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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2016

Paramilitarismo, medios de comunicacin y paz

Alexander Escobar
Funuvida


Integrando sectores de la economa que financian campaas presidenciales y legislativas, los medios dejaron de ser simples reproductores de intereses de una lite que gobierna: son los medios ahora parte de la lite.

Ocultar el paramilitarismo en Colombia es una poltica estatal. A pesar de las amenazas a organizaciones sociales, los asesinatos selectivos y el desplazamiento forzado de comunidades, negar el accionar paramilitar en estos crmenes es una directriz gubernamental para los medios de comunicacin privados que reproducen el manual de estilo de la Presidencia de la Repblica, cuya lnea editorial ordena emplear el calificativo de bandas criminales (bacrim) para los grupos paramilitares.

Convertidos en corporaciones mediticas, los medios privados sostienen el tipo de modelo econmico y poltico al cual pertenecen y perpetan gobierno tras gobierno. Integrando sectores de la economa que financian campaas presidenciales y legislativas, los medios dejaron de ser simples reproductores de intereses de una lite que gobierna: son los medios ahora parte de la lite.

Conglomerados econmicos como la Organizacin Luis Carlos Sarmiento Angulo, el Grupo Santo Domingo y la Organizacin Ardila Lule son algunos ejemplos de cmo la diversificacin de la economa incluy a los medios de comunicacin como un sector estratgico para sus fines econmicos y polticos. Siendo dueos de empresas en sectores como el financiero, agroindustrial, minero-energtico, inmobiliario, y hasta de equipos de futbol como el Club Atltico de Medelln, estos tres conglomerados tambin tienen en su poder a RCN Televisin, RCN Radio, Caracol Televisin, City TV, Blu Radio y los peridicos El Tiempo, El Espectador y ADN, por nombrar solo algunos.

Gobiernos y dueos de medios establecen de esta manera una relacin inseparable para perpetuarse en el poder y legislar en favor del modelo neoliberal que entrega el patrimonio pblico y la soberana a intereses extranjeros. La venta de Isagn, la precariedad del salario mnimo y el aumento del IVA que se avecina es una pequea muestra de esta poltica que degrada las condiciones de vida del pueblo colombiano.
Las corporaciones mediticas se muestran, entonces, como extensiones del Gobierno que actan acorde a sus necesidades polticas y propagandsticas. En distintos escenarios, como el actual contexto de guerra y paz, se configuran en oficinas de prensa gubernamentales que fragmentan, parcializan y tergiversan informacin. El tema del paramilitarismo en referencia al proceso de paz con las FARC es ejemplo de este comportamiento.

Dentro del campo de la sicologa de masas el Gobierno aprendi a manipular el lenguaje para silenciar y petrificar la memoria. Quiz uno de sus mayores logros reside en ocultar los antecedentes del terrorismo de Estado. Porque negar las estructuras paramilitares, al tiempo que las menciona y omite bajo el calificativo de bandas criminales, es una sutil forma de negar los hechos sin dejar de mencionarlos para evadir su responsabilidad en la conformacin del paramilitarismo.

Transformar las estructuras paramilitares en bandas criminales aparece como el guin a seguir por los medios de comunicacin, el cual reproducen presentando los hechos como un problema de delincuencia organizada y no como la expresin del terrorismo de Estado que recurre al paramilitarismo para perpetuar a una lite, o a sus testaferros polticos, en el poder.

Lnea por lnea, palabra por palabra, los medios privados convierten a periodistas y presentadores en personajes que actan en una obra donde improvisar la palabra paramilitarismo puede ocasionar la prdida del papel protagnico y la respectiva censura para trabajar en otros medios. Es una obra de teatro escrita por el Gobierno que no admite cambios. Bandas criminales ser siempre el trmino a emplear.

Pero los antecedentes superan el engao. Siendo el paramilitarismo la mxima expresin del terrorismo de Estado, sus orgenes involucran a integrantes de la Escuela Especial de Guerra de los Estados Unidos, quienes en 1962 visitaron el pas recomendando la conformacin de grupos paramilitares. Como lo relata el Centro de Investigacin y Educacin Popular (CINEP) , el informe realizado por el General Yarborough, director de investigaciones de la Escuela de Guerra Especial de Fort Bragg, inclua un suplemento de carcter secreto que recomendaba impulsar sabotajes y/o actividades terroristas paramilitares contra conocidos partidarios del comunismo, en caso de ser necesario.

Sin embargo el paramilitarismo no se conform exclusivamente para amenazar y asesinar a partidarios del comunismo. Ms all del carcter ideolgico, la estrategia paramilitar busca borrar el pensamiento crtico y cualquier proceso organizativo o comunidad que cuestione al Gobierno y los intereses de los conglomerados econmicos nacionales o trasnacionales. Lo anterior se refleja en municipios como El Bagre, en el Bajo Cauca antioqueo, donde los paramilitares extorsionan, desplazan y asesinan a la comunidad, al igual que sucede en otros lugares del pas como seal de vigencia de una poltica criminal encubierta por el Estado que pretende negar su existencia.

Todo sucede bajo una estrategia de ocultamiento de la verdad y evasin de responsabilidades que trae efectos negativos al proceso de paz y genera desconfianza en las organizaciones sociales, en tanto que la negacin del paramilitarismo deja entrever la falta de voluntad poltica del Gobierno para su desarticulacin. Es una desconfianza que crece al comprender que superar el conflicto colombiano requiere no solo de poner fin a las estructuras paramilitares, sino tambin a la poltica que las crea cada vez que las requiere para perpetuarse en el poder.

Hoy es claro que mientras el paramilitarismo contine operando no habr garantas para el proceso de dejacin de armas de la insurgencia ni para el ejercicio de la oposicin poltica en Colombia. Para que el proceso de paz pueda llegar a la firma del Acuerdo Final, la insurgencia tambin ha sido clara al manifestar que an no est definido cmo va a ser el proceso de dejacin de las armas, el cual est ligado al desmantelamiento del paramilitarismo, a los cambios estructurales dentro de la Fuerza Pblica, la seguridad para los guerrilleros que dejen las armas, la liberacin de los prisioneros y el combate a la corrupcin, entre otros temas de discusin necesarios para el logro de la paz con justicia social que ponga fin al conflicto social y armando colombiano.


Fuente: Fundacin para una Nueva Vida

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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