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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2016

Entrevista al profesor de Filosofa Renaud Graca y post scriptum
Delirio en el entorno "deconstruccionista"

Pierre Thiesset
La Dcroissance

Traducido del francs para Rebelin por Alberto del Prado


Actor de su propia sumisin a la nada contempornea, el "ser humano" de esta nuestra civilizacin tarda ya no tiene historia. Slo pertenece a su tiempo, un tiempo lineal, sin pasado ni porvenir, un tiempo abocado a sobrepasar sus lmites sin parar, un tiempo desesperadamente privado de cualquier potencialidad verdaderamente emancipadora, es decir, a la vez revolucionaria y conservadora.

Ese tiempo es el presente perpetuo que conocemos y cuyo ritmo lo marca infinitamente un capitalismo "lampedusiano" que comprendi, hace ya tiempo, que para que nada cambiara, era necesario que todo se moviera sin cesar. Para amarrar el deseo nmada del sujeto posmoderno a sus proyectos mercantes, la fuerza del capitalismo consisti en apoyarse en los devastadores aportes conceptuales que le suministr, desde finales de los aos 1970, una "vanguardia de la retaguardia" (Annie Le Brun), que se esforzaba en deconstruir metdicamente, a la "izquierda" del capital, los puntos de referencia de un pensamiento crtico elaborado desde haca siglos entorno a cuestiones tan esenciales como la alienacin o la explotacin, para reducirlas a vulgares mscaras de la dominacin blanca y "heteronormada". Convertida en ideologa dominante, la "ideologa de la nada" (Miguel Amors) constituye, sin duda hoy en da, uno de los obstculos ideolgicos mayores para la necesaria reelaboracin de un proyecto emancipador digno de este nombre, es decir, apto para crear vnculos con su pasado, capaz de unificar resistencias frente a "lo que est mal en el mundo" (Chesterton) y que el comn de los mortales pueda entender y asumir. Hay que crear, pues, una resistencia intelectual contra el dispositivo de la deconstruccin y la eficacia de sus mentiras. A partir de nuestros fundamentos, con nuestras armas y sin vacilar. Esta es la misin que ha emprendido de manera inteligente Renaud Garca en su Dsert de la critique*, obra muy favorablemente reseada en este sitio web (1). La entrevista que concedi en octubre del 2015 a la revista La Dcroissance, mereca, a nuestro parecer, que la reprodujramos aqu. La sigue un post scrimptum que Renaud Garca nos rog incluir. Contretemps.


[A la entrevista precede la entradilla siguiente: "En los aos 1970, los intelectuales an podan hablar de lucha de clases y de alienacin. En el ao 2015, estas antiguallas ya no estn de moda. En la universidad, en Libration, en el Partido Socialista o en la extrema izquierda, el lema de los intelectuales modernos es el de "deconstruccin". Hay que deconstruirlo todo, los "estereotipos de gnero", las "normas", las "representaciones"... En su libro Le Dsert de la critique. Rvolution et polique, (ed. L'chappe), el filsofo Renaud Garcia demuestra que las teoras de la "decostruccin" debilitan la crtica social, fomentan el mercantilismo y la invasin tecnolgica y se adaptan perfectamente a una sociedad liberal y atomizada (2)]


En su obra, usted demuestra que la "deconstruccin" se ha convertido en el imperativo de la llamada crtica "radical". Qu abarca este trmino?

El origen lo encontramos en Derrida, uno de los grandes filsofos franceses que secundaron en los aos 70 y 80 los movimientos de izquierda disidentes. Desarroll un mtodo, la "deconstruccin". Derrida pretenda retomar los grandes temas que la tradicin filosfica no haba pensado y proponer una nueva lectura de los textos clsicos. Deconstruir un texto, para decirlo vulgarmente, es mostrar lo que est entre lneas, lo que el lector ordinario no sabra ver, descifrar lo que parece claro, coherente, argumentado, para descentrar el pensamiento, aun corriendo el riesgo de cometer un contrasentido en la interpretacin. Adems de ser un mtodo de anlisis de texto, la deconstruccin se extendi a otros campos. Derrida trataba tambin de deconstruir las instituciones, de deconstruir las normas... Por mucho que su obra fuera extremadamente oscura, fue pionera y abri el camino a todas las elaboraciones contemporneas que aspiran a repensar las relaciones entre mayora y minoras.

Cmo pudieron tener tanto xito esas ideas incomprensibles para los profanos?

