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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2016

El despunte de una nueva derecha en Bolivia

Alfredo Rada Vlez
Rebelin


Esta campaa previa al referndum est permitiendo observar la aparicin de una nueva plataforma poltica conservadora en nuestro pas, conformada por una mezcla entre corrientes de renovacin generacional con la derecha forjada en el movimiento autonmico regionalista.

No me refiero a esa expresin fosilizada de la ultraizquierda que es el Partido Obrero Revolucionario, al que se le ha dado por ingresar al terreno de la democracia burguesa de la mano de la burguesa. El inslito llamamiento porista a votar por el No -coincidente con la arenga que desde Miami lanzan Carlos Snchez Berzan y Manfred Reyes Villa- fue repudiado y derrotado polticamente en el ltimo Congreso de la Central Obrera Boliviana (COB) realizado hace tres semanas en la ciudad de Tupiza.

Tampoco hablo de los masistas disidentes que se alejaron del proceso de cambio con un discurso de izquierda y terminaron pactando con el fascista Jos Mara Leyes, con quien cohabitan en la Alcalda de Cochabamba la seora Rebeca Delgado y el inefable Alex Contreras, convertido en defensor a sueldo de las discriminadoras disposiciones ediles que prohben realizar en la Plaza 14 de septiembre actividades reidas con la moral de las personas de familia.

La nueva derecha boliviana tiene como principal referente ideolgico al movimiento autonmico cruceo, que se opuso abiertamente al proceso de cambio y a la Asamblea Constituyente, presionando desde el ao 2004 para contener las inevitables transformaciones polticas y sociales que se venan en el pas luego de la cada del gonismo en octubre de 2003. Este movimiento autonmico de carcter regionalista, cuyos principales lderes son Rubn Costas y el propio Leyes, cuenta con el respaldo de las fracciones econmicamente ms poderosas de la burguesa asentada en Santa Cruz, y ha logrado, en el contexto de la nueva Constitucin Poltica del Estado aprobada por voto el 2009, fundar un partido poltico: el Movimiento Demcrata Social (MDS).

El MDS tiene un discurso anclado en el liberalismo en lo econmico y, en lo poltico, en la descentralizacin del poder estatal hacia las regiones bajo el formato de autonomas. Esto le permite interpelar a otras corrientes polticas, tales como Sol.Bo de Luis Revilla, con quien desde el ao 2014 ha logrado entendimientos programticos. Recordemos que fue Revilla el mayor promotor y el que ms presion al interior del extinto Movimiento sin Miedo (MSM) para el acercamiento entre Del Granado y Costas. Desaparecido el MSM -con su ropaje izquierdista que incomodaba a un Revilla adocenado y elitista- se conforma la nueva agrupacin ciudadana a imagen y semejanza del burgomaestre paceo, con un discurso tecnocrtico y desideologizado funcional a la nueva derecha, a la que le aporta renovacin generacional. Pero no es slo la confluencia en el discurso, sino tambin en las medidas de ajuste tpicamente neoliberales que se aplican en el municipio. Recordemos que la gestin de Sol.Bo ha aprobado un impuestazo sobre bienes inmuebles urbanos, modificando la base imponible que ya no ser el valor catastral sino el valor comercial del bien, que como sabemos es bastante ms alto. Y ni hablemos del tarifazo y la legalizacin del trameaje en el transporte urbano.

Cuando Mauricio Macri gan las presidenciales en Argentina no fueron pocos los que tildaron de exagerada la afirmacin de que se trataba del retorno al poder del neoliberalismo y que ese fenmeno poda darse tambin en Bolivia. En dos meses de macrismo el pueblo argentino ya siente las consecuencias: devaluacin de la moneda, inflacin de los productos de la canasta familiar, despidos al por mayor, disminucin de impuestos a la burguesa agroexportadora, subida de las tasas de inters bancarias, eliminacin de los subsidios al consumo de energa elctrica y gas domiciliario. Habr ahora alguien que diga que esto no es neoliberalismo puro y duro?

Pero el efecto poltico en Bolivia, en plena campaa hacia el referndum constitucional del 21 de febrero, fue positivo para la izquierda, que ante el peligro inminente de regresin se est cohesionando. Sirva de ejemplo el mencionado congreso cobista, donde la clase obrera nuevamente dio muestras de madurez histrica al rechazar a las corrientes pequeo burguesas que con verborrea radical estn tendiendo la alfombra para el retorno de los neoliberales, de esos mismos que batieron palmas saludando la victoria de Macri: Costas, Quiroga, Doria Medina, Revilla.

Es que una cosa es tener crticas al gobierno dentro del proceso de cambio y otra muy distinta es prestarse al juego de las fuerzas regresivas, que con el triunfo del No pretenden llevar al pas a una situacin de desestabilizacin poltica y crisis econmica.

Y aqu unas palabras sobre el colectivo No es N.O.. Repasando nombres se trata del mismo ncleo que hace tres aos confluy con Samuel Doria Medina en el denominado Frente Amplio. La seora Loyola Guzmn, que entonces protagoniz un desaguisado junto a connotados derechistas como el propio Doria Medina o Germn Antelo, y que luego volvi sobre sus pasos renunciando a la alianza, hoy quiere una nueva oportunidad utilizando el referndum como trampoln para una futura candidatura del ex presidente Carlos Mesa. Sobre Mesa ya se ha dicho que es tan buen vocero de la demanda martima como malo en el arte de tomar decisiones y gobernar.

Hay otro actor poltico que tendr no un papel estelar sino de reparto: Flix Patzi. Este intelectual aymara sabe que sus posibilidades para el 2019 dependen de que Evo ya no est en la papeleta; por ello es que se ha lanzado a una desenfrenada campaa en todo el pas bajo la directriz de Snchez Berzan: llamar dictadura al gobierno de Evo Morales. Patzi le llama tirana.

Ya afirm en varias oportunidades que Patzi, para convertirse en portavoz de la burguesa aymara, inevitablemente tomara posiciones contrarias al proceso de cambio. Lo est haciendo ahora sumndose a la campaa por el No y lo seguir haciendo en el futuro -ante un posible triunfo del Si- persistiendo en su candidatura presidencial nicamente a los fines de restarle votacin a Evo.

Esta derecha remozada busca consolidarse el 21 de febrero. Pero su campaa, que pretenda ser ciudadana y no partidaria, no logr sus objetivos. Rpidamente comenzaron a aparecer los mismos rostros que cansaron a la gente de tanto presentarse a elecciones y perderlas. Sus estrategas de campaa, extranjeros ellos, no pudieron fijar una idea-fuerza que contrarreste al Factor Estabilidad que tanto pesa en la gente. Algo tan sencillo como el sentido comn popular: no estoy de acuerdo con muchas cosas que hace este gobierno, pero me garantiza estabilidad. No est dems decir que los revolucionarios defendemos la estabilidad, pero no para que se vuelva statu quo, sino como base para la profundizacin del proceso de cambio.

Para colmo la nueva derecha, y la antigua junto a ella, cayeron en la guerra sucia ser tambin su epitafio electoral?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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