Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2016

Texto para debate en Nuestra Amrica
Tenemos que prepararnos

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin



  1. Presentacin

  2. Algo sobre el contexto

  3. La nueva derecha

  4. Ideologa de la nueva derecha

  5. La patria grande socialista


1. Presentacin

Hace unos meses se mantuvo un debate internacional sobre la situacin y perspectivas de las luchas de los pueblos y clases oprimidas. Fue un debate denso y enriquecedor en grado sumo. Ahora queremos profundizar en una de las cuestiones ms importantes que salieron a la luz. Nos referimos a la llamada nueva derecha que impulsa buena parte de la ofensiva para derrotar al denominado ciclo progresista. La identificacin del enemigo, saber cmo es, qu piensa y cmo va a proceder es de decisiva importancia para la victoria de las fuerzas emancipadoras. Identificar al enemigo es el hilo de Ariadna que nos guiar por el laberinto hasta salir de l. Es una de las fundamentales medidas que hay que tomar para responder a la pregunta que hace L. Salas Rodrguez: Cmo salir del laberinto?1.

Lo primero que debemos hacer es conocer el papel asignado a Nuestra Amrica por el imperialismo occidental. Nos hacemos una idea muy aproximada, casi exacta, leyendo estas palabras de Jessica Portocarrero:

La prdida por flujos financieros ilcitos en Amrica Latina se ha incrementado en la ltima dcada en ms del 100%; problemas como la evasin y elusin fiscal obstaculizan el desarrollo de la regin. Segn el ltimo Panorama Social de Amrica Latina, elaborado por la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (CEPAL), la pobreza afect en 2014 al 28% de la poblacin y la indigencia aument a 12% respecto a 2012, estas cifras revelan un estancamiento en el proceso de reduccin de la pobreza. [...] Las ltimas cifras sobre los flujos financieros ilcitos publicadas por Global Financial Integrity, muestran que los pases en desarrollo, dentro de ellos Amrica Latina, han perdido 6,6 billones de dlares entre el 2003-2012, de los cuales alrededor de 1,5 billones de dlares se refieren a fugas en la balanza de pagos; es decir dinero no registrado ni relacionado con las cuentas del Estado, lo cual representa alrededor del 23% del total [...] solo en el 2012 los flujos ilcitos significaron ms de 150 mil millones de dlares, lo que represent aproximadamente el 3% del PBI de la regin. Este monto es superior a la inversin extranjera directa y 15 veces ms que lo que recibe como ayuda oficial al desarrollo. Las tasas de evasin fiscal del IVA fluctuaron entre 17,8% y 37%, y la evasin del impuesto sobre la renta vari entre 46% y el 49% de la recaudacin total para el perodo comprendido entre 2006 y 2010, esta evasin es cerca del 1% del PBI de la regin2.

Se trata de un saqueo sistemtico, implacable, que empobrece a los pueblos trabajadores y enriquece al imperialismo que, para asegurarse de que no decaiga ese flujo de dinero y sangre, refuerza sus acuerdos con las burguesas latinoamericanas y en especial con la llamada nueva derecha. De esta alianza fortalecida en los ltimos tiempos mediante acuerdos con Estados Unidos, el imperialismo espera multiplicar sus beneficios tanto ms cuanto esos tratados no solo son impuestos a Nuestra Amrica sino a otros muchos Estados: el TTP, el TTIP y el TISA3, que junto a otros suponen una autntica reconfiguracin estratgica4 de Estados Unidos a escala planetaria.

En el caso especfico de Nuestra Amrica esta reconfiguracin reforzar el flujo unidireccional hacia Estados Unidos de sangre y salud: una ONG5 argentina que defiende el derecho de libre mercado sanitario pide al presidente Macri que abra las fronteras a la industria norteamericana de la salud y de la alimentacin, anulando leyes proteccionistas de 2002.

Brutal transferencia de valor materializado en dinero y en salud, por no hablar de cultura6, desde Nuestra Amrica hacia el imperialismo occidental y a Estados Unidos en concreto. Robo que tiende a aumentar para compensar el frenazo de la economa yanqui que justo ha crecido un 0,7% en el ltimo trimestre y un 2,5% en 2015, lo mismo que en 2014, confirmando un estancamiento mayor de lo previsto7; porque tambin se estancan la economa alemana y europea, la china, la japonesa; porque en un contexto de recesin prolongada, lo que G. Beinstein y H. Rovelli definen como lgica del saque8 externo e interno, se ir endureciendo da a da.

Segn datos recientes, en Amrica Latina y el Caribe an sesenta millones de personas (el 10% ms pobre) deben repartirse el 1,3% del ingreso, mientras treinta y dos personas tienen tanta riqueza como los 300 millones de personas ms pobres de la regin. En Honduras, hay 225 personas que ganan al ao 16.460 veces lo que gana una persona perteneciente al 20% ms pobre de la sociedad. Es decir, tu hermano se est comiendo casi todo el pastel9. Y segn otros ms recientes an, el empobrecimiento amenaza a ms y ms poblacin al constatarse que el paro subi en 2015 por primera vez en cinco aos10. En estas condiciones, uno de los instrumentos de poder ms conocidos del imperialismo, el club de Davos11, no oculta sus inquietudes porque la gravedad de la crisis de las economas emergentes, en especial las de Amrica Latina.

Y el estudio de las respuestas del imperialismo para superar esta preocupacin nos permitir seguir el hilo de Ariadna que nos gue a la salida del laberinto caracterizado por el hecho de la presencia de la crisis, el decir, por el hecho de que la actual crisis mundial es una realidad total, sistmica, lo determina el presente en su sentido largo, de continuidad de las contradicciones en el tiempo ya que: La nueva estrategia implica el lanzamiento de una combinacin de acciones militares, financieras, comunicacionales y diplomticas, destinada a hostigar a enemigos y competidores, provocar disputas y desestabilizaciones apuntando hacia conflictos y situaciones ms o menos caticas12.

2. Algo sobre el contexto

Lo primero de lo que tenemos que ser conscientes es de que la burguesa latinoamericana est envalentonada: la derecha a pie firme13. Tras unos aos de haber cedido reas de poder gubernativo y social a las fuerzas progresistas, manteniendo otras reas frreamente controladas, fundamentalmente su propiedad privada de las fuerzas productivas, la derecha recrudece ahora la batalla para asegurar definitivamente los privilegios sociopolticos y gubernativos que le haban arrebatado las alianzas progresistas.

En estos aos ha visto que si bien los gobiernos democrticos y populares han reorientado grandes cantidades de recursos hacia las clases aplastadas, mejorando sus condiciones de vida y de trabajo con una loable y meritoria poltica social en un contexto de pura lucha de clases14, siendo esto innegable, sin embargo la oligarqua ha visto que el socialismo al que queran llegar los gobiernos progresistas se ha quedado en un marcado asistencialismo15, aplicado por gobiernos [] que no tocaron y, por el contrario, preservaron, a las transnacionales, las finanzas y el gran capital y se adecuaron al tipo de insercin en el mercado mundial que ellos les fijaban16. Por ejemplo, en lugar del pueblo trabajador el kirchnerismo construy el pueblo consumidor17, lo que facilit la victoria de la nueva derecha como veremos ms adelante.