Los conceptos de Derrida los difundieron los universitarios, gente que, como ciudadanos, no muestran necesariamente una extraordinaria lucidez crtica, pero son expertos en el uso de signos, saben manejar referencias y brillar gracias a discursos complejos e incluso oscuros. Cuando uno conoce los secretos de la filosofa en Francia, sabe que ese tipo de "faroles" funciona demasiado bien. Alardeando de los temas de la deconstruccin, uno cree que adquiere credibilidad, legitimidad intelectual, prestigio social, porque emplea palabras complicadas, una fraseologa oscura que sacia su afn de reconocimiento. Sin embargo, algunos universitarios han retomado el discurso de Derrida para darle una aplicacin concreta y trasplantar los conceptos a la base. En los estudios feministas, por ejemplo, Marie-Hlne Bourcier, sociloga que recibi una formacin de lite en la Escuela Normal Superior, ha importado el lenguaje de la deconstruccin en un marco militante. En la Universidad de Lille, forma a jvenes en talleres drag queens, en los que mujeres "performan" -segn sus trminos- el gnero hombre, salen a la calle, van al metro para provocar una toma de conciencia respecto a la construccin del genero... Adems del xito de estas ideas en el mundo universitario, han realizado todo un trabajo de difusin algunos panfletos y una prensa militante que, pudiendo plantear temas interesantes, giran siempre en la misma rbita, con conceptos demasiado esotricos que tratan, sobre todo, de la deconstruccin del gnero, pero tambin del lenguaje, de la naturaleza, del cuerpo, de lo universal, de la razn...

De qu manera esta "filosofa de la deconstruccin", que pretende ser subversiva, hace el juego al liberalismo?

La teora poltica de estas corrientes tiene una visin totalmente pesimista del mundo social. La sociedad, tal y como la conocemos, est, segn ellos, corrompida en todos los niveles. El poder est por todas partes, se infiltra por todas partes, en cada uno de nosotros, y es imposible librarse de esta trampa, imposible alcanzar un punto de vista crtico exterior al mbito del poder. Ya no podemos proponer ninguna visin de conjunto de otra realidad social. Si se quiere cambiar el sistema, segn Foucault y los posanarquistas, por ejemplo, oponindole otro modelo de sociedad, se impone una visin global que nos lleva directos al totalitarismo. Lo que significa resumir las cosas de una manera absolutamente vertiginosa, digna de cualquier editorial de Cristophe Barbier. Segn estas teoras, el mundo social es, por lo tanto, un mundo completamente cerrado, sin escapatoria.

Esta corriente est, pues, influenciada en gran medida por Derrida, pero tambin por Foucault, Deleuze o Guattari. En lo que se refiere a las cuestiones de gnero, tenemos figuras como Judith Butler en los Estados Unidos, Elsa Dorlin, Marie-Hlne Bourcier, ric Fassin o, para los ms "nihilistas", Marcela Lacub o Beatriz Preciado, que ha cambiado de sexo y a quien hay que llamar ahora Paul. Son universitarios, en su mayora, que pretenden situarse al margen, aunque sean unos acomodados a los que apoyan el Partido Socialista, los medios de comunicacin como Le Monde, Libration... Su filosofa es muy abstracta, lo intelectual se hace omnipotente. Las ideas y el pensamiento, por ejemplo, crean la realidad, le atribuyen todo el sentido, el cuerpo se convierte en un efecto del discurso que de l trata, etc. Cuando uno lo piensa, parece completamente aberrante y sin embargo a estas tesis se las venera. Los intelectuales de la "decostruccin" ejercen un verdadero magisterio filosfico desde hace una treintena de aos.

Frente a este mundo cerrado queda sin embargo una posibilidad: la huida individual. Si el poder me construye, pero yo soy capaz de deconstruir los "dispositivos de sometimiento" que me impone, puedo intentar no hacer lo que esperan de m, rechazar las normas que quieren que acepte, darle la vuelta a la relacin dominador-dominado. Por ejemplo, no estoy obligado a que me cure el Estado, a mantenerme en buena salud, puedo hacer con mi cuerpo lo que yo quiera, puedo drogarme, puedo tener relaciones sadomasoquistas, voy a intentar variar las fuentes del placer sexual en vez de someterme al rgimen conyugal o familiar tradicional... Cada uno debe ser nico y lo nico nunca se puede definir, es una plastilina que podemos modelar a nuestro antojo. Se ha pasado de una crtica de la explotacin, de una crtica del poder que se ejerce sobre los explotados, a una crtica de las normas de vida colectiva, lo que lgicamente conduce a una bsqueda frentica de la singularidad, a una especie de xodo en el que se huye de cualquier obligacin. Este punto de vista lo encontramos en Toni Negri cuando describe las prcticas de resistencia de la "multitud" contra el "Imperio". Habra que de-someterse, des-identificarse perpetuamente... Pero, en definitiva, y quizs a pesar de las intenciones de los promotores, este "ideal" poltico parece corresponder perfectamente a la visin que propone el capitalismo: s t mismo, huye de los cdigos, evdete, "hibridzate" gracias a la tecnologa para ser algo distinto de esta desfasada forma humana nuestra... Al final del proceso hay una complicidad evidente con el liberalismo.

