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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2016

El plomo sigue envenenando a los nios de Estados Unidos
Dos, tres... muchas Flints

David Rosner y Gerald Markowitz
TomDispatch

Traduccin del ingls de Carlos Riba Garca


Bienvenidos a Estados Unidos de Flint

Introduccin de Tom Engelhardt

 

Hablemos de una pesadilla: los nios de una ciudad, miles de ellos, podran haber sido envenenados con el plomo presente en el agua de grifo como resultado del intento de unos adultos de ahorrar un poco de dinero de la ciudad. Unos adultos que saban del peligro pero prefirieron ignorar las advertencias de los cientficos, no dijeron nada al pblico sobre el riesgo que corra la salud de los ciudadanos e insistieron acerca de la seguridad del agua corriente; en algunos casos, eliminaron informacin sobre la situacin real del agua. Como cualquiera que haya hojeado un peridico o haya visto el telediario en las ltimas semanas lo sabe, esta es la descarnada descripcin de la actual crisis de Flint, Michigan, en la que la austeridad econmica determin que una ciudad pasara a tener un agua extremadamente corrosiva que a menudo sala del grifo con un color amarillento y algunas veces quienes se baaban con ella acababan con graves sarpullidos. Sin ninguna duda, el lector tambin sabe que un agente anticorrosivo que podra haber evitado buena parte de la corrosin producida en las tuberas de agua de la ciudad y, de esa manera, el envenenamiento con plomo de muchos de sus residentes no se hizo para ahorrar 100 dlares diarios. No crea usted que se haya aprendido algo: los congresistas republicanos, impacientes (al igual que Rick Snyder, gobernador de Michigan) por ahorrar algunos dlares sin tener en cuenta la salud de la poblacin, se niegan a financiar la reparacin del problema. Tal como inform Reuter hace pocos das, el senador texano John Cornyn, segundo en importancia en el Senado entre sus pares republicanos, dijo que la ayuda a Flint no debe aumentar el dficit presupuestario federal por culpa de lo que es un problema local y estatal.

 

Ya que estamos en el tema, el grupo activista Progress Michigan public un revelador documento del departamento de Tecnologa, Gestin y Presupuesto del estado de Michigan. En enero de 2015, diez meses antes de que el gobernador Snyder admitiera que el agua de Flint no era potable, el estado ya haba empezado a llevar agua a la ciudad en camiones cisterna y a instalar refrigeradores junto a los bebederos en los edificios estatales de modo que los trabajadores pblicos pudiesen optar por continuar bebiendo el agua de Flint u otra ms segura.

 

En una situacin tan sombra como esta, es posible ver una luz de esperanza? Permtame que le sugiera una; se trata de un grupo de trabajadores que quiz sientan en su propia piel la necesidad de la austeridad pero no por eso han permitido que se viera afectado su sentido de la generosidad para con el resto de los seres humanos. Durante meses y en toda la geografa de Michigan, cientos de sindicalistas del gremio de los fontaneros han estado viajando a Flint para ofrecer voluntariamente su tiempo y sus conocimientos e instalar filtros y grifos que extraen al menos una parte del plomo del agua que llega a cada casa de la poblacin. Desgraciadamente, el reemplazo de las tuberas corrodas del sistema de agua corriente de la ciudad supera las posibilidades del trabajo voluntario de estos fontaneros.

 

Hoy, TomDispatch ha acudido a dos de los principales expertos en Estados Unidos en la cuestin de los efectos adversos del plomo en la salud humana y en la forma en que las corporaciones se han beneficiado del uso de este metal mientras ocultaban las consecuencias sanitarias de su uso. David Rosner, el primer autor invitado para escribir una nota en la historia de TomDispatch en diciembre de 2002 y Gerald Markowitz, autores ambos de Lead Wars: The Politics of Science and the Fate of Americas Children (Las guerras del plomo: la poltica cientfica y la suerte de los nios estadounidenses), no solo ofrecen una visin general de la situacin en Flint, sino tambin la que se da en toda la nacin, en la que los estadounidenses, sobre todo nuestros nios, son envenenados con plomo. Sin duda, esta es una historia infernal.

