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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2016

En apoyo a la prisionera Ana Beln Montes
Conque viene Obama a Cuba... y por qu mejor no viene Ana?

Douglas Calvo Ganza
Rebelin


Dirijo este artculo a favor de Ana Beln Montes, prisionera del Imperio, contra el secretismo en la prensa oficial cubana, y por parte de otros funcionarios de diversos organismos, los cuales nada tienen que perder al apoyar una causa justa, pero as y todo no lo hacen.

Quedan excluidos de esta crtica todos aquellos cubanos que priorizan su vergenza y los principios ticos por sobre todo lo dems, y que ya han dado su apoyo solidario a la lucha por Ana, cuyos nombres son demasiados para contarlos uno a uno, aunque algunos de ellos (como Ren Gonzlez y Arnaldo Tamayo), casi que nos representan a todos como pueblo.


Plantearse todo lo que no se entienda; discutir y pedir aclaracin de lo que no est claro; declararle la guerra al formalismo
(Ernesto Che Guevara).


Ser cierto eso que se ha comentado, de que en varios meses de negociaciones entre cubanos y estadounidenses para restablecer las relaciones bilaterales, no fue mencionada Ana Beln Montes ni una sola vez? No puedo creerlo.

Tampoco me es posible presumir que cuando venga a Cuba el Emperador, segn tanto se ha anunciado, todo ser sonrisas y fotos, promesas de mejora y dems, sin que se mencione en ningn espacio diplomtico a Ana, quien tanto nos ayud en la lucha por la paz, por salvaguardar la cual lleva ya esa seora casi 15 aos de duro aislamiento, encerrada entre las locas sin estar ella misma loca: un mtodo de tortura psicolgica que habra hecho palidecer hasta al tan demonizado Lavrenti Beria [cuyos mtodos de abuso poltico de la psiquiatra son seguramente estudiados con admiracin y deleite por los directores de las instituciones carcelarias estadounidenses].

En efecto, habiendo confirmado por una parienta de Ana que sta no est demente, no es ocioso el preguntarse: por qu relegar a aquella a un manicomio? Es eso legal?

Al parecer, se considera que quien por amor a la pequea y subdesarrollada Cuba traiciona el dogma poltico de la sacrosanta y multimillonaria democracia yanqui, padece a priori alguna patologa psiquitrica. Esto no es ms que el revivir de la antigua Psiquiatra punitiva tan criticada a la extinta URSS estalinista. Una prctica catalogada como forma de represin particularmente perniciosa, y a la cual Alexander Solzhenitsin la llam asesinato espiritual [1]. Vlida por los imperialistas de todo tipo y latitud, que para eso son imperialistas. Pero nosotros los cubanos, internacionalistas de tradicin centenaria, cerraremos nuestra boca como nacin hacia semejante castigo infernal, contra alguien que tan solo hizo el ayudarnos todo lo que pudo?

No estamos hablando de cualquier persona. Estamos hablando de una sobre la cual citamos estos ilustrativos fragmentos del libro del agente que la captur, Mr. Scott Carmichael:

Las paredes del cubculo de Ana estaban cubiertas, como muchas otras en el Centro de Anlisis de la DIA, con papeles de trabajo () en la pared frente al monitor de su computadora, al nivel de sus ojos y a plena vista de cualquiera que estuviese sentado en su bur, una nota manuscrita llam mi atencin. () Le las palabras varias veces hasta que el mensaje emergi:
El rey tiene aviso
De todo lo que ellos intentan
Por intercepciones
De las que ellos ni suean.
No soy un experto literario, pero incluso yo reconoc el estilo de William Shakespeare () Mi traduccin al ingls moderno: El rey est consciente de sus planes, y desarroll su conocimiento de esos planes por un medio secreto y oculto, la existencia del cual ni siquiera pueden imaginar.

() Si estoy en lo cierto, entonces Ana Montes se vea a s misma como las intercepciones, los medios secretos por los cuales Fidel Castro reciba todos los planes del To Sam. Castro estaba consciente de todo lo que el To Sam intentaba hacer, y estaba consciente de esos planes por el trabajo secreto de Ana que el To Sam ni siquiera sospechaba.

Mi primera reaccin tras leer esas palabras sobre su pared fue: Magnfico. Fue como si pudiera mirar directo a su corazn.

