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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2016

Entrevista con la historiadora y politloga argentina Alexia Massholder
Gobiernos progresistas latinoamericanos construyeron un polo antagnico del pueblo para enfrentar al neoliberalismo pero no generaron la herramienta para derrotarlo

Fernando Arellano Ortiz
El Cronicn


El reto para enfrentar las lacras de un sistema criminal como el capitalismo que ha generado la actual crisis civilizatoria por la que atraviesa la humanidad pasa por articular en forma efectiva las luchas sociales y polticas a nivel local, regional y mundial. Y en ese empeo, el pensamiento crtico indudablemente jugar un rol central, para la revisin crtica de nuestra historia de lucha, cuyo nico fin no debe ser condenar sino repensar las formas para hacerla ms efectiva. Pero tambin para la denuncia permanente y la elaboracin de propuestas alternativas de accin, anlisis y organizacin. La reflexin es de la historiadora argentina, doctora en Ciencias Sociales y catedrtica universitaria, Alexia Massholder, quien alterna su actividad de investigacin acadmica con sus labores de activista poltica.

Massholder es autora de un muy buen documentado libro titulado El Partido Comunista y sus intelectuales. Pensamiento y accin de Hctor P. Agosti (Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2014), que constituye un riguroso anlisis del rol jugado por la intelectualidad argentina en la compleja y conflictiva realidad de la nacin gaucha durante el periodo comprendido entre 1945 y 1965.

La obra se desarrolla teniendo como eje articulador la figura del dirigente comunista argentino Hctor Pablo Agosti (1911-1984), su amplia produccin bibliogrfica y su accionar poltico.

De la mano de Agosti el libro de Massholder se interna en un amplio laberinto en donde intelectuales, direccin poltica y dinmicas burocrticas se entrecruzan en un perodo crtico de la historia argentina, seala el reputado cientfico social Atilio Boron en el prlogo de la obra.

Cabe agregar que Agosti fue uno de los ms altos exponentes de la batalla de ideas durante el siglo XX, introductor de Antonio Gramsci en Argentina y en Amrica Latina, sus reflexiones crticas, audaces y profundas le valieron el reconocimiento de muchos intelectuales que, como el chileno Volodia Teitelboim, vieron en l un continuador de las elaboraciones de Anbal Ponce y Juan Carlos Maritegui.

Para auscultar los alcances de este interesante trabajo bibliogrfico que recaba en el papel de la intelectualidad en la lucha poltica y que contribuye a aprender de los yerros que histricamente han frenado procesos emancipatorios como el sectarismo y el dogmatismo en las conducciones partidarias, dialogamos con su autora.

Alexia Massholder se desempea actualmente como docente en la Ctedra Pensamiento argentino y latinoamericano de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Programa Latinoamericano de Educacin a Distancia en Ciencias Sociales (PLED) del Centro Cultural de la Cooperacin Floreal Gorini. Adems, es directora adjunta del Centro de Estudios y Formacin Marxista Hctor P. Agosti (CEFMA).

Cuando no se apunta a transformaciones profundas, no slo no se avanza sino que se permite el fortalecimiento de la democracia burguesa

- Uno de los temas centrales de tu libro es el rol que juega la cultura y los intelectuales en el devenir poltico (en este caso de Argentina, en el periodo que analizas: entre 1945 y 1965). En Amrica Latina la falta de una solidez cultural que posibilitare identidad propia ha sido talvez uno de los impedimentos para generar conciencia emancipadora?

- No dira que es un tema de falta de solidez cultural sino de relaciones de fuerza y de conciencia de lo profundas que son las contribuciones tericas y prcticas desde Amrica Latina. Respecto a esto ltimo pensemos en el pensamiento geoestratgico, cultural y poltico de Simn Bolvar, de San Martn, Simn Rodrguez y Jos Mart en el siglo XIX. Y en el siglo XX los de Jos Ingenieros, Anbal Ponce, Julio Antonio Mella, Jos Carlos Maritegui, Sergio Bag, Fidel Castro, tambin los exponentes de la Teologa de la Liberacin y de la Teora de la Dependencia. Todos ellos y tantsimos ms han tenido valiossimos aportes desde lo terico (tanto la elaboracin como la difusin y la revisin crtica) pero tambin desde la accin poltica transformadora. Muchos ellos, como el propio Hctor P. Agosti que de alguna forma protagoniza el libro al que refers, fueron en diversas medidas vctimas del olvido, muchas veces intencionado, y de la fragmentacin poltica de nuestra regin que durante muchos aos impidi la circulacin y el conocimiento de estos aportes propios. Deca, entonces, que no es slo la falta de conciencia de lo mucho que tenemos, que en cierta medida comenz a revertirse, sino de la correlacin de fuerzas polticas que intent e intenta sistemticamente sepultar todo el potencial cultural y emancipador de Amrica Latina.