Estos "filsofos" no han abandonado al pueblo?

Est claro que estn completamente aislados del pueblo. El pensamiento "deconstructivista" ha abandonado el terreno de lo social, rechaza el anlisis en trminos de clase, categoras que considera asfixiantes, opresoras. Para l, slo existe el individuo. Quizs haya en estos intelectuales una fobia del pobre, de la gente simple, la idea de que las clases populares divagan en un mundo rancio, en una Francia podrida, retrgrada, patriarcal, conservadora, contra la que habra que luchar... La gente ordinaria se plantea saber cul es el rgimen sexual que le permitir des-identificarse, huir de las normas? Basta con plantear la pregunta para tener la respuesta. Vamos hacia una sociedad en la que los individuos tienen identidades mltiples, sexualidades polimorfas, pero son incapaces de hablar con la gente ordinaria, de abrirse al comn de los mortales, incapaces de comportarse como seres sociales que organizan acciones colectivas? Los militantes de la decosntruccin han abandonado a la gente que necesita identificarse con los smbolos de justicia social. De ah viene ese fenmeno que no nos tiene que sorprender : el auge de la extrema derecha. Los intelectuales de izquierda slo pueden tomarla con ellos mismos. Han sido ellos los instigadores de la desercin de las clases populares.

Existe en algunos "desconstruccionistas" un verdadero odio del pasado, considerado como algo oscuro, y de la naturaleza, que Clmentine Autain califica como "fascista". Cmo explicarlo?

Decir que "la naturaleza es fascista" es evidentemente un sinsentido completo, no quiere decir nada en absoluto. Ms bien se podra defender que la naturaleza no es ni buena ni mala. Hay que tener cuidado con no mistificarla, como si la naturaleza tuviera valores por s misma, pero tampoco tenemos que diabolizarla, no tiene ningn sentido. La cita demuestra, sobre todo, hasta que punto la izquierda favorece todava la ideologa del progreso y de la innovacin. Para vivir, el hombre necesita cooperar con la naturaleza. Y por qu ya no quiere cooperar con ella? Existe algo como una vergenza prometeica, la vergenza de ser simplemente humano, de tener limitaciones, la vergenza de la finitud. En lo que se refiere a la relacin con el pasado de cierta izquierda progresista, existe un problema de cultura. Usted puede fingir dominar los conceptos alambicados de Butler o de Derrida, aunque le falte cultura. Sencillamente, el pasado ya no se conoce. Por ejemplo, la idea de que cuatro revoluciones socialistas hayan podido llevarse a cabo en nombre de cierta forma de conservadurismo, es impensable para la mente de un "deconstruccionista". Las nuevas generaciones de militantes ya no saben que, en el pasado, las revueltas ms radicales las pudieron llevar a cabo clases sociales, tipos de poblacin que defendan valores que, a sus ojos, se consideraran como conservadores. Principalmente los campesinos, considerados como simplones, retrasados, con estrechez de miras y patriarcales... O incluso los movimientos por los derechos cvicos en los Estados Unidos, en donde existe una convergencia entre las luchas radicales y los religiosos, como Luther King. Existe, en toda una nueva generacin de militantes, una abolicin del pasado, es decir, de la cultura, y una ausencia de pensamiento dialctico. Lo binario puede llevarnos a lo absurdo. El pasado se ennegrece, el futuro es de color de rosa y entre ambos no hay nada, ningn matiz.

Se ha convertido esta izquierda en el estandarte del mercantilismo y de la artificialidad e incluso del "transhumanismo"?