Si esto es cierto, Ana tena a Cuba y a Fidel en su corazn, al arriesgar por la Revolucin socialista en la Isla tanto su propia vida como su libertad. La olvidar el mismo pas al que ella tanto protegi y por el cual prcticamente se inmol en un holocausto total de su ser? No puedo ni quiero creerlo.

Hay quien se asusta aqu en la Isla por la palabreja espa. Feo trmino, sin dudas; pero, acaso toda lucha justa puede ser visible y manifiesta? Al hombre honrado no le asusta morir en la oscuridad en el servicio de la patria (Mart). Muchos ya han cado, y an caern, en las tinieblas del anonimato, para evitar que los nios cubanos perezcan por bombardeos o cepas de microbios letales. A todos aqullos sin excepcin debemos honrarlos, una vez que se les conozca, pues Se afirma un pueblo que honra a sus hroes. (Mart).

Pero de todos modos, vayamos al grano: en Cuba siempre ha habido mucha solidaridad hacia aquellos dos infelices esposos norteamericanos, los Rosenberg, electrocutados en 1953 bajo el cargo de ESPIAR contra USA. Podr discutirse eternamente sobre la culpabilidad o inocencia de aquel desdichado matrimonio (con el cual muchsimo simpatizo), pero algo es cierto: ambos fueron convictos oficialmente de ESPIONAJE, ante un tribunal legtimo de Estados Unidos. El mundo, sin embargo, se solidariz masivamente con ellos; y Cuba, por cierto, no fue una excepcin, tanto antes como despus de 1959. Acaso ya hemos olvidado cmo solidarizarnos con los espas?

Y, cmo es posible que se conozca mucho ms en Cuba sobre los Rosenberg, que sobre Ana Beln Montes? Es algo en verdad surrealista, y que escapa a mi imaginacin.

Todo lo que se hace por sta, descansa en individuos a quienes se les veta el acceso a los grandes medios de prensa en la Isla. Hay una especie de placidez social con el hecho de que la lucha por Ana sea no-gubernamental Pues bien, En qu puede ayudar al prestigio de nuestro Gobierno la prolongacin indefinida de ese estatus de cosas? Si es que tambin los Estados llegan a hacer campaa por sus espas condenados! Por ejemplo, mucho y muy duramente deben censurrsele en todo el orbe al moderno Israel sus crmenes de lesa humanidad, pasados y recientes. Sin embargo, en el caso de su espa-mercenario Jonathan Pollard, fueron bien fieles: tras una etapa primera de ms de 10 aos de negacin, por fin los israeles reconocieron pblicamente a su agente y lo cabildearon en pblico por todas partes, al grado de que las peticiones a favor de Pollard incluyeron al propio primer ministro, Benjamn Netanyahu. A la larga, Tel-Aviv tuvo xito y hoy Pollard se halla en libertad condicional de su cadena perpetua.

Nadie podr convencerme nunca de que los cubanos no sabemos cmo hacer algo semejante a eso que hicieron los sionistas, y mxime ahora que hasta el Imperator nos visita. Entiendo que nuestra ideologa nos arma con principios superiores a los del gendarme pro-imperialista del Medio Oriente, subvencionado por caudales incontables y chorreantes de sangre. Pero por mucho dinero y mucho Lobby que ste tenga en USA (lo cual sin dudas lo capacita para lograr cosas que estn fuera de nuestro alcance como Isla bloqueada), al menos s podemos reclamar a nuestros presos con mucha ms moral que aquel Estado expansionista y brutal, el cual tantos asesinatos monstruosos ha cometido y seguir cometiendo. Sin embargo, alzamos unnimemente nuestra voz como pueblo y Repblica soberana, ante ese atropello indigno contra una de las nuestras? No lo hacemos.

No creo, tampoco, que nosotros sepamos menos de diplomacia que Tel-Aviv, pues en un solo ao pocos pases han logrado ms xitos de relaciones exteriores, que Cuba. Tenemos ac especialistas de altsima categora. Pero si asuntos tan delicados como ste de solidarizarse con Ana, se van a dejar slo a la iniciativa de grupos espontneos de ciudadanos conscientes, tan limitados en su alcance social, sin un peridico, una revista, una emisora, nunca del todo autorizados, mientras que a nivel oficial ningn funcionario al que uno le pregunta, sabe nada; ni tampoco ningn funcionario dice nada; nada se publica, nada se divulga; todo es secretismo, simulacin, borrn en cada artculo en el que se podra mencionar a la Montes a nivel de pueblo pues, en qu se contribuye con esto a un mayor prestigio de nuestro Estado?

