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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2016

nalisis y recuerdos de una militante
Las intervenciones de fundos en el gobierno de la Unidad Popular

Margarita Labarca Goddard
Rebelin


Las intervenciones de fundos se hacan por el Ministerio del Trabajo. Yo trabajaba all con Julio Bentez, un muy buen compaero que era el subsecretario. El ministro era Jos Oyarce, comunista.

LA LEY DE FREI

bamos a una tarea muy concreta: intervenir todos los predios agrcolas que procediera y que pudiera. Este sistema se consideraba como un complemento de la reforma agraria. No hay que confundir las expropiaciones de fundos con las intervenciones. Las expropiaciones las haca la Corporacin de la Reforma Agraria (CORA), por causa legal, mediante el debido proceso.

Para las intervenciones resulta que en la Ley de Reforma Agraria dictada por Frei, haba un artculo que dispona ms o menos lo siguiente: si un predio agrcola se paralizaba ilegalmente, el gobierno poda nombrar un interventor para resolver el conflicto a la brevedad posible. ste poda darle algunas instrucciones al dueo, y si no eran acatadas, asuma la administracin del predio para poner fin al conflicto. Los interventores generalmente haban sido militares que echaban a andar el fundo sin considerar en absoluto los intereses de los campesinos.

Pero este artculo lo pudimos aprovechar. Cuando se paralizaba un fundo, se nombraba un interventor nuestro, que tena que ser funcionario pblico, preferentemente un tcnico agrcola, quien finalmente tomaba la administracin y haca lo que correspondiera.

Curiosamente, esta disposicin legal, la primera vez que la aplicamos no fue en un predio agrcola, sino en un complejo agro-industrial: PURINA. Julio Bentez me mand all porque la empresa estaba tomada. Era una tremenda trasnacional que fabricaba alimentos para animales.

Les expliqu a los interventores como era la cosa. Ah mismo redactamos las instrucciones, que eran como veinte peticiones, todas de grueso calibre, pero haba que asegurarse de que no las pudieran cumplir.

Cuando los gringos recibieron el petitorio me hacan reproches, decan que esto era ilegal, etc., etc. Pero era perfectamente legal, de modo que se fueron furiosos, supongo que a reclamar a su embajada o algo as.

Los interventores y los obreros dichosos y yo, para qu les digo. Me senta la duea del mundo. De una plumada les habamos quitado PURINA a los yanquis, se la habamos entregado a los obreros. Fue una de las satisfacciones ms grandes de mi vida. Despus vendran las dificultades, los tropiezos, el sabotaje, en fin todo eso. En esos primero das de la Unidad Popular yo me senta en el sptimo cielo, pensaba que estaba construyendo el mundo nuevo.

Esa misma sensacin la tuve despus cada vez que se intervino un predio y se lo entregamos a los campesinos, y los vi organizarse y tomar las riendas del fundo, sabiendo exactamente lo que tenan que hacer.

INTERVENCIONES DE FUNDOS

El procedimiento era as: se paraba el fundo, nombrbamos un interventor, ste le daba instrucciones imposibles al dueo y cuando el momio no las cumpla, el interventor tomaba la administracin y Vamos pa' lante!

Uno de los problemas era que todos los funcionarios del rea agrcola del Ministerio del Trabajo eran opositores, pero tenan derecho a la inamovilidad. Los dejbamos congelados, pero al estar las plazas ocupadas, no podamos nombrar a nadie, no haba quien ayudara.

Los campesinos pronto agarraron la onda. Llegaban a mi oficina desde los lugares ms lejanos, a pedir y despus a exigir que se interviniera el fundo tal, casi siempre por las mismas razones. A m me daba gusto verlos, porque haca tan poco tiempo que se haban comenzado a organizar, tenan tan poca experiencia, y sin embargo eran aguerridos, exigentes. Hasta tiempos muy reciente, los campesinos se paraban fuera de la casa patronal y esperaban horas que el patrn se dignara atenderlos. Se sacaban el sombrero y lo sostenan con las dos manos sobre el pecho, siempre tenan la vista baja y decan S, su mercedmande, patrn. Ahora, en los comienzos de la Unidad Popular, venan compaeros de la Federacin Ranquil de izquierda-, otros de la democracia cristiana, porque en materia agrcola Frei haba establecido la "libertad" sindical, haba varias federaciones y organizaciones diversas.

