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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2016

De nuevo Palestina
Un grito para quin, un grito en las conciencias, un grito para la humanidad.

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


Mohammed al-Qiq fue secuestrado por las fuerzas de ocupacin sionistas con una ley de los colonialistas ingleses conocida como detencin administrativa. El secuestrado es periodista y su escritura ha resultado un altavoz de combate contra la ocupacin de Palestina. Est a punto de dejar la vida, a su entrega por Palestina ha sumado los ltimos 75 das en huelga de hambre. La ley inglesa y los sionistas, ua y carne, dirigen al mundo su amenaza de silenciarlo con su crimen. A Mohammed al.Qiq, que ahora defiende la palabra del mundo, a l se dirige en este momento el poema Masa, de Cesar Vallejo:

Al fin de la batalla, // y muerto el combatiente, vino hacia l un hombre // y le dijo: No mueras, te amo tanto // Pero el cadver ay! sigui muriendo. // Se le acercaron dos y repitironle: // No nos dejes! Valor! Vuelve a la vida!// Pero el cadver ay! sigui muriendo. // Acudieron a l veinte, cien, mil, quinientos mil, // clamando: Tanto amor, y no poder nada contra la muerte // Pero el cadver ay! sigui muriendo. // Le rodearon millones de individuos, // con un ruego comn: Qudate hermano! // Pero el cadver ay! sigui muriendo. // Entonces, todos los hombres de la tierra // le rodearon; les vi el cadver triste, emocionado; // incorporse lentamente, // abraz al primer hombre; echse a andar ...

Desde hace 3 meses han sido asesinados por el ejrcito de ocupacin ms de 175 palestinos y palestinas en Cisjordania y Gaza. El silencio internacional de los gobiernos democrticos es el de una tumba.

Ms de 100 mujeres, ms de 400 nios y nias, forman parte de los 2.500 palestinos que han sido detenidos a raz de la revuelta de Jerusaln, que se unen a los 8.000 palestinos y palestinas enterrados en crceles del mismo Estado ocupante, constructor de un muro que se ha tragado miles de hectreas a lo largo y ancho de Cisjordania, teniendo una Resolucin del Tribunal Internacional de La Haya; el mismo Estado que tiene cercados por tierra, mr y aire a 1.800.000 palestinos y palestinas en Gaza desde hace 8 aos, y mantiene una guerra permanente contra la poblacin causndo la destruccin de miles de viviendas, el cerco conlleva la falta casi total de luz, de gas, de medicamentos, de alimentos... A ello hay que sumar el estado de la economa, dependiente de los tteres de la Autoridad Palestina o de los gobiernos europeos, que dejan o promueven una geografa fragmentada por los colonos y los controles sionistas masivos. Es el panorama que tenemos, sin que haya esperanza para lo que llaman una paz en la zona, que seguramente no llegar sin que se resuelva el presente, triste, doloroso, desgarrador de los derechos del pueblo palestino; se ha oido decir esto mismo a algunos lderes occidentales, pero nunca hacen que se haga realidad.

Por eso, yo como muchos, vemos que la nica salida que le ha quedado al pueblo palestino ante esa prctica internacional y los contnuos gobiernos de Israel, ha sido la de defenderse como pueda y de mil maneras, ven, escuchan su dolor?, y pongan fin al antojo de matar del terrorismo sionista. Me atrevera a decir que su continuidad es debida al terrorismo internacional y al del Estado de Israel, que marca al pueblo palestino con una estrella en su ropa y en las puertas de sus casas.

La resistencia herica de la poblacin palestina trstemente nos recuerda a la de antes de 1948. Para poder avanzar y alcanzar cauces positivos se tropieza con errores garrafales dentro del mismo mbito palestino, con la crisis interna de su direccin y sus partidos mayoritarios. Con eso quera decir, conociendo las dos partes, el agresor Israel, y el agredido, Palestina, que la divisin que hay entre Al Fatah y Hamas dura y dura de manera exagerada, y da igual de cual de los dos es la culpa: el pueblo palestino no se mrece unos dirigentes que apuestan por las negociaciones que durante 20 aos han sido ineficaces, con las que se ha tomado el pelo a los palestinos y que han hecho ms colonos; no pueden seguir en vigor los acuerdos de seguridad con el agresor y una economa para unos cuantos basada en los Acuerdos de Pars.

Por el otro lado el pueblo de Gaza no merece el castigo de los suyos por asuntos meramente partidistas, que los problemas de Al Fatah y Hamas sirvan de excusa para cerrar el paso de Gaza, que es la nica salida por Egipto, y que se utilice de moneda de cambio entre uno y otro.

El agresor Israel se frota las manos y acta a sus anchas, comprobando que no hay respuesta cohesionada por parte de los responsables palestinos, que no estn a la altura de los enormes sacrificios de ste pueblo, que nunca ha cesado de defender lo suyo, su tierra y su derecho a vivir en su propio Estado y en paz. Tambin muchos hombres y mujeres de fe juda y gentes que no lo somos, damos nuestro apoyo a la resistencia del pueblo palestino. Dentro de Israel, EEUU y Europa manifestamos nuestra repugnancia y rechazo al terror interminable que lleva a cabo el Estado israel.

Quizs fracasen las soluciones polticas, pero qu pasa con las soluciones humanas?; me gustara que me lo explicasen los dirigentes sionistas occidentales y de los EEUU, o el mismo sr. Ban Ki-moon: Que tres meses no es suficiente para que pongan fin a las violaciones de los Derechos Humanos en Palestina?. Es verdad que las dos partes son culpables, el agredido y el agresor, el terrorfico y el terrorificado?. Es verdad que el arma blanca equivale a un F16, a miles y miles de soldados armados hasta los dientes que hacen y deshacen en Cisjordania da y noche?. Es verdad que miles y miles de colonos que gozan de privilegios de 1 categora tienen ms derechos sobre aquella tierra que los originarios palestinos que permanecen all?. No quisiera seguir poniendo ejemplos de las vergenzas que se cometen contra los Derechos Humanos, pero lo que veo en telediarios y prensa escrita es el mundo que deja el orden del imperio y su pasividad, el desprecio que manifiesta por la conciencia social, y cmo lo nico que le interesa es sembrar dolor, confiscar territorios, y vender, y da igual si el precio son vidas palestinas, sirias o iraques, o pobreza en sus pases.

Como seres humanos hemos avanzado mucho, pero siento que en esta cuestin tenemos que continuar manifestando nuestro total apoyo al pueblo palestino, que es un grito, el que ahora simboliza Mohammed al-Qiq, en las conciencias de nuestro tiempo.


Ramn Pedregal Casanova es autor de Dietario de crisis, Siete Novelas de la Memoria Histrica. Posfacios, y Gaza 51 das. Es Presidente de AMANE, Asociacin Internacional de Estudios Sociales y Cooperacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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