Incluso si algn Gobierno del planeta mantiene sus negociaciones en la sombra (lo cual puede ser comprensible), por qu la prensa de tal nacin no se atreve a decir si quiera dos o tres palabras solidarias, que mucho la exaltaran? En nuestro caso, Dnde quedarn al final nuestros profesionales del periodismo, siempre censurando el nombre de Ana Montes por dondequiera que ste asome la cabeza? As no estaremos perjudicando moralmente esos lauros ya ms que ganados por nosotros en poltica mundial? Estaremos manejando bien como sociedad todo este asunto?

Que lo decidan los que saben. Lo cierto es que yo, como mero individuo ciudadano de esta Repblica, pero con derechos constitucionales a la libre informacin, hallo ese silencio (nada casual y ms que sistemtico) muy desconcertante. Y seguro que a muchos amigos de Cuba en el extranjero les ocurre lo mismo.

Por otra parte, sin negar respecto a este caso que aqu s hubo espionaje, etc., pues bien, Contra quin se levant esa seora? Citando una vez ms a Mart, podra decirse del gobierno de USA que Los que pelean por la ambicin, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener ms mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son hroes, sino criminales. Y lamentablemente, en ello ha degenerado la gran Repblica norteamericana fundada por Washington, al tratar con los dems pueblos del orbe. Oponerse a esas polticas despticas es un imperativo tico, y luchar contra la guerra imperialista (como lo hizo la Montes) es una necesidad del alma humana, pues La paz es el deseo secreto de los corazones y el estado natural del hombre (Mart). Como hace poco recalcaba Fidel: Luchar por la paz es el deber ms sagrado de todos los seres humanos, y eso mismo hizo Ana. Acaso nosotros aqu la negaremos eternamente, tras beneficiarnos de su noble sacrificio? No puedo ni quiero creerlo.

Interesantemente, y ya que hemos citado al Comandante en Jefe: parece que l estuvo al tanto de sus acciones, si nos guiamos por la siempre incierta madeja de la prensa yanqui. sta nos dice:

Un reportaje de AP del 10 de abril de 1998, presentaba una historia inusual: "El Pentgono recibi alabanza de una fuente bastante improbable" - afirmaba el artculo - "el presidente cubano Fidel Castro. Lo que Castro estaba citando era un informe de la inteligencia del Pentgono, filtrado a la prensa, el cual conclua que Cuba no presentaba ninguna amenaza militar seria para los Estados Unidos, en especial debido al severo debilitamiento del Ejrcito cubano. El reporte, dijo Castro, era un reportaje objetivo, hecho por personas serias. Haba una buena razn para que Castro se sintiera complacido por el reporte filtrado. Fue preparado por la Agencia de Inteligencia para la Defensa, en cooperacin con otras ramas de Inteligencia del Gobierno, y fue escrito por Ana Beln Montes. [2]

Si Ana no escribe ese informe, quizs yo no estara escribiendo ahora estas lneas, y con certeza muchsimos cubanos que las leern, no estaran tampoco aqu presentes para analizarlas. La invasin yanqui y la Guerra de Todo el Pueblo nos hubieran devorado en masa. Ahora nos visita el Csar, y tal parece como si ese duro pasado nunca hubiera ocurrido?

Estoy seguro de que esta bendita Cuba, sabr tener precaucin con el oro de Judas que nos ofrece el Imperio, pues seguimos siendo un pas martiano y siempre recordaremos lo que dijo el Apstol: El pueblo que compra, manda. Pero la impresin superficial que recibe uno no involucrado en los altos y profundos vuelos y revuelos de la diplomacia cubano-estadounidense, es que se est enterrando viva a Ana Beln Montes tanto ac como all.

