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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2016

Hacia un discurso acorde a los tiempos actuales
Un nuevo sentido comn de poca

Alejandro Fierro
Rebelin


El chavismo ha constituido a lo largo de estos 15 aos una hegemona que permea el imaginario colectivo. Pero las hegemonas no son inmutables. Varan a la vez que lo hace el cuerpo social, en un dilogo de ida y vuelta.

El arma principal de Hugo Chvez era el verbo. As rememora el periodista Jos Vicente Rangel al fallecido presidente y amigo personal. Chvez comprendi desde un principio que la poltica se da junto a la comunicacin. La poltica se produce con comunicacin. Toda poltica debe transformarse en un hecho comunicable. Siempre que haya poltica habr al menos de forma potencial- comunicacin. [1] Pero no debe entenderse la comunicacin poltica como una estrategia de degradacin de la poltica, tal y como predican los exegetas de la mercadotecnia. Por el contrario, esa comunicacin revaloriza al mbito poltico y representa una condicin indispensable para el funcionamiento del espacio pblico ensanchado en las democracias de masas.

La irrupcin comunicacional de Chvez se produce en los aos 90 del pasado siglo, en plena hegemona neoliberal. Su discurso cabalg a contracorriente de los dogmas que conformaban el sentido comn de poca: fin de la Historia; el capitalismo como nico sistema vlido, tanto en lo econmico como en su correlato poltico; primaca de lo privado frente a lo pblico; supeditacin de la tasa de acumulacin de capital frente a las necesidades sociales; mercantilizacin de cualquier espacio La tarea del lder bolivariano era herclea. Deba construir una nueva narrativa con un contexto internacional decididamente en contra y un panorama interno tambin adverso en el que los grandes instrumentos de creacin de hegemona (medios de comunicacin, instituciones acadmicas y educativas, religiones organizadas, productos de ocio de consumo masivo) seguan en manos de la derecha. A este escenario haba que aadir las urgencias impostergables de un pas con una grave crisis social que se traduca, entre otros indicadores, en el terrible dato de que el 85 por ciento de sus habitantes tena problemas de subalimentacin. [2]

Veintitrs aos despus de aquel seminal Por ahora se puede concluir que Chvez tuvo xito en la combinacin entre su discurso y su accin poltica y en el impacto de ambos en las mayoras sociales. Sera ocioso consignar aqu los logros en reduccin de la pobreza, alfabetizacin, nutricin, sanidad, vivienda, por ser de sobra conocidos. Imposibles de cuantificar pero igualmente tangibles fueron los avances en el empoderamiento de las mayoras populares, que se reconocieron como sujetos que queran ser protagonistas de una poltica que hasta el momento haba sido coto privado de las lites. Palabras y hechos de Chvez se acompasaban, conectndose de forma virtuosa con un pueblo que a veces iba un paso por detrs, sumndose a las propuestas que emanaban de ese novedoso liderazgo, y en otras ocasiones se adelantaba, presionando para derribar las mltiples barreras del sistema anterior que subsistan y an subsisten-.

Venezuela alumbr una nueva hegemona que pronto traspas fronteras y prendi en el subcontinente. Los consensos que articulaban el rgimen neoliberal cayeron y fueron sustituidos por un sentido comn de poca que colocaba al ser humano por encima del capital; a la satisfaccin de la deuda social sobre el pago de la deuda externa; a la reapropiacin de los bienes comunes frente a su malversacin regalndolos de facto a las transnacionales; a una democracia autnticamente participativa en lugar del secuestro de la democracia por parte de las lites mediante el subterfugio de la representatividad Esa nueva hegemona tambin termin por desbordar los lmites latinoamericanos e impregn los movimientos populares de protesta que se originan tras la crisis del capitalismo iniciada en 2007. De los Indignados del 15-M en el Estado espaol hasta la Plaza Syntagma de Atenas; desde el Movimiento Cinco Estrellas italiano hasta el Occupy Wall Street estadounidense, las reclamaciones para un nuevo consenso eran similares: una economa al servicio del ser humano y no del capital y mayor protagonismo de las mayoras en los procesos democrticos.