Al principio los campesinos llegaban recelosos, desconfiados. Tambin era una experiencia nueva para ellos. No saban bien qu se poda esperar de este gobierno. Me acuerdo de uno que era dirigente de una federacin de la democracia cristiana, la Triunfo Campesino que era muy entaquillado; era joven, bien plantado, lo estoy viendo. Me deca "Seora, HAY que intervenir el fundo XXXX en Talca, porque ya est paralizado". Yo le contestaba: "Seora no, compaera. Y por favor, explqueme por qu HAY que intervenir ese fundo".

Para no alargarme, dir que termin siendo amiga de todos ellos; se transformaron en mis compaeros del alma, porque eran los nicos en quienes me poda apoyar y ellos saban que yo era casi la nica que los apoyaba, porque este asunto de las intervenciones agrcolas cada vez gustaba menos en el gobierno.

Las razones que me daban para pedir la intervencin eran generalmente las mismas o muy parecidas: el dueo haba desmantelado el fundo, se haba llevado la maquinaria, las herramientas y los animales para Argentina. Los campesinos se estaban muriendo de hambre; queran la intervencin para tratar de echar a andar el predio. Yo les deca "Conforme, all vamos". Qu otra cosa poda hacer?

La intervencin haba que hacerla por decreto. Estos decretos tenan la caracterstica especial de que se empezaban a cumplir antes de la toma de razn por la Contralora. Primero lo firmaba el ministro y despus el presidente. Siempre firm, nunca dej de hacerlo, aunque fueron cientos los decretos que le llevamos entre Julio y yo.

Es verdad que fuimos ms all de lo previsto; pero no fue aquello lo que provoc el golpe. Creo que hiciramos lo que hiciramos, el desenlace iba a ser el mismo, a no ser que el gobierno se vendiera totalmente a la derecha y a los yanquis -antes se deca al imperialismo- lo que no era concebible.

Al principio se intervenan predios de 500, 300, 100 hectreas. Los campesinos se los tomaban y exigan que se intervinieran. Despus los fundos eran de 60, 50 hectreas. Y se intervenan, voy a decir por qu: porque con cada fundo intervenido nos echbamos unos pocos enemigos en contra -el dueo y su familia- pero adquiramos el apoyo incondicional, hasta la muerte, de 50, 100, 200 campesinos. Ese simple clculo aritmtico era lo que me mova; entonces crea que tena razn y todava lo creo. Los dueos de fundo saboteaban todo, no producan. Lo que queran era joder al gobierno.

Adems los campesinos necesitaban hacer producir el fundo como fuera para proveer a su subsistencia, era para ellos un asunto de vida o muerte. Y trabajaban, sin herramientas, sin nada, prcticamente con las uas.

En sntesis, se puede concluir que la presin popular exceda en mucho a lo que la administracin del gobierno poda conceder.

Pero una cosa, eso s: siempre atend cuidadosamente y respetuosamente a todos los dueos de fundo que iban a mi oficina a reclamar. Les trataba de explicar lo que era la poltica del gobierno en materia de reforma agraria, etc. etc. y destinaba horas a hablar con ellos. En suma, les deca: "No es nada personal, slo es poltica".

Yo no era insensible a sus lamentaciones, pero no cambiaban en nada mi camino. Los abogados momios venan a reclamar, vociferaban, me amenazaban. Pero nunca me ofrecieron dinero, nunca trataron de comprarme.

El asunto se me fue complicando y complicando en la Contralora. La que atenda estos casos all era aquella abogada que despus fue ministra de justicia de Pinochet: Mnica Madariaga. Cada da me peda nuevos y diferentes requisitos para cursar los decretos. O sea que la propia Contralora actuaba en contra del gobierno.