Que los yanquis se callen, es comprensible. Bien vergonzoso desde todo punto de vista (ideolgico, logstico, militar) debe resultarles esa penetracin cubana en el propio Pentgono. Pero que aqu reine un silencio de cementerio, mientras Ana languidece entre locas de alta peligrosidad, sin ser ella misma una demente? Que el 99% de la poblacin de la Isla ignore quin es esa compaera tan abnegada, la cual tanto hizo por nosotros y nunca se ha rendido en su amor a Cuba, incluso aunque estemos quedando con ella como el ms ingrato de los pases? Pues no, eso es demasiado trascendente para mi subdesarrollado caletre. Aunque creo que ni el orculo de Delfos, ni el If, ni nadie en los cielos o en la Tierra puede entender este misterio.

Lo cierto es que el pasado sigue presente, venga Obama o no. Fuimos amenazados, atacados, desgarrados Por eso tuvieron que sufrir larga prisin los Cinco: porque hubo una suerte de guerra asimtrica bien letal para Cuba. Eso sucedi, y an nos queda una importantsima vctima de ese conflicto: aquella enjaulada entre presas dementes, mereciendo (aunque ella misma no pida nada) aunque sea la solidaridad de sos mismos a quienes ella tanto protegi. Si quiera, un titular breve en el Granma o una mencin en la Mesa Redonda. Pero no, no escriben ni jota. Acaso nos callaremos por siempre?

Podramos guardar silencio perpetuo, s. De hecho, casi toda la infraestructura propagandstica de la Isla parece aspirar cmodamente a hacerlo, salvo algunos nobles periodistas de medios alternativos online, quienes hacen lo que pueden enfrentando mil limitaciones y sin nunca poder llegar a la masa general del pueblo. En todo el mundo se estn levantando a diario miles de voces, y muy autorizadas (e incluso varias de mucho peso en la propia Cuba), pidiendo la libertad de Ana. Pero aqu, si en una actividad un trovador animoso le canta a esa indcil agente cubana, cuando ms tarde la prensa resea el acto, al punto borra el incmodo nombre Casi que estn nuestros censores volcados a la caza por expurgarla. Por qu no reeditamos el antiguo ndice de Libros Prohibidos de la Inquisicin vaticana, y declaramos de una vez que en el mismo pas que esa seora tanto protegi, est prohibido hablar de ella en la gran prensa? Al menos, sa sera una actitud muy consecuente con lo que se est haciendo en nuestros principales medios. O es que no existe tal prohibicin? Me la juego a que no. Al menos, no de Fidel y Ral; lo doy por sentado.

Si alguien lo duda, pues, Qu haremos con aquellas palabras de Fidel Castro Ruz respecto a los ciudadanos norteamericanos que, desde puestos secretos, se arriesgaron por un futuro de paz entre La Habana y Washington: Los que de una forma u otra contribuan a proteger la vida de cubanos frente a planes terroristas y los proyectos de asesinar a sus dirigentes, de los numerosos programados por varias administraciones de EE.UU., lo hicieron por imperativos de sus conciencias y merecen, a mi juicio, todos los honores ? Quizs las censuraremos? Callaremos al propio Fidel?

Slo nos queda honrar a Ana con todos los honores, siguiendo la doctrina del Comandante en Jefe. Si no, Cmo quedaremos, si nada decimos o hacemos? Con qu cara miraremos a Ana Beln Montes el da en que ella salga de la crcel si es que sale -?

Que si no saliera, y muriera en prisin, o terminara desquiciada tras esa prolongada tortura psicolgica imperialista, pues de nada nos servira a los cubanos el conseguir las dems peticiones que hoy se hacen (el fin de la base de Guantnamo, del Bloqueo, etc.) o recibir flujos incesantes de dlares y euros. Habremos perdido un capital tico irrecuperable, pues Vale, pero millones de veces ms la vida de un ser humano, que todas las propiedades del hombre ms rico de la tierra (Che Guevara). Adis a la tica revolucionaria, si eso ocurriera! Y si a la larga Ana fuera recuperada sin que antes jams se diga nada sobre ella en los principales grandes diarios cubanos, entonces stos habrn quedado como los ms censurados en la Historia de nuestra Patria, incluso muchsimo ms que bajo el colonialismo espaol.