Los nuevos desafos

Los consensos hegemnicos no son estticos. Mltiples factores inciden sobre ellos, desde la accin de bloques histricos que quieren desplazar al dominante hasta el inevitable paso del tiempo. La hegemona es un proceso en permanente dialctica que nunca termina de construirse. A diecisis aos de la primera victoria electoral de Hugo Chvez y ms de dos aos despus de su fallecimiento resulta pertinente realizar una serie de preguntas acerca de la hegemona chavista y del discurso adecuado para su sostenimiento. La Venezuela de 2015 es la misma que la de 1998 o an ms, que la de 1992, a la que dirigi Chvez su Por ahora? En caso de que hubiera una nueva realidad social, se adeca el discurso del chavismo a la misma o pretende, por el contrario, que sea sta quien se amolde a la retrica tradicional? Hasta qu punto las generaciones que se incorporan a la vida poltica se reconocen en los hitos fundacionales del chavismo?

Es una obviedad afirmar que la sociedad venezolana ha cambiado en estos quince aos. Todas las sociedades lo hacen. Pero s que se puede afirmar adems, y esto no resulta tan obvio, que Venezuela ha experimentado en estos quince aos el cambio ms profundo y ms amplio desde que el petrleo fuera explotado a gran escala y cambiara para siempre la estructura social del pas. Un joven venezolano de hoy se parece menos a su padre de lo que ste se parece al abuelo [3] .

Este cambio ha dado origen a una Nueva Centralidad Social. No hay que confundir este concepto con el de Sujeto Histrico, como desde algunos foros, con evidente intencin ideolgica, se quiere categorizar el cambio. Se trata, por el contrario, de aquella franja de la poblacin que en un momento determinado ocupa la centralidad del tablero social, generando las certidumbres que articulan los consensos y definiendo las legitimidades. No es una nocin cuantitativa y de hecho es raro que sean mayora. Su impacto es cualitativo, irradiando opinin y sentido comn al resto de la sociedad. Es evidente la importancia de definir y caracterizar correctamente a este segmento de cara a la construccin de un discurso poltico eficaz.

La Centralidad Social sobre la que se aup Chvez estaba representada por un varn adulto, alrededor de cincuenta aos de edad, perteneciente al sector E, con escaso nivel econmico y educativo, aspiraciones mnimas y un imaginario an permeado por lo rural a pesar de vivir en enclaves urbanos o semiurbanos. Quince aos despus este estereotipo ha sido desplazado por un joven, con ligera sobrerrepresentacin femenina, mayor nivel econmico y educativo que sus progenitores, exacerbado nivel aspiracional y un imaginario urbano y con decidida mirada internacional incluso entre aquellos que residen en zonas semirrurales o directamente rurales.

Este Centralidad es refractaria a los grandes hitos que conformaron la historia del chavismo. No se identifican con la reversin del Golpe de Estado de 2002 o el sabotaje petrolero y mucho menos con los tiempos de la IV Repblica. El discurso del miedo, del nosotros o el caos, les es ajeno. Sus preocupaciones se centran nicamente en el presente como palanca de lanzamiento para la consecucin de unas aspiraciones que, como se ha explicado con anterioridad, se sitan en un nivel estratosfrico.

El mecanismo al que recurren para el logro de sus objetivos es la educacin. sta se ha convertido en el instrumento nodal sobre el que construir un proyecto de vida. Segn la II Encuesta Nacional de Juventud 2013, hasta un 90% de los jvenes que estudian creen que su formacin le ofrecer muchas o bastantes oportunidades laborales, mientras que el 93% considera que su nivel educativo le posibilitar mejorar su actual posicin laboral. Es una concepcin absolutamente instrumental de la educacin. sta no se concibe como una formacin integral de la persona, tanto en valores como en conocimientos, sino como el requisito indispensable para acceder a un puesto de trabajo. Pero no hay que apresurarse a censurar un aparente pragmatismo. Estos jvenes entienden que se les prometi que podan conseguir todo lo que se propusieran la Generacin de Oro- previa capacitacin. Ahora sienten que han cumplido su parte del pacto social y piden al Estado que cumpla con la suya, mediante la facilitacin de puestos de trabajo ya sea en la esfera pblica o en la privada- con una retribucin que les permita armar un proyecto de vida donde la vivienda propia, el vehculo o viajes al extranjero son aspiraciones corrientes.