 

* * *

 

Una crisis txica que va de costa a costa

 

S que si yo fuera padre en ese lugar, estara preocupadsimo si la salud mis hijos estuviera en riesgo, dijo el presidente Obama en un reciente viaje a Michigan. Ese lugar era Flint, una decadente ciudad industrial atrapada en la crisis del agua ocasionada por los planes de austeridad del gobierno del estado. Para ahorrar un par de millones de dlares, la ciudad de Flint ha dejado de extraer agua del lago Huron para el consumo de la poblacin y empez a extraerla del ro Flint, un ro en el que desde hace muchos aos la industria local situada a lo largo de sus orillas ha vertido sus desechos txicos. Hoy en da, la ciudad est en medio de una emergencia sanitaria pblica por el alto ndice de plomo presente en el agua corriente y en la sangre de sus pequeos.

 

En este momento, se estima que el costo del reemplazo de las tuberas de plomo que contamina el agua corriente de la ciudad gracias a los txicos corrosivos que se encuentran en el agua del ro Flint llega a los 1.500 millones de dlares. Nadie sabe de dnde saldr ese dinero ni cundo estar disponible. Mientras tanto, el precio que estn pagando los nios de Flint es y continuar siendo incalculable. Apenas una pizca de plomo en el agua que bebe un nio o en la pintura que se desprende de las casas viejas puede cambiar el curso de una vida. La cantidad de polvo de plomo que est en la ua del pulgar es suficiente para dejar en coma a un nio o producirle unas convulsiones mortales. Solo la dcima parte de esa cantidad es necesaria para reducir el coeficiente intelectual, para perder la audicin o tener problemas de comportamiento como el dficit de atencin, los trastornos de hiperactividad o la dislexia. El Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingls), la agencia de control federal responsable del control y la proteccin de la salud de los estadounidenses, dice sencillamente: Tratndose de nios, no existe un nivel de plomo en sangre que sea inocuo.

 

Si se preocupara por el hecho de que sus hijas viviesen en Flint, el presidente Obama tendra toda la razn. Pero los nios de esa ciudad no son los nicos amenazados por esta crisis de salud pblica. Esta situacin crtica para los nios se repite en Baltimore (Maryland), Herculaneum (Missouri), Sebring (Ohio) e incluso en la capital del pas, Washington DC; y esto no es ms que el principio de la lista. Hay informacin estatal que sugiere, por ejemplo, que 18 ciudades de Pennsylvania y 11 de New Jersey podran tener una proporcin todava mayor de poblacin infantil con niveles de plomo en sangre incluso ms altos que los de Flint. Hoy da, los cientficos estn de acuerdo en que en la edad infantil no hay un nivel de plomo en sangre que sea seguro y en que al menos la mitad de los nios de Estados Unidos tiene alguna neurotoxina en su organismo. El CDC est especialmente preocupado por los ms de 500.000 nios estadounidenses que tienen importantes cantidades de plomo en su cuerpo. En el siglo pasado, un nmero indeterminado de ellos han visto reducido su coeficiente intelectual, limitado su desempeo escolar, alterado su comportamiento y debilitado su desarrollo neurolgico. De una costa a la otra del pas y desde el Cinturn del Sol al Cinturn de la Herrumbre, numerosos nios han estado en peligro y continan estndolo por un siglo signado por la produccin industrial, la glotonera comercial y la desercin de los gobiernos en todos los niveles: municipal, estatal y federal que los deberan haber protegido. A diferencia de lo que ocurre en Flint, raras veces esta crisis ha tenido repercusin pblica.

