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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2016

Hipcritas!

Mario Hernandez
Rebelin


La detencin de Milagro Sala por la presunta comisin del delito de asociacin ilcita, que ha merecido los pronunciamientos del Presidente del Parlasur, el ex Juez de la Corte Suprema, Ral Zaffaroni, el CELS, Amnista Internacional, el presidente de la OEA y representantes del Parlamento Europeo, entre otros, por considerarlo un caso de violacin a los Derechos Humanos y criminalizacin de la protesta social, ha sido aprovechado por los grandes medios y el gobierno de Mauricio Macri para poner en tela de juicio los emprendimientos productivos cooperativos vinculados a la Economa Popular.

As, La Nacin del pasado 20 de enero, entre otros, sealaba que: El nuevo gobierno afronta el desafo de sanear un sistema de asistencialismo basado en la militancia poltica, que desvirtu la sana figura de las cooperativas.

Para continuar: A travs de los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, que alcanzan a ms de 200.000 personas e insumen entre 15.000 y 20.000 millones de pesos anuales, se constituyeron, por decisin del gobierno saliente, seudocooperativas de trabajo, siguiendo un modelo que ya haba sido desarrollado en la provincia de Santa Cruz, a partir de un falso concepto de cooperativismo asociado a una dependencia permanente de la asistencia del Estado. Salvo escasas y honrosas excepciones, sus integrantes, que en la mayora de los casos ni siquiera se conocen, cobran mensualmente un subsidio.

Los recursos para adquirir los materiales y las herramientas de las obras que, a travs de esos programas, supuestamente debieron realizarse han sido dirigidos exclusivamente hacia municipios con afinidad poltica y en otros casos, de manera directa, a cooperativas con reconocida influencia partidaria en su administracin.

En aquellos pocos casos en que las obras se concretaron, se las ha presentado como pblicas, realizadas por el gobierno nacional, encubriendo bajo la pantalla de un programa social una real precarizacin laboral. No han sido los trabajadores quienes decidieron constituir la cooperativa, no fue el Estado el que decidi contratarlos; por el contrario, los subsidi para disminuir ficticiamente y disimular el ndice de desocupacin y, en el mejor de los casos, los utiliz para la realizacin de obras con contabilidades difciles de conciliar, apelando incluso a la dudosa supervisin, en algunos casos, de universidades nacionales.

El verdadero alcance de la Economa Popular

En Argentina el trmino economa popular (EP) ha sido asociado al llamado sector informal y el de economa social a la promocin de emprendimientos productivos asociativos de personas excluidas o pobres, supuestamente rehenes de punteros polticos y el carcter precario en sus condiciones laborales y sociales, cuando en realidad el uso de esta categora es parte de una batalla para darles nombre y representacin a hombres y mujeres cuyas vidas laborales han sido desvalorizadas moral, econmica y socialmente. EP es una categora poltica que altera los trminos de esta desvalorizacin.

Se trata de un proceso que comenz 15 aos atrs, previo al kirchnerismo, causado por la crisis del neoliberalismo, el quiebre del Estado y el crecimiento de la desocupacin que llev a miles de trabajadores a buscar en emprendimientos asociativos un lugar de inclusin y hoy representa entre el 25/30% de la poblacin econmicamente activa.

Este proceso se vio fortalecido en la ltima dcada por una serie de polticas pblicas impulsadas desde el Estado, en particular las cooperativas de trabajo. Es el caso del programa Argentina Trabaja que mantiene el sentido de reinsertar a los pobres en el mercado que los excluy, aunque muchas veces, como destaca La Nacin, precariamente y sin sostenibilidad.

No obstante, esos programas han sido extraordinariamente importantes en medio de una crisis brutal como la heredada en el 2003 y la imposibilidad del sistema para absorber toda la poblacin que busca trabajo.

Las fbricas recuperadas y los emprendimientos productivos de las organizaciones de trabajadores desocupados, heredadas por el kirchnerismo, son otros buenos ejemplos donde el trabajo autnomo, en especial el asociativo, es el factor central.

La multiplicacin de redes de economa social y solidaria atestigua que no se trata de algo pasajero. Cada vez ms Universidades y ONG incorporan a su agenda aportar capacidades indispensables a la EP y la Economa Social y Solidaria se ha convertido en objeto de programas de investigacin y formacin de posgrado.

Las redes de software libre son formas de trabajo autogestionado que se han transformado en uno de los rubros ms importantes de exportacin ingresando ms de U$S 3.000 millones al haber de nuestro comercio exterior. La red de productores del mercado de la Estepa en Ro Negro o la de 55 ferias francas en Misiones establecen otro tipo de relaciones entre miles de consumidores y productores artesanales y de la economa familiar. La economa del cuidado familiar cuyo valor equivalente de mercado es de alrededor de un 15% del PBI, las cooperativas de vivienda, las redes de comercio justo, son parte de la economa social, ocultada por una visin que limita la economa mixta a solo dos sectores: el pblico y el de las empresas de capital privado.

Otro ejemplo son las actividades de reciclado y el uso de tierras urbanas para huertas familiares y comunitarias y el espacio pblico para la instalacin de ferias populares.

Sin reconocer la EP es imposible entender cmo funciona el sistema econmico, cmo pueden vivir las mayoras con salarios que no alcanzan para comprar lo que se necesita para vivir. En la EP no predomina el objetivo de la ganancia sino el de reproducir la vida de los trabajadores y sus familias.

La EP solidaria es un sector cultural y polticamente estratgico que apunta a fortalecer lazos sociales y el cuidado del medio ambiente, frente al neoliberalismo individualista que propugna el slvese quien pueda. Para esto, entre otras cosas, requiere superar la estigmatizacin.