Si uno considera que la alienacin es un concepto caduco, que no tenemos naturaleza, que es ingenuo defender que nuestras potencialidades se reprimen en la sociedad en la que vivimos o incluso que cada uno es "nico" (Max Stirner) y lucha por huir de las normas, por de-someterse, por adoptar una sexualidad hbrida, por ser cada vez menos identificable, entonces la meta final consiste efectivamente en desembarazarse de cualquier lmite psicolgico y mental, recurriendo incluso a la tecnologa. Si puedo convertirme en todo aquello en lo que pueda transformarme, entonces puedo inyectarme testosterona para convertirme en un hombre, como Preciado, puedo hacerme un trasplante para "aumentar" mi cuerpo (como ese artista "subversivo" australiano, llamado Stelarc, que, en el 2007, hizo que se le trasplantara una oreja en su brazo, esperando poder conectarla a internet). Y segn la misma lgica, si quiero invertir los lmites fisiolgicos de la filiacin, si quiero tener un hijo por gusto sin pasar por la reproduccin natural, tengo derecho a recurrir a una tcnica "emancipadora"... Al final, con estas ideas el transhumanismo se libera de cualquier restriccin. El filsofo Toni Negri y sus epgonos, por ejemplo, reivindican con mucha claridad la hibridacin del hombre y de las mquinas.

La separacin entre la izquierda fascinada por la tecnologa y la del decrecimiento no la ha sacado a la luz, principalmente, el debate sobre la reproduccin artificial del ser humano, en el que cualquier crtica de la reproduccin asistida y de la subrogacin gestacional se considera reaccionaria e incluso fascista?

Lo terrible es que, mientras escriba este libro, cuanto ms avanzaba en la redaccin de la obra, ms se concordaban los acontecimientos. A Alexis Escudero, que ha escrito contra la reproduccin artificial del ser humano sin mostrar el ms mnimo atisbo de homofobia, que ha hecho una encuesta factual, apoyndose en datos cotejados, se le ha impedido fsicamente expresarse en el entorno anarquista. Algunos anarquistas libertarios han tenido que hacer una peticin contra la censura y la intimidacin en... el entorno libertario! Mi obra no tiene como objetivo darles un estatuto a estas cuestiones y su influencia pretende ser ms amplia, desde los entornos anarquistas hasta la izquierda del gobierno. Pero tal hecho demuestra, como mnimo, que se ha sobrepasado un umbral crtico. A una buena parte de los militantes parece que le falta cultura y ya no piensa si no es a travs de significantes. En cuanto ven "naturaleza", "mercantilismo", "alienacin", lo asocian a otros significantes como homofobia, reaccin, retorno a un orden moral "de derechas"... Las palabras increbles del antroplogo Jean-Loup Amselle -aun habindose formado en un contexto diferente del de la deconstruccin-, cuando pone en el mismo saco a Zemmour, la Mauss, el descrecimiento, Micha, Soral, Le Pen, parece que crean escuela y organizan la persecucin meditica de los supuestos "fascistas progres*...

Es surrealista, estamos delirando completamente. Vivimos en una poca orwelliana a ms no poder. La crtica se encuentra de verdad en un desierto, la parcialidad emotiva se antepone al anlisis racional. Qu hacer entonces? Hay que dejar de pensar lo que se considera verdad con el pretexto de que puede dividir? En materia de tica intelectual, pienso que sigue siendo una responsabilidad remitirse a la idea de verdad y a un principio de claridad. Hay que decir lo que nos parece justo, decirlo de la manera ms sincera y articulada posible, hablando con gente a la que suponemos capaz de pensar y de unirse. Y, quizs, efectivamente, a partir de ahora tengamos que asumir de manera ntida una divisin y reconocer que no se puede crear algo comn con toda esa crtica "deconstruccionista".

Entrevista publicada en la revista La Dcroissance, n 123, octubre de 2015


Post scriptum

Renaud Garca nos ha hecho llegar la siguiente explicacin:

A finales de septiembre de 2015, conced una entrevista en torno a mi libro Le Dsert de la critique a la revista La dcroissance, de cuyos temas me siento cercano y que ya me haba invitado una vez en el pasado (nmero del verano de 2014).

La entrevista se ha utilizado y reproducido alguna una vez en internet. Los debates, presentaciones, discusiones y comentarios surgidos desde la aparicin de mi libro me han animado a dar una pequea explicacin acerca de algunas respuestas reproducidas ahora en el sitio contretemps.

