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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2005

La frontera de Europa en frica

Alberto Piris
La Estrella Digital


La frontera europea se extiende en varios miles de kilmetros, serpenteando sobre la tierra y el mar entre el rtico y el Mediterrneo y desde Chipre hasta Canarias. En gran parte no est marcada con mojones bien definidos, pero hay otros elementos que la delimitan con claridad: la renta per cpita, el nivel de empleo, la disponibilidad de agua potable y energa, la alimentacin, la salud, la educacin... En suma, est marcada por una brutal discontinuidad en los ndices de riqueza, bienestar humano y nivel de vida a uno y otro lado de ella. ste es el motor de toda la conflictividad que se produce en su entorno, que no es posible desconocer en cualquier esfuerzo que pretenda remediarla.

En Ceuta y en Melilla, sin embargo, la frontera est adems claramente marcada con una doble alambrada metlica, protegida por modernos medios de vigilancia y guarnecida por las fuerzas de seguridad espaolas. Los acontecimientos que en ella han ocurrido en das pasados la han puesto en primer plano de la actualidad tanto en Espaa como en Europa. No vamos a recordarlos, pues de sobra son conocidos por los lectores. Pero s conviene reflexionar sobre lo que al respecto se ha manifestado estos das.

Hay quien ha exigido que Marruecos disperse de inmediato a los subsaharianos concentrados frente a Ceuta y Melilla. As, sin ms. Como si pudiera exigirse a un pas soberano que cumpla los deseos del vecino sin ofrecer nada a cambio. Eso slo puede hacerlo EEUU, y as le va. Pero es que, adems, revela cierta ignorancia de la situacin. Por qu Marruecos habra de diseminar por su territorio a los emigrantes subsaharianos, generndose as intiles molestias? Le es ms cmodo dejarlos frente a las dos ciudades espaolas, porque contribuyen a su desestabilizacin interna y a lo que, en ltimo trmino, es el objetivo final marroqu: la anexin de ambos territorios.

No hay que olvidar que ese objetivo es, tambin, la causa de que Espaa y Marruecos encuentren difcil, si no imposible, alcanzar acuerdos duraderos sobre cualquier asunto: siempre quedarn en la recmara marroqu las balas que apuntan a ambas ciudades. La emigracin clandestina ilegal es ahora, en resumidas cuentas, un arma de Rabat para debilitar la posicin de Espaa en el norte de frica. La guarda en su funda cuando le interesa rebajar la tensin pero est presto a blandirla en cuanto convenga a sus intereses.

Quiz bajo la presin de la opinin pblica, el Gobierno espaol ha decidido reforzar con medios militares el dispositivo de la Guardia Civil que guarnece ambos segmentos fronterizos. Es muy probable que, pasada la urgencia, haya que rectificar esta apresurada decisin, dadas sus evidentes incongruencias.

Desde la Asociacin Unificada de Guardias Civiles se afirma que el Ejrcito (en este caso, unidades de la Legin y de Regulares) carece de los medios y la formacin adecuada para la misin asignada, en lo que no le falta razn. Por otro lado, algunos motivos aducidos para ese refuerzo son muy endebles. Afirmar que la presencia de los vehculos blindados BMR tiene efecto disuasorio es pura imaginacin. Cmo se usarn contra los que penetren en el espacio situado entre ambas verjas? Si est prohibido dispararles, les amenazarn con atropellarlos? Unos vehculos militares, hechos para proteger del fuego enemigo a los soldados que desde ellos combaten, si se utilizan para asustar slo disuadirn a quienes se dejen disuadir. Los desesperados emigrantes que asaltan enceguecidos el doble vallado no se detendrn frente a ellos. Recurdese la conocida imagen del estudiante chino que en junio de 1989 se plant ante una columna de potentes carros de combate en la plaza pequinesa de Tiananmen: no pareca nada disuadido ante la enorme mole acorazada a la que se enfrentaba.

Por otro lado, no es fcil ni prctico instruir en unos das a unas unidades militares, cuya misin es el combate, en el uso de medios antidisturbios. Y si esto pudiera lograrse, ms difcil an es transformar la forma de pensar y actuar del militar profesional. Un soldado no se convierte en un guardia con un par de sesiones informativas: si as ocurre, o antes no era un verdadero soldado o despus no ser un eficaz agente de seguridad.

La solucin no vendr por ese camino. Espaa necesita un cuerpo de polica de fronteras, muy especializado y bien dotado de medios. Pero tambin lo necesita Europa, puesto que no es slo la frontera espaola la que se ha de controlar. La Unin Europea ha mostrado una vez ms su debilidad al recordarnos a los espaoles que cada Estado miembro es responsable de controlar sus fronteras exteriores, para impedir la entrada de inmigrantes ilegales en el territorio nacional pero tambin en los dems pases del llamado espacio Schengen, cuyas fronteras interiores han sido suprimidas.

La cuestin no termina aqu y dar todava mucho que hablar en Espaa y en Europa, pero s este comentario. Porque cualquier ser humano ha de debatirse entre la ntima compasin por quien sufre lo indecible en sus esfuerzos para alcanzar una vida mejor, y la ineludible necesidad de mantener la seguridad pblica y garantizar el cumplimiento de la legislacin que impide la inmigracin clandestina. La solidaridad humana se enfrenta ahora con la obligacin de regular las relaciones, tambin humanas, entre los distintos pueblos y Estados. No es fcil encontrar un equilibrio, pero es necesario que no haya ms muertes por este motivo.


* General de Artillera en la Reserva
Analista del Centro de Investigacin para la Paz (FUHEM)


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