Hace aproximadamente medio ao un anlisis gramsciano de la situacin de Nuestra Amrica poda sugerir que entonces no exista un riesgo inmediato de restauracin de las derechas18. Por esas mismas fechas se debata sobre si el ciclo progresista, pese a su debilitamiento, podra reunir fuerzas para iniciar una fase nueva, la cuarta, o sera engullido por un maremoto neoliberal y la conclusin fue que el futuro depender de la lucha de clases interna y del contexto mundial19. Tambin se discuta sobre si las burguesas nacionales latinoamericanas podan recurrir a golpes militares para recuperar o afianzar su poder llegndose a la conclusin de que esa brutalidad tan frecuente en el pasado ahora a todas luces parece improbable20. Luego la conclusin es fcil: existen mejores mtodos para recuperar lo perdido.

Los resultados electorales de Venezuela y Argentina han mostrado la complejidad laberntica de la situacin: una Venezuela sometida a crecientes presiones desde el mismo 1999 no ha votado mayoritariamente a la derecha sino que dos millones de chavistas se han abstenido de votar a Maduro por diversas razones. En Argentina, ese pueblo consumidor tampoco ha votado masivamente a la derecha que ha vencido, entre otras razones por la desunin del kirchnerismo. A pesar de esto, no es menos cierto que el nuevo escenario ha envalentonado a la derecha por lo que debemos batallar por los ideales comunistas de igualdad, democracia y justicia es la mejor forma de contribuir a un desemboque positivo del ciclo progresista21.

La euforia de la derecha tiende a reforzarse cuando observa cmo el Frente Amplio uruguayo recurre a la represin para debilitar las protestas sociales22. Tambin se sostiene sobre la traicin a sus promesas de Ollanta Humala en Per que se ha descubierto como lo que era al pasarse al bando imperialista23 con la subsiguiente desilusin popular que lo vea como un chavista; como se sustenta en el giro del FMLN salvadoreo al electoralismo pragmtico24, o en el acentuado derechismo de los republicanos yanquis25. Etctera. Es urgente, por tanto, hacer un balance del progresismo [...] El problema ahora es cmo enfrentar la ofensiva de las derechas con sociedades despolitizadas y desorganizadas, porque la izquierda dilapid la energa social acumulada bajo las dictaduras. No es, por cierto, la nica regin del mundo donde esto sucede26.

3. La nueva derecha

Simultneamente, se intensifican las discusiones sobre la nueva derecha al calor de los avances relativos del capital y de los retrocesos de los pueblos trabajadores. Qu es la nueva derecha latinoamericana? Lo primero que debemos decir es que no es una derecha estrictamente nueva sino en todo caso trasmutada27 ya que, como sucede en Argentina, no es un fenmeno tan novedoso porque tiene races profundas en la historia del pas que han sido readaptadas de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos28.

De ahora en adelante deberemos tener siempre presente la influencia directa e indirecta de Estados Unidos en la formacin de la nueva derecha no solamente por la presin econmica sino tambin por la direccin ideolgica y poltica como veremos al analizar el captulo dedicado al papel del tecnologicismo como cemento ideolgico de esta nueva derecha. Ahora bstenos recordar que en octubre de 2014 el Ejrcito norteamericano present el diseo estratgico para 2020-2040 en el que se insiste con ms ahnco que en los anteriores en el creciente papel de la guerra poltica, cultural e informtica que debe dirigir el Ejrcito yanqui dentro y fuera de Estados Unidos, o en palabras de E. j. Vior: debe intensificar la guerra informacional, las operaciones psicolgicas y polticas y crear al enemigo un sinfn de dilemas simultneos29. N. Isa Conde tuvo el feliz acierto de llamar cerebro del mundo30 al Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos.

La nueva derecha que quiere reconquistar Venezuela y que, tras tomar el poder, est sometiendo al pueblo argentino a ataques feroces entre los que destaca la barbarie policial31, utiliza [] variados medios y nuevas y viejas tcticas, como la guerra meditica, la guerra econmica, la judicializacin de la poltica, los intentos de golpe de Estado, las amenazas de agresin militar, el apoyo y financiamiento externo de la oposicin, entre otros32. Tiene tantos campos de experimentacin de sus tcticas y mtodos como pueblos quiera aplastar: Honduras y Paraguay son dos ejemplos ms. Pero fijmonos en Bolivia, en donde desde hace aos se actualiza casi permanentemente la contrainsurgencia interna e imperialista para derrocar poltica, econmica y moralmente a la revolucin. Una de las tcticas ms aplicadas y readecuadas en cada momento con la estrategia del desgaste, del camuflaje. La derecha se enmascara en lo social para acumular fuerzas y desgastar. No es de confrontacin desenmascarada sino de desgaste33. No hace falta volver a insistir en el rol de determinadas ONG en estas y otras estrategias y en sus correspondientes tcticas34.

Por lo general, la nueva derecha busca la flexibilidad en las formas, en la imagen, con el objetivo de llegar a ms y ms sectores de la sociedad, dejando aparentemente la poltica en su sentido clsico para ocultar sus verdaderos intereses de clase dentro de una mistificacin de lo social. Busca dar una imagen a-poltica que puede irse plasmando en realidad al amparo de una interpretacin reificada de lo social en base a los siguientes principios: la juventud es renovacin; contra la radicalidad en la poltica, contra la lgica populista; por la Unidad, un cambio positivo; la neutralidad ideolgica es un valor; el Estado debe actuar solo donde sea necesario; ideas s propuestas, no35. Una nueva derecha que atempera su dureza extrema anterior mediante, por ejemplo, asumiendo la versin burguesa de los derechos humanos tal cual la exponen onegs determinadas que tambin piden la reduccin de los derechos sindicales y polticos, etctera36.

Ese falso apoliticismo, ese barniz de post poltica que sirve para invisibilizar el hecho diario de que la verdadera poltica de derechas se hace desde fuera de las instituciones parlamentarias, desde fuera de las calles, fbricas, campos y escuelas, porque es poltica teledirigida desde aparatos mediticos lejanos, inaccesibles al control oficial o popular. La nueva derecha domina la tele-poltica y la tecno-poltica, desde una estrategia que podramos definir como post-poltica y que tiene dos caractersticas: una, no impugna los avances sociales conseguidos y, dos, critica la corrupcin, inseguridad, inflacin, etctera37. De esta forma adquiere un aura de democracia, de defensora de los avances logrados, de rechazo de la poltica corrupta.

