo para, sanos y a salvo, ser sustento de un mundo sin siglas que nos aterroricen.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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