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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2016

Entre los medios y el ajuste

Eduardo Aliverti
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Cuando ms tarde o ms temprano se escriba la historia de estos primeros tiempos de la administracin macrista, debera ocupar un lugar de privilegio la impresionante proteccin meditica de que goza.

Se habla poco de eso, por fuera de los escasos circuitos comunicacionales que representan voces opositoras, y no podra ser de otra manera porque nadie se dispara a los pies: lo que lleg al gobierno es un bloque de poder, no un segmento, y en ese equipo los medios de alcance masivo tienen un rol fundamental. Son condicin necesaria para el adormecimiento, lo cual no significa que obligatoriamente les vaya a ir bien a mediano plazo e incluso al corto. De hecho, como lo revelan ya algunas encuestas, la grosera escalada inflacionaria comenz a hacer mella en la todava alta aceptacin popular que beneficia al oficialismo. Pero, unido a que el levantamiento de las restricciones cambiarias provoc efecto de alivio en la clase media, ms la exitosa tctica de asociar al kirchnerismo -exclusiva y violentamente con un antro de corruptela generalizado, ms el desmadre en las huestes peronistas con sus horribles pases de factura internos, ms que sigue habiendo el verano climtico y conceptual, la tarea anestesiante de las corporaciones mediticas no completa el combo sino que lo constituye desde el lugar donde todo lo anterior se direcciona a esperanzarse en qu? En que los signos, firmes, de una economa encaminada hacia la recesin, no deben ser tal cosa y s la natural consecuencia de que el Gobierno recin est acomodndose. A decir verdad, rige mucho ms que resguardo periodstico a favor de la derecha gobernante. Hay manipulacin y falseamiento, directamente; y, como el que avisa no es traidor, y Cambiemos vaya si avis, la rplica puede pasar, candorosamente, por cuestiones de honestidad profesional. El resto es ingenuidad poltica. Si alguien crey con seriedad en una nueva etapa, de periodismo impoluto, vegetariano, ajeno a la guerra de negocios y/o complicidad entre los grupos que lo vertebran, tal vez el psiclogo y no cualquiera sea una buena opcin. En la faz institucional, descabezaron a manu militari una ley de medios que, con todos sus (graves) errores implementativos, despus de 26 aos haba significado un nuevo contrato social de cara a pretender un mejor acceso a la informacin pluralista. Le abrieron la puerta a una desregulacin que socorre a monopolios y oligopolios de prensa, de un modo que no existe en ningn pas occidental de tradiciones liberales.

El correlato de ese esquema en la comunicacin cotidiana de los grandes medios es abrumador. Cabe insistir en su imperfeccin a futuro y hay en eso una analoga con lo ocurrido en el menemato. Tambin durante el propio kirchnerismo. Clarn tir al riojano a la basura despus de que sirviera a sus intereses, una vez que las circunstancias poltico-sociales ya no resistan para seguir sostenindolo; y los K afrontan ahora otro tanto, con esos empresarios pasajeramente aliados que fueron su estrategia madre, tras el conflicto con la gauchocracia, para oponerse a la corpo y sus amigos. Hoy no sirven y el kirchnerismo paga el corolario de, al margen de las conveniencias momentneas, no haber armado por abajo una estructura, profesionalizante, sustentable en lo econmico, con mejores condiciones de sobrevivencia. Nada demasiado diferente ms bien lo contrario a lo sucedido con el liderazgo excesivamente vertical de Cristina. Esa ausencia de base orgnica se paga hoy con tropas desperdigadas en el desconsuelo, antes que con una firmeza militante capaz de dar respuesta en los gremios, en los barrios, en las villas, incluso en los mbitos acadmicos y en los propios medios. Por all se cuela que la prensa ms hegemnica que nunca titule en tapa, impunemente, acerca de un aumento del 15,35 por ciento a los jubilados, como si fuese una gracia macrista y no la aplicacin automtica de la ley de movilidad previsional sancionada en el kirchnerismo. Por all se destaca que Macri habl de una inflacin a niveles inaceptables, como si fuera un reconocimiento de lo que acontece desde que l asumi, mostrndolo cual lder dispuesto a tomar el toro por la astas, y no su frase literal de que la inflacin est a niveles inaceptables desde la administracin K. Por all resulta que el infantil jueguito para la tribuna de anunciar una App, a fin de controlar la canasta familiar, es presentado como un combate decisivo contra los formadores de precios. Por all sucede que al Plan Canje de acotar reclamos en paritarias a cambio de no echar gente, con el aval de Moyano, Barrionuevo, Venegas, Cavallieri y Ca., se le llama responsabilidad gremial. Por all transcurre que toda la problemtica del Estado se reduce a desprenderse de oquis. Por all se invierte en que el deslizamiento de ropa interior frente a los buitres es el costo envaselinado de reingresar al mundo. Por all se relega a prrafos recnditos que la zanahoria determinante con los burcratas sindicales es devolverles una parte sustantiva de los fondos para las obras sociales. Por all importa ms la fractura del peronismo entre sus polticos modernos y adaptados como se dicen Urtubey y Bossio y la patota de La Cmpora enviudada, que un horizonte prximo de mercado interno y consumo hechos pelota; todava no se sabe, o reconoce, a basa de cul futuro que no sea el ajuste por el ajuste mismo. Y desde ya, por all son temas noticiosos centrales que la Primera Dama, la canciller y funcionarios varios hacen cola en el supermercado, que Daniela Cardone embalsam al gato y que los funcionarios de Casa Rosada deben pagarse los almuerzos. Lo dems siguen siendo fotos. De gobernadores que sonren mientras la plata slo se destin a Capital, Chaco y Jujuy, que es decir respectivamente una de las dos vidrieras clave, la provincia de uno de los gobernadores que impuls la ruptura en Diputados del bloque kirchnerista y la del aliado radical que encarcel a Milagro Sala. Fotos de intendentes bonaerenses que sonren, mientras esperan que Vidal tire una soga gracias a que endeudar a la provincia en dlares a proveer desde un exterior que sigue mirando para el costado y desde unos agroexportadores que persisten en no liquidar la totalidad de sus divisas sojeras. Fotos de gremialistas que igualmente se presentan sensibles al llamado de prudencia que formul Macri. Fotos de todos sonrientes y, si no, no se publican.