Una derecha que, hasta que acceda al gobierno, esconde sus proyectos neoliberales y privatizadores haciendo un discurso abierto; de esta forma en algunos sitios decisivos como Venezuela y Argentina gana apoyo en los sectores exportadores ms modernos proponiendo un acercamiento al imperialismo, y en Brasil hace lo mismo con los sectores burgueses no beneficiados por el estatalismo del PT, proponiendo un acercamiento al imperialismo. Tambin atrae a una especie de nueva sociedad civil formada por laxos y heterogneos movimientos sociales nutridos por cuadros gerenciales, intelectualidad socio-liberal y catlica de oenegs que critican la podrida poltica burguesa oficial; consigue integrar tambin a sectores de las nuevas capas medias y franjas plebeyas y de trabajadores afectadas que echan la culpa del empeoramiento de sus condiciones de vida a los recortes sociales de los gobiernos de izquierda, todo ello aderezado con una demanda de mayor eficacia, control, etc., y con relaciones internas irrompibles con la antigua derecha gorila38.

Una de las fuerzas de la nueva derecha radica en que, como vemos, puede alimentarse ideolgicamente de diferentes corrientes que con la excusa de ayudar al desarrollo de los pueblos, en realidad legitiman al imperialismo. Este es el caso del andamiaje conceptual elaborado por el BID, Banco Interamericano de Desarrollo, repleto de trminos como lucha contra la pobreza, productividad, capital humano, equidad social, cuestin social, mercado, etc., que sustentan un complejo ideolgico caracterizado por fragmentacin de la unidad de lo social; por la prdida del sentido de la realidad rota, y por la naturalizacin39 de la opresin e injusticia. As la nueva derecha legitima su ferocidad neoliberal con una ideologa que dice comprender los problemas de los pobres y que interpreta la pobreza como algo natural que les ocurre a individuos aislados, por lo que la sociedad democrtica no tiene ninguna responsabilidad.

La nueva derecha usa y abusa de estos trminos porque son los ms adecuados en la mayora de las situaciones al venir abalados nada menos que por el Banco Interamericano de Desarrollo, banco neutral y a-poltico que se desvela por garantizar el desarrollo de los pueblos. No hace falta decir que el FMI, el BM etc., expanden la misma ideologa y las mismas falacias tericas40. La capacidad de manipulacin poltica invisible que ofrece este complejo ideolgico es reforzada por la propaganda realizada por organizaciones como el Latinobarmetro ONG chilena subvencionada por poderes burgueses que demostraba en verano de 2015 que solo el 37% de la poblacin aprobaba la calidad democrtica de sus pases, siendo la corrupcin una de las causas del bajn a los niveles de hace diez aos, sin olvidarnos de los efectos de la crisis econmica41. De esta forma, la nueva derecha vea reforzada su argumentacin general. Pocos meses despus, el diario The Economist, vocero destacado de la intelectualidad imperialista eurocntrica se atreve a decir que en Nuestra Amrica se est produciendo un retroceso democrtico desde 2006: aumentan las democracias imperfectas como la venezolana, la boliviana, la brasilea mientras que solo existen dos democracias perfectas, la uruguaya y la estadounidense42. Y solo hemos citado dos ejemplos de la mirada disponible.

Pero nunca, jams, la nueva derecha se indispondr con Estados Unidos. Al contrario. Basta ver lo realizado por Macri en solo dos meses43. Y menos lo har en la cuestin decisiva, la presencia de bases militares norteamericanas. Recordemos que el Frente Amplio en el gobierno de Uruguay ya mantuvo acuerdos estratgicos policaco-militares con Estados Unidos segn denunci J. Zabalza44, y que esos acuerdos nos remiten, como mnimo, a verano de 2006 cuando los denunci la izquierda revolucionaria uruguaya45. Pues bien, si una fuerza progresista como el Frente Amplio uruguayo estuvo a vender la independencia de su pueblo a Estados Unidos, cosa que al final no hizo por la contundente respuesta popular en contra, qu no har la nueva derecha cuando vuelva al gobierno?

La respuesta a esta pregunta es: en ningn momento intentar reducir la presencia del ejrcito norteamericano en Nuestra Amrica, sino naturalizarla, normalizarla: un ejrcito que entre 2013 y 2014 form en tcticas de liderazgo a nada menos que 26.757 miembros de los ejrcitos latinoamericanos46. Dicho directamente, en este contexto Estados Unidos ha intensificado un vasto proceso de militarizacin en Amrica Latina: durante los ltimos cuatro aos increment de 21 a 76 las bases militares, restableci la operatividad de la IV flota por el Mar Caribe, Centro y Sudamrica, ha realizado permanentes ejercicios castrenses en Costa Rica, enviar este ao 3.800 soldados a Per y en Mxico las agencias norteamericanas de seguridad gozan de plena libertad de accin47. Una autntica invasin silenciosa48 destinada a incrementar la presencia yanqui en un territorio que pugna por autoorganizarse mediante el ALBA, Unasur, Petrocaribe y otras instituciones multilaterales no controladas por Estados Unidos.

La normalizacin de la presencia militar yanqui es parte fundamental de su intento de reconquista de Nuestra Amrica. Estados Unidos y la nueva derecha est haciendo especial hincapi en el espacio comunicacional meditico lo que obliga a las fuerzas revolucionarias, adems de denunciar el poder de los oligopolios sobre la prensa, tambin y sobre todo a crear, de todas las formas y en todos los espacios que podamos, nuestros propios medios de comunicacin de masas, bajo control de las fuerzas populares. Y articularnos a nivel continental, tambin y sobre todo en este campo de la informacin, de la lucha ideolgica [...] luchar en nuestros pases para que haya leyes que democraticen y regulen los medios de comunicacin, en funcin del inters pblico49.

La importancia de la tele-poltica es creciente e innegable desde antes incluso de la victoria de R. Reagan. Ahora mismo acaba de confirmarse de nuevo en las elecciones presidenciales de Portugal, pas gobernado por una alianza de centro-reformista con apoyo de la izquierda, en donde un poltico conservador, pero conocida figura televisiva50, ha sido elegido Presidente de la Repblica. Y otro ejemplo de la planificada intervencin de los expertos militares en la tele-poltica, que sirve perfectamente para la caracterizacin de la nueva derecha, es que el nuevo partido poltico representante de la nueva derecha espaola, Ciudadanos51, fue subvencionado en 2008 por agencias y entidades vinculadas a los servicios de inteligencia de Estados Unidos con una cantidad que rondaba entre los dos y tres millones de euros, para que tuviera buenos resultados en las elecciones europeas de 2009.

Es urgente una mejora profunda, cualitativa y cuantitativa de la pedagoga revolucionaria con especial atencin a la denuncia crtica y concreta de la tele-poltica mediante la movilizacin de las clases y de los pueblos, de las mujeres, de la defensa de los derechos humanos concretos en todos los sentidos, de las y los prisioneros polticos con especial insistencia en las y los de los pueblos indgenas52, etc. De nuevo, Macri nos ensea el camino de la represin recrudecida contra las reivindicaciones de los pueblos indgenas nada ms tomar el poder: el encarcelamiento de la dirigente indgena Milagro Sala, represin aplaudida por la rancia derecha espaola53. Al final de esta ponencia volveremos a los pueblos originarios al analizar la consigna de la Patria Grande.

