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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2016

El enorme coste del olvido histrico

Vicen Navarro
Pblico


Una de las grandes victorias de las fuerzas conservadoras, que dominaron la dictadura y la transicin, fue la de mantener la versin falsa y tergiversada de la historia reciente de este pas, impidiendo y dificultando la recuperacin de la historia real del pasado que hubiera facilitado la comprensin del presente. Este deliberado olvido y ocultacin ha empoderado enormemente tales fuerzas conservadoras y sus herederas, pues la versin dominante de este pasado, promovida en los mayores medios de difusin y persuasin del pas, desde las Reales Academias a los grandes medios televisivos y a los mayores rotativos del pas, ignora hechos fundamentales de nuestro pasado. De conocerse, stos debilitaran enormemente tales fuerzas conservadoras, mostrando la falsedad y nula credibilidad de sus argumentos y su enorme responsabilidad en el dao que sus antecesores causaron a este pas, condenndolo a un gran retraso econmico, social, poltico y cultural, del que Espaa todava no ha salido. Hay mltiples ejemplos de ello.

La falsedad de los argumentos utilizados contra los supuestos separatistas

Uno de los ms marcados es el de sostener que el golpe militar de 1936 tena como objetivo salvar la unidad de Espaa frente a los separatistas que queran dividirla. De ah surge gran parte del mito de que Catalua siempre haya querido independizarse de Espaa (confundiendo su deseo de reconocimiento y de defensa de su identidad con una voluntad separatista), mito que tambin han reproducido las voces derechistas dentro del PSOE a partir de su renuncia al compromiso con la plurinacionalidad de Espaa que haba tenido durante la clandestinidad. La historia real, ocultada por tales voces, es que lo que los mal llamados separatistas (como el Presidente Companys y su gobierno de la Generalitat de Catalua) queran no era la desunin, sino la redefinicin de Espaa, deseando el establecimiento de un Estado plurinacional que conllevara otra visin del pas, ms sensible a la diversidad existente en ella.

Algunas voces de izquierda que se han opuesto a tal redefinicin han estado asumiendo errneamente que el reconocimiento de la diversidad llevara a la desigualdad. De ah su apoyo al Estado central uninacional con el fin de garantizar la igualdad. El mejor indicador de la escasa (por no decir nula) credibilidad de este argumento es que Espaa ha sido durante muchas dcadas uno de los pases ms desiguales de Europa, habiendo sido a la vez uno de los pases ms centralizados, situacin que contina dndose en las polticas fiscales del Estado espaol. Suecia, por el contrario, uno de los pases con menos desigualdades, tiene una de las polticas fiscales ms descentralizadas que existen en este continente. En realidad, una de las causas de las grandes desigualdades en Espaa es precisamente la captacin del Estado central por parte de las lites econmicas y financieras que dominan o ejercen una enorme influencia en la vida econmica, meditica y poltica del pas.

La falsa equidistancia en las responsabilidades de lo ocurrido en Espaa durante la Guerra Civil y durante la Dictadura que se impuso

Otro ejemplo del coste elevadsimo de olvidar la historia es la resistencia a eliminar todos los smbolos de la dictadura en las calles y en la vida pblica de Espaa, argumentando que hay una incoherencia entre querer suprimir a los personajes de la Dictadura y a la vez mantener, o incluso promover, a personajes como Santiago Carrillo o la Pasionaria, dirigentes del Partido Comunista- que son equiparados a los lderes de las fuerzas polticas que realizaron y apoyaron el golpe militar, formando ms tarde parte de la dictadura. Se asume as una equidistancia en cuanto a la asuncin de responsabilidades, justificada en la necesidad de tener una visin equilibrada de nuestra historia, mirando no solo a un lado, sino tambin al otro. Esta visin es hoy la ms extendida en los medios de influencia y persuasin y es la que se presenta tambin, con mayor intensidad, para apoyar la postura de que es mejor no mirar al pasado, pues todos cometieron barbaridades.

Esta supuesta neutralidad es, sin embargo, profundamente injusta y antidemocrtica, adems de ser sesgada, pues se pone en la misma categora a los que destruyeron la democracia (los que establecieron y colaboraron con la dictadura) y a los que la defendieron. El Partido Comunista defendi la Repblica y ms tarde se distingui en la lucha contra la Dictadura, liderando la resistencia frente a ella. Que el Partido Comunista cometiera errores y realizara prcticas denunciables (muchsimo menores que las realizadas por el Ejrcito espaol y por la Falange) durante el periodo de la Guerra Civil no niega la labor importante que realiz en defensa de la Repblica y en contra de la Dictadura. Poner a la Pasionaria y a Carrillo en la misma categora que al General Milln-Astray me parece de una aberracin antidemocrtica extrema, que solo se puede entender en un pas con una escassima cultura democrtica, en donde todava hay un enorme monumento al Dictador que ha sido responsable del mayor nmero de asesinatos de espaoles y de demcratas (como porcentaje de la poblacin) que haya existido en Europa. Segn el Profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia, Nueva York, experto en fascismo europeo, por cada asesinato poltico que cometi el rgimen fascista liderado por Benito Mussolini, el rgimen liderado por el General Franco cometi 10.000. Cmo puede Espaa definirse como un pas demcrata, cuando tiene un monumento a tal asesino y el Estado supuestamente democrtico (que no signific una ruptura, sino una adaptacin) no haya hecho nada? Se imagina un monumento a Hitler en Alemania o a Mussolini en Italia? Esta situacin debiera ofender a toda persona con sensibilidad democrtica, sensibilidad que, a la luz de los hechos, parece muy poco desarrollada en los establishments poltico-mediticos de Espaa. As de claro.


Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra.

Fuente original: http://www.caffereggio.net/2016/01/07/el-enorme-coste-del-olvido-historico-de-vicenc-navarro-en-publico/



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