En medio de la notable pero no inslita victoria simblica del Gobierno, asimilando todo lo que referencie al Estado con oquis pcaros y perversos, tambin se cuela como ejemplo lo que el colega Javier Lewkowicz resumi el viernes pasado, en este diario, a travs de su artculo sobre el diagnstico/receta repetidos que deban regir para acabar con la inflacin: elevada emisin monetaria, descontrol del gasto pblico, falseamiento de estadsticas oficiales, cotizacin artificial del dlar, productores a la espera de reglas de juego claras. Entonces: devaluaron brbaramente y como si poco fuera eliminaron retenciones agropecuarias. Se dieron el lujo de producir un apagn estadstico, no sea cosa de medir la inflacin tan seriamente como queran; si antes era el Indek, ahora ni siquiera eso. El dlar oficial no afectaba prcticamente a nadie, decan. Se dej de emitir a lo pavote, dicen. Y echando oquis se ajusta al Estado como corresponde. Era la herencia, como seala Lewkowicz. Pero lo cierto es que el Gobierno desmantel las herramientas de control de precios, redujo Precios Cuidados, ech a todos los trabajadores de la Secretara de Comercio que hacan el estudio de los precios de bienes masivos; y nombr al frente a Miguel Braun, sobrino del vicepresidente de la Asociacin de Mercados Unidos. Sigue devaluando el peso y promete ms subas de tarifas, pero solicita responsabilidad a los empresarios. A ms, las seales externas van a contramano de lo esperado?, con un mundo financiero internacional en shock por el desaceleramiento chino, la cada alucinante de los precios del petrleo, los grandes bancos privados en dificultades por el arrastre del panorama con el Deutsche Bank a la cabeza, las previsiones de la FED apuntando a depresin de la economa mundial. En ese orden o en el que se quiera, vase el contraste. Cuando el kirchnerismo aprovech la bolada del buen escenario internacional, con los precios de las materias primas por las nubes y la captacin de renta agropecuaria para dinamizar el mercado interno, simplemente usufructu condiciones ajenas. Pero ahora, cuando la atmsfera mundial cambi a reversa, resulta que lo que en la gestin anterior fue mera tctica se transforma en dificultades externas que deben comprendrsele a la derecha. Esto es: antes fue cosa de beneficiarse y listo con el viento de cola, como si con ese mismo soplo el neoliberalismo de los noventa no hubiera destruido al pas. Y ahora es asunto de comprender y ajustar, como si las ajustadas fuesen las clases dominantes.

Nada de lo precedente conlleva pronstico de apocalipsis universal o local alguno. Si algo demuestra la historia es la capacidad del capitalismo para reconstituirse desde sus crisis cclicas, excepto para las visiones ultras de sectas izquierdoides y juguetonas que slo ven lo que apenas miran. Y para el caso argentino, hace unos quince aos fue necesario que confiscaran los ahorros de la clase media para un estallido que despus se reabsorbi aunque dando espacio a la anomala K. Muy lejos de eso y para reiterar lo que hoy se oculta, la herencia clave del kirchnerismo es haber dejado un bajsimo endeudamiento en dlares, casi indito en los pases en vas de desarrollo, y salarios altos en el sector formal de la economa. Fortsima paradoja: el bloque de poder gobernante es beneficiario del populismo que denuesta. Significa que esta experiencia de derechas, novedosa entre nosotros en tanto arrib por va democrtica, tiene pao para cambiar la ecuacin y extraer tanto de las clases populares cuanto de las franjas medias que votaron contra sus propios intereses. Pao para ajustar.

Lo que sigue es una incgnita entre la capacidad de reaccin de los ajustados, a espera de un liderazgo reasumido, y el ataque de una derecha de la que no se conocen sus proporciones entre bruta e inteligente. No hay respuesta segura. Nadie la tiene. Es, tambin reiterado, slo la certeza de las preguntas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-292500-2016-02-15.html



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