4. Ideologa de la nueva derecha

La interaccin entre propaganda, poltica y poder es tan antigua como la existencia de la opresin. La razn no es otra que las tres categoras prensa, poltica y poder nos remiten a las formas antagnicas de propiedad: colectiva o privada. Se podra decir que una de las preocupaciones centrales de la filosofa poltica a lo largo de su historia, desde sus antiguos orgenes chinos y griegos, es esta cuestin. Las sucesivas doctrinas imperialistas de contrainsurgencia actualizan estos mtodos. En verano de 2015 se realiz un debate internacional en Quito segn el cual las sociedades tecno-mediticas 54 generan sujetos tecno-mediatizados que dependen de sus posibilidades de acceso y manejo de las tecnologas de la comunicacin para actuar como ciudadanos. Cuanto ms dinero tienes ms tecnologa posees y ms ciudadano eres, lo que agudiza la incompatibilidad entre el capital y la democracia 55 , sin mayores precisiones ahora.

La nueva derecha es consciente de ello y, por tanto, ha multiplicado sus esfuerzos para, en la prctica real, no en la imagen de la propaganda, los derechos ciudadanos sean monopolizados por la burguesa y su bloque social de apoyo, mientras que las clases trabajadoras, los pueblos indgenas, las mujeres, la juventud y la tercera edad, etc., debern contentarse con un acceso muy restringido, mnimo, y muy controlado a las nuevas tecnologas de la comunicacin (NTC). La nueva derecha est intensificando la guerra psico poltica y tele poltica por el control de la mente y el corazn56 de Nuestra Amrica.

Lo que muy correctamente se define como dominacin comunicativa acta mediante el control socioeconmico de las NTC, mediante el control de la produccin de conocimientos, de lenguaje y de signos, significantes y significados como arma de guerra cultural, y tambin y fundamentalmente acta con la superioridad y ventaja que otorga la violencia epistmica en cuanto forma de violencia que acontece en el mundo de la representacin simblica pero que tiene innegables efectos materiales, sociales, fsicos, de marginacin y opresin57. Tenemos el caso del fallido intento de golpe de Estado de 2010 en Ecuador, en el que la dominacin comunicativa imperialista jug un papel clave, pero fue derrotada. Este ejemplo, junto con otros muchos, debe llevarnos a una mayor implicacin y extensin de la lucha contra la hegemona comunicativa estadounidense como promotora de la cultura capitalista58.

La dominacin comunicativa es clave para lograr que la nueva derecha monopolice el derecho ciudadano excluyendo de l a la poblacin trabajadora, a la que podramos definir como ciudadanos de segunda. En este sentido es cierto lo que sostiene lvarez Sols cuando explica que otra manera de hacer desaparecer a estos ciudadanos de segunda es la implementada en la reciente reunin de Davos: la llamada cuarta revolucin industrial, centrada en las nuevas tecnologas, que iniciara otra fase expansiva del capitalismo aunque ahora sera eterna, definitiva. El que esta visin sea apocalptica, porque supondra condenar de entrada a la peor miseria a la mitad del planeta59, no inquieta a la gran burguesa porque, asegura, que poco despus toda la humanidad se beneficiara del nuevo e inagotable Potos.

Ahora bien, una cosa es la propaganda barata y otra el cinismo y la doble moral burguesa. Por un lado, las versiones dulces y maravillosas de lo que se ha dado en llamar tele-democracia prometen que las NTC permitirn conectar a la ciudadana abstracta, sin especificar si es opresora u oprimida, con el gobierno facilitando la llamada interaccin democrtica entre ambas abstracciones con el apoyo de la inteligencia artificial60. Por otro lado, el plan del capital transnacional ante la realidad estudiada en Davos de que las NTC, la inteligencia artificial (IA), etc., ahorrarn 5.000.000 de puestos de trabajo en solo cuatro aos, para 2020 en los quince pases ms industrializados del mundo, mientras que solo generarn 900.000 puestos de trabajo con altos conocimientos informticos, habilidades comunicativas y versatilidad61. Si el centro imperialista perder aproximadamente 4.100.000 puestos de trabajo en cuatro aos por el impacto de las NTC qu no perdern las naciones oprimidas, las sociedades machacadas y los Estados debilitados? Qu har la nueva derecha frente a este panorama: enfrentarse a muerte al imperialismo o aliarse con l para mantener su propiedad privada?

Otros idelogos creen haber descubierto que el agua moja cuando sostienen que la inteligencia colectiva, la sabidura en grupo, aumenta la eficiencia del pensamiento. El pensamiento siempre es grupal y colectivo, la sabidura solo surge si est inserta en una colectividad: desde que se nace es el entorno el que nos ensea a pensar y a corregir los errores, aunque lo hagamos individualmente. Pero el problema crucial es el de las formas de propiedad de los medios de produccin, de conocimiento, de sabidura colectiva: privados o pblicos? Burgueses o socialistas? Cuando se loa la sabidura en grupo62 conectada con las NTC desde una perspectiva que no cuestiona ninguna opresin ni tampoco la propiedad capitalista de las NTC, entonces nos encontramos ante una de tantas ficciones tan del gusto de la intelectualidad reformista a sueldo de entidades y empresas.

Algunos reconocen que si bien el pensamiento siempre ha sido colectivo, ahora, con los ordenadores, las NTC, la inteligencia artificial, etc., hemos entrado en una nueva fase de la inteligencia colectiva, inteligencia diferenciada de la individual por su mayor poder creativo. De lo que se trata es de coordinar el pensamiento de mucha gente, de cuanta ms mejor, para superar las limitaciones del pensamiento individual. Conectando ese potencial se genera un pensamiento mejor, como se comprueba en las grandes empresas capitalistas63 que aplican este mtodo. Otros hablan del potencial de la sociotecnologa para, mediante ensamblajes digitales64, avanzar en una nueva revolucin industrial que multiplique las ganancias de empresas privadas y/o acelere la raigambre de colectivos sin afn de lucro.

La inteligencia colectiva que podra crearse mediante los ensamblajes digitales, la inteligencia artificial, los ordenadores y la NTC, o sea, la sociotecnologa, nos permitira lograr cosas tremendas. Cmo cules? He aqu una respuesta definitivamente esclarecedora: Predecir los gustos musicales o literarios de alguien est mucho ms all del alcance de la neurologa actual, pero se puede hacer extrayendo patrones de la conducta de mucha gente65. Si se predicen los gustos culturales tambin se predicen los polticos, y una vez logrado esto, puede influirse sobre ellos, cambindolos mediante el poder de los ensamblajes digitales que conectan las empresas con los ministerios y con la polica: sociotecnologa del control y de la manipulacin.