- El dficit evidente en la relacin intelectuales-partidos polticos de izquierda o progresistas en Amrica Latina, es uno de los factores principales para que el neoliberalismo haya ganado la batalla cultural e ideolgica?

- Muchos de los intelectuales que mencion tuvieron pertenencia a partidos polticos, con las particularidades que eso implica y que intento abordar en el libro. No s si se trata de un dficit. Pero es cierto que su pertenencia a estructuras partidarias fue muchas veces utilizado como argumento, harto reduccionista por cierto, para desacreditarlos. Como si ser pensadores sueltos implicara siempre una condicin superior en los intelectuales. Es un tema delicado. Y sin dudas, como sugieres, el neoliberalismo se ha fortalecido con estas disputas propias de la izquierda, que tanto mal nos hacen por cierto. Las limitaciones del llamado progresismo creo que tambin han contribuido. En todo caso, habr que repensar estas cuestiones porque la batalla sigue y aqu estamos. Y seguiremos estando.

- Hctor P. Agosti, como bien lo reseas en tu trabajo bibliogrfico, constituye uno de los ms altos exponentes de la batalla de ideas tanto de Argentina como de Latinoamrica durante el siglo XX. Proyectando su obra y su accionar poltica a nuestros das, qu aportes suyos destacaras que tengan plena vigencia en el proceso de lucha contra los nuevos totalitarismos o globalitarismos, en palabras del gegrafo brasileo Milton Santos, que padecemos a causa del criminal modelo poltico-econmico neoliberal?

- Sealara tres principalmente. En primer lugar sus reflexiones sobre la democracia burguesa y sus lmites. Creo que en la actualidad, cuando las democracias no apuntan a las transformaciones profundas, revolucionarias, no slo no se avanza sino que permiten el fortalecimiento de la democracia burguesa, en donde el pueblo (demos) no cuenta con las garantas necesarias para la participacin efectiva que el trmino democracia supone. En segundo lugar, sus crticas desde el marxismo a las tradiciones liberales y nacionalistas (en el mal sentido de la palabra, porque hay uno bueno). Se trata de las dos corrientes que se han alternado mayormente en los gobiernos de nuestro continente sin haber podido dar soluciones efectivas y duraderas a nuestros problemas estructurales. Y en tercer lugar, creo que la introduccin de Gramsci y el puntapi inicial en la difusin de su obra al espaol ha sido y es fundamental para pensar los vnculos entre nacin, ideologa y cultura.

- Es Agosti el pionero en Latinoamrica de introducir a travs de su pas, Argentina, el pensamiento del formidable sardo Antonio Gramsci, quien entre los innumerables aportes intelectuales que hizo sobresale su concepcin de hegemona. Consideras que los gobiernos de impugnacin neoliberal que irrumpieron en la ltima dcada en Suramrica se quedaron cortos en generar hegemona en trminos gramscianos y por eso el renacer de una derecha con tintes fascistas como lo observamos en tu pas y en Venezuela?

- Sin dudas. Porque estos gobiernos de impugnacin neoliberal no pasan de intentar dar mejor condicin del explotado, no el fin de la explotacin. Y eso no es ms que perpetuar el sistema capitalista, que ya no hace falta ser revolucionario para impugnar. Miremos sino las declaraciones del Papa Esos gobiernos construyeron un polo antagnico del pueblo para enfrentar al neoliberalismo pero no generaron la herramienta para derrotarlo. Herramienta que para Gramsci debe conducir los intereses de las clases y fracciones de clases del nuevo bloque histrico, con una nueva unidad tica y moral, verdaderamente popular. No debe olvidarse, como hicieron y hacen muchos gramscianos, que Gramsci pensaba esos conceptos tericos, como todo marxista, en anclaje con la prctica de la lucha poltica. Y como comunista su horizonte era la revolucin.

- Volvamos a tu libro. Qu te motiv a realizar la minuciosa investigacin sobre la relacin del Partido Comunista argentino y sus intelectuales durante el periodo comprendido entre 1945 y 1965? Talvez aportar y difundir las experiencias militantes que han contribuido a la construccin de alternativas polticas, y al mismo tiempo, no caer en los mismos errores?