Por mi parte, viendo que es mucho ms fcil el que Ana Beln Montes parta caminando y sin vigilancia, de su manicomio-crcel en una resguardada base naval yanqui, al que ella logre entrar (si quiera de refiln) en las lneas de nuestra an ms impenetrable y siempre monocromtica prensa oficial, no puedo evitar el preguntarme: Nos hace bien como sistema ese mutismo, cuando cada da hay ms y ms activistas solidarios con ella en la propia Cuba y por doquier? Ayuda eso al socialismo, sea aqu o en cualquier otro rincn del planeta? E incluyo en este Yo acuso a Tele-sur, que mucho se ha guardado para no tocar a Ana ni con el ptalo de una rosa

Quisiera que reflexionaran en el ICRT y en La Seal Informativa de Amrica Latina, sobre estas palabras del Che Guevara: La revolucin cubana expresa en cada tribuna en que tiene que hablar, la verdad de los hijos de su tierra, y la expresa siempre de cara a los amigos y a los enemigos. Luego que se pregunten: Por qu en este caso estamos haciendo exactamente lo contrario?

Y en esencia, Qu cosa, exactamente, nos impide hablar? Dnde est la dichosa orden oficial que afirma que ser solidarios con Ana es un delito de lesa majestad contra nuestro pas? Alguien la ha visto u odo? Se ha publicado en la Gaceta? La dispuso en pblico la Asamblea Nacional? Por qu no preguntarle al propio Fidel? Seguro que nos animar a luchar pblicamente por nuestra amiga prisionera. De hecho, esa cita suya antes citada, es ms que suficiente.

No ser la pura auto-represin la que nos amordaza? La precaucin timorata, el temor precavido a irritar a algn jefe extremista, la ausencia de un certificado gubernamental que nos autorice a ser humanitarios y a pensar con cabeza propia? Muy mal estamos, si as ya andamos; pues Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. (Mart).

Es hora de levantarse por Ana en Cuba! De denunciar ese abuso imperial sin miedo! De defender a quien nos defendi! No hacerlo es pura cobarda, y sobre la base de ese sentimiento no se asalta el Moncada como hicieron Fidel y Ral. Ni tampoco se resiste con valor un cautiverio oprobioso, sentando una tradicin honoraria, como hicieron los Cinco durante 16 aos; y como hicieron otros revolucionarios anteriormente (Orlando Cardoso Villavicencio, quien ret a la soledad por ms de una dcada en las crceles de Somalia; o Pedro Rodrguez Peralta, inquebrantable ante las torturas del fascismo portugus durante un quinquenio); y como todava lo hace Ana Beln Montes, desde hace ya casi 15 aos.

Por suerte, lo ya hecho hasta ahora por ella a nivel no-gubernamental, ha sido hermoso y puro. Una demostracin de lo mejor del espritu humanista, patritico y revolucionario, que nunca ha muerto en la tierra del Apstol. Con tantsimos problemas cmo tenemos aqu (la emigracin corrosiva, la srdida burocracia, la desmoralizante brega por la subsistencia diaria) ha sido sin dudas precioso  el contemplar a las personas que se solidarizan espontneamente con la presa, hasta en bateyes bien lejanos. Slo el que no ha contemplado con sus propios ojos la sinceridad en el accionar solidario y espontneo de los muchos cubanos que ya nos acompaan (incluso pese a la hostil barrera de nuestra anti-prensa), puede creer que la Revolucin est del todo agonizante. Eso no me lo creo yo, porque he tenido el privilegio de contemplar da por da esta campaa. Y Un pueblo se amengua cuando no tiene confianza en s; crece cuando un suceso honrado viene a demostrarle que an tiene entero y limpio el corazn. (Jos Mart). S, esto que se hace aqu por Ana, es un suceso honrado.

El corazn cubano no est perdido, se diga lo que se diga en medios adversos e interesados en nuestra ruina. Aunque magullado por tantas adversidades, sigue ntegro, y lo compruebo a diario en esta noble obra de solidaridad. Que por cierto, nadie aspire ya a detenerla. Pues nace de la contemplacin de la abnegada fidelidad de Ana Beln Montes por Cuba, de su desinters material, de su altruismo increble. Ana encerrada y postergada, inspira a luchar ms y ms contra todos quienes (en vano y vengan de donde vengan) pretendan relegarla al olvido de la humanidad. Es hermoso ver luchar a un hombre honrado; verlo padecer, puesto que del espectculo de su dolor se sacan fuerzas para oponerse a la maldad. (Mart). Hay que darle mil gracias a esa mujer no slo por lo que hizo por Cuba cuando estaba libre, sino por lo que sigue haciendo por nuestra Patria (y cada da ms) desde su oscuro calabozo.