Efectivamente, para que las cosas queden claras, me gustara precisar cuatro puntos fciles de entender si los lectores tienen el tiempo, la bondad y la paciencia de leer mi libro:

1) El periodista (Pierre Thiesset) me pregunt al principio lo que era la deconstruccin y cmo se poda explicar su xito universitario y militante. Yo trato de explicar el fenmeno evocando motivos psicolgicos y simblicos, pero indicando tambin, sin embargo, los vnculos reales entre especialistas de la deconstruccin e izquierda gubernamental. Hago alusin, pues, a la dilucin del discurso filosfico en las esferas militantes y polticas. Habiendo, yo tambin, mamado de Foucault, Deleuze, Guattari y sus consortes, me parece absurdo afirmar que sus ideas son inconsistentes o sin inters. No se trata, pues, de jugar y de destruir por destruir, desde una posicin de pureza terica. Al contrario, que algunos de sus puntos de vista sean, con el tiempo, eminentemente criticables, sobre todo en lo que se refiere a los imitadores ms o menos mediticos, es otro problema. Es el problema del libro.

2) La entrevista trata, despus, el problema del divorcio entre el pueblo y los intelectuales. Tema difcil, ya que puede, de la misma manera, alimentar un discurso de extrema derecha (como Anselm Jappe lo ha sealado a menudo). Interpretar el rechazo de la izquierda por parte de la "gente ordinaria" como la consecuencia de una simple traicin por parte de los intelectuales, es evidentemente reductor. Mi respuesta probablemente es demasiado lapidaria, pero intento colocarme desde el punto de vista de las reivindicaciones inmediatas de las gentes, tal y como se expresan en manifestaciones, huelgas o tambin al votar. Me parece que esas reivindicaciones tienen que ver con la cuestin social. Eso no quiere decir que las reivindicaciones identitarias y / o sexuales no sean importantes, sino ms bien que habra que plantearlas dentro de la problemtica social. Los intelectuales formados en la deconstruccin citados en la entrevista me parece que separan, al contrario, ambas cuestiones, invalidando en definitiva la lucha social y las antiguallas conceptuales que se supone la sustentan (conflictos de clase, crtica de la alienacin, abandono del fetichismo del mercantilismo).

3) La "falta de cultura" filosfica e histrica aducida para explicar ciertas posturas de la "izquierda" se refiere principalmente a nociones como la naturaleza, el pasado o el conservadurismo. Existe una diferencia entre afirmar que las desigualdades sociales se fundan en la naturaleza y considerar que cierta forma de "naturaleza" -aunque sea residual y se presente con el aspecto del propio cuerpo o del desarrollo equilibrado de las tendencias psquicas- proporciona una base crtica para oponerse a la remodelacin del hombre nuevo por parte de cualquier sistema totalitario, incluido el totalitarismo mercantil. Existe una diferencia entre restaurar el pasado y volver al pasado para mostrar en el presente su falsa evidencia. Una diferencia, para terminar, entre la "revolucin conservadora" de los aos 1930 y un conservadurismo revolucionario (del que encontramos, a mi parecer, numerosos testimonios en A Contretemps).

4) La referencia a Alexis Escudero y a su obra La Reproduction artificielle de lhumain* es la respuesta a una cuestin por la que se interesa La Dcroissance, la cuestin de la reproduccin asistida y la subrogacin gestacional. Yo no me pronuncio en cuanto al contenido de la obra, que puede criticarse en ciertos puntos y con buenas razones. Lo que atrajo mi atencin fue la prohibicin de presentar su libro en el entorno libertario, independientemente de la actitud de desafo, mortfera o de desprecio que haya podido mostrar el autor y que yo desconozco directamente. Una vez ms, existe una diferencia entre mostrar los defectos y la torpeza de una tesis y prohibir pura y simplemente el debate con el pretexto de luchar contra la homofobia, el masculinismo, etc.

Renaud Garca, 25 de enero de 2016.

Notas:

*(Ndt) El desierto de la crtica. Deconstruccin y poltica..

(1) D'un nant critique dconstruction et postanarchisme, in http://acontretemps.org/spip.php?article581

(2) El ttulo de esta entrevista es de nuestra redaccin.

*(Ndt) El trmino fascista progre pretende traducir el sintagma rouge-brun por el que se designa en francs una ideologa que mezcla valores de extrema derecha y de extrema izquierda.

*(Ndt) La reproduccin artificial del ser humano.

 

Fuente : http://acontretemps.org/spip.php?article590

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y a Rebelin como fuente de la traduccin.

 




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