 

Dos, tres... muchas Flints

 

En Flint, el origen de la crisis actual se relaciona con la historia del gigante de la industria automotriz, General Motors (GM), y su ascenso en las dcadas centrales del siglo XX al estatus de la mayor corporacin del mundo. Solo la planta Buick de GM ocup alguna vez una superficie de casi 2.400 metros de longitud por 800 de anchura, segn el Chicago Tribune, y varias otras plantas GM como la Chevrolet cubrieron literalmente las mrgenes del ro Flint en esta ciudad del automvil. Al ro fueron a parar todos los residuos txicos de las plantas industriales las ms grandes y las ms pequeas que en su tiempo fabricaban bateras, pinturas, cristales, equipos de soldadura, telas, aceites, lubricantes y un sin fin de otros materiales necesarios para montar un automvil moderno. En estas plantas, que se alineaban a orillas de los ros Flint y Saginaw; sus desechos estn en el origen de la actual emergencia sanitaria.

 

Ciertamente, la crisis que atrajo la atencin del presidente Obama es horrenda, pero de una u otra manera los nios de Flint han sido envenenados durante al menos 80 aos. Tres generaciones de esos nios, los que vivan cerca de la avenida Chevrolet en el viejo casco industrial de la ciudad, crecieron en un ambiente lleno de metales pesados y txicos causantes de enfermedades neurolgicas en esos nios y problemas cardiovasculares en los adultos.

 

Tal como document Michael Moore en su pelcula Roger y yo, GM abandon Flint en un vano intento de evitar un desastre econmico-financiero. Despus de haber exprimido a sus habitantes hasta el agotamiento, la empresa plant a la ciudad dejndola con el problema de tener que lidiar con la infernal contaminacin sin contar con los medios para hacerlo. Como sucede con otras ciudades industriales que sufrieron un abandono similar, la poblacin de Flint es mayoritariamente afroestadounidense e hispana y tiene una gran proporcin de familias que viven bajo el umbral de la pobreza. De sus 100.000 residentes, el 65 por ciento es de origen afroestadounidense e hispano y el 42 por ciento est sumido en la pobreza.

 

El presidente debera estar preocupado por los nios de Flint y tambin por la necesidad que tienen las autoridades municipales, estatales y federales de reparar las tuberas, las cloacas y el suministro de agua de la ciudad. Tcnicamente, aunque cara, se trata de una propuesta viable. Sin embargo, ya est claro que la voluntad poltica brilla por su ausencia, y no solo en esta comunidad. Gina McCarthy, la administradora de la Agencia de Proteccin Ambiental (EPA, por sus siglas en ingls) se ha negado a proporcionar a los residentes de Flint siquiera un programa a futuro para reemplazar las tuberas y conseguir que el agua de la ciudad sea potable. No obstante, hay un problema an ms grave que es aun ms difcil de solucionar: la combinacin de racismo y avaricia corporativa que ha llevado el plomo y otros contaminantes a millones de casas de Estados Unidos. Las cifras de nios enfermos en Flint es apenas la punta de un enorme y txico iceberg. Incluso Baltimore, que en los aos treinta del siglo pasado detect la epidmica contaminacin con plomo, se enfrenta todava con una crisis similar, sobre todo en los barrios predominantemente afroestadounidenses, que es donde ms abundan los edificios antiguos pintados con pinturas a base de plomo.

 

Justamente ahora, en febrero, el secretario de Vivienda, Comunidad y Desarrollo, Kenneth C. Holt, desestim la existencia de la histrica crisis de contaminacin con plomo en Baltimore sugiriendo cruelmente que todo eso podra ser una minucia. Una madre, dijo, podra simular ese envenenamiento poniendo una plomada de pesca en la boca de su hijo [y] despus llevar al nio a una comprobacin. Esta triquiuela, agreg sin ninguna prueba, apuntaba a que los propietarios de los pisos alquilados se hicieran responsables de proporcionar una vivienda [mejor] al nio. Desgraciadamente, se ha visto que la actitud de Holt y la del gobernador de Michigan, Rick Snyder, son las tpicas de los responsables municipales y estatales de Estados Unidos, que cuando se trata del plomo y los txicos qumicos no han hecho ms que ignorar, desestimar o sencillamente negar la realidad del sufrimiento de los nios, sobre todo los negros y los hispanos.