Si ya hay tantos individuos, que a ttulo personal (y por ende con mucha menos proteccin ante cualquier represalia del enemigo) se atreven a desafiar la ira del Imperio defendiendo a la famosa espa castrista, por qu el Estado cubano que tiene todos los recursos, y que de hecho us tanto de los servicios de aquella mujer, no se atreve hoy a desplegar su fuerza moral, sus dineros, su habilidad propagandstica, a favor de sta? Acaso los hombres y mujeres inermes pueden luchar sin miedo, sin apoyo, sin alicientes, sin ms armas ni otros medios que su mera solidaridad, pero ese omnmodo aparato estatal que cuenta con millones de dlares, especialistas en Seguridad, ctedras en relaciones exteriores, cmaras de TV, ejrcito, ministerios, y todo lo imaginable, tiene miedo a expresarse abiertamente ante el yanqui? Cmo se entiende algo as?

En fin, vendr Obama a Cuba, s. Habr fotos, sonrisas, himnos estadounidenses, banderas con barras y estrellas por toda La Habana, promesas de luminoso futuro Pero, Y de la compaera Ana Beln Montes, qu? De sa que tanto se arriesg por un futuro mejor entre ambas naciones, y no precisamente con palabritas altisonantes, sino ofrendando su vida, dinero, seguridad, bienes, todo?

Cuando pocos soaban con el actual reacercamiento entre los dos rivales, ella se sacrificaba en cuerpo y alma por ste. Su alegato ante el tribunal podra guiar todo el proceso de normalizacin bilateral. Y ahora qu hacemos? La traemos algn da, o la dejaremos por siempre en su Calvario? Cunto perderemos en esta batalla, si no la salvamos!

Esa visionaria-pionera del actual deshielo, la cual nunca atac a nadie y tan solo luch por la paz entre Cuba y USA, nos honrara mil veces ms con su venida a la tierra de Maceo y Mart, que ese seorn capitalista a ultranza de la Casa Blanca, quien tanta gente (incluyendo nios) ha liquidado y sigue asesinando por todas partes, con sus drones, cohetes y otras armas diablicas.

sa es la verdad monda y lironda, aunque nuestra lerda prensa enmudezca a capa y espada, censurando sin piedad las desdichas de esa luchadora por la subsistencia de nuestra Patria; y aunque, llegado el momento, los mismos burcratas que hoy se callan obstinadamente ante el espantoso y maquiavlico cautiverio de nuestra agente (quien se inmol para librarnos de la guerra y del bloqueo), salgan con banderitas a cantarle alabanzas al mismo Csar visitante que an nos sigue bloqueando, a ese enemigo intrnseco de nuestra soberana.

En fin: durante la futura visita de Obama a Cuba, la Televisin cubana y Tele-sur pueden censurar, como de costumbre, cualquier declaracin hecha sobre Ana Beln Montes. Doble trabajo para sos que se declaran adalides de la informacin de izquierdas, y a la vez son tan frreos gendarmes de todo aquello que no transmiten. A la larga redundar en gran desprestigio suyo para el futuro. Slo nos queda decirles lo mismo que Galileo al Santo Tribunal, se que negaba obtusamente el modelo cientfico sobre el cosmos: s, censuren y condenen, creyendo que han ganado, pero Sin embargo, se mueve!.

Porque s: seguir movindose ms y ms esta solidaridad, y eso tambin sin la prensa oficial cubana y sin la cadena venezolana. Nadie puede detener esa rueda de amor, porque la grande y creciente fraternidad con esa hermana presa y la cual tanto nos necesita, ya es mundialmente incensurable.

Vsperas de cumplirse 121 aos del comienzo de la Guerra Necesaria, iniciada por nuestro Apstol.


Notas:

[1] Evidentemente, el pensamiento poltico estadounidense tiende cada vez ms hacia el totalitarismo de derechas. Y en la vida no hay espectadores. () Hombres: os he amado. Estad alertas! (Julius Fucik, Reportaje al pie de la horca).

[2] Castro's top spy. Por Ronald Radosh. Front Page Magazine, Marzo 29,
2002.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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