Nuevos discursos, nuevas hegemonas

El chavismo se enfrenta a un nuevo reto en trminos de combinacin de polticas reales y discursos de acompaamiento. Hay que tener en cuenta que tanto en la poltica como en la comunicacin no hay espacios vacos. Las reas que no ocupa una opcin sern ocupadas por otra. De hecho, la oposicin tambin lanza guios a este sector, si bien su indefinicin programtica, que no ideolgica, y la ausencia de un liderazgo claro le impiden, por el momento, fagocitar su apoyo.

La tarea es compleja pero inaplazable. Con la sntesis a la que obliga un artculo de estas caractersticas, necesariamente breve, pero con el nimo de nutrir de ideas a un debate que ya empieza a aflorar en determinados mbitos, a continuacin se aporta una serie de lneas generales para ayudar a la construccin de ese nuevo discurso:

1) Actualizacin del discurso. La comunicacin debe centrarse en el ahora el momento actual- y en el ya la urgencia de lo inaplazable-. El pasado hace mucho que qued atrs para la Nueva Centralidad Social y el futuro queda fuera de sus preocupaciones inmediatas.

2) Conocimiento cientfico de la sociedad. Los estudios cuantitativos y cualitativos son indispensables para saber con qu material humano se juega. Los principales aspectos de la vida social y los cambios que experimentan deben ser radiografiados a travs de la demoscopia. Hay que evitar moverse a golpe e intuicin o de un supuesto olfato privilegiado.

3) Transversal y sectorial. La sociedad venezolana del 2015 es mucho ms compleja que las de los aos 90. Esto supone actuar discursivamente en diferentes niveles, en combinacin con un discurso genrico y transversal siempre necesario.

4) Incorporacin de nuevos perfiles de vocera. Tan importante es lo que se dice como quin lo dice. Un nuevo discurso necesita la incorporacin de nuevos rostros. Es especialmente importante subrayar la identificacin del pblico potencial con el emisor del mensaje, identificacin que ser mayor cuantos ms rasgos se compartan. As, juventud y mujer son dos caractersticas determinantes para la confiabilidad de la vocera.

5) Redefinicin del adversario. El chavismo se apoy en la tradicional dicotoma minoras contra mayoras, denominadas aqu oligarqua-pueblo. Sin abandonar el eje de arriba vs. abajo, tal vez sea necesaria una nueva definicin ms acorde con las percepciones sociales.

6) Consolidacin de los principios hegemnicos. En estos quince aos se han instalado en el imaginario colectivo ciertos principios de actuacin poltica fundamentales para la consolidacin de la nueva hegemona. Entre estos destacan el papel del Estado como garante de la satisfaccin de derechos y necesidades; la reapropiacin de los bienes comunes y la redistribucin de sus beneficios mediante la inversin social; la soberana e independencia como valores fundamentales del patriotismo; primaca de lo pblico-colectivo frente a lo privado-individual, etc. Estos principios deben ser mantenidos como los elementos que alumbran el nuevo sentido comn de poca y que prevalecern con independencia de la opcin poltica gobernante.

Alejandro Fierro, licenciado en Ciencias de la Informacin por la Universidad Pontificia de Salamanca (Espaa) . Especialista en Comunicacin Poltica y Comunicacin Electoral. Facebook: Alejandro Fierro Vzla. Twitter: @VenezuelAle



[1] Crespo, Garrido, Carletta y Riorda insisten en que el objeto poltico debe comprenderse como un hecho de dimensiones comunicacionales siempre presentes. (Crespo, I, A. Garrido, I, Carletta y M. Riorda (2011). Manual de comunicacin poltica y estrategias de campaa. Candidatos, medios y electores en una nueva era. Buenos Aires. Editorial Biblos.

 

[2] Para ms informacin sobre Chvez y la Economa del ahora consultar Serrano, A., (2014). El pensamiento econmico de Chvez. Caracas. Vadell Hermanos Editores.

[3] Para consultar la magnitud del cambio en Venezuela, consultar II Encuesta Nacional de Juventudes. Venezuela 2013, Ministerio del Poder Popular para la Juventud, Caracas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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