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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2016

Por qu no cae ningn capo gringo del narcotrfico?

Antonio Albiana
Pblico


Lo llamaron Plan Colombia y se inscriba en la estela de la guerra contra las drogas declarada por el mentiroso presidente Nixon hace 40 aos. Lo suscribieron su sucesor Bill Clinton y uno de los peores presidentes que haya sufrido Colombia, Andrs Pastrana.

La pasada semana se celebr en Washington el 15 aniversario del Plan. Con reunin masiva en el ala este de la Casa Blanca y una superfiesta en la embajada colombiana, que inauguraba local. All se anunci una secuela que se llamar Paz Colombia, si el Senado le aprueba a Obama unos cientos de miles de dlares que aadir a los tericos 10.000 millones ya gastados.

En principio, el objetivo central del Plan era combatir el narcotrfico, acabar con la produccin y consumo de drogas, especialmente de la cocana. Pero pronto, en la estela de una guerra fra que segua vigente en Amrica Latina, se orient fundamentalmente a la lucha contra la subversin, representada especialmente por las FARC, que entonces contaban con 25.000 miembros y podan poner en jaque al Estado en numerosas zonas del territorio colombiano.

Helicpteros, pertrechos, asesores, para acabar con la guerrilla comunista, fueron el centro del convenio. Ms adelante, a travs de operaciones encubiertas con la CIA y la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) tristemente clebre por las revelaciones del perseguido Edward Snowden sobre sus actividades de interceptacin y espionaje ilegal en todo el mundo, se vendi al Gobierno de Uribe tecnologa sofisticada, especialmente las denominadas bombas inteligentes que contribuyeron a abatir jefes guerrilleros como el mando militar Jojoy, Alfonso Cano o Ral Reyes, este ltimo en territorio ecuatoriano mediante el apoyo logstico de la base militar estadounidense de Manta, hoy clausurada por el presidente Correa.

A pesar de los duros golpes infligidos a la guerrilla, daos colaterales incluidos, el Plan Colombia no consigui terminar con las FARC, que han seguido ocupando territorio con ms de 10.000 efectivos y manteniendo en jaque a las fuerzas militares. Por eso el actual presidente, Juan Manuel Santos, aun cuando fue ministro de Defensa con el guerrerista Uribe, decidi nada ms iniciar su mandato entablar unas conversaciones de paz que se han desarrollado en los ltimos aos en La Habana, que ya han conseguido la tregua en las acciones de la guerrilla y permitirn alcanzar la paz negociada en los prximos meses. Lo que no consiguieron el Plan Colombia ni el Ejrcito en medio siglo, lo han logrado civiles y jefes guerrilleros sentados en una mesa desarmada en la capital cubana.

Junto al nfasis guerrero, la vertiente antidrogas del Plan Colombia ha desplegado su accin en los ltimos 15 aos, principalmente centrada en la fumigacin area de los cultivos. As como en el aspecto militar del acuerdo el dinero donado deba emplearse en la compra de todo lo empleado incluidas las botas de los soldados, segn me informaba un alto cargo del Gobierno Uribe, en este caso, las beneficiarias de la fumigacin eran, adems de los aviones alquilados, las multinacionales qumicas Monsanto y Dow Chemical, que se deshacan en Colombia a precio de oro de venenos cuya aspersin ya est prohibida en el mundo civilizado por la presin ecologista e incluso de los organismos de Naciones Unidas.

Cuatro millones de hectreas han sido fumigadas en territorio colombiano durante el Plan Colombia, obligando al traslado de cultivos sin eliminarlos, antes bien aumentando el rea sembrada de coca y, segn el gran periodista Antonio Caballero (antiguo columnista de Pblico), arrojando a los campesinos cocaleros en brazos de las guerrillas que los defienden y a las que pagan proteccin.

Junto al Plan, los agentes de la poderosa agencia antinarcticos de Estados Unidos (DEA) han operado en Colombia a sus anchas como una dependencia clave de la Embajada en Bogot. Con sus investigaciones han logrado centenares de detenciones seguidas de extradicin, para que cuenten lo que saben y enriquezcan el patrimonio informativo y la capacidad de presin de la agencia a todos los niveles, incluyendo centros de poder econmico y poltico.

Ms de mil extraditados desde Colombia. Clebres narcos como Pablo Escobar abatidos o grandes narcos, como los jefes del crtel de Cali, conducidos a crceles estadounidenses. En estos das, el Chapo Guzmn, tras su ensima fuga, trincado en medio de la horterada que persigue a este tipo de personajes y reclamado de inmediato por la potencia del Norte

Pero la pregunta que serva de titular a este comentario sigue en el aire.

Las toneladas de cocana y herona llegan puntualmente a Estados Unidos desde Colombia, Mxico, Panam o Per para su distribucin en su inmenso territorio mediante redes bien organizadas, hasta llegar, con pureza variable, al ejecutivo de Wall Street o al negro lumpen del BronxQuin las recibe? Qu fantasmas invisibles se hacen cargo de las avionetas, los submarinos o las mulas viajeras que arriban a los aeropuertos con su carga de coca?

Por qu se habla de chapos, escobares, orejuelas, y jams de un capo estadounidense? Por qu nadie investiga cmo se manejan las inmensas cantidades de dlares que sin duda manejan los bancos lavadores del destino final de la droga, infinitamente superior en valor al de la compra de la hoja al perseguido campesino cocalero?

Hace tiempo, Garca Mrquez le pregunt reservadamente a Clinton sobre todo esto. Ms o menos le contest que la respuesta era un grave problema de Estado y que se sabra, al modo de los misterios de Ftima, dentro de varias dcadas.

Mientras tanto, los mayores consumidores y agentes del negocio de la droga son de la misma potencia que aparece como perseguidora implacable del narcotrfico.

Como deca el paisano citado por Carlos Fuentes refirindose a los gringos: Ellos ponen sus narices, nosotros los muertitos.

Fuente: http://blogs.publico.es/antonio-albinana/2016/02/12/por-que-no-cae-ningun-capo-gringo-del-narcotrafico/


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