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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2016

Sacudn carnavaleo

Csar Cedeo
GKillCity


 

Tengo la extraa teora de que nunca hay hechos polticos interesantes antes de un feriado o fin de semana. Sin embargo, el viernes 5 de febrero de 2015 esta teora se vino abajo. El Presidente Rafael Correa anunci va Twitter que el Alto Mando de las Fuerzas Armadas fue cesado anticipadamente debido a su rechazo al dbito de cuarenta y un millones de dlares al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFA) por un error de avalo en los terrenos adquiridos por el Ministerio del Ambiente para la construccin del parque Samanes. El pas de feriado, el alto mando militar, cesado.

Lo sorprendente es que esta medida drstica, tanto de parte de militares como del Presidente, fue detonada por un asunto relativamente insignificante: una devolucin por error de avalo catastral. Sin embargo, si analizamos ms detenidamente las aristas militares, civiles, y polticas de este hecho descubriremos que es el ms sorprendente en 37 de democracia que bien podra marcar una nueva realidad poltica para el Ecuador.

Hay una dimensin netamente militar del problema. Las Fuerzas Armadas han tenido que lidiar con una serie de desacuerdos con el Gobierno actual en cuanto a sus misiones principales, as como su estructura que he analizado en artculos anteriores: desde inconformidades por asumir ms roles de seguridad interna hasta desencuentros sobre la cantidad y organizacin de tropas con las que contamos, el Alto Mando haba tomado medidas de prensa similarmente polmicas como cadenas televisivas nacionales y comunicados de prensa. El problema de todas estas medidas era que, desde una perspectiva exclusivamente tradicional, eran un atentado contra el control civil sobre los militares. Para expertos como Samuel Huntington autor de El Soldado y el Estado los militares no pueden discutir pblicamente sobre asuntos que sean inclusive de su competencia profesional porque lesionaran su sumisin a la autoridad civil. Bajo esta figura, aunque hubiera tenido motivos estrictamente profesionales para tener desacuerdos con el gobierno, sus declaraciones actuales y pasadas estaban fuera de lugar.

Hay una dimensin civil, tambin. El Gobierno Nacional haba lidiado con estas actitudes de una manera que se puede considerar prudente. Por ejemplo, ante la cadena nacional ordenada por el general Leonardo Barreiro como Jefe del Comando Conjunto el 18 de Diciembre del 2013 para clarificar que las reformas militares que el Gobierno haba anunciado no eran oficiales por cuanto el Alto Mando no se haba pronunciado sobre las mismas, el Presidente le respondi recordando que los militares no deban deliberar sobre decisiones nacionales. No se ces a ningn General o Almirante. Esta actitud continu ante rumores que surgieron durante julio del 2015 sobre supuestos desencuentros entre los militares y el presidente Correa. En esta ocasin tanto el Ministro de Defensa, Fernando Cordero, como el ahora ex Jefe del Comando Conjunto, Luis Garzn, reiteraron que las Fuerzas Armadas eran sumisas al Gobierno y la Constitucin. Nuevamente, el Gobierno no tomo medidas punitivas y prefiri responder con calma a los desafos a su autoridad. El patrn de conducta civil ante los militares ha sido de prudencia pero con la intencin de dejar claro que no haba debilidad civil, sino calma para tomar decisiones en temas militares.

Al final, est la dimensin poltica del asunto. Por aos, el Gobierno Nacional mantuvo una postura respetuosa pero firme para delinear la poltica militar del Ecuador. Esto es constitucional y democrticamente adecuado aun cuando las decisiones puedan generar equivocaciones que he analizado previamente. De acuerdo a Peter Feaver, profesor en temas militares de la Universidad de Duke, aun esos errores son parte de los privilegios civiles en una democracia con control civil sano sobre los militares. Sin embargo, la calma del Gobierno no ha ido de la par con la evolucin cultural de los militares ecuatorianos que ostentan grados de oficial general o almirante. En el comunicado sobre el ISSFA los oficiales usan un prrafo para argumentar que su deber es defender la Constitucin lo que significa una soterrada apelacin al viejo concepto de garantes que tena la Constitucin de 1998. Fue tan desacertada que inclusive opositores acrrimos de Rafael Correa como Carlos Vera la rechazaron via twitter.

An ms impresionante es que esta desacertada amenaza fue detonada por un asunto administrativo que no puede ser entendido como un ataque al ISSFA o a las Fuerzas Armadas. En primer lugar, la polmica del terreno del parque Samanes es un error netamente de avalo comercial. No es ninguna forma de ataque a los militares: no se est inculpando a nadie de un crimen, solo se busca optimizar el uso de recursos pblicos. En segundo lugar, tanto en trminos presupuestarios como institucionales, el Gobierno Nacional ha reconocido la importancia de financiar al mximo posible las necesidades militares del pas. Aun cuando han existido problemas con las adquisiciones militares de la actual administracin, el Gobierno ha dado un respaldo absoluto a recuperar la capacidad operativa perdida despus de la Guerra del Cenepa, y ha respetado los procedimientos de ascenso institucional de las Fuerzas Armadas. En tercer lugar, a pesar de que la realidad actuarial del ISSFA implica que en todo momento hay ms beneficiarios que contribuyentes a la institucin, el Gobierno tom la decisin de garantizar constitucionalmente su existencia y financiamiento. En pocas palabras, no hay ningn ataque a las Fuerzas Armadas.