 

De hecho, en Estados Unidos hay una cada vez ms nefasta historia de envenenamiento con plomo. Probablemente, de los que afectan a la infancia, este ha sido el contaminante medioambiental ms ampliamente utilizado. Esto en parte se debi a que durante las dcadas centrales del siglo XX, el plomo era considerado un componente esencial de la sociedad industrial, un metal sin el cual nadie poda vivir confortablemente. De ninguna manera, las tuberas txicas de Flint son las nicas, ni siquiera la principal fuente de peligro para los nios que nos ha dejado esa poca.

 

En los aos veinte del siglo pasado, se introdujo el tetraetilo de plomo como aditivo para la gasolina. En ese tiempo, fue alabado como un regalo de Dios por un representante de la Ethil Corporation, una entidad de GM, Standard Oil y Dupont, las compaas que lo inventaron, produjeron y comercializaron. A pesar de las advertencias de que este txico industrial poda contaminar el planeta, como efectivamente lo hizo durante casi 75 aos antes de que Estados Unidos resolviera eliminarlo de la gasolina. A lo largo de ese tiempo, expelido por el tubo de escape de cientos de millones de coches y camiones contamin el suelo en el que jugaban los nios y el piso donde gateaban los bebs. Prohibido su uso en los ochenta, todava hoy acecha en todo el entorno.

 

Mientras tanto, las viviendas de todo el pas resultaron contaminadas con plomo de una forma completamente diferente. El carbonato de plomo, un polvo blanquecino, se mezcl con el aceite de linaza para crear la pintura empleada en casas, hospitales, escuelas y otros edificios hasta 1979. Pese a que se saba desde bastante tiempo atrs de su capacidad de hacer dao e incluso de matar a los nios que lo chupaban en el alfeizar de las ventanas, los juguetes, las cunas y todo tipo de objetos de madera pintados con plomo, no fue hasta este ao que el gobierno federal prohibi su uso.

 

Aunque han pasado casi 40 aos, cientos de toneladas de plomo en la pintura de las paredes de casas, edificios de departamentos y lugares de trabajo de todo el pas permanecen ah, sobre todo en los barrios ms pobres donde hoy viven millones de nios de ascendencia afroestadounidense e hispana. Hoy mismo, la mayora de las familias blancas de clase media se sienten relativamente a salvo de los peligros del plomo, aunque el aburguesamiento de los antiguos barrios y la rehabilitacin de viejas viviendas pueden exponer todava a sus hijos a niveles peligrosos de plomo en polvo de la pintura vieja en las paredes. Sin embargo, los hijos de familias negras e hispanas econmica y polticamente vulnerables, muchos de los cuales viven en edificios muy viejos y ruinosos, an sufren en mayor proporcin los devastadores efectos txicos del plomo. As acta hoy en da el racismo institucional. En cuanto al agua que en este momento sale de los grifos del sistema de agua corriente de Flint, lo mismo que la pintura de las paredes de sus complejos habitacionales por no mencionar a quienes viven en los barrios pobres de Detroit, Baltimore, Washington y prcticamente todos los cascos urbanos ms antiguos, continan envenenando a los nios expuestos al polvo, las desportilladuras, los suelos y al aire contaminados con plomo.

 

Durante el pasado siglo, decenas de millones de nios han sido envenenados con plomo, y hoy en da algunos millones de ellos siguen estando en peligro. Adems de estos riesgos, esos mismos nios se enfrentan con la amenaza de otros venenos industriales, como el mercurio, los asbestos y los bifenilos policlorados (ms conocido como PCB); esta es la frmula del desastre de Flint, pero se da a escala nacional.

 

La verdad es que Estados Unidos tiene innumerables Flints esperando que llegue su momento. Imagine el lector el tictac de unas bombas de relojera txicas; solo un plan de austeridad o la mala decisin de algunos funcionarios a quienes poco les importa un desastre de salud pblica. Dada esta situacin, es notable incluso en la estela de Flint la escasa atencin o publicidad que han merecido semejantes amenazas. Es lgico, entonces, que no parezca haber prcticamente ninguna voluntad poltica que asegure que las futuras generaciones de nios no tengan el mismo destino que los de Flint.

