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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2016

Estronismo sin Stroessner

Jos Antonio Vera
Alainet


Hay varias diferencias entre la situacin paraguaya actual y la que prevaleca en el pas hace 27 aos, cuando fue destituido por orden exgena el General Alfredo Stroessner, en una operacin que se pretendi pasar por un Golpe de Estado, pero que result un simple gatopardismo que se desliza cada da ms hacia un rgimen privatista y represor, violador de derechos laborales y con cuatro familias monopolizando los medios de comunicacin.

En la noche del 2 de febrero de 1989 y en la madrugada del 3, se produjo una serie de movidas militares, en sus primeras escaramuzas fallidas, con epicentro en la Caballera que, casi por azar, desembocaron en el apresamiento del octogenario Stroessner, al que ya haba abandonado Estados Unidos despus de 35 aos de debida obediencia anticomunista.

En su desplazamiento del poder y su inmediato exilio dorado en Brasil, hasta su muerte hace unos ocho aos, conspir abiertamente la masonera paraguaya en la persona de Conrado Pappalardo, Jefe del Gabinete, una especie de Primer Ministro durante 25 aos, con estrechos vnculos con la familia Rockefeller y, por ende con el Departamento de Estado y el Pentgono, quien consigui mover las piezas segn las indicaciones del imperio, facilitado por el miedo que imperaba en la cpula militar, en el Partido Colorado y entre empresarios privados, aferrados todos a conservar sus privilegios.

En la vereda de enfrente, se mova una oposicin activa en el reclamo de poner fin a la dictadura, sin que ello significara alguna propuesta de cambio en profundidad, razn que la incapacit para vertebrarse en una fuerza unificada en base al compromiso asumido en las movilizaciones por personalidades y sectores sociales interesados en construir un pas diferente sobre las ruinas dejadas por el estronismo, omnipresente en los aparatos copulares de los dos viejos partidos, el Colorado y el Liberal.

El peso emocional imperante en ese tiempo en la sociedad, y la debilidad ideolgica de la militancia popular, resultante de dcadas de oscurantismo cultural, en un pas que no haba llegado a la fase capitalista de su estructura estatal, sin industrias ni clase obrera significativa, fragmentadas las organizaciones campesinas, vctimas del caciquismo y de la ausencia de debates de reconocimiento de la poltica como actividad noble, fue aprovechada con inteligencia por el imperio para crear cientos de ONG, cooptando al grueso de los jvenes ms activos, convertidos en directivos o simples funcionarios, descabezando de un plumazo las esperanzas del surgimiento de una nueva generacin de militantes sociales y polticos.

Washington haba decidido entonces cambiar las cartulas de varios de los gobiernos de la regin, tras cumplir su misin de arrasar con el grueso de la militancia poltica ms avanzada y comprometida de la segunda mitad del siglo pasado, darle vacaciones a la Operacin Cndor, tras su reguero de muertes y de saqueos, y sustituir a los impresentables generales, coroneles, y sus socios civiles, por lderes de la derecha conservadora, prometiendo democracia y el nunca ms de la perversidad que haba envilecido la vida social del subcontinente durante 25 aos, desde 1964 hasta 1989.

Comenzaba una transicin todava indefinida hoy, congelada por una derecha que luego de un corto pasaje mostr sus planes de gobernar para la minora rica, vendiendo en muchos casos empresas pblicas, en una lnea entreguista que se comenz a cortar cuando surgieron gobernantes desobedientes a Estados Unidos, con prcticas autnomas en ciertas reas que, al quedarse en un asistencialismo loable, han estimulado a las fuerzas ms retrgradas que resurgen fortalecidas y muy vengativas.

En Paraguay sobresalen tres diferencias claras. 1) La parte ms grosera y agresiva de la represin del Estado, ahora se ejercita menos en las ciudades, focalizada en el campo, en una persecucin sin cuartel de las organizaciones de labriegos que reclaman reforma agraria y la recuperacin de unos ocho millones de hectreas ocupadas por familias del crculo ntimo de la tirana, parte de las cuales han vendido a inversores extranjeros.