Las tesis sobre ensamblajes digitales, nueva democracia basada en la ciberpoltica mediante las NTC e internet, etc., nos remiten a un sinfn de interpretaciones diferentes, opuestas y hasta contradictorias que no queremos ni podemos intentar resumir aqu. La gran mayora de todas ellas se identifican con la moda del determinismo tecnolgico de siempre, pero en su expresin ms actual, el ciberfetichismo, es decir, adorar al fetiche de la tecnologa como el que nos defender de todos los horrores. Ahora bien, el ciberfetichismo es parte del reverso ideolgico del capitalismo neoliberal66, y a la vez enemigo mortal de la dialctica materialista y de la lucha revolucionaria. Lo primero que la palabrera arriba vista se hunde nada ms leer, por ejemplo, los principios generales de la heurstica dialctica y sus procedimientos67 para cerciorarnos de la pobreza epistemolgica y de la falta de originalidad de estas modas. Y lo segundo porque al ser el mtodo oficial de pensamiento, el dominante, cuestin de Estado68, el ciberfetichismo en cuanto ideologa neoliberal sostenida por los aparatos estatales es una fuerza reaccionaria.

Adems, confirmando las primeras crticas marxista69, recordando el texto clsico de 1934 cuando adverta del control poltico inherente al maquinismo capitalista: El plan y el orden estn latentes en todos los procedimientos industriales modernos70, y limitndonos solo a cuatro ejemplos recientes de los millones disponibles, vemos que: uno, ya hace veintinueve aos se demostr el contenido reaccionario del tecnologicismo con especial inters la Venezuela de entonces71; vemos que, dos, hace ya veintitrs aos que se demostr que el ordenador es la metfora de control72 y que es mentira que la informtica facilite la igualdad social sino que incrementa el poder global del capital incluso en las transformaciones que le impone al lenguaje, la herramienta ms humana73 al obligarle a reducirlo todo a costos y beneficios, a valores cuantificables.

Dos, que hace ya veintids aos se nos advirti que a juzgar por lo que podemos predecir sobre el rumbo de este avance tecnolgico y sobre las alteraciones estructurales que implica, en el futuro habr presiones favorables a una sociedad caracterizada por un grado mucho mayor de organizacin y de control deliberado74. Y que, tres, ya hace diecisiete aos se critic el poder del marketing virtual, de internet, como instrumento de coercin, de disciplina manipuladora que utilizaba las tcnicas del marketing telefnico.

Desde 1995 en adelante internet se haba convertido en una compaa lucrativa y las guerras entre navegadores estaban en camino. Una tica de libre competencia sustituy a la era de la cooperacin espontnea [...] de ahora en adelante internet sera tratado como los medios de comunicacin convencionales haban previsto75. El marketing telefnico haba desarrollado formas de manipulacin que fueron copiadas por internet: cada vez que rechazamos algunas de sus peticiones, gravan nuestra respuesta y luego miden la efectividad de una de las muchas y diferentes rplicas que haban preparado por adelantado. De esta manera, aprenden a refutar prcticamente cualquier objecin imaginable76.

Si el marketing telefnico lleg a tanto, internet ha extendido la capacidad de refutacin de las objeciones y de las crticas hasta niveles incomprensibles hace tres dcadas. Peor an, internet ya no ofrece una conexin global real. En su lugar, dependemos cada vez ms de las corporaciones privadas y de su red internacional de ordenadores para satisfacer nuestras necesidades de comunicacin77. Esta dependencia comunicacional tan humana en esencia abre a la sociotecnologa un poder casi infinito de manipulacin: Se trata de utilizar la tecnologa para estimular conductas obsesivas y compulsivas en la medida en que nuestros deseos son repetidamente amplificados para luego darnos la oportunidad de satisfacerlos78.

En la poltica la burguesa aplica el mismo mtodo que en el marketing: ofertas falsas y rebajas irreales79 que fascinan y subyugan a los amplios sectores alienados que adoran el fetichismo de la tele-poltica transustanciada en mercanca. Pero tras el escaparate de la poltica mercantilizada la realidad es justo lo contrario a la imagen exterior: si no dispones de altos conocimientos informticos, habilidades comunicativas y versatilidad arriba exigidos entonces el capitalismo te negar los derechos ciudadanos prometidos por el marketing de la sociotecnologa.

Tales capacidades solo se adquieren con dinero, con recursos de capital. Esta realidad es tan innegable que incluso la admite un diario tpicamente representativo de la nueva derecha espaola: El negocio de la democracia en Estados Unidos en donde se aportan algunos datos superficiales pero significativos del trasiego de miles de millones de dlares en el negocio electoral80. No hace falta decir que, como negocio que es, la democracia burguesa en su expresin propagandstica arriba expuesta, que tiene en Estados Unidos su ideal fantico, admite incluso legalmente en la actualidad las ayudas econmicas provenientes de fondos opacos81 de muy difcil rastreo y seguimiento por parte de las instituciones, lo que refuerza el que sea una democracia rigurosamente vigilada82. Una oportuna historia de la democracia burguesa norteamericana, admirada por la nueva derecha, nos la ofrece R. Snchez-Parodi83.

La mundializacin de la ley del valor y de la lucha de clases, manteniendo su desarrollo desigual y combinado, nos aconseja comparar la evolucin de la nueva derecha de Nuestra Amrica con la de otros lugares. Ya hemos visto el caso de Ciudadanos en el Estado espaol, pero es conveniente saber que la nueva extrema derecha84 europea tambin est cambiando de piel como las culebras para adaptarse a las nuevas condiciones de lucha de clases: busca otra imagen externa para penetrar en franjas de la clase trabajadora y en las mujeres. Para ello, una de las adaptaciones ms importantes es la de presentarse como defensores de los derechos democrticos frente a la amenaza emigrante y frente a los recortes sociales impuestos por la Unin Europea. Sin embargo, la culebra sigue sindolo aunque mude su piel: la extrema derecha alemana85, a pesar de su nuevo disfraz, ha dicho que ha llegado el momento de pasar a la ofensiva contra la izquierda revolucionaria, de atacarla, de derrotarla.

Entre las causas que explican que sectores de las clases trabajadoras y populares voten a la extrema derecha, y con algunos matices a la nueva derecha, destaca que la izquierda ha dejado de ser socialista en el pleno sentido del trmino, o, si se quiere, que los partidos obreros que antes eran revolucionarios han degenerado en partidos obreros sin socialismo86. Al haber abandonado la praxis socialista, la izquierda degenerada en reformismo es incapaz de extraer lecciones de la contundente historia de lucha de clases, de las tcticas y mtodos que las organizaciones burguesas y en concreto ahora de la derecha y extrema derecha han aplicado en el pasado para ganarse la confianza de las clases explotadas. Uno de esos mtodos nos remite al militarismo prenazi y al fascismo de 1922: crear centros asistenciales, sociales, de ayuda a las franjas ms empobrecidas. La extrema derecha, y tambin la nueva derecha, actuales han recuperado y actualizado aquellas lecciones: [] han desarrollado laboratorios polticos con un trabajo sistemtico en lugares deprimidos poblados por sectores populares y de presencia obrera importante, donde han cosechado resultados remarcables87.