El trasfondo de la actual polmica no es un mero desencuentro administrativo entre civiles y militares: representa un problema cultural profundo en las Fuerzas Armadas que les impide reconocer que no son deliberantes. Las Fuerzas Armadas del Ecuador, invocando caducas formas de garantismo democrtico y pisando fuera de los asuntos profesionales que deberan enfocar su atencin, estn ponindose de lado equivocado de la historia. Por eso, la reaccin del Gobierno es histrica. En 37 aos de democracia, es difcil encontrar ejemplos de Gobiernos que tomaron la decisin de cesar a sus generales y almirantes cuando estos tomaron una postura clara contra sus rdenes. Es an ms sorprendente porque el Gobierno tena alternativas para evitar este conflicto. Por ejemplo, poda esperar dos semanas para que el general Luis Garzn termine su perodo legal como Jefe del Comando Conjunto y rechazar la terna formada por sus subalternos en antigedad a fin de hacer lo que hizo este viernes pero sin la publicidad y frontalidad de la actual medida. Sin embargo, al parecer el presidente Correa entendi que dos aos de calmadas reacciones eran suficientes y que el control civil sobre nuestros militares requera una accin firme. Eso es lo que pas este viernes de carnaval.

Pero el Gobierno no queda enteramente absuelto de responsabilidades en esta situacin. Aun cuando el Presidente tiene la prerrogativa (y acierto) en remover al Alto Mando por su comportamiento inapropiado, su administracin necesita mejorar su entendimiento y gestin en materia militar. Por ejemplo, el Presidente ha defendido la necesidad de diversificar las misiones de las Fuerzas Armadas en tiempos que una guerra convencional con uno de nuestros vecinos es poco probable. Sin embargo, la diversificacin de misiones militares coexiste con reducir considerablemente el tamao de nuestros militares. Entre estas dos medidas, el Gobierno ha decidido garantizar las pensiones y sostenibilidad financiera del ISSFA. Estas acciones reflejan su poco entendimiento en materia militar. En pocas palabras: si reducimos el nmero de efectivos militares y diversificamos sus misiones asumimos el riesgo considerable que la capacidad de combate decline considerablemente debido a que menos soldados tendrn que dominar ms especialidades, algunas totalmente contrarias al arte de la guerra. Adicionalmente, la disminucin de contribuyentes militares al ISSFA tender a aumentar los fondos que el Gobierno debe destinar para subsidiarlo, algo que a la larga podra consumir considerablemente el presupuesto de defensa. Teniendo en cuenta que parte de las tensiones previas entre Gobierno y lderes militares han pasado por alguno de estos puntos, es claro que el Gobierno no quiere aceptar la discordancia que sus polticas de defensa mantienen.

Ante esta situacin es importante hacer dos observaciones. Primero, esta polmica es totalmente irrelevante tanto para el futuro del ISSFA como la efectividad de combate de las Fuerzas Armadas. No vamos a sufrir un colapso militar por debitar $41 millones al ISSFA. Sin embargo, si existen importantes y complejas decisiones sobre las que depende el futuro del ISSFA as como de nuestra capacidad de combate las cuales he analizado en artculos previos. Vale la pena recordar que nuestras reformas militares en curso, nuestra capacidad de combate, y el futuro del ISSFA estn relacionadas. Como pas necesitamos identificar nuestra prioridad entre estos tres factores y tomar todas las medidas para garantizar que los militares ecuatorianos sean capaces de triunfar en el campo de batalla y que cuenten con una malla de respaldo por el sacrificio sobrehumano que hacen en nombre del Ecuador.

Segundo, la oposicin ecuatoriana tiene una oportunidad de oro en esta polmica. En lugar de tomar partido con los militares en retiro y el alto mando saliente, los polticos de oposicin deben mirar las acciones del gobierno en el contexto de sus propias aspiraciones para conquistar la Presidencia en las futuras elecciones. Esto significa que todos aquellos polticos que tienen el deseo de contar con suficiente libertad de decisin y reducir riesgos a la estabilidad de su administracin deben reconocer que reducir el poder poltico de las Fuerzas Armadas es algo que los beneficia directamente. Consecuentemente, deben admitir que la medida del Gobierno no hace ms que beneficiar su propia supervivencia en caso de conquistar el poder va electoral. Por ejemplo, Guillermo Lasso debe entender que en lugar de ganar unos cuantos votos militares repudiando la accin del Presidente puede ganar mucho ms si la institucin que es la Presidencia cuenta con un poder de comando sobre los militares que sea robusto. Esto le garantizara a Lasso capacidad para tomar las polticas militares que crea que son en el mejor beneficio nacional as como remover un actor que puede volverse contra l, si le conviene. En conclusin, la oposicin y el pas debe entender que este viernes iniciamos mucho ms que un feriado largo: iniciamos el fin de la dominacin militar de nuestra democracia.

Fuente: http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/sacudon-carnavaleno


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