Otro aspecto de la batalla cultural, y tal vez el ms peligroso desde el punto de vista de la economa tradicional, es que todo este proceso es posible sin necesidad de un patrn o un capitalista. Un buen ejemplo es la Red Textil Cooperativa, que nuclea a ms de 70 cooperativas de todo el pas, que intervino en talleres de la Ciudad de Buenos Aires que explotaban a trabajadores de la comunidad boliviana con trabajo esclavo y los incorpor a la autogestin, lo que les permiti desarrollarse como trabajadores libres con trabajo digno y dirigir su propia empresa. Donde fracasaron las instituciones del Estado que deberan regular y controlar estas actividades, triunf la EP Social y Solidaria.

Lo que el sector de la EP necesita, no es la crtica parcial y sin fundamento de los grandes medios vinculados a los intereses de la economa capitalista que no solo provoc la crisis del 2001-2 y fue incapaz de resolverla, sino de polticas pblicas como pueden ser una Ley de compra cooperativa, un porcentaje de obras pblicas para las cooperativas, la legalizacin de la tenencia de tierras para los pequeos productores y la agricultura familiar, solucionar la propiedad de los bienes inmuebles y maquinarias de las empresas recuperadas, contra el veto sistemtico a las leyes que las protegen, como el reciente caso de La Robla por el flamante Jefe de Gobierno de la CABA, Rodrguez Larreta, siguiendo los pasos de su antecesor, Mauricio Macri; la creacin de un fondo para el otorgamiento de crditos, etc.

Aunque debe incluir las polticas laborales y los programas redistributivos como la AUH, las polticas sociales son complementarias y no alternativas al trabajo autogestionado. Con recursos, la EP puede cubrir parte importante de la demanda de alimentos y textiles, construir barrios enteros, redes de infraestructura, sistemas de comercializacin y transporte, etc., como ya lo ha demostrado.

Polticas activas que impliquen una revalorizacin social y monetaria de sus actividades mejorando los ingresos y remunerando trabajos todava invisibilizados como el realizado en la economa familiar, casi exclusivamente por las mujeres.

El caso de la Tpac Amaru

La organizacin construy dos escuelas. Una fue bautizada Germn Abdala, lo otra, Olga Aredes. Los trabajadores terminan sus estudios primarios o secundarios y obtienen ttulos legales reconocidos por la provincia. Entre ambos colegios tienen 150 profesores, cuyos sueldos paga la organizacin. Los fines de semana los profesores realizan trabajo voluntario en los barrios ms humildes de Jujuy. A las escuelas asisten jvenes y adultos de 17 aos en adelante. Adems del programa de estudios se dictan tres materias obligatorias: Autoestima, Historia y cultura de Jujuy y de los pueblos originarios y Lucha del movimiento obrero. En dos centros de salud atienden 42 mdicos y hay farmacuticos, bioqumicos, y enfermeros. Funcionan una farmacia y un laboratorio. Adems, adquirieron un tomgrafo y un mamgrafo.

En el barrio Tpac Amaru est el CEMIR (Centro Integral de Rehabilitacin para personas discapacitadas) que fue construido en cuatro meses. Hay una plaza con juegos adaptados. El edificio es gratuito y abierto a la comunidad. A l son derivados pacientes de los hospitales provinciales. Hay salas preparadas para diferentes discapacidades, un gimnasio acondicionado, pileta climatizada, una sala con Cmara Gesell para el uso de psiclogos y psicopedagogos. Hay baos en distintas versiones y con variantes de proteccin, y salas con la acstica preparada para discapacidades auditivas. Compraron dos ambulancias de alta complejidad equipadas para el traslado y la atencin de pacientes. La atencin y los remedios son gratuitos.

Se establecieron seis fbricas con fondos del Ministerio de Desarrollo Social que emplean a 600 ex desocupados. Todas ellas venden su produccin al pblico. En el barrio Tpac Amaru hay una fbrica textil con 146 empleados. Hacen delantales blancos, acolchados y remeras por encargo. La Tpac Amaru cre una fbrica de bloques de construccin, con los que se ahorran buena parte de los costos de las viviendas.

La Tpac Amaru trabajando como cooperativa de vivienda, construy ―con dinero del Gobierno Nacional para cooperativas de vivienda― un barrio de 1.800 casas llamado El Cantri de los Villeros en el Alto Comedero, a 15 kilmetros de la capital provincial.

Todos los barrios tienen pileta de natacin, cibercaf, telecabinas, minimercado y polideportivo con canchas de ftbol, bsquet, hockey y rugby. A partir de 2003 recibieron planes para la construccin de viviendas de 54 m, con dos habitaciones, cocina comedor, bao y lavadero. Desde entonces llevan levantadas 3.800 viviendas. Cada casa cuesta $ 86.700 y da empleo a cuatro personas ―contra $ 130.000 pesos y un empleo y medio cuando son construidas por empresas comerciales―, porque producen ellos mismos los bloques de cemento y las carpinteras metlicas son hechas en el taller metalrgico. Las cooperativas de la Tpac Amaru construyen 200 casas populares en seis meses, mientras que a las constructoras privadas les llevara dos aos o ms.

La intendencia de San Salvador ha empleado a otras 13 cooperativas municipales. Tambin tienen cooperativas la Iglesia catlica y otras ONG. Realizan, por ley provincial de Jujuy, el mantenimiento de los edificios pblicos y escuelas como cooperativa social. La Tpac tiene 8 de esas cooperativas y se encarga de la mayora de los trabajos, los cuales siempre son entregados a tiempo.

Entre lo que recaudan por construir casas (130 millones de pesos), reparar edificios, coser delantales, fabricar bloques de ladrillos, un porcentaje de los planes y otros ingresos, los fondos de la Tpac rondan los $ 200 millones de al ao.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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