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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2016

Precariedad del sistema

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


En los ltimos aos una palabra que se nos ha hecho demasiado familiar es el trmino precariedad. Posiblemente es una de esas que se nos vino de lleno con la crisis. Una palabra que hoy tememos y odiamos porque sabemos que si nos roza es la antesala posible de una vida llena de dificultades para llegar a fin de mes, para cubrir nuestras necesidad bsicas, en suma, quizs para abocarnos a una existencia empobrecida, de pura y dura sobrevivencia da a da.

Pero, analicemos un poco ese trmino maldito. Si buscamos sinnimos nos encontraremos con palabras tales como brevedad o fragilidad, y si acudimos al diccionario comprobaremos que alude a situaciones como la "falta de estabilidad, seguridad o duracin", tambin a la "falta de recursos y medios econmicos suficientes". Posiblemente definiciones nada alejadas de lo que pudiramos suponer a priori, pero que si delimitan claramente en qu situaciones nos movemos. A partir de esto, y es sintomtico, encontraremos que el uso de este trmino casi se podra dividir en funcin del lugar que ocupemos en la escala social. As, las lites polticas y econmicas tendern a hablar ms de cuestiones como la precariedad tecnolgica, la macroeconmica, de los medios, etc. Sin embargo, las grandes mayoras sociales, aquellas ms golpeadas por la crisis, hablaremos ms de precariedad laboral, emocional, de salud, o de la educacin. De esta forma, las minoras enriquecidas tienden a hablar de las posibles precariedades en el ajuste del sistema; por el contrario, las mayoras hablaremos de la precariedad de la vida a la que cada da ese sistema expulsa a ms y ms personas, agravada an ms en el caso de las mujeres por las violencias machistas. Sentiremos esa falta de recursos necesarios para la vida en nosotros y nosotras mismas o a nuestro alrededor.

De esta forma, podemos afirmar que la precariedad, en estas sociedades neoliberales que hoy se nos imponen, es una de las caractersticas para definirlas y, adems, preocupacin esencial para millones de personas en el mundo. Por que esto se da por igual, ya hablemos de la crisis en Europa, de la guerra en Oriente Prximo o del empobrecimiento brutal en frica a cargo de las transnacionales en su afn de explotacin y bsqueda del mximo de beneficios al precio que sea. As, el sistema neoliberal convierte la lucha por la vida en un objetivo del que solo se salvan con tranquilidad absoluta esos pocos de miles enriquecidos a costa de los dems. Ricos, precisamente por la miseria y precariedad a la que se condena a las mayoras, ya sea en los pases africanos obligando a su poblacin a huir de sus territorios, ya sea vendiendo armamento y alimentando guerras en cualquier parte del planeta, ya sea en nuestros pases con un brutal empeoramiento de las condiciones laborales.

Alguien podr pensar que esto es una exageracin. Pero, recomendamos apagar un rato la televisin y dar un paseo consciente, aunque no necesariamente real, por otros continentes, por otros pueblos, por otras calles, ms all de las habituales a las que, precisamente, la televisin y dems medios de comunicacin tratan de condenarnos. Comprobaremos que no hay tal exageracin y el hecho de abrir los ojos nos permitir abrir la conciencia para comprobar esas realidades. Se nos dice que salimos ya de la crisis, que se genera empleo, que los ndices econmicos remontan y que la prima de riesgo est controlada; pero solo vemos empresas, bancos y lites que aumentan sus beneficios. Mientras, esas mayoras sociales que antes citbamos siguen albergando en su seno a millones de personas en paro, y otros millones con contratos insultantes y condiciones de trabajo que no permiten llegar a fin de mes. Asistimos as, a la recuperacin de una condicin de vida que creamos haber superado definitivamente hace dcadas y que era caracterstica de los primeros tiempos del capitalismo, la de aquellas masas de poblacin que pese a tener un trabajo, el nivel de explotacin y condiciones que sufran en el mismo no les permita salir de la pobreza.

Pero, en estos tiempos de corrupciones generalizadas en la clase poltica y econmica tradicional, de prevaricaciones, cohechos y trficos de influencias en esos ms altos estamentos sociales e institucionales, vale la pena tambin preguntarse dnde est la dignidad. Todo nos indica que este es un valor, una cualidad, en desuso, especialmente cuando tratan de justificar su corrupcin pretendiendo convencernos de que sta es un mal de toda la sociedad, de que tambin los dems somos corruptos. Pero, hay que seguir afirmando rotundamente que la dignidad est donde siempre estuvo, en el lado de las grandes mayoras sociales, en el lado de las personas que pese a todo da a da tratan de sobrevivir en este sistema injusto. Cada da con ms precariedad, con ms recortes de derechos bsicos pero, manteniendo siempre la dignidad en una carrera de fondo que imponemos al sistema por la resistencia al mismo, por no querer aceptar como normal esta situacin de injusticias continuas.

Precisamente, y valga como simple pero digno ejemplo, en estas semanas hemos sabido de una iniciativa de trabajadores y trabajadoras, secundada por decenas de organizaciones sociales, que realizan la denominada "Correscales", carrera de relevos que une Bilbao con Barcelona, Euskal Herria con Catalunya. Y todo ello en una mezcla de agradecimiento a la poblacin por la solidaridad recibida meses atrs durante la huelga que protagonizaron en defensa de mejores condiciones laborales y un querer mantener en vigor la necesidad de continuar las mltiples luchas (sindicales, sociales, feministas) para transformar esta sociedad. Dicha actividad tiene como lema "un trayecto de dignidad contra la precariedad". De alguna forma, esta sencilla frase refunde lo comentado en las lneas anteriores, desde el concepto de precariedad, la lucha contra la misma y la dignidad como valor determinantes en estas luchas por la vida a las que el sistema nos aboca cada da.

Parmonos entonces un momento (para luego volver a levantarnos, claro), pensemos un poco en ese lema. Entenderemos que recoge la esencia de la lucha contra todo tipo de precariedad que nos imponen las lites econmicas y polticas. Y que ese trayecto, ya lo hagamos entre Bilbo y Barcelona, en Palestina o en Colombia, es una necesidad del ser humano y sta debe siempre ir envuelta en la dignidad que estas luchas suponen. Por que se persigue construir sociedad ms justas, ms equitativas para todos y todas.

As, el fracaso del sistema capitalista se puede nuevamente constatar no solo en el hecho de que aumenta vertiginosamente la brecha de la desigualdad entre unos pocos enriquecidos y las grandes mayoras. Tambin, dicho fracaso, se refleja en que en el lado de la brecha en que se encuentran esas mayoras, el aumento de la precariedad en las condiciones de vida es una constante innegable hoy. Luego, este sistema injusto est entrando tambin en su precariedad, en su fragilidad, en la falta de estabilidad, para proveer a las personas y pueblos de lo necesario para la vida. Y ste es su fracaso.


 

Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe

2016/02/15


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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