 

El futuro del txico pasado estadounidense

 

Unas series de decisiones de funcionarios estatales y municipales convirtieron la crnica crisis post-industrial en un desastre sanitario total. Si bien es en los funcionarios gubernamentales, incompetentes, corruptos o desalmados, en quienes se ha descargado toda la culpa (y bien que se la merecan), desafortunadamente, la cuestin principal no ha salido a la luz: hay muchos Flints post-industriales, muchas ms tragedias ocultas que afectan a los nios estadounidenses que est esperando su momento para aparecer en la primera plana de los medios. Ocuparse de Flint como si fuese una anomala es lo mismo que condenar a miles y miles de familias de todo el pas a soportar en solitario el dao infligido a sus hijos, unas familias abandonadas por una sociedad que no est dispuesta a invertir un dlar en la limpieza de 100 aos de contaminacin industrial, ni siquiera a reconocer la injusticia que todo ello implica.

 

La solucin de la actual crisis de Flint puede demorarse muchos aos, pero al menos en otras ciudades del pas hay un atisbo de esperanza en cuanto al desarrollo de formas de empezar a ocuparse del venenoso pasado de Estados Unidos. En California, por ejemplo, 10 ciudades y condados, entre ellos San Francisco, San Diego, Los Angeles y Oakland, han demandado y ganado en primera instancia a tres fabricantes de pigmentos de plomo por un total de 1.500 millones de dlares. Ese dinero ser invertido en la eliminacin de la pintura de plomo de las paredes de viviendas de esas ciudades. Si estos veredictos se mantuvieran despus de las apelaciones, seran una victoria sin precedentes que marcaran un camino, ya que obligaran a que las industrias contaminadoras limpiaran la suciedad que han creado y de la cual se han beneficiado.

 

Tambin ha habido otras victorias parciales. Por ejemplo, en Herculaneum, Missouri, donde la mitad de los nios que viven en un radio de 1.600 metros alrededor de la ms grande fundicin de plomo del pas sufren envenenamiento por plomo, los miembros de un jurado declararon culpable a Fluor Corporation, una de las empresas de ingeniera y construccin del mundo, obligndola a pagar un total de 320 millones de dlares. Este veredicto ha sido apelado; mientras tanto, la empresa ha trasladado su fundicin a Per, donde sin duda envenenar a toda la poblacin del lugar.

 

Hace poco tiempo, el presidente Obama dio en el clavo cuando mencion a Flint, pero al mismo tiempo se olvid de lo ms importante. Cuando lo hizo, estaba en Detroit, bastante cerca de la ciudad cuyo sistema de agua corriente est daado por la corrosin. Detroit es otro smbolo del abandono corporativo con su propio legado txico. Aqu la Ciudad del Automvil y capital de la industria automotriz, los barrios con miles de casas pintadas con pintura a base de plomo, siguen siendo una zona de desastre. En la cuestin del envenenamiento de los nios estadounidenses, quizs haya llegado el momento de ampliar la mirada y enfrentarse con la terrible emergencia humana provocada por el siglo estadounidense.

 

 

David Rosner y Gerald Markowitz, colaboradores regulares de TomDispatch, han escrito y compilado siete libros y 85 artculos sobre una variedad de riesgos industriales y ocupacionales, entre ellos Deceit and Denial: The Deadly Politics of Industrial Pollution y, ms recientemente, Lead Wars: The Politics of Science and the Fate of Americas Children. Rosner es profesor de Ciencias socio-mdicas y de Historia en la Universidad de Columbia y codirector del Centro para la Historia de la Salud Pblica en la Mailman School of Public Health, de Columbia. Markowitz es profesor de Historia en el John Jay College y en el centro de graduados de la Universidad de la ciudad de Nueva York. Ambos han recibido un certificado de agradecimiento por parte del Senado de Estados Unidos por mediacin del senador Sheldon Whitehouse, quien ha reconocido la importancia de sus trabajos acerca del plomo y el envenenamiento industrial.

 

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.

 


Fuente del artculo en ingls: http://tomdispatch.us2.list-manage.com/track/click?u=6cb39ff0b1f670c349f828c73&id=7a967437eb&e=b20156cdd0

 

 


 




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