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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2016

Per
De plagios, y otros crmenes

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Para un docente de enseanza media -como es el caso de quien escribe esta nota- el plagio es algo aberrante. Cuando un alumno plagia en el colegio ante un examen o cuando copia un texto de una obra, y lo presenta cono suyo al entregar una asignacin; bien puede considerarse el hecho no slo como una accin fea, sino tambin como una falta grave, que amerita una sancin pronta y drstica.

De hecho, el autor de ese desaguisado, es suspendido de inmediato, retirado del aula, y descalificado. Y si tiene pendiente una nota por su material as presentado, sta ser reprobatoria.

El plagio es para las personas, desde los aos de la infancia, una prctica vergonzosa que merece castigo. Pero si as es en la vida escolar, en la actividad ciudadana es por cierto, peor. Plagiar un texto para presentarlo como propio, simplemente denigra a quien lo hace, pero tambin envilece la relacin humana. El autor de eso, no tiene autoridad moral para mirar a los dems sin agachar la cabeza, ni tampoco puede pretender ejercer la jefatura del Estado.

Pero hay cosas peores

Preparar y organizar Comandos de Aniquilamiento para eliminar adversarios; habilitar centros clandestinos de reclusin para encerrar personas y someterlas a tratos crueles, inhumanos y degradantes; institucionalizar a tortura como mtodo para extraer confesiones y humillar a otros; abatir impunemente a presos rendidos encarcelados en una isla o en un reclusorio cualquiera; disparar contra pobladores de regiones olvidadas, campesinos sin armas, mujeres indefensas o jvenes que protestan en la calle, con motivo, o an sin l; esterilizar mujeres y promover programas de exterminio contra poblaciones nativas; llevarse en maletas escondidas barras de oro del Banco Central; rematar empresas pblicas y acumular fortuna con procedimientos ilcitos, todo eso, es mucho peor.

Los responsables de esas acciones -porque las ejecutan, ayudan a su realizacin, o simplemente benefician con ellas-, son pasibles en una dura sancin moral, pero tambin penal.

Ellos tampoco tienen autoridad moral, ni tica, ni derecho alguno para pretender erigirse como mandatarios de una Nacin, aunque la desprecien.

Viene esto al caso, porque alude a una lacerante realidad que nos subleva.

En verdad, el seor Cesar Acua es responsable de acciones repulsivas. Pero iguales, o peores han sido las acciones de los que la gente llama despectivamente el quinteto de la muerte, es decir, los 5 candidatos mayores que postulan para los comicios de abril. Keiko, Alan, PPK, Toledo y el mismo Acua -ninguno de ellos- puede verse beneficiado con el voto ciudadano.

Estamos tan slo a dos meses de las elecciones generales del 2016, y los medios de comunicacin -la prensa grande- llena sus pginas con la glorificacin de unos, y la descalificacin de otros.

Glorifica a los peores. Y descalifica a los pocos que tienen dignidad y coraje, o simplemente buscan diferenciarse de la gavilla poderosa que anhela preserva privilegios que nunca perdieron, pero que temen perder.

Ellos invierten inmensas fortunas para convencer al electorado electarado, lo llaman, porque lo desprecian- respecto a sus intenciones. Buscan engaarlo, para lograr que la gente vote por ellos, aunque luego los ciudadanos se arrepientan amargamente.

Y son tan torpes como Aldo M. en la entrevista con Vernica Mendoza. Y formulan preguntas tan idiotas que pueden responderse de la manera ms simple: si usted hubiera sido gay en 1960 -le preguntaron a la candidata del FA- dnde hubiera preferido vivir en NuevaYork, o en La Habana? Ella bien podra haber retrucado: si usted hubiera sido negro en 1960, dnde habra preferido vivir: en Alabama, en La Habana?

La ofensiva de prensa se ha conducido de tal modo que todos estn convencidos que Keiko Fujimori ganar la primera vuelta. Lo han dicho tanto y lo han reafirmado con las encuestas de opinin,- que hoy todos lo creen. Incluso los candidatos que nominalmente debiera luchar contra ella, y derrotarla. Ya no lo hacen.

Convencidos como estn que ella tiene la mayor votacin, luchan entre s por el segundo puesto, para pasar con ella, a la segunda ronda. Entonces se muerden y se atacan saudamente para descalificarse unos a otros. Piensan que si el otro baja en la estima ciudadana, entones el se beneficiar y podr disputar el repechaje.

Ni siquiera reparan en el hecho que, en segunda vuelta no ser necesario que nadie obtenga el 50% de los votos. Basta que tenga uno ms que su adversario para que gane. En otras palabras, quien salga segundo necesitara de los votos de los dems para derrotar a la chinita de la yuca. Si las heridas que se produjeron antes fueron profundas, esa suma ser inviable. Y la Keiko se los agradecer., Como sugiere Csar Hildebrandt, ella ganar al galope.

Todo ello ocurre porque estamos ante el juego democrtico. Gracias a l, los peruanos tenemos el privilegio de acercarnos cada cinco aos a las urnas y elegir a las personas que desde posiciones de Poder- habrn de defraudar nuestras expectativas. Ah acaba el cuento.

Luego de la consulta ciudadana los votantes debern esperar cinco aos ms para que vuelva a funcionar la democracia.. Y otra vez, ella ser igual: candidatos corruptos, promesas gaseosas, partidos improvisados, vientres de alquiler. Pero la prensa grande nos hablar del ejercicio democrtico y de la responsabilidad ciudadana.

Pocos se han puesto a pensar en asuntos de fondo. Veamos slo dos. Una cosa es la esencia de la democracia; y otra, las formas democrticas.

Lo que nosotros conocemos como democracia, no es la esencia, sino las formas: elecciones peridicas, alternancia en el Poder, partidos que compiten entre si, respeto al sufragio, voto preferencial; y otras acotaciones. Pero todas ellas no son sino formas democrticas, carentes de contenido, que no dicen nada. Ni siquiera nos hablan del rumbo del Per, ni de sus problemas.

La esencia de la democracia, es otra. Es la que permite la participacin activa y constante de los ciudadanos en las tareas de control, fiscalizacin de acciones, e incluso en la discusin y aliento de leyes y normas

Podramos aludir a algunos ejemplos. En Venezuela -donde la prensa grande asegura que no hay democracia- el gobierno bolivariano convoc al pueblo 18 veces para elecciones, revocatorias o consultas. Incluso la Constitucin de ese pas fue objeto de debates pblicos y mltiples.

Y en Cuba -donde la prensa grande dice que tampoco hay democracia- la ciudadana goza de la mejor educacin de Amrica Latina acreditada as por la UNESCO; de salud gratuita, empleo pleno, salario puntual; cultura, deportes y recreacin. All, cualquier iniciativa importante, es consultada a la ciudadana. Hoy mismo, el programa de cambios introducidos en a economa y en la vida cubana, ha sido materia de una consulta prolongada y exhaustiva.

Aqu nada de eso ocurre. La gente no se le consulta nada. Se le impone todo. Incluso, los fraudes electorales.

Por eso, al hablar de plagios y otros crmenes, hay que mirar el fondo y no quedarse en las formas.


Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera / http:/nuestrabandera.lamula.pe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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