La nueva derecha latinoamericana tambin se aprovecha de innovaciones realizadas por el marketing poltico de las grandes empresas finales de la dcada de 1960 al comenzar a explorar y desarrollar un mercado afectivo basado en la explotacin de sentimientos reaccionarios, racistas, etnicistas, patriarcales, sexistas, etc., aprovechando el silencio, la pasividad e indiferencia de la izquierda que ya degeneraba al reformismo, que abandonaba el socialismo y con l las valiosas lecciones histricas de la lucha antifascista: Es todo un mercado por explotar, como han sabido ver bien los empresarios y gestores de la etnicidad de la nueva derecha. Ese mercado empieza en la periferia de la sociedad de consumo y del espectculo, en los supermercados low cost y las tiendas de retail del extrarradio y los suburbios, que proporcionan, a precios asequibles y por momentos, la ilusin de poder acceder al mundo como mera acumulacin de mercancas88.

La burguesa promete el consumismo cuasi absoluto a la clase trabajadora pero le dice que si quiere acceder al definitivo paraso de abundancia ha de ayudarle en la salida de la crisis, en la dura competencia mundial, en la defensa de la democracia amenazada por los extranjeros, emigrantes, comunistas, chavistas, indios, indgenas, etc., que lo nico que hacen es gastar y empobrecer la economa arruinando as el reino de la abundancia. En Estados Unidos Obama aparent distanciarse de esta demagogia pero en el acto volvi a confirmar la veracidad del dicho promesas hechas, promesas rotas89. En Argentina Macri aplic de inmediato la consigna de orden y productividad90.

5. La patria grande socialista

La nueva derecha necesita acercarse de nuevo a Estados Unidos y controlar, debilitar o destruir sobre todo el proceso que podra acabar dando cuerpo a la Patria Grande, irreconciliable con el mito imperialista del Destino Manifiesto yanqui. Son dos proyectos histricos antagnicos que chocan mortalmente dentro de la lucha de clases mundial. Los problemas a los que se enfrenta la IV Cumbre de la CELAC explican por s mismos parte del devenir continental91 frente a las presiones internas y externas.

Para discernir las tensiones fundamentales y secundarias que se entrecruzan y chocan en la IV Cumbre de la CELAC hay que estudiar tanto las presiones internas como las externas, las que surgen de las contradicciones mundiales92: solo as podremos adquirir un conocimiento real de las tormentas93 a las que se enfrenta Nuestra Amrica: la balcanizacin que facilite el reforzamiento del imperialismo, o un bloque ms integrado, aunque eso no quiera decir que sea monoltico 94, tal como se ha podido comprobar en las conversaciones y debates en los que se han visibilizado dos bloques: uno que apuesta por el fortalecimiento de la unidad y otro que la relativiza aunque reconoce que, a medio plazo al menos, la CELAC sigue siendo necesaria: De todos modos, la correlacin de fuerzas en la CELAC sigue siendo favorable a las lneas polticas que le dieron origen y, quiz por ello, ha primado el consenso en los temas ms relevantes95.

Sin mayores precisiones ahora, los dos grandes bloques que vienen chocando en la CELAC y en todos los eventos similares reflejan a su modo la larga lucha interna entre dos modelos opuestos de nacin y de pueblo, de cultura, etc., que se libra en el seno de toda sociedad estatal de Nuestra Amrica, en Argentina96 por citar un ejemplo actual, o en Bolivia97 a otra escala. Sobre la misma base sociohistrica que sostiene tanto la compleja etnognesis precolombina y sus transformaciones posteriores, van formndose comunidades sociotnicas, lingsticas, territoriales, econmicas y culturales que preceden al surgimiento de la nacin y que estn presentes de manera manifiesta desde el siglo XVI en las luchas por la independencia de los pueblos indgenas98. Producto de esta densa maraa de fuerzas en conflicto permanente, surge desde el interior de los pueblos la conciencia de que Abya Yala somos todos99 y la certidumbre de que debe irse avanzando hacia la Patria Grande soada por Bolvar100 como nica salvaguarda ante la ferocidad del imperialismo.

Dicho de otro modo: Revertir un proceso en el cual nacen la Alba, Unasur, y dems esfuerzos integracionistas y liquidar los instrumentos unionistas (Telesur, Petrocaribe etc.) ha estado siempre en la mira de los imperialistas en especial ahora cuando los Estados Unidos adelantan un contraofensiva con el propsito de recolonizar el continente, de retrotraer todos avances en cuanto unidad de nuestros pueblos. Corresponde al pueblo trabajador acaudillar este proceso de unidad y transformacin en las condiciones del siglo XXI101. El realineamiento con la poltica norteamericana rompiendo con toda poltica de acercamiento y unidad regional latinoamericana, es una de las tres prioridades estratgicas de la burguesa brasilea en la actualidad, siendo las otras dos la reinstauracin del neoliberalismo y los drsticos recortes sociales.102.

Despus de realizar un denso repaso de la formacin y evolucin de los Estados en Nuestra Amrica desde las iniciales formas tribales, de federaciones de tribus y de Estados etno-sociales hasta el presente, y de estudiar las fuerzas y debilidades de los procesos de integracin sudamericana, A. Cristbal Prez concluye resaltando una leccin histrica que a la vez es una advertencia y una necesidad: Un elemento ajeno pero esencial es la presencia en el hemisferio de la primera potencia capitalista mundial, con su papel imperialista hegemnico en todo el continente y su accin directa intervencionista segn los casos. Este es un elemento verdaderamente grave, puesto que propicia la desunin de los pases del sur y obliga a todos a tenerlo como referencia constante, tanto en lo econmico como en lo militar. En tanto el imperialismo no desaparezca, las nuevas proyecciones en el continente son ms difciles. Por eso el primer objetivo, en todas las alternativas, debe ser el enfrentamiento del imperialismo hasta su total desaparicin103.


Notas

1 L. Salas Rodrguez: Cmo salir del laberinto?: Profundizar y no claudicar en la Agenda Alternativa Bolivariana, 16 de diciembre de 2015 (www.portalalba.org).

2 J. Portocarrero: Cmo pierde dinero Amrica Latina, 29 de julio de 2015 (www.alainet.org).

3 J. M. Karg: Los nuevos tratados de libre comercio que impulsa EEUU, 2 de noviembre de 2015 (www.tercerainformacin.es).

4 J. Retana Yarto: El TPP, reconfiguracin estratgica de EUA: Mxico reafirma su status en la rbita geopoltica de EUA, enero de 2016 (www.rcci.net).

5 Abogados de empresas farmacuticas estadounidenses exigen a gobierno de Macri eliminar normativa de patentes de medicamentos, 26 de enero de 2016 (www.observadorpatentesur.blogspot.com.es).

6 L. lvarez Navarrete: Derecho de autor?, Ciencias Sociales, La Habana 2006, pp. 203-216.

7 29 de enero de 2016 (www.lavanguardia.com).

