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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2016

Una bandeja de huevos para los militares?

Orlando Prez
El Telgrafo


La campaa promovida en las redes sociales, y auspiciada por blogueros y asamblestas de oposicin, parecera una broma, pero en realidad oculta algo ms complejo: quienes la impulsan creen que todos sus males (supuestamente a causa del corresmo) se acabarn con un golpe de estado militar. Como eso no ocurre: hay que regalarles bandejas de huevos para que tomen valor, usen las armas y acaben con el gobierno, sus autoridades y sus simpatizantes. Parecera una broma, pero no lo es.

En otras palabras: los militares no tienen testculos, ni valor, ni mucho menos testosterona en sus rganos viriles para hacer lo que ellos anhelan y no han podido hacer por las vas democrticas e institucionales? Y al mismo tiempo: ponen a mujeres, nios y ancianos con caras de ternura angelical llevando las bandejas. Por qu no se las llevan a los blogueros, asamblestas y supuestos analistas que parecera carecieran de los testculos para combatir, con las armas en la mano, a una supuesta dictadura que les impide vivir con sus comodidades y aspiraciones liberales?

La imagen dice todo de quienes promueven la campaa y tambin sorprende que ningn militar en servicio pasivo haya salido a defender el honor y la hidalgua de las Fuerzas Armadas y sus mandos, cuando por menores cosas o adjetivos han dedicado sendos comunicados o reacciones virulentas. No se sienten aludidos? Los generales en servicio pasivo son cmplices de esta campaa en el afn de pedirles a sus colegas en servicio activo que den el golpe de Estado y entreguen el poder a uno de ellos?

Ms all del machismo expreso (del cual no han dicho ni po las feministas ms fanticas del pas) esos personajes son antidemocrticos, por donde se los vea. Se han instalado en ese modo violento, autoritario, dictatorial e intolerante de resolver las supuestas fallas del sistema. Como no funciona por la va democrtica, hay que usar el poder de las armas, delegado por la sociedad a una institucin y a unas personas pagadas por todo el pas, para precautelar la soberana y la integridad nacionales.

No conozco (y asumo mi ignorancia) un libro que haya analizado los golpes militares en Ecuador en toda su era republicana y sea objeto de estudio concreto. No he visto el anlisis puntual y casustico de la lgica poltica y hasta sicolgica que hay detrs de ellos para entender por dnde nace esa necesidad de trastocar el sistema democrtico. Supongo que en casi todos los casos esos golpes militares no ocurren ni se conciben sin la participacin del sector civil, de ciertas castas y grupos econmicos. S recuerdo el enfoque de un expresidente demcrata cristiano, en su ya legendario libro, sobre el poder poltico en el Ecuador, donde en varios pasajes alude el tema y explica los pormenores y cierta lgica de la interrupcin de la vida democrtica y el costo poltico para el pas de las rupturas protagonizadas por militares. Ni siquiera el trabajo de Paco Moncayo, Fuerzas Armadas y Sociedad, alcanza a reflexionar sobre el valor y peso especficos del rol militar en la tragedia democrtica de la nacin cuando los generales asuman, por una delegacin cuasi divina, la responsabilidad de hacerse cargo de la patria cuando las disputas entre las lites civiles no podan resolverse en las instancias e instituciones correspondientes. Entonces, si no hay trabajos empricos, estudios de fondo y testimonios crticos de ello, se entiende por qu ese conjunto de actores polticos y mediticos ahora protagoniza la campaa testicular. Ni siquiera hay una mirada crtica. Tampoco existe la voluntad de entenderse, as mismo, haciendo esa soberana propuesta.

Incluso ese deseo de dar huevos a los militares tambin revela la amargura de no haber visto el carnavalazo de otras pocas. Le por ah un remordimiento enorme, de un alto oficial en servicio pasivo, al que los supremos periodistas llaman como si fuese el Google de las FF.AA., diciendo: Por qu este pas no es ya el de antes? Por qu ya no se dan golpes de Estado como antes? Qu nos pas que ni los militares, con todo su podero y credibilidad, son capaces de tumbar a un supuesto dictador que solo cuenta con su palabra y credibilidad, legitimidad y valenta?

Pero ms preocupante son los izquierdistas fanticos, los mismos que auparon golpes y escenarios con ciertos militares bajo el supuesto de que siendo generales progresistas, ya en el poder, haran realidad el programa de gobierno de los partidos marxistas-leninistas por excelencia. Ahora ellos ven, con frustracin, que no ocurre un golpe militar, un zafarrancho, en otras palabras. Claro, como les pas en otras dictaduras: trabajando como asesores de ellas modelaron algunos procesos econmicos, energticos y polticos. Y quienes ahora los secundan y siguen su ejemplo creyeron tambin (como ya pas en el 30S) que tras el golpe ellos seran los privilegiados cuadros de la dictadura para cumplir sus idealismos.

Son esos mismos izquierdistas los que no saben cmo defender y dar la cara ante la cantidad de barbaridades que dice una asamblesta opositora sobre la democracia, las dictaduras y los procesos de transformacin. Uno de ellos (un exrector de una universidad a la que manej como su hacienda y tuvo empleadas con anaco sirvindole el caf mientras sala a las calles a exigir justicia y libertad) proclama la justicia de la rebelin, pero se aleja de toda consideracin democrtica para entender el rol de nuestras Fuerzas Armadas en estos tiempos, no solo del pas sino de Amrica Latina.

De todos modos, la situacin da para pensar tambin qu tipo de pas poltico tenemos. Es posible concluir, tras ver las bandejas de huevos ofrecindose con desparpajo, que el verdadero cambio es no dar paso a los sueos de perro de los demcratas.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/una-bandeja-de-huevos-para-los-militares


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