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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2016

Libia
Ropaje diplomtico para una intervencin

Paul Martial
NPA


La quiebra de Libia como consecuencia, en particular, de la intervencin militar francesa y britnica siguiendo los sabios consejos de Bernard-Henri Lvy, ha permitido al Estado Islmico implantarse en ese pas. Los occidentales intentan imponer su hoja de ruta que, ante todo, responde a su propia agenda.

El ltimo informe de la CIA estima que el nmero de combatientes del autodenominado Estado Islmico (EI) en Libia se ha duplicado y se sita en alrededor de 5000. A nivel regional el pas ms amenazado, por tener frontera comn con Libia, es Tnez. Su crisis econmica y social es profunda. En una reciente entrevista, Fathi Chamkhi, diputado del Frente Popular, considera que actualmente en Tnez se vive una tensin social extrema que recuerda la tensin revolucionaria de hace cinco aos. El gobierno tunecino se ve confrontado a un recrudecimiento de la violencia yihadista y del reclutamiento por el Estado Islmico de jvenes desesperados.

El gobierno de Unin Nacional, obra de las grandes potencias

Para Europa, la inquietud es doble, puesto que Libia era en tiempos de Gadafi una gran ayuda en la lucha contra la inmigracin. Ahora, no solo Libia no cumple ya ese papel, sino que incluso ciertas milicias organizan el trfico de seres humanos hacia las costas europeas.

El otro peligro es la instalacin y el refuerzo del Estado Islmico en Libia. Desde los bombardeos en Irak y en Siria, la organizacin yihadista ha abierto un nuevo frente en este pas. El EI se beneficia para su implantacin del caos en el que se encuentra el pas. Dos facciones rivales compuestas de milicias se disputan el poder en Libia, acusndose mutuamente de ser islamistas o gadafistas. Una primera faccin, Fajr Libya (Alba de Libia), controla la capital Trpoli y su regin. La segunda, considerada como nacionalista, est instalada en Tobruk y est reconocida por la comunidad internacional. Entre estos dos adversarios no es previsible ninguna posibilidad de victoria militar a corto plazo, igual que parece difcil que una de las facciones pueda derrotar al Estado Islmico.

Las grandes potencias apuestan por la creacin de un gobierno de unin nacional que reagrupe a los dos campos. Ya ha sido nombrado un Primer Ministro, Fayez Sarraj, cuya nica ventaja es la de ser un completo desconocido. Ha propuesto un gobierno, rechazado por Trpoli porque estima que 32 ministros es un nmero demasiado elevado, pero la verdadera cuestin es doble. Por una parte, la representacin de la faccin de Trpoli en ese gobierno es juzgada como demasiado dbil, y de otra, el futuro papel del general Haftar, que dirige el aparato militar de Tobruk y que es el enemigo preferido de Trpoli.

Hacia una intervencin militar

Si los occidentales insisten tanto en la puesta en pie de este gobierno de unin, no es evidentemente para poner fin a los sufrimientos de la poblacin que vive en una inseguridad permanente y que ve degradarse su situacin social da tras da.

El gobierno de unin nacional es un elemento clave en la hoja de ruta de los occidentales. Una vez establecido y consagrada su legitimidad, al menos oficialmente, la intervencin militar podr ser lanzada de forma totalmente legal a su demanda.

Para llegar a ese fin, la grandes potencias ejercen una enorme presin, y han advertido que quienes en adelante pongan trabas, de la forma que sea, a la constitucin de este nuevo gobierno, pueden tener sanciones internacionales personales (prohibicin de viajar, congelacin de haberes, etc.).

Europa, que est muy implicada, quiere rapidez y considera que ha perdido ya demasiado tiempo con esta vestimenta jurdica. Conforme a una regla que parece intangible en las intervenciones militares en frica, parece que el primer papel se le dar a la antigua potencia colonial, Italia.

Ayer los occidentales se inmiscuyeron y confiscaron la revolucin libia. Hoy imponen su solucin en la lucha contra el Estado Islmico. Aunque Bernard-Henri Lvy no tenga ya un papel protagonista, hay pocas posibilidades de que el mismo mtodo produzca resultados muy diferentes

Fuente: https://npa2009.org/actualite/international/libye-habillage-diplomatique-pour-une-intervention

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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