8 G. Beinstein y H. Rovelli: Si ves al futuro, dile que no venga, 19 de enero de 2016 (www.lahaine.org).

9 R. Caete Alonso: Desigualdad en Amrica Latina y el Caribe: mucho ms all del reparto del pastel, 30 de septiembre de 2015 (www.publico.es).

10 A. Rebossio: 1 de febrero de 2016 (www.elpais.com) y tambin 12 de diciembre de 2015 (www.izquierdadiario.es).

11 E. Mercatante: 20 de enero de 2016 (www.izquierdadiario.es).

12 G. Beinstein: Comunismo o nada, Trinchera, Caracas 2014, p. 65.

13 O. Ugarteche: Cmo se ve el panorama del futuro prximo, Fin del ciclo progresista?, Amrica Latina en Movimiento, Ecuador, diciembre de 2015, n 510, ao 39, segunda poca, p. 29.

14 G. Codas: Problemas de la poltica econmica progresista, enero de 2016 (www.rcci.net).

15 L. Snchez Gmez: La oligarqua latinoamericana est recuperando lo que no ha perdido, 2 de enero de 2016 (www.kaosenlared.net).

16 G. Almeyra: Gobiernos progresistas latinoamericanos: La tozudez de los hechos y la ceguera, 29 de agosto de 2015 (www.rebelion.org).

17 P. Varela y G. Gutirrez: Por qu triunf la rebelin de los CEO?, Ideas de Izquierda, n 26, diciembre de 2015.

18 M. Modonesi: Fin de la hegemona progresista y giro regresivo en Amrica Latina. Una contribucin gramsciana al debate sobre el fin de ciclo, Viento Sur, n 142, octubre de 2015, p. 28.

19 A. Sotelo Valencia: Encrucijadas, lmites y perspectivas del ciclo progresista en Amrica Latina, 4 de octubre de 2015 (www.lahaine.org).

20 H. Garcs: Washington, las burguesas nacionales y la vieja frmula del fascismo, 30 de octubre de 2015 (www.sudamericapress.com).

21 C. Katz: Desenlace del ciclo progresista, 26 de enero de 2016 (www.rebelion.org).

22 K. Rojas: La cara represiva del Frente Amplio, 26 de septiembre de 2015 (www.izquierdadiario.es); Borroka garaia da, El nombre de Frente Amplio no da buen augurio, 28 de agosto de 2015.

23 M. Hernndez: Entrevista a Ricardo Napur, Todos los candidatos presidenciales de Per son de derechas o de ultraderecha, 5 de febrero de 2016 (www.rebelion.org).

24 M. R. Alfaro: El FMLN, de la utopa revolucionaria al pragmatismo electoral, enero de 2016 (www.rcci.net).

25 S. Ayuso: El Partido Republicano culmina su giro a la derecha, 1 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

26 R. Zibechi: Es urgente hacer un balance del progresismo, 2 de agosto de 2015 (www.gara.eus).

27 F. Caballero Escalante: La restauracin conservadora y los retos del progresismo, 5 de diciembre de 2105 (www.rebelion.org).

28 J. Beinstein: Argentina oscilando entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa, 24 de diciembre de 2015 (www.lahaine.org).

29 E. J. Vior: EE.UU. estrena el diseo de su estrategia blica mundial, 21 de octubre de 2014 (www.rebelion.org).

30 N. Isa Conde: Rearmando la utopa, Trinchera, Caracas 2013, p. 242.

31 2 de febrero de 2016 (www.jornada.unam.mx).

32 R. Alemo Abreu: Brasil y Amrica Latina en la mira de la contraofensiva de la derecha local y del imperialismo estadounidense, Ideal. Izquierda democrtica en Amrica Latina, Mxico, n 01, 2015, p. 20.

33 A. Garca Linera: Nuevas estrategias de la derecha, Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Ciencias Sociales, La Habana 2014, p. 440.

34 St. Calloni: Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Ciencias Sociales, La Habana 2014, pp. 432-438.

35 V. Darling: Crisis hegemnica progresista y surgimiento de una nueva derecha en Amrica Latina, 11 de diciembre de 2015 (www.izquierdadiario.es).

36 P. Varela y G. Gutirrez: Por qu triunf la rebelin de los CEO?, Ideas de Izquierda, n 26, diciembre de 2015.

37 K. Arkonada: Fin de ciclo? La disputa por el relato, Fin del ciclo progresista?, Amrica Latina en Movimiento, Ecuador, diciembre de 2015, n 510, ao 39, segunda poca, p. 12.

38 D. Matos y E. Molina: Giro a la derecha y lucha de clases en Sudamrica, Estrategia Internacional, Buenos Aires, n 29, enero de 2016, pp. 18-22.

39 AA.VV.: Integracin regional en Nuestra Amrica, RIS, FISYP, Buenos Aires 2014, pp. 54-65.

40 E. Toussaint: Las falacias tericas del Banco Mundial, 10 de noviembre de 2014 (www.cadtm.org).

41 25 de septiembre de 2015 (www.elpais.com).

42 J. Fowks: 23 de enero de 2016 (www.elpais.com).

43 A. Delicado: En solo dos meses Macri pone a Argentina al servicio del capital internacional y echa a la calle a 27.000 funcionarios, 7 de febrero de 2916 (www.publico.es).

44 23 de enero de 2013 (www.kaosenlared.net).

45 M. Aguirre Bayley: Como frenteamplistas: NO al TLC con EE.UU. y a bases militares extranjeras en Uruguay, 24 de agosto de 2006 (www.pvp.org.uy).

46 S. M. Romano: La presencia natural de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Amrica Latina, 25 de noviembre de 2015 (www.ecured.cu).

47 J. H. Martnez: Facetas contemporneas del militarismo norteamericano, Subversiones Intelectuales, n 53, Bogot, mayo 2015, pp. 34-41.

48 E. Draitser: Los EE.UU. y la militarizacin de Amrica Latina, 8 de septiembre de 2015 (www.telesurtv.net).

49 Alai: Entrevista a J. Pedro Stedile El imperio pas a jugar ms duro, 29 de noviembre de 2015 (www.lahaine.org).

50 J. Camargo: Victoria para el meditico candidato pro-austeridad, 31 de enero de 2016 (www.vientosur.info).

51 J. Cantero: Contratistas militares de EEUU financiaron en 2009 la campaa electoral europea de Ciudadanos, 2 de diciembre de 2015 (www.publico.es).

52 J. Gonzlez Pazos: Presos polticos en Amrica Latina, 30 de enero de 2016 (www.vientosur.info).

53 7 de febrero de 2016 (www.abc.es); Comunicado de la Tupac Amaru ante la nueva detencin de Milagro Sala, 29 de enero de 2016 (www.tupacamaru.org.ar).

54 A. Mora Ramrez: Medios, poder y poltica en el centro del debate latinoamericano, 28 de agosto de 2015 (www.connuestraamerica.blogspot.com.es).

