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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2016

No a la extradicin de Galvarino Apablaza!

Ricardo Candia Cares
Rebelin


Lo que identifica a la ultra derecha chilena, quizs una de las ms agresivas del mundo, con la nueva derecha enquistada como garrapata en el poder, en todos los poderes, con el nombre de Nueva Mayora, es su furibundo anticomunismo y su insaciable sed de venganza por la osada del pueblo chileno manifestada hace cuarenta y cinco aos en esos tres formidables aos del gobierno popular.

Hoy, socialistas y mapucistas de otrora, travestidos de millonarios por obra y gracia de la Constitucin pinochetista que han administrado con soberbia galanura, simplemente se han pasado al enemigo.

Y si en pocas pasadas lucan aguerridas camisas verde oliva, hoy se pasean por los salones con trajes Brooks Brothers haciendo cabriolas para congraciarse con los que ayer los persiguieron, exiliaron, encarcelaron torturaron y mataron.

Los matones y criminales de la UDI dan su espectculo por traer de vuelta al pas a Galvarino Apablaza, militante popular que entreg su vida y sus inteligencia a la causa del pueblo chileno y de otras tierras. Por su trabajo durante el gobierno popular de Salvador Allende fue perseguido, torturado y preso en numerosos campos de detencin, para luego ser expulsado del pas.

De notable desempeo internacionalista, Galvarino es un patriota que no titube en ponerse el frente de la causa por la liberacin nacional y concurri a la fundacin y desarrollo del Frente Patritico Manuel Rodrguez.

Confusas declaraciones de sus ex compaero, lo sindican como el responsable del ajusticiamiento de Jaime Guzmn, lo que le vali la ms frrea persecucin por parte de la ultra derecha chilena, la que ahora cuenta con el slido apoyo de la Nueva Mayora, cuyo Ministro del Interior viaj presto y solcito a Buenos Aires para apurar una supuesta extradicin.

En el trmite, los fascistas chilenos han contado con la inestimable colaboracin de otro renegado de sus ideas juveniles, el embajador Viera Gallo, que ms parece operador de la UDI.

Chile tiene una deuda inmensa con quienes jugaron un papel de importancia en el fin de la tirana. Y esa deuda no ha siso siquiera reconocida por quienes asumieron entre tratativas secretas y acuerdos espurios, la administracin de lo que dej la dictadura, blanqueando con entusiasmo la constitucin que antes tildaban de antidemocrtica.

La Concertacin se fue derechizando en la medida que le tomaba el gusto al poder, el poltico, el del dinero, el de la influencia.

La podredumbre del sistema poltico deja en claro el nivel tico de quienes han administrado el Estado en el ltimo cuarto de siglo. Exacciones ilegales, coimas, arreglines, cohecho, una legin de boleteros al margen de la ley, robos, apropiaciones indebidas, son expresiones inevitables a la hora de referirse a los polticos del sistema.

La carcoma de la pudricin corroe los cimientos de la cultura neoliberal que fue abrazada por los otrora izquierdistas.

Y una de la condiciones para mantenerse an disfrutando de las prebendas del poder ha sido mantener al movimiento popular relegado a un ltimo plano, cooptadas algunas de sus dirigencias, compradas, arrendadas y regaladas otras, y por sobre todo, reprimidos quienes pueden eventualmente ser un escollo para el sistema.

En esa ofensiva permanente se ha querido, y se ha logrado con relativo xito, borrar de la memoria histrica le rol que jugaron muchos militantes de la causa popular, en Chile y en otras tierras. Lamentablemente en esta oleada oscurantista, la ultra derecha ha tenido la colaboracin por omisin, inaccin o silencio, de importante sectores y partidos populares que han colaborado para sepultar esa memoria como parte del acervo cultural de la izquierda chilena y latinoamericana.

La izquierda sigue retrocediendo luego de veinticinco aos.

Mientras, el pueblo sigue siendo castigado, perseguido, reprimido, torturado y asesinado, an cuando por mtodos ms sutiles que durante la dictadura. Derechos como salud, educacin, vivienda, medio ambiente, trabajo, seguridad, pensiones dignas, hoy son sueos utpicos tal como lo fueron en dictadura. Y no se vislumbra un horizonte que seale un camino.

La venganza permanente de la ultra derecha en contra del pueblo, goza de buena salud.

En ese contexto se reinicia la ofensiva fascista por castigar injustamente a Galvarino. Par dar un escarmiento, para saciar su inextinguible sed de venganza. Y en esa odiosa tentativa, la Nueva Mayora acuerda negocios secretos para transar sus gestiones contra Galvarino, a cambio de la aprobacin de leyes o contubernios similares.

Vergenza debera darles intentar extraditar a un combatiente de los mejores. Como si no se supiera el nimo clasista de las cortes nacionales capaces de condenar a un pobre diablo por el robo de una chaucha y hacer la vista gorda cuando se trata de un poderoso que roba miles de millones.

En alguna parte anda la nueva consigna, la que une, la que vincula y hace amigos. Habr que buscarla con buena voluntad, generosidad y lucidez. La causa de Galvarino Apablaza es la de todos los que de una u otra forma hacemos esfuerzos por un mundo que no es este, sino uno mucho mejor, en el que la medida de todo sea el hombre y la mujer que lo habiten.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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