- Las motivaciones creo que fueron amplindose en el transcurso de la investigacin. Inicialmente, la ausencia total del estudio del comunismo en la Argentina en la carrera de Historia de la Universidad de Buenos Aires me llamaba mucho la atencin. No viniendo de familia comunista, tena la idea de que, por lo menos en el plano cultural, los comunistas haban hecho muchsimos aportes. Con el desarrollo de la investigacin, en donde mis directores Atilio Boron y Fernando Lizrraga tuvieron mucho que ver, fui tomando conciencia de las implicancias polticas de esa ausencia. Hoy estoy convencida de la intencionalidad poltica de esas ausencias y creo que debe ser un deber militante reponer todos esos vacos, para revertir los efectos de lo que comentbamos en la primera pregunta.

- En el contexto de tu investigacin se destaca el aporte de Hctor Agosti al mbito de la esttica a travs de su libro en Defensa del realismo. Qu elementos sustanciales destacas de este importante trabajo suyo?

- Creo que tiene grandes implicancias historiogrficas y por supuesto estticas. EL arte y la revolucin siempre han tenido una relacin tan compleja como inevitable. No hace falta enumerar la cantidad de poetas, escritores, cantantes, artistas plsticos, escultores y actores que han militado en las filas de la revolucin, y es impensable que su arte hubiera sido lo que fue sin esa filiacin. En el plano historiogrfico creo que, en el caso particular de Agosti que reconstruyo en el libro, permite matizar la idea del seguidismo sovitico a ultranza en todos los planos, como sostienen algunos, y la diversidad de debates existentes dentro del movimiento comunista internacional. En el plano esttico creo adems que la reflexin de Agosti permite pensar las condiciones de la creacin revolucionaria en el contexto del capitalismo. He conversado con el maestro y dramaturgo Ral Serrano sobre estos temas, y me ense mucho de las implicancias tambin filosficas que tiene en la relacin sujeto objeto, pero no es esto ltimo algo en lo que pueda pronunciarme por mis limitadas aproximaciones al tema.

- Retomando a Gramsci, t afirmas que sus reflexiones las hizo a partir de su prctica poltica concreta con el explcito objetivo de actuar por el triunfo de la revolucin socialista. Para lograr un proceso revolucionario y emancipatorio, por qu el marxismo como metodologa de comprensin y anlisis de la realidad puede contribuir no solo a este propsito sino a crear alternativas que lo hagan posible?

- Porque no se trata justamente de una metodologa pensada para el mero anlisis sino para la transformacin. El marxismo va a fondo, a las verdaderas causas de los fenmenos. Y por eso el enemigo tambin estudia tanto marxismo, aunque con fines opuestos. Y porque el marxismo, como prctica, pone adems mucho nfasis en el tema de la organizacin (citemos solo a Gramsci y a Lenin como ejemplos ms evidentes y conocidos). Un anlisis certero sin una organizacin poltica fuerte y slida tendr resultados escasos en la modificacin de la correlacin de fuerza. Los innumerables frentes de batalla que nos abre, por ejemplo, el gobierno recientemente electo en Argentina, nos va a poner a prueba. No podemos dispersar la fuerza y salir como locos de ac para all por cada injusticia o atropello que debamos enfrentar. Debemos organizarnos de manera ms inteligente para que nuestros golpes sean ms efectivos. La impotencia y la indignacin nos dan ganas de salir a comernos el mundo. Pero a veces debemos frenar y pensar, como hace el enemigo, para que nuestra accin tenga efecto. Pensamiento y accin.

- Si bien es cierto que el capitalismo no se va a caer solo, sino que es necesario empujarlo, qu har falta para que ello suceda y la humanidad pueda superar la crisis civilizatoria que enfrenta por culpa de este criminal sistema? Cul debe ser el rol que en este propsito urgente debe jugar el pensamiento crtico para ganar la batalla de ideas?

- Algo podramos repetir de las respuestas anteriores. Tenemos la metodologa, el pensamiento crtico. Tenemos una gran experiencia histrica. Debemos utilizar todas las evidencias de la decadencia y el sinsentido del capitalismo, crear conciencia sobre esto, y sobre la posibilidad efectiva de algo diferente. Tenemos evidencia histrica y actual para hacerlo. Y sobre todo articular mejor nuestra lucha, a nivel local, regional, mundial. El pensamiento crtico indudablemente jugar un rol central, para la revisin crtica de nuestra historia de lucha, cuyo nico fin no debe ser condenar sino repensar las formas para hacerla ms efectiva. Pero tambin para la denuncia permanente y la elaboracin de propuestas alternativas de accin, anlisis y organizacin. Con autocrtica pero con confianza en nuestra fuerza, estoy segura que lo vamos a lograr.

Fuente: http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones112/nota04.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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