Despus comenzaron a rechazar los decretos, es decir no tomaban razn, los devolvan, con lo cual se armaba tremendo enredo. Porque era un decreto que ya se haba empezado a cumplir, el interventor haba asumido la administracin, haba pedido plata al Banco, haba vendido en verde las futuras cosechas, etc., etc. No haba vuelta atrs, por lo cual no quedaba ms remedio que hacer un decreto de insistencia, que lo tena que firmar el presidente Allende y todos los ministros. Y as se haca.

Las condiciones de tensin nerviosa en que trabajbamos eran de espanto. Por un lado los campesinos, que por muy amigos que eran, a veces metan la pata, hasta me llegaron a tomar la oficina para exigir la intervencin de un predio minsculo; por otro lado los momios y sus abogados, por otro la Contralora, por otro los interventores, que requeran apoyo, haba que gestionarles los crditos en los bancos, conseguirles abogados que los defendieran de las demandas de los dueos, y suma y sigue.

Nunca me sentaba. Trabajaba parada, tanta era la tensin nerviosa y las preocupaciones. Pero yo estaba segura de lo que haba que hacer y lo haca. No tena ninguna duda terica, poltica ni moral. Creo que fue eso lo que me salv del derrumbe. Ahora, despus de tantos aos, cuando lo vuelvo a pensar, me pregunto: Hice bien, me equivoqu? Fui una irresponsable, contribu en lo que me tocaba, a la cada del gobierno de la U.P.? Y me contesto: No, hice lo que haba que hacer, para eso me haban puesto all.

LOS INTERVENTORES

Bueno, en total creo que se intervinieron unos 600 fundos en todo el pas, de diferentes tamaos, formas y colores.

Al principio los interventores venan a Santiago para que yo los instruyera y les explicara cmo era el asunto. Les deca: "Mira, no tienes que preocuparte de nada. Los campesinos lo saben todo. Ellos conocen el predio y saben muy bien lo que hay que hacer. T ponte de acuerdo con ellos, que constituyan un comit de administracin que lo haga todo, y t nada ms firmas." Claro que esto no era tan cierto, pero as los iba convenciendo. Les segua diciendo: "Tienes que tomar la administracin del fundo, porque si no, la intervencin no sirve para nada. Para eso le tienes que dar al dueo unas instrucciones que no quiera o no pueda cumplir.

Pues ya a los dos o tres meses entre las organizaciones campesinas y los funcionarios de la Unidad Popular se haba corrido la voz. Ellos mismos redactaban sus "instrucciones", agregndoles una fraseologa divertida: "siendo tal hora, en tal lugar, XXX el seor interventor... viene a darle a usted... las siguientes instrucciones ineludibles, insoslayables y obligatorias..." Era para morirse de la risa.

Cuando llegaban los abogados de los momios a mi oficina, a reclamar enfurecidos, y me mostraban las "instrucciones" del interventor, yo tena que hacer muchos esfuerzos para no soltar la carcajada.

Haba algunos interventores que administraban varios fundos. Pero en total, deben haber sido cerca de 400 interventores, entre ellos algunas muchachas.

Pero no slo era buscarlos, convencerlos. Tambin haba que conseguirles plata en los bancos, porque el fundo estaba en la ruina, buscarles abogados para los juicios que les metan los momios. Yo haca lo que poda, que era bastante poco, la verdad.

EL GOLPE

Despus del golpe el asunto se puso trgico, naturalmente. Los campesinos estaban en esa lucha de clases y seguramente saban que podan perder la vida. Ellos estaban dispuestos a jugrsela. Pero los interventores no eran campesinos, eran funcionarios. Sin embargo a casi todos estos interventores los mataron. Y en esos asesinatos no slo particip el ejrcito y los carabineros, sino los propios dueos de los fundos intervenidos. Tenan un gran odio contra estos muchachos.

Muchas veces me he dicho: Deb prever lo que iba a pasar, a m no me ocurri nada porque estaba en Santiago y me pude asilar, pero a ellos... Deb advertirles, quizs algunos se hubieran podido salvar.

Pero la verdad es que en Chile nos haban enseado que los militares eran muy legalistas, apegados a la Constitucin, que siempre defenderan a un gobierno democrticamente elegido. Es decir, nos haban lavado el cerebro desde nios. Esa podra ser una excusa, pero en realidad para m no lo es, siempre me he sentido responsable de esas muertes.

 

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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