El diseo estratgico comenz hace una dcada y contempl alimentar, con abundante cobertura de prensa, a un incipiente grupo de jvenes que tmidamente anunciaban combatir al sistema con el Ejrcito del Pueblo Paraguayo (EPP), devenido una entelequia guerrillera que, a poco andar, se convirti en pretexto de las Fuerzas de Tareas Conjuntas, Ejrcito-Polica, acusadas de profunda corrupcin en sus filas jerrquicas, para aniquilar a los cuadros polticos ms jvenes, a simples campesinos y a periodistas que se han animado a denunciar una parte nfima del narcotrfico, el rollotrfico y otros delitos que asolan vastos sectores del territorio nacional, en particular en las fronteras con Brasil, Argentina y Bolivia, utilizando las estancias y sus decenas de pistas clandestinas.

2) La corrupcin administrativa se ha incrementado, as como el endeudamiento del pas, en particular desde junio del 2012, cuando un Golpe de Estado Parlamentario termin con cuatro aos del Gobierno de Fernando Lugo y su poltica de sensibilidad social, retornando al Ejecutivo (el Judicial y el Legislativo siempre les pertenecieron), la vieja componenda Liberal-Colorada, privatista, sometida a los consorcios transnacionales, ofreciendo el pas como mujer linda y fcil (Presidente Horacio Cartes) a los inversionistas privados, algunos de los cuales han levantado una veintena de suntuosos edificios de treinta pisos, y llenado el pas de expendidores de combustibles, shoppings, playas con miles de vehculos asiticos usados y muchos cero kilmetro de ms de 200.000 dlares, y una infernal trenza de especulacin financiera, que orada incluso al poderoso sistema cooperativo.

Liberado del autoritarismo y miedo que Stroessner haba sembrado en el pas, el sector ms elitista y excluyente ha ido montando sin tapujos en su descomposicin moral a la sombra de un Estado servil, que se ufana en introducir maquiladoras extranjeras, mientras mantiene los hospitales vaciados de insumos, en medio de una epidemia de dengue y varios casos de zika, escuelas vueltas taperas, los pueblos indgenas convertidos en parias, y con dos millones de personas en la miseria, ms de un milln de nios desnutridos (FAO, UNICEF), en una poblacin residente menor de siete millones, ms un tercio que ha emigrado.

3) La descomposicin moral de la sociedad, sin lmites en los extractos de mayor poder financiero, tiene en el pauelo empresarial local a uno de sus focos ms pervertidos, a la par del poderoso movimiento cooperativo convertido en financieras privatizadas por los ncleos que se rotan cada ao en la direccin, aunque, y sin la menor duda, ms daino y abyecto que esas dos expresiones, es el tejido educacional, basado en la memoria, enemigo del razonamiento, acomplejado hasta los huesos frente al discurso venido de las potencias occidentales, en especial de Estados Unidos, ignorando o hacindose cmplice sus docentes con poder de decisin, de la estrategia de sometimiento colonialista.

Enfrente, surgi a fines del ao pasado un estimulante movimiento estudiantil, contra la corrupcin imperante en colegios y universidades, que logr desenmascarar a jerarcas eternizados en los cargos de rectores y decanos, pero que fue perdiendo fuerza en la medida que careci de capacidad para proponer una nueva poltica nacional de desarrollo integral del pas y en beneficio de las mayoras, vctimas de una desigualdad social de las ms trgicas que registra el mundo.

Ese debilitamiento de la juventud, que comenz en los liceos y se extendi a las diferentes facultades y, durante un mes, cop el campus universitario, defendiendo la autonoma de la principal casa de estudios frente a los intentos represivos, se explica en parte por el empobrecido movimiento sindical, los reiterados fracasos en los intentos de unificar fuerzas en torno al Congreso del Pueblo, que impulsa la Federacin Nacional Campesina, sin dudas la organizacin mejor pertrechada, ms pujante y unida en todo el abanico popular, en el que se observa el desmembramiento de algunos emblemas, ofreciendo un panorama poco inquietante para un gobierno enemigo de la integracin regional y muy inclinado a los planes de Estados Unidos en el Pacfico.

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/175340


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