55 D. Ravents: Democracia y grandes fortunas: incompatibles, 25 de enero de 2016, (www.sinpermiso.info).

56 S. M. Romano: La guerra por los corazones y las mentes y el fin de ciclo, Fin del ciclo progresista?, Amrica Latina en Movimiento, Ecuador, diciembre de 2015, n 510, ao 39, segunda poca, pp. 24-27.

57 V. A. Gmez Rodrguez: La dominacin comunicativa: un desafo para el socialismo del siglo XXI en la guerra cultural, Pensar A Contracorriente, Ciencias Sociales, La Habana, n VIII, 2011, pp. 206-207.

58 V. A. Gmez Rodrguez: La dominacin comunicativa: un desafo para el socialismo del siglo XXI en la guerra cultural, Pensar A Contracorriente, Ciencias Sociales, La Habana, n VIII, 2011, p. 112.

59 A. lvarez-Sols: La desaparicin de los ciudadanos, 1 de febrero de 2016 (www.gara.eus).

60 G. Crmson: Conectar a ciudadanos y gobiernos, 31 de enero de 2016 (www.elpais.com).

61 L. Constantini: Los robots, la cuarta revolucin industrial, 8 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

62 A. Willians Woolley: Sabidura en grupo, 31 de enero de 2016 (www.elpais.com).

63 M. Klein: Cuanta ms gente, menos errores, 30 de enero de 2016 (www.elpais.com).

64 A. Monroy-Hernndez: Lneas de ensamblaje digital, 31 de enero de 2016 (www.elpais.com).

65 J. Sampredro: Es Internet ms inteligente que sus usuarios?, 1 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

66 M. Gmez: El ciberfetichismo, 29 de enero de 2016 (www.vientosur.info).

67 J. R. Daz Caballero: Ms all del paradigma, Ciencias Sociales, La Habana 2012, pp. 20-64.

68 J. Samaja: Introduccin a la epistemologa dialctica, Lugar Editorial, Buenos Aires 1994, pp. 46-50.

69 K. Marx: Maquinaria y gran industria, El capital, FCE, Mxico 1973, libro I, captulo XIII, pp. 302-424.

70 L. Mumford: Tcnica y Civilizacin, Altaya, Barcelona 1998, vol. II, p. 440.

71 R. de la Cruz: Tecnologa y poder, Siglo XXI, Venezuela 1987, pp. 141-183.

72 J. Bustamante: Sociedad Informatizada Sociedad deshumanizada?, Gaia, Madrid 1993, pp. 151 y ss.

73 J. Bustamante: Sociedad Informatizada Sociedad deshumanizada?, Gaia, Madrid 1993, pp. 174-177.

74 R. L. Heilbroner: Son las mquinas el motor de la historia?, Historia y determinismo tecnolgico, Alianza Editorial, Madrid 1996, p. 81.

75 D. Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen, La Liebre de Marzo, Barcelona 2001, pp. 271-272.

76 D. Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen, La Liebre de Marzo, Barcelona 2001, p. 281.

77 D. Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen, La Liebre de Marzo, Barcelona 2001, p. 285.

78 D. Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen, La Liebre de Marzo, Barcelona 2001, p. 293.

79 E. Pastrana: Ofertas falsas y rebajas irreales: as juegan con los precios de los supermercados, 3 de febrero de 2016 (www.elconfidencial.com).

80 P. Pardo: El negocio de la democracia en Estados Unidos, 31 de enero de 2016 (www.elmundo.es).

81 C. F. Pereda: Los fondos opacos que tambin compiten en las elecciones de los Estados Unidos, 5 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

82 C. Murilo: Democracia rigurosamente vigilada, Ideas de Izquierda, n 21, julio de 2015.

83 R. Snchez-Parodi: El espectculo electoral ms costoso del mundo, Ciencias Sociales, La Habana 2014, pp. 207-222.

84 A. Torrs: La nueva extrema derecha europea: populismo antiinmigrante que cala en la poblacin obrera y en la mujer, 2 de febrero de 2015 (www.publico.es).

85 P. Robe: El partido de extrema derecha Alternativa por Alemania llama a luchar contra la izquierda, 3 de febrero de 2016 (www.izquieedadiario.es).

86 X. Casals: Por qu los obreros apoyan a la ultraderecha? Diez reflexiones para elaborar una respuesta, ICPS, Barcelona, WP, n 341, 2015, pp. 15-17.

87 X. Casals: Por qu los obreros apoyan a la ultraderecha? Diez reflexiones para elaborar una respuesta, ICPS, Barcelona, WP, n 341, 2015, pp. 12-13.

88 A. Ferrero: El nuevo nuevo fascismo, 13 de noviembre de 2015 (www.sinpermiso.info).

89 Sh. Smith: Fuego Subterrneo. Historia del radicalismo de la clase obrera en los Estados Unidos, HIRU, Hondarribia 2015, p. 501.

90 E. Mercatante: 15 de diciembre de 2015 (www.izquierdadiario.es).

91 A. Guerra Cabrera: La Celac y la amenaza de la crisis econmica, 28 de enero de 2016 (www.jornada.unam.mx).

92 S. Pozzi: Amrica Latina no crecer nada en 2016, dice el Banco Mundial, 6 de enero de 2016 (www.elpais.com).

93 R. Zibechi: Las tormentas que vienen, 27 de noviembre de 2015 (www.jornada.unam.mx).

94 A. Serrano Mansilla: La disputa por Amrica Latina, 27 de enero de 2016 (www.celag.org).

95 C. Wollenweider: Crnica de la IV Cumbre de la CELAC: la disputa entre dos modelos de integracin regional, 28 de enero de 2016 (www.telesurtv.net).

96 A. Rusconi: Argentina: elecciones 2015 el enfrentamiento entre dos modelos contrapuestos de nacin y de regin, Ideal. Izquierda democrtica en Amrica Latina, Mxico, n 01, 2015, pp. 35-38.

97 A. Mendoza: Estado plurinacional y movimiento general de la poca, Ideal. Izquierda democrtica en Amrica Latina, Mxico, n 01, 2015, pp. 32-34.

98 AA.VV.: Amrica Latina: nacionalismo, democracia y revolucin, Progreso, Mosc 1978, pp. 101-106.

99 Evo Morales Ayma: Abya Yala somos todos, Abya Yala. Una visin indgena, Ciencias Sociales, La Habana 2011, pp. 7-11.

100 A. J. Figueroa: La Revolucin Bolivariana, El Tapial, Caracas 2007, pp. 51-58.

101 C. Morais: Entrevista a Amlcar Figueroa, militante revolucionario venezolano, 18 de diciembre de 2015 (www.lahaine.org).

102 Contrapunto, Entrevista con J. P. Stedile, Hay que generar un reascenso del movimiento de masas, 6 de febrero de 2016 (www.lahaine.org).

103 A. Cristbal Prez: El estado-nacin en Amrica Latina en el siglo XX. Alternativas, El mundo contemporneo en crisis, Ciencias Sociales, La